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domingo, 23 de julio de 2017

Dios te ayuda a salir de las tristezas y te da esperanzas, por @Pontifex_es



Papa Francisco 22 de julio de 2017

Evangelio según San Juan 20,1-2.11-18

La misión a María Magdalena: "El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto". El día de la resurrección, María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: "¿Porque estas llorando, mujer?" Ella les contestó: "Señor, si tú te lo llevaste, dime donde lo has puesto". Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: “Mujer, ¿por qué estas llorando? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: “Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto? Jesús le dijo: "¡María!" Ella se volvió y exclamó "¡Rabuní!", que en hebreo significa «Maestro». Jesús le dijo: "No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios». María Magdalena se fue a ver a los discípulos y les anunció: "¡He visto al Señor!", y les contó lo que Jesús le había dicho" Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco:
 
No es fácil estar abierto a Jesús. No se da por descontado aceptar la vida del Resucitado y su presencia entre nosotros.

El Evangelio nos hace ver diversas reacciones: la del apóstol Tomás, la de María Magdalena y la de los dos discípulos de Emaús: nos hace bien compararnos con ellos:

Hoy nos es dirigido también a nosotros este interrogativo:

  • Tomás pone una condición a la fe, pide tocar la evidencia, las llagas,
  • María Magdalena llora, lo ve pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jesús sólo cuando Él la llama por su nombre,
  • Los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de derrota, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por ese misterioso viandante.

Cada uno por diferentes caminos. Buscaban entre los muertos al que está vivo, y fue el mismo Señor el que corrigió el rumbo.

Y yo, ¿qué hago? ¿Qué rumbo sigo para encontrar a Cristo vivo? Él estará siempre cerca de nosotros para corregir el rumbo si nosotros nos hemos equivocado.

¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? (Lc 24,5) Esta pregunta nos hace superar la tentación de mirar hacia atrás, a lo que ha sido ayer y nos empuja adelante, hacia el futuro.

Jesús no está en el sepulcro, ha resucitado, Él es el Viviente, Aquel que siempre renueva su cuerpo que es la Iglesia y lo hace caminar atrayéndolo hacia Él.

“Ayer” es la tumba de Jesús y la tumba de la Iglesia, el sepulcro de la verdad y de la justicia; “hoy” es la resurrección perenne hacia la cual nos empuja el Espíritu Santo, donándonos la plena libertad.

Hoy nos es dirigido también a nosotros este interrogativo:

  • ¿Por qué buscas entre los muertos a aquel que está vivo, tú que te cierras en ti mismo después de una derrota y tú que no tienes más fuerza para rezar?
  • ¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que te sientes solo, abandonado por los amigos y quizás también por Dios?
  • ¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que has perdido la esperanza y tú que te sientes prisionero de tus pecados?
  • ¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que aspiras a la belleza, a la perfección espiritual, a la justicia, a la paz?

Tenemos necesidad de sentirnos repetir y de recordarnos mutuamente la advertencia del ángel.

Esta advertencia ¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo?, nos ayuda a salir de nuestros espacios de tristeza y nos abre a los horizontes de la alegría y de la esperanza...

Pero miren, hermanos y hermanas, Él está vivo, está con nosotros. No vayamos por tantos sepulcros que hoy te prometen algo, belleza… y luego no te dan nada. Él está vivo. No busquemos entre los muertos al que está vivo. Gracias. (Homilía en Santa Marta, 23 de Abril de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, reconozco que me encuentro en deuda contigo por darme la vida y por poner luz en mi camino en mis momentos de mayor incertidumbre.

Toca mi corazón, sana sus heridas y llénalo de tu amor, libéralo del miedo a la adversidad que lo agitan e inquietan. Quiero poner toda mi fe y esperanza en Ti.

Ayuda a que mis labios solo pronuncien palabras de bondad. Que a dondequiera que vaya, pueda anunciarte con alegría por saberte más vivo que nunca.

Que tu presencia jamás me falte. No puedo imaginarme sin tu amor ni tu fuerza que me impulsa a ser mejor. No sabría vivir tus promesas, sin tu guía y perdón.

Jamás permitas que me separe del milagro de haberte encontrado. Ilumina mi mente y corazón para enfocarme en ganar mi felicidad solo a través de Ti.

Toma mi vida Señor, quiero actuar obedeciendo tus principios, insistiendo con perseverancia para lograr mis sueños sintiéndome apadrinado por tu poder.

Cuento con tu alegría que me impulsa a realizar las tareas más duras con entera paz y serenidad. Cuento con tu gracia poderosa que me respalda

Ayúdame a saber tener encuentros de compasión, a vencer los obstáculos de mi vida y a desechar toda mala propuesta que no me edifique en tu amor. Amén

Propósito para hoy

Buscaré alguna Frase de la Biblia con la que me siento identificado y la enviaré a mis amigos por las redes sociales, agregándole al final del texto lo siguiente: ¡Dios te ama y quiere lo mejor para ti!

Frase de reflexión

"Todos estamos llamados a la amistad con Jesús. No tengan miedo al amor del Señor". Papa Francisco

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