sábado, 4 de diciembre de 2010

Hugo y el punto de no retorno


Editorial del Equipo Productor

En aeronáutica los pilotos siempre hablan del punto de no retorno, en referencia al lugar geográfico en un plan de vuelo en el que, pasado ese punto ya no es posible regresar a la base de la cual salieron, la mayoría de las veces por que el combustible no les alcanzaría para retornar.

Esa misma expresión es utilizada para comentar y analizar hechos y coyunturas socio políticas de la historia de los pueblos y las sociedades, en nuestro caso lo extrapolaremos a la actual situación en la que está inmersa Venezuela.

Casi doce años de gobierno con el mismísimo presidente, con un plan preconcebido e inclusive abiertamente escrito y publicado en el Plan socialista de la Nación 2007 – 2013, por supuesto nos referimos a la instauración de un nuevo modelo de gestión en lo político, en lo social, en lo económico, lleno de trampas, utopías, falacias, mucho personalismo, centralismo, autoritarismo, imposición, avasallamiento e intimidación, por supuesto con los ingredientes tropicales a los que estamos acostumbrados en nuestra vida republicana, corrupción, robo descarado, amiguismo para otorgar contratos, abuso de poder e interpretación del “Estado de Derecho” al buen o mal entender del gobernante de turno. Todo esto se constituye en un caldo de cultivo muy peligroso del que saldremos, de eso estamos seguros, pero a un costo muy alto para la Nación y sus ciudadanos.

Pasadas las elecciones del 26S a la Asamblea Nacional, en las que por primera vez se demostró a pesar de las trampitas y triquiñuelas que las fuerzas democráticas se constituían en mayoría absoluta en el país, al gobierno solo le quedaban dos caminos, el de la reconsideración y necesario frenazo a sus políticas económicas y sociales, colocando el énfasis en intentar un buen gobierno en los dos años que le restan para la gran confrontación del 2012, ó el camino de la radicalización, el de la profundización del Socialismo del Siglo XXI. Ya todos sabemos cuál fue la ruta que decidieron tomar.

Nos preguntamos: ¿Por qué el régimen toma el camino de la radicalización?, pues la respuesta la conseguimos al colocarnos en las botas de los rojos e intentamos desde esa perspectiva pensar que haríamos nosotros si fuésemos gobierno. Inmediatamente nos damos cuenta que por la mala calidad de la gestión, por los profundos fracasos en todos los frentes, por la carencia de gerentes profesionales y en general de gente capacitada y muy comprometida, no nos resulta conveniente tomar el primer camino, pues la derrota la tendríamos dibujada en la frente. En consecuencia tomamos la ruta de la radicalización, para tomar control de la economía, de las fuentes de trabajo, de los medios de comunicación, de liquidar hasta donde nos sea posible a la disidencia democrática sin pasar la raya amarilla (la que ellos consideran que es la raya amarilla) y asumir de una vez por todas el compromiso de ganar a toda costa la gran confrontación del 2012.

Estamos convencidos desde hace mucho tiempo que los rojos tomaron el poder para quedarse indefinidamente en el poder y le importa un cuerno como lo logran. Sin embargo todo indica (la alta inflación descontrolada, el bajo PIB per capita, el desmontaje del aparato productivo privado, el fracaso de la gestión productiva de la mayoría de la empresas estatales , la alta conflictividad social, las promesas incumplidas, etc,) que el punto del NO retorno ya lo alcanzamos y que a partir de ahora se la jugarán muy duro.

No sabemos cuál será el resultado final, pues puede pasar que los rojos definitivamente y por un buen tiempo permanezcan en el poder después del 2012, o que por lo contrario las fuerzas democráticas logren el objetivo de recomenzar la reconstrucción de la patria a partir del 2012. Lo que sí sabemos es que todo dependerá de nuestras acciones, de la consolidación de la unidad en las fuerzas democráticas, de la inclusión en nuestros planes y políticas de todo el país nacional, del desarrollo de un plan de gobierno razonable y creíble, que venda esperanza. Para ello la incorporación mucho más allá de lo logrado hasta ahora de grandes contingentes ciudadanos dispuestos a organizarse militantemente, a participar de manera amplia y comprometida es imprescindible. En fin todo dependerá del continuado fracaso del gobierno en su gestión (sobre lo cual no dudamos) y de la capacidad reactiva y propositiva de las fuerzas democráticas.

Por último y para nada descartable está el escenario de la instauración de una dictadura del proletariado o algo parecido que en su momento inventarán, que pasen por encima de la voluntad popular y a lo arrecho permanezcan en el poder por la fuerza de las armas, en ese caso ya estaríamos en otro escenario completamente distinto, no duden ni por un instante los rojos que las fuerzas democráticas también sabrán afrontar ese nuevo escenario…

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