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viernes, 2 de abril de 2010

¡Caramba Lula, me parece que se te fue la mano!


Por Pablo Pacheco Ávila, prisionero de conciencia.
Desde la prisión de Canaleta, Ciego de Avila, Cuba


El apóstol cubano José Martí sentenció en carta enviada el 6 de septiembre de 1883 a José Arturo Ullá: ‘las diferencias políticas no dan derecho entre hombres corteses y leales a la invención o admisión indiscreta y publicación voluntaria de noticias falsas’. Sin paternalismo de ninguna índole, considero a Martí entre los más grandes pensadores de toda nuestra América, su visión política traspasó épocas.

He conversado con mi amigo y hermano de causa Oscar Espinosa Chepe, él como siempre me puso al tanto de lo último en materia de noticias con relación a Cuba y el mundo. Por cuestión emotiva, sentí que la presión arterial alcanzó límites peligrosos; gracias al Captopril mi anatomía regresó a su estado normal.

Mi presión se disparó mientras escuchaba una lectura de las últimas declaraciones del presidente brasileño Luis Ignacio ‘Lula’ da Silva. Para ser honesto, considero a este político entre los más capaces de toda nuestra América; un líder positivo nato, conciente de la responsabilidad que su pueblo depositó en él.

¡Caramba Lula, me parece que se te fue la mano! Que usted admire y apoye el sistema que esclaviza hasta sus propios seguidores en esta isla es normal, derecho tiene a una opinión sin ningún prejuicio, pero recordemos que ‘no es lo mismo con guitarra que con violín’. Nunca he manifestado mi inconformidad con que Lula visita la Habana y se rehúse, por presiones evidentes, a relacionarse o entrevistarse con la oposición pacifica. La verdad es que tiene derecho a decidir su plan de trabajo. Ahora bien, y una pregunta sin prejuicio: ¿Qué motivos le hemos dado una parte indisoluble de la sociedad cubana para compararnos con los bandoleros encarcelados en Sao Paolo?

Es necesario que Lula comprenda que el crimen cometido por nosotros, los presos políticos y de conciencia es amar a nuestra patria por encima de cualquier ideología o sistema de gobierno. Estoy convencido de que luego de analizar este precepto se consideraría también un criminal para el gigante suramericano.

Es lamentable las palabras huecas dichas por el dignatario; es como desconocer los valores de Orlando Zapata Tamayo, mártir con solo 42 años o el preso político independiente Guillermo Fariña Hernández, actualmente en huelga de hambre, exigiendo la libertad de los presos de conciencia, en especial, los más enfermos. Además, su estado de salud es precario.

Alguien me contó que otros hombres han declarado seguir las huellas de Guillermo Fariña Hernández, en caso de este morir. Incluso, al tomar conciencia, es muy posible que los confinados desde hace 7 años en la primavera negra del 2003 nos sumemos; tampoco dudo que la nomenclatura en el poder nos deje morir.

Hoy he aprendido la lección: el poder corroe la conciencia humana, a tal extremo que convierte a los humanos en esclavos de ideologías. Otros terminan peor, pues quedan huérfanos de ellos mismos. Respeto a Lula por lo que él representa, aunque dista mucho de lo que un día creí de él, principalmente en materia de política exterior. No importa, también Jesús Cristo sufrió decepciones y no puedo finalizar sino como comencé este escrito, con palabras martianas: “En la calumnia misma hay cierta hermosura y es la del martirio del patricio dispuesto por el bien de su patria a desafiarla”

Publicado por:
Voz tras las rejas

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