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jueves, 23 de junio de 2016

A RODRÍGUEZ ZAPATERO NO LE GUSTA EL REVOCATORIO, por @trinomarquezc



Trino Márquez 22 de junio de 2016
@trinomarquezc

José Luis Rodríguez Zapatero, mediador propuesto por Nicolás Maduro para facilitar el acercamiento entre el Gobierno y la oposición, intervino en el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), el lunes 20 de junio, sin referirse con un mínimo de solidez a los graves problemas políticos, económicos y sociales que existen en Venezuela, todos provocados por la aplicación del absurdo modelo del socialismo del siglo XXI, y sin mencionar el referendo revocatorio, mecanismo constitucional previsto en la Constitución para sustituir al Presidente de la República por la vía electoral.


  Rodríguez Zapatero hizo mutis por el foro porque, dijo, no le gusta el revocatorio. Como apuntó Henrique Capriles, la clave del asunto no  reside en lo que le guste o le disguste al exjefe del Gobierno español, sino en lo que señala la Carta Magna. Si un comisionado va  mediar en un hipotético conflicto en España, poco importará que esté de acuerdo o en desacuerdo con que el régimen de ese país sea una monarquía constitucional, con la figura del Rey como jefe de Estado. A lo mejor el modelo podría parecerle un anacronismo. Sin embargo, en nada contribuiría este emisario a resolver el conflicto cuestionando de entrada la naturaleza del régimen. Rodríguez Zapatero, y los otros mediadores de la Unasur –Leonel Fernández y Martín Torrijos- deberían saber que el referendo revocatorio fue impuesto por Hugo Chávez durante los debates de la Asamblea Nacional Constituyente en 1999, como parte de su filosofía  acerca de la nueva democracia, inspirada en las formulaciones de Toni Negri. La nueva democracia debía trascender la democracia formal, representativa, burguesa. La soberanía reside en el pueblo, verdadero soberano y protagonista de los procesos sociales. Es al pueblo a quien corresponde colocar y revocar a los mandatarios electos por el voto popular.

 El presidencialismo tan acentuado de la Constitución del 99, en la que se fija el período presidencial en seis años -otro capricho del Comandante-, fue atenuado con la introducción del revocatorio. Con el fin de no circunscribirlo sólo al Presidente, se extendió a los otros gobernantes ejecutivos electos también a través del sufragio universal: gobernadores y alcaldes. Ocurre, sin embargo, que los períodos de los mandatarios regionales son de cuatro años, lapso muy corto para aplicarles el revocatorio, mecanismo engorroso que toma mucho tiempo activarlo.  Por esa razón es que no se instrumenta contra esos funcionarios.

 Mientras a Rodríguez Zapatero, siguiendo las directrices de Maduro, no le gusta el revocatorio y lo considera un adorno de mal gusto, al pueblo sí que le gusta, y bastante. La reafirmación de la voluntad revocatoria del 1% del Registro Electoral Permanente (REP) ha sido un testimonio conmovedor de la voluntad y confianza inquebrantable de la gente en su protagonismo para resolver por la vía pacífica y electoral la gigantesca crisis que sacude al país. El Gobierno nacional, las rectoras oficialistas del CNE, los gobernadores y alcaldes del PSUV, los grupos paramilitares del chavismo, formaron una alianza diabólica con el fin de quebrar la decisión de la gente. Aplicaron métodos hamponiles, algunos grotescos, como dejar sin máquinas de verificación los municipios y parroquias más poblados y donde los opositores son mayoría, y colocar  captahuellas en zonas poco habitadas o controladas por el oficialismo. El comportamiento gansteril se ha traducido en presiones, amenazas, chantajes, extorsiones sobre los empleados públicos, pensionados,  becados, contratistas del Estado. Todos los mecanismos mafiosos han sido activados con el propósito de impedir que la verificación de firmas fuera exitosa. Pero, no lo lograron: la gente pudo soportar las largas colas provocadas por la operación morrocoy y el saboteo ordenados por el CNE, los cortes de luz, las vías obstaculizadas, las bombas lacrimógenas y todas las incomodidades y abusos cometidos por la Guardia Nacional y los grupos tarifados. La decisión popular se impuso. Este round se ganó.

 De ninguno de esos abusos, encarados con firmeza y claridad por la MUD, ha tomado debida nota el señor Rodríguez Zapatero. Debería agarrar lápiz y papel y hacerlo. El proceso apenas comienza. Su acompañamiento será importante para que el proceso culmine sin mayores contratiempos. La gente le dijo Sí al revocatorio. Impedirlo podría resultar demasiado costoso.

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