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viernes, 16 de diciembre de 2016

Tres horas en la fila del billete de 100 por @prodavinci


Por Indira Rojas


Juan Carlos, de 30 años, saca de su morral negro 100.000 bolívares para depositarlos en su cuenta en un banco privado al este de Caracas. Uno a uno pone frente a la taquilla cinco fajos de billetes de 100, la máxima denominación de la moneda venezolana hasta el jueves 15 de diciembre. Llega a la ventanilla a las 11:30 de la mañana, luego de esperar tres horas en fila y bajo el sol a las puertas de la agencia, presenciando en silencio los reclamos de otros clientes en contra de quienes se atreven a intentar escabullirse en la cola para pasar primero. Es martes 13, dos días antes de que se cumpla el plazo de 72 horas que dio el presidente Nicolás Maduro vía decreto el domingo para sacar de circulación el papel de 100, alegando que la medida busca frenar su contrabando “por mafias que se han robado el dinero”, como parte de una “guerra económica” contra el sistema financiero venezolano. 

En cuenta regresiva para cambiar los billetes de 100 por otros de menor denominación, los bancos amanecieron abarrotados el martes. Juan Carlos, que vive en La Trinidad, evitó hacer la diligencia en la sede más cercana a su casa en la localidad baruteña. “La cola (frente al banco) daba varias vueltas y ni siquiera eran las siete de la mañana. La gente está desesperada por deshacerse de los billetes de 100”.

En la fila, todos tienen una historia. Un hombre moreno, pasados los 40, cuenta a un vecino de cola que hace una semana llegó de El Callao, poblado minero ubicado a más de 800 kilómetros de Caracas, con “algo de efectivo”. El vecino, un joven de 26 años, le confiesa que en su morral azul lleva dinero proveniente de un intercambio de dólares por bolívares a precio de mercado paralelo. “Cada vez que tenía tiempo, sacaba billetes de 100 en el banco porque los cajeros sólo daban de 20 o de 50 bolívares. Ahora me toca devolver todo y meterlo de nuevo al banco ¿Hay límites para los depósitos con billetes de 100? Espero que no”.


Omar García llega al banco a las 8:00 de la mañana para hacer un retiro. Su única pregunta es: “¿Me darán billetes de los nuevos?”. García no se había enterado de que el Ejecutivo ordenó recoger el papel moneda de 100 bolívares cuatro días antes de que el nuevo billete de 500 salga a la calle, el billete de menor denominación del cono monetario anunciado el 7 de diciembre por el presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Nelson Merentes, y que entrará en vigencia el 15 de diciembre. “Y entonces, ¿qué plata me darán?”, interroga confundido a quienes están en la fila. Nadie sabe qué responderle. “Pueden ser de 20, de 50, o de 100. Ni idea”, comenta una persona. Y mientras la mayoría espera deshacerse de sus billetes de 100 lo antes posible, a García no le preocupa recibirlo porque “ahora es que tendremos tiempo para cambiarlo”.

El cliente que está detrás de Omar, un hombre de edad madura y tez tostada por el sol, no piensa lo mismo. “Debían esperar a que sacaran los nuevos billetes. Así ha sido siempre”. Dos señoras de cabellos blancos salen del tumulto que se ha formado en la entrada del banco, agitando las manos en el aire y con el ceño fruncido. Mientras se alejan, advierten en voz alta: “Hacer la cola es perder el tiempo. El banco entrega billetes de 100, igual que los cajeros”. La gente comienza a murmurar.

                           Los cajeros automáticos dispensaban sólo billetes de 100 bolívares. Fotografía de Giovanna Mascetti

Omar ve a un amigo salir del banco y le llama con entusiasmo: “¡Aaron, Aaron! ¿Pudiste hacer el retiro?”. El joven responde que sí, pero que le dieron billetes de 2 bolívares: dos de esos billetes sirven para comprar un viaje en el Metro de Caracas. Nada más. La confusión es mayor.

“Sabía que esto iba a ser un caos. Tres días es muy poco para sacar de circulación todos los billetes de 100. Además, esperaba más seguridad en las calles”, opina Franklin Pereira, de 23 años, mientras espera en la fila. A su lado Luis Colina, de 24, define como “una locura” que la medida se haya decretado sin disponer del nuevo cono monetario.

El vigilante que custodia la entrada de la entidad bancaria, un hombre silencioso y de facciones severas, deja pasar a las personas de cinco en cinco. Tres clientes leen el diario Últimas Noticias, cuya portada resalta en letras grandes: “Cerrada la frontera por 72 horas”. La decisión anunciada por el Presidente el lunes 12 de diciembre se comenta en la cola. “Esa no es la solución”, dice uno, mientras otro especula que “el dólar negro se va a disparar”. Según Maduro, el cierre responde a la supuesta extracción de la moneda venezolana para actividades ilícitas como la falsificación de dólares. “Calculamos que más de 300 mil millones (de bolívares) están en poder de mafias internacionales dirigidas desde Colombia y Brasil”.

          Las filas comenzaron a formarse frente a los bancos antes de que estos abrieran sus puertas. Fotografía de Giovanna Mascetti

A la situación en la frontera colombiana, se suman comentarios sobre la escasez de harina para hacer las hallacas una semana antes de Navidad y la inflación. Gritos y protestas a las puertas del banco rompen la calma y camaradería en la fila. Al vigilante le ha tocado hacer sentadillas esa mañana: se agacha y pasa el seguro de la puerta de vidrio, se inclina de nuevo y lo quita para dejar salir a dos clientes. Alguien sonríe y dice: “¡Cada vez que lo veo pienso que se le van a romper los pantalones!”.

Una señora morena acusa a un joven de robarle el puesto en la fila e intenta entrar al banco a empujones. El vigilante busca bloquearla, pero ella opone resistencia mientras exclama quejas incomprensibles. Una joven rubia y alta, gerente de la institución, ensaya restablecer el orden y permite el acceso a cinco personas. Otra mujer, que lleva a un niño de la mano, apunta con el dedo índice a un hombre de camisa azul y lo acusa de haberse coleado, incluso alcanza a manotearlo. El caos se impone. “Yo ni me acerco allí, porque si la gente te ve en la puerta cree que te vas a colear y comienzan a gritarte”, dice un hombre que mira la escena anonadado.

En el edificio contiguo, sede de otro banco privado, los usuarios en fila reclaman a gritos que no dejen pasar a quienes piden entrar para abrir una cuenta bancaria y luego se incorporan a la fila de las taquillas. Un joven recrimina a una empleada de la institución por no hacer “su trabajo”, mientras ella intenta convencer a todos de colaborar con el orden fuera de las instalaciones. “¡Tienes que quedarte ahí en la puerta!”, replica un cliente.

Una joven empleada sale del banco para separar a las personas de la tercera edad del resto y hacer una cola para atención preferencial. Pero sus esfuerzos son insuficientes: ancianos y embarazadas se suman a una fila que crece y marcha lentamente. Una señora se queja, y con ella se alzan las voces de las casi 60 personas que piden acelerar el proceso.

         Las personas que tenían más de dos horas en fila pedían acelerar el proceso en las taquillas. Fotografía de Giovanna Mascetti

Canje sin efectivo

Un hombre canoso pregunta a una empleada de un banco privado si hacen el cambio en efectivo de los billetes de 100. “Sólo la banca pública acepta el canje”, responde. El BCV anunció que la banca estatal asumiría la primera fase de este proceso, pero en la práctica no sucede. En una sucursal de una institución bancaria pública, los cajeros en las taquillas descartan el cambio de billetes e informan que sólo aceptan depósitos.

La historia se repite en otras agencias de la misma entidad financiera. En otro banco público ubicado en el Centro Comercial Chacaíto, al este de la capital venezolana, una mujer pregunta por qué no puede intercambiar sus billetes de 100 por otros de menor denominación. “Mi amor, es que no han llegado las remesas”, contesta el vigilante.

Al día siguiente, el miércoles 14 de diciembre, los cajeros dispensan billetes de 100, mientras algunas instituciones públicas aseguran que aún no pueden hacer el canje en efectivo. En un banco público en La Candelaria, en el centro de Caracas, las colas se forman temprano, dos horas antes de que abran sus puertas al público a las 8:30 de la mañana. El empleado que recibe a las personas en la entrada informa que aún no han llegado las remesas. 

A partir del 16 de diciembre y hasta el jueves 29 se ejecutará la última fase de canje, en las taquillas 6 y 12 de la sede del BCV en Caracas y en la subsede de Maracaibo, así como en las instituciones bancarias públicas y privadas del país que actuarán como agentes del BCV. Al billete de 100 le queda menos de un día. 

15-12-16