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lunes, 30 de mayo de 2016

Así desaparecieron los productos básicos de los anaqueles por @robertodeniz


Por Roberto Deniz


Los empresarios continúan alertando la imposibilidad que tienen de abastecer el mercado con normalidad por la falta de insumos

Los anaqueles de los supermercados en Venezuela han quedado grandes. Los estantes vacíos contrastan con las colas de personas a las afueras de los establecimientos comerciales de todo el país. Muchos de los productos que habitualmente consumían la mayoría de los venezolanos han desaparecido progresivamente y el desabastecimiento se tornó en un problema crónico.

El vicepresidente del Área Económica, Miguel Pérez Abad, promete que en seis meses podrá revertirse esa tendencia. “Hemos planteado seis meses para estabilizar todo el sistema de producción y distribución”, dijo recientemente en rueda de prensa.


Pero la crisis no dejó de agravarse y se fueron sumando productos a la lista del “no hay”. Los empresarios continúan alertando la imposibilidad que tienen de abastecer el mercado con normalidad por la falta de insumos, el freno en liquidación de divisas o la distorsión causada por el control de precios, entre otros problemas. A finales de abril la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea) indicó que algunos de esos obstáculos están “afectando severamente la continuidad de la producción”.

Cerveza:



Tomar cerveza también será complicado en Venezuela. Empresas Polar paralizó indefinidamente las cuatro plantas en las que produce la popular bebida tras quedarse sin cebada, principal insumo para la producción. De acuerdo a la compañía, el Gobierno no ha aprobado divisas para la importación de la materia prima y se ha quedado sin alternativas. La parada de Polar impactará a los consumidores, ya que las distintas cervezas de la empresa representan 80% del mercado. El 20% restante lo abastece Regional, que actualmente está produciendo, pero al 50% de su capacidad, de acuerdo a fuentes ligadas a la empresa.

Harina de maíz:


 La tradicional harina para las arepas tampoco escapa a la crisis. Empresas Polar informó recientemente que los inventarios de maíz llegan hasta finales de mayo y que el Gobierno debe garantizar la venta del maíz importado para continuar produciendo. “Para seguir operando con los actuales niveles de producción, las plantas harineras de Alimentos Polar requieren 17.500 toneladas de maíz blanco todas las semanas”, aseguró Manuel Felipe Larrazábal, director de la empresa. La oferta de Polar representa alrededor del 50% de la harina precocida que demanda el mercado. Al menos existen otras 12 marcas del producto, en su mayoría en manos del Estado, pero la oferta es casi inexistente, en las redes privadas de supermercados. La regulación de precios también ha afectado la oferta del producto. Durante meses el Gobierno obligó a vender el kilo de harina de maíz precocida en 19 bolívares por kilo, pero recientemente la Sundde aprobó un nuevo precio de 190 bolívares por kilo, que de acuerdo a los cálculos de Polar aún implica perder 30 bolívares por cada kilo que producen.

Pan:


 Las colas se han trasladado a las panaderías. Los clientes se agolpan en los establecimientos a la espera del pan “canilla” y los propietarios se han visto obligados a racionar la venta del producto. El problema fundamental es la falta de “trigo panadero”, producto cuya importación depende de la estatal Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (CASA). En una información reciente Cavidea indicó que el “trigo panadero” es uno de los insumos con un nivel de inventarios “crítico”, pese a que finales de abril el ministro de Alimentación, Rodolfo Marco Torres, garantizó el abastecimiento de la materia prima para las panaderías. Juan Crespo, presidente de la Federación de Trabajadores de la Harina (Fetraharina), señaló recientemente que los inventarios de harina de trigo están en su “mínimo histórico”, que varios molinos se han paralizado y que seguramente en los próximas semanas “las colas se multiplicarán”.

Refrescos:

La Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes (Anber) informó el 9 de mayo que la causa por la cual se ha visto afectada la producción de refrescos es por la falta de azúcar, cuya importación también depende de la empresa estatal CASA, en un año en que los productores han denunciado un descenso en la cosecha nacional. “Estamos experimentando importantes fallas en el suministro de materias primas –fundamentalmente azúcar- que han impactado severamente nuestra producción y abastecimiento pleno del mercado nacional”, indicó Anber. En el texto se señaló, además, que “no tenemos la certeza de cuándo su abasto se normalizará en cantidad y oportunidad”.

La embotelladora venezolana de Coca-Cola paralizó su producción de bebidas endulzadas tras consumir los inventarios de azúcar industrial. “El sistema Coca-Cola de Venezuela informa que se han agotado los inventarios de azúcar refinada de uso industrial en nuestras plantas”, informó la compañía.

Leche:


La industria láctea atraviesa varios obstáculos. Desde la Asociación de Procesadores de Leche (Asoprole) y la Cámara Venezolana de la Industrias Lácteas (Cavilac) han advertido que el precio regulado por el Ejecutivo nacional impide a las empresas comercializar el producto. “Si tenemos una apertura de precios, da una bocanada de oxígeno a algunos productos que no se están produciendo en el país, como es el caso de la leche, que no aparece porque está a muy bajo costo y nosotros tenemos que pagar por los empaques y el procesamiento”, declaró recientemente Roger Figueroa, presidente de Cavilac. El 24 de mayo la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socio Económicos (Sundde) autorizó los nuevos precios del producto, tras una congelación de precios que se remontaba a 2014. La leche pasteurizada oscilará entre los 100 y los 676,96 bolívares, dependiendo de la presentación.

La falta de empaques, especialmente los suministrados por la empresa Tetra Pak, es otro de los factores que ha impedido que el producto llegue con normalidad a los comercios. La deuda de la compañía con sus casa matriz asciende a 70 millones de dólares debido a los retrasos de las autoridades a la hora de aprobar las liquidaciones de divisas. Recientemente el ministro de Alimentación, Rodolfo Marco Torres, se reunió con la directiva de la compañía, y aseveró que se garantiza la producción de 50 millones de envases mensuales para leche y jugos.

Atún:


  
Desde el año pasado la industria atunera enfrenta problemas por la falta de materia prima. Para la producción de marcas como Eveba, Margarita, El Faro, El Peñero y Arrecife, entre otras, se requieren alrededor de 90 mil toneladas de atún entero, pero la oferta de la pesca nacional no llega a 40 mil toneladas. El déficit debe compensarse con importaciones de atún entero, pero las empresas procesadoras han tenido retrasos en las aprobaciones de los permisos necesarios para la importación. Este año algunas empresas han logrado reactivar la producción, pero a un ritmo muy por debajo de la capacidad instalada. El producto ha llegado a los anaqueles con precios que rondan los mil bolívares para las presentaciones más pequeñas y que supera esa cantidad para las presentaciones más grandes.

Café:

Buena parte de la producción de las torrefactoras está en manos del Estado. Sindicatos de varias de esas compañías han reportado paralizaciones en la producción tras agotarse los inventarios del grano de café verde, importado desde Brasil por el Gobierno nacional, así como una mala administración de esas empresas. La producción nacional a su vez ha caído por diversos factores, entre ellos los cortes eléctricos y el control de precios, que ha empujado a los productores a dedicarse a otros cultivos en los que puedan obtener mayor rentabilidad. Carlos Andrade, secretario general del sindicato de Café Venezuela, declaró a Globovisión que la empresa está produciendo al 10% de su capacidad y que tienen “serias” dificultades con la materia prima. “La producción nacional cayó en 80% (…). La Corporación Venezolana del Café (CVC) importa de Brasil y Nicaragua, pues dicen que es más económico, pero acaba con la producción nacional”, declaró el dirigente sindical.

Productos de cuidado personal:

Conseguir jabón de baño, desodorante, crema dental o champú también se convirtió en una rareza en el mercado venezolano. Los fabricantes han tenido problemas para importar insumos, al igual que las empresas de alimentos, pero han estado afectados principalmente por el control de precios. Recientemente, en un comunicado interno Colgate Palmolive explicó a sus trabajadores que no podía sostener la producción con “pérdidas permanentes”. Esa compañía, como las otras del sector, estaba comercializando sus productos con precios fijados por el Gobierno en septiembre de 2014. Recién el pasado 21 de mayo la Sundde emitió la providencia en la que fijó nuevos precios de venta para productos como la crema dental, pañales, papel higiénico o jabón de baño.

Productos limpieza del hogar:

Con los productos para el aseo del hogar ocurre igual que con los de cuidado personal. El control de precios ha obligado a las empresas a parar la producción y, en algunos casos, como el de Clorox, a cesar sus operaciones en Venezuela. Clorox era la responsable de producir marcas como Nevex y Mistolín, pero a finales de 2014 tomó la decisión de abandonar el mercado venezolano tras acumular años con pérdidas ocasionadas por el control de precios. La situación se repite en otras compañías que se mantienen, pero han reducido al mínimo la diversidad de marcas y presentaciones de productos para el cuidado del hogar. También enfrentan dificultades para importar insumos como el sulfato de sodio y cebo, necesarios para la producción de detergentes y jabones en barra.

Pasta y Arroz:


 El trigo y el arroz son dos de los insumos con los que las empresas productoras tienen problemas, de acuerdo a la información de Cavidea. Pero la pasta y el arroz también han desaparecido de los anaqueles por el control de precios. El precio oficial del arroz es de 25 bolívares el kilogramo y el de la pasta es de apenas 15 bolívares por kilogramo, lo que hace atractivo estos productos para luego ser revendidos en el mercado informal por los “bachaqueros”. A comienzos de año, Cavidea planteó que de acuerdo a las estructuras de costos de las empresas, el kilo de arroz debería costar 102 bolívares, mientras que el de pasta 141 bolívares. De esa propuesta han pasado varios meses y en el sector aún esperan por el ajuste de precios.

29-05-16




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