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viernes, 25 de septiembre de 2015

DISCURSO DE JURAMENTACIÓN. DIRECTIVA 2015-2017. Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales por @daVinci1412


Por Gioconda Cunto de San Blas



DISCURSO DE JURAMENTACIÓN. DIRECTIVA 2015-2017 

Estimadas personalidades presentes en este acto, académicos de esta y otras corporaciones, colegas, familiares y amigos:

¿Presidenta o Presidente? Esta pregunta, simple como parece, pone sobre el tapete el tema de la supuesta aunque falsa inocencia del lenguaje, mucho más en estos tiempos de revolución y neolengua. Para quienes confunden el género gramatical con el sexo biológico y con las causas en favor de la mujer, la torcida derivación femenina de palabras masculinas es asunto de dogma aunque ella viole normas del lenguaje y no aporte al tema de los derechos civiles. Pero en el caso que nos ocupa, “Presidenta” es voz aceptada en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, por motivos que elaboró en detalle nuestro recordado Prof. Alexis Márquez Rodríguez, numerario que fue de la Academia Venezolana de la Lengua;  a él me remito (Márquez Rodríguez, 2011).



Nos toca asumir la presidencia de nuestra querida Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales con un doble desafío: por una parte, mantener el espíritu académico, principista y combativo que a lo largo de tiempos recientes han fomentado las pasadas directivas y por otra, estar a la altura de la convulsionada era que nos ha tocado vivir, estimulando el impulso del quehacer científico por encima de las dificultades, en búsqueda de una sociedad unida, en la cual sea posible convivir pacíficamente en un clima de armonía y respeto. 

En tal atmósfera, la ciencia no es un hecho aislado en una sociedad que desee superarse sino más bien un elemento vital de mejoramiento social. Porque la ciencia debe estar al servicio del conocimiento y del progreso, sobre todo al servicio de la paz, del desarrollo, en la sociedad y para la sociedad, como bien lo dicta la UNESCO en su Declaración de 1999 sobre la ciencia y el uso del saber científico (Unesco, 1999) y otros documentos ulteriores.

Decíamos hace un momento que hay que estar a la altura de la convulsionada era que nos ha tocado vivir, que aunque nos parezca mentira, no ha sido la única en Venezuela. Ya en el turbulento año de 1869, cuando un tercer miembro de la casta Monagas (José Ruperto) se hacía con el poder, el científico naturalista de origen alemán Adolfo Ernst, aposentado en Caracas y con una dilatada labor universitaria, reflexionaba a propósito del centenario del nacimiento del sabio Alexander von Humboldt, diciéndonos: “Mientras duren nuestros disturbios políticos, nuestra casi continua lucha fratricida, no hay para las ciencias y las artes esperanza de un señalado y positivo progreso: las musas huyen del estrépito de las armas” (Jahn, 1932).

Años más tarde, Alfredo Jahn, uno de los Individuos de Número fundadores de nuestra Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, creada en 1917, al homenajear a Ernst en 1932 a propósito del centenario de su nacimiento, insistía en que “el cultivo de las ciencias es incompatible con el espíritu de una época agitada por violentas pasiones políticas. Sólo donde impera la paz puede el hombre de ciencia hallar la tranquilidad de espíritu y el sereno ambiente de que ha menester el estudio” (Jahn, 1932).

Lástima que a esas palabras del sabio Jahn siguiera una indisimulada reverencia hacia el dictador de turno, de quien listaba sus ejecutorias para decir que Juan Vicente Gómez había iniciado “una nueva era de protección oficial a los asuntos científicos” (Jahn, 1932). Es decir, la labor científica y los magros dineros oficiales que pudiesen conseguirse para un exiguo desarrollo del sector bien valían la artificial paz de los miedos y el silencio ante los atropellos dictatoriales, una actitud que tristemente ha seguido más de un intelectual a lo largo de nuestra historia, negándose a asumir el papel ductor al que lo obliga su compromiso hacia esa sociedad que lo ha apoyado en su ascenso intelectual.

Afortunadamente, en este tema vivimos tiempos diferentes. En particular, nuestra Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales ha sido entusiasta promotora de pronunciamientos diversos que con frecuencia cada vez mayor vienen con la firma conjunta de las demás Academias Nacionales. Así las cosas y haciendo uso del articulado de la Ley de Creación, que nos faculta para servir de asesores del Ejecutivo en materias de nuestra competencia, la voz de la Academia se ha alzado repetidamente en estos difíciles tiempos para expresar su pensar sobre el deterioro de la actividad científica en el país; su rechazo a la desaparición del Ministerio del Ambiente y su reclamo ante diversos ecocidios sucedidos en el país, y con mirada continental, el ecocidio que ocurrirá en Nicaragua si se insiste con la construcción de un canal interoceánico que afectará el ambiente en toda la región; su análisis y propuestas para mejorar la calidad de la educación nacional; sus expertas recomendaciones para enfrentar la sequía de los años 2014 y 2015; su posición ante la permanente crisis universitaria hoy más álgida que nunca; entre muchas otras tomas de posición frente a los problemas que nos aquejan como nación. Así mismo hemos respaldado iniciativas provenientes de otras Corporaciones para sentar opinión en contra de la represión, la violencia o las implicaciones institucionales y sociales del Plan de la Patria.

Son muchas las actividades que despliega la ACFIMAN, ya reseñadas por el Dr. Claudio Bifano en su informe de entrega, por lo que no abundaré en ellas. Sí queremos destacar que nuestras acciones estarán signadas por la continuidad, el reforzamiento, por el permanente seguimiento a la realidad nacional que nos afirme en el compromiso de expresar nuestras opiniones documentadas sobre los mil problemas que nos aquejan como nación y sobre los cuales es nuestro deber elevar opinión ductora. 

Vivimos el siglo del conocimiento, de la ciencia. Hay abundante literatura que señala la directa relación entre el progreso de una nación, su capacidad para hacer ciencia de frontera y su habilidad para aplicar los nuevos conocimientos a su realidad. Trasmitir esta relación requiere de un trabajo sostenido de comunicación que comienza en la más tierna edad, estimulando el interés por la ciencia desde el nivel primario educativo, una labor en la que nuestra Corporación ha estado involucrada desde hace varios años y debe seguir estando con el programa “Educación en Ciencia basada en la Indagación”.

Siendo yo misma mujer, no puedo dejar de mencionar el programa “Mujeres en Ciencia” que lleva adelante la Academia con el concurso de la Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS, por sus siglas en inglés), programa que busca visibilizar el trabajo de la mujer en el campo científico. El hecho de que en los 8 años transcurridos desde mi incorporación como Individuo de Número ya seamos cuatro en esa categoría y que el número de mujeres participantes en las múltiples tareas que ocupan la agenda académica haya crecido notablemente, es indicativo de que estamos en el camino correcto del reconocimiento académico, donde quiera que éste se encuentre.

Todos los programas de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales se hacen sobrepasando las limitaciones impuestas por los magros presupuestos asignados a la institución. No es éste un problema exclusivo de la Academia: nuestras universidades, los institutos de investigación en Venezuela, han sido llevados a la casi inoperancia por diversas causas, entre ellas el ahogo presupuestario que impide el correcto funcionamiento institucional y que es usado como disimulada herramienta de sujeción política e ideológica. No obstante, el desafío está en superar los obstáculos con ingenio y disposición; en eso estamos.

Es imperativo hacer de la ciencia un hecho comunicacional, de manera que el ciudadano se acostumbre a buscar la noticia científica como elemento indispensable y necesario de la información a ser recibida diariamente, es decir, hacer de la ciencia parte integral de la actividad educativa, social y económica de la nación y no meramente la guinda de la torta para adornarla. Para esto, buscaremos nuevas formas de comunicación que hagan posible que la ciencia se convierta de verdad en motor de nuestra sociedad y de nuestra economía, no sólo con el concurso de una ciencia generada en la capital sino buscando la participación de los colegas de todo el país. Para ello, desde la Academia seguiremos dando impulso, cada vez mayor, a nuestro concurso en foros especializados así como en redes sociales y en medios diversos de comunicación, con la idea de trasmitir no sólo nuestros pronunciamientos sino informaciones derivadas del quehacer científico en un lenguaje asequible para el ciudadano no especializado.

No es éste un problema para “intelectuales exquisitos”. Por el contrario y como ya dije, recientes análisis económicos internacionales han dejado bien establecida la relación directa entre un robusto sistema científico-tecnológico y la prosperidad de una nación, concepto que no logra asentarse en Venezuela: ni el gobierno, ni los economistas prestigiosos, ni los líderes políticos de cualquier tolda consideran este punto a la hora de proponer soluciones a la actual crisis.

Es por tanto una obligación nuestra la de propiciar que las propuestas de la comunidad científica en pro de una mejor sociedad, motiven a los actores de la vida nacional, como ocurre en las naciones desarrolladas.



De izquierda a derecha: Franco Urbani, Vidal Rodríguez Lemoine, Mireya Rincón de Goldwasser, 
Gioconda Cunto de San Blas, Deanna Della Casa de Marcano, Antonio Machado Allison

En las responsabilidades directivas que hoy asumimos nos acompañarán Mireya Goldwasser en la 1ª. Vicepresidencia, Franco Urbani en la 2ª. Vicepresidencia y quienes repiten en sus cargos: Antonio Machado como Secretario Académico; Deanna Marcano, Tesorera y Vidal Rodríguez Lemoine, Bibliotecario. Nuestro reconocimiento a Claudio Bifano, Carlo Caputo y José Luis Paz, miembros de la Directiva saliente, a quienes pido seguir aportando sus ideas en pro de nuestras actividades académicas y en beneficio del país, donde quiera que estén, un llamado que extiendo a quienes por diversas razones no pueden acompañarnos físicamente pero que podrían interactuar a través del mundo digital para enriquecernos con sus experiencias y conocimientos. 

Y no me refiero solamente a los 30 Individuos de Número que normativamente conforman el núcleo de la Academia, sino también a los miembros correspondientes, al nutrido grupo de asesores involucrados en las comisiones, a la comunidad científica en general, que colaboran y dan vida a numerosos proyectos y sin los cuales la Academia no podría estar a tono con los avances científicos y tecnológicos, ni mucho menos conocer y comentar las implicaciones éticas y las consecuencias políticas y sociales de muchos de ellos. A todos, mi llamado agradecido a que continúen aportando su saber y su tiempo en esta hermosa empresa de inserción de la ciencia en la sociedad venezolana, como legítimo instrumento de progreso económico y social.

Dije hace unos momentos que la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales fue creada en 1917, aunque en realidad comenzara sus sesiones en 1933. De manera que dentro de poco más de un año estaremos celebrando el Año Jubilar Centenario de su creación, ocasión que deberá servir para preparar actividades diversas que destaquen lo más granado de la actividad científica de la nación así como las contribuciones de la propia Academia al devenir científico venezolano.

Quiero terminar evocando la figura de Blas Bruni Celli, numerario que fue de nuestra Corporación y de tres más (Medicina, Historia y Lengua), quien en oportunidad de referirse a nuestra querida Alma Mater, la Universidad Central de Venezuela, expresó pensamientos que bien pueden aplicarse a la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, así como a las otras seis Academias: 

“[Ellas] nacieron como instituciones para difundir luz con el signo de la universalidad; con apertura y tolerancia a todas las formas del pensar, como modelos de convivencia civilizada; con la obstinada tarea de buscar la verdad, esa insondable aletheia, ese eterno espejismo que incansablemente perseguimos. [Nacieron] también con el sueño de ser instituciones para difundir las luces de la virtud, la sabiduría, las artes y las ciencias; difundir las luces y vencer las sombras” (Bruni Celli, 2014).

Ése será también el norte de los miembros de la Directiva que hoy nos juramentamos en este acto, obligados como quedamos a aportar nuestros esfuerzos no solo en favor de la Corporación sino también y sobre todo, por amor a esta patria, nuestra patria, que tanto nos duele.

Muchas gracias.

23-09-15




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