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lunes, 19 de diciembre de 2016

Maduro debe ser revocado por @santosyorme


Por Pompeyo Márquez


Escribimos la semana que debe iniciarse el juicio en la Asamblea Nacional contra Maduro por abandono del cargo, ponerse de espalda de la Constitución y ser responsable de los tormentos que sufre la inmensa mayoría del pueblo que pide sanciones contra Maduro. Ese es un sentimiento casi unánime cuando oscila entre un 85 y un 90% que condena a esta dictadura que ha llevado a la ruina a nuestra patria.

Cada día de este aprendiz de dictador usurpa funciones, torpedea salidas democráticas como el Referendo Revocatorio, y sabotea las propuestas tanto del exterior como de la mayoría de nuestro pueblo que pide que abandone el cargo. Para colmo Maduro se burla de El Vaticano y del propio Papa Francisco, interesado en encontrarle soluciones a la crisis venezolana que es de tal magnitud que quienes la sufren pueden ser los testigos en el juicio de la AN. El Cardenal Porras por su parte expresó que el diálogo puso de relieve que el gobierno es un gobierno desligitimado y debía por tanto ser revocado.
Es urgente el diálogo entre la fuerza disidente, recomponer la Unidad, ampliar la MUD, a partir de una conclusión elemental: ¡todos somos necesarios! Por eso hay que cesar las descalificaciones, los ataques contra la MUD, lo que no significa expresar las críticas a que haya lugar.

Una experiencia cuando la dictadura de Pérez Jiménez fue que ningún partido o sector de la sociedad por sí solo era capaz de salir del dictador. Una de las primeras conclusiones del año 1956 fue cesar las descalificaciones: por ejemplo llamábamos a la unidad y al mismo tiempo calificábamos a Betancourt como “Agente del Departamento de Estado de los EEUU”, cuando éste recorría el continente denunciando las torturas y persecuciones de centenares de opositores tanto en las cárceles como en el exilio.


Como decíamos en el artículo anterior, después del asesinato de Carlos Delgado Chalbaud, el dedo acusador apuntaba hacia el dictador que tuvo que dar un paso atrás, designar a Suárez Flamerich como presidente de la Junta de Gobierno y cumplir con el ofrecimiento de llamar a elecciones que fue ganada clamorosamente por la oposición, pero como no hubo unidad ello facilitó el golpe del 2 de diciembre y que se desatara la más feroz represión que bajo la máscara de una seudo democracia se convirtió en la práctica en una sanguinaria dictadura militar.

Las bases de la Unidad están echadas: la victoria del 6D 2015 y las grandes manifestaciones del año que concluye. También el sector institucionalista de las FFAA juega un papel importante para salir del aprendiz de dictador y reconstruir al país, salvar a Venezuela. ¡Si se puede!

19-12-16