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martes, 25 de julio de 2017

Luis Vicente León: "La constituyente es un evento de vida o muerte para ambas partes" por @contrapuntovzla


Por Emma Sánchez Álvarez


El presidente de Datanalisis confiesa que se espanta al imaginar que "al final esto puede acabar en guerra". Asegura que la única solución es negociar con respeto mutuo. "El gobierno tendrá que ceder su constituyente", dice

Entre los siete días que median entre la consulta popular realizada el pasado domingo 16 de julio por el sector de la oposición venezolana, convocada por la Mesa de la Unidad Democrática, y las elecciones para escoger a los representantes de la asamblea nacional constituyente promovida por el Presidente de la República, Nicolás Maduro, y convocada por el Consejo Nacional Electoral para este próximo domingo 30 de julio, variadas han sido las voces que buscan analizar el desenlace y las perspectivas que abrirían ambos eventos.

Luis Vicente León, directivo de la empresa Datanalisis, economista y profesor universitario se ha adelantado, a través de sus redes sociales, a avizorar los caminos que pueden plantearse para la solución de la crisis que arropa por igual a todos los venezolanos. Faltando siete días para el evento electoral constituyente oficialista, León añade desde Contrapunto otras aristas y aportes que podrían generarse de ambos eventos, pero, además, emite su opinión personal del camino que podrían transitar los dos bandos a partir del mes de agosto.

Sin muchas esperanzas en cuanto a una negociación entre gobierno y oposición, que él considera la única solución posible a la crisis política, el especialista en estudios de opinión y estadísticas expresa también mucho temor por lo que podría desencadenarse en Venezuela: una guerra con el ingrediente del ejército en la calle. 



–En primer término, ¿cuál es su análisis de lo que ocurrió y de cómo se desarrolló la consulta popular realizada por la MUD el pasado domingo 16 de julio?

–Lo primero que hay que entender es que ante una consulta popular de este tipo, obviamente todas las partes van a jugar su rol político. El gobierno, por una parte, dice que la consulta popular es ilegal, que no votaron ni tres millones de personas, que muchos electores votaron hasta cinco veces y que los rectores son unos tramposos. Ese es el discurso político convencional de ese sector. Por su parte, la oposición calificó la consulta como un evento absolutamente constitucional, legal, vinculante, y que Maduro tiene que salir de la presidencia "como corcho de limonada", como se dice popularmente, porque el pueblo lo revocó tomando en cuenta los resultados de esa consulta, y que ellos son garantía de que todo el proceso fue perfecto, etc, etc, etc. Esto son los discursos políticos que normalmente esperamos que se expongan así.

Ahora bien, yo no le doy importancia sobre la legalidad o no de la consulta popular, no porque no sea importante sino porque a final de cuentas este es un hecho político, estratégico y simbólico por encima de cualquier otra consideración (...) porque la oposición sabe que al día siguiente el Presidente Maduro no iba a aceptar la posición planteada por la oposición de renunciar, sabían que eso no iba ocurrir. La oposición organizó la consulta para sentar precedentes, para tener en el futuro un argumento y justificación de cambio y, en el corto plazo, con el objetivo de añadir a su protesta pacífica y democrática más presión para provocar la salida del gobierno o una negociación.


–¿Cómo interpreta usted los resultados a nivel matemático y el por qué los rectores de la MUD anunciaron la primera cifra de 7.186.170 con el 95% de los votos contados, y luego, al día siiguiente, anuncian que votaron 7.535.259 con el 99.1% de los votos escrutados?

–Yo, la verdad, más bien me sorprendí de que los datos reconocidos y anunciados por la MUD y por sus rectores estuvieran absolutamente alineados a lo esperado. Yo esperaba que, en un debate político tan loco y polarizado como el que se está dando en Venezuela, la MUD presentara una cifra muy superior. Esperaba que ocurriera algo como lo que se vio en la hora loca, algo así como de una votación por encima de los 11 millones. Siendo sincero, fue bastante seria y respetable la presentación de los rectores.

A la pregunta de por qué primero anunciaron una cifra 7.186.170 millones con el 95% de los votos, y luego anuncian que fueron 7.535.259 mil con un 99,1%, es absolutamente normal. Ellos presentaron un dato de 7 millones 200 mil sobre un 95%. Cuando haces la regla de tres, si tú conviertes estos 7 millones 200 al 100%, te va a dar 7 millones 580, más bien lo hicieron en base a 99%. Es decir, numéricamente es perfecto. Los dos números son completamente consistentes, no es ninguna locura. El Gobierno, por supuesto, dijo que esos números son falsos, manipulados y que inventaron unos votos para que fueran exactos para estar por encima de la votación con la que había sido elegido el presidente Maduro.

–Pero el alcalde Jorge Rodríguez afirmó que en la consulta popular votaron solamente 2 millones 300 mil personas...

–Cuando se entiende que fue un evento simbólico y motivante, si fueron 2, 5 o 10 los votos eso da lo mismo. Lo importante es que la MUD movilizó a un gentío que salió a la calle y que se sintió entusiasmada y emocionada por ejercer su derecho al voto. No fue un voto convencional. Fue la expresión de una desobediencia civil, porque tan pronto el gobierno afirmó que era ilegal, cuando votas ejerces una protesta en contrario y en oposición a alguien que me está diciendo que no tengo ese derecho. Por lo tanto, es el evento de desobediencia civil lo que hay que atender, y que ha sido el más masivo que ha tenido la oposición durante toda sus convocatorias a las protestas.

–¿Quién nos garantiza que los resultados que dieron los rectores de la consulta popular son fidedignos y reales si no hay auditorías?

–¿Estamos absolutamente seguros de que ese fue el resultado? No podemos estar seguros. Como yo tampoco hoy estaría seguro de los votos que va a haber en la elección para la asamblea constituyente. La consulta popular estuvo controlada por una de las partes del sector político venezolano, aunque yo considere que sea más seria. La otra parte la controla el Consejo Nacional Electoral de Venezuela (CNE), que ha demostrado que ya no es una institución independiente. Cuando el CNE trabaja para validar un proceso y no para preguntarle al pueblo, entonces ya tú y yo perdemos la confiabilidad en sus datos. Y no se trata solamente en que puedas o no demostrarlo o auditarlo o no. El problema es que yo no esperaría que si tienes un 80% de abstención, la primera cosa que diga la presidente del CNE es que felicita al pueblo venezolano porque solo votó el 20%. ¿Usted se imagina cuantos votos exactos, esa misma noche, hubo con una abstención elevada? Lucena no lo va a decir. Lo que va a decir es que ganó el proceso para la ANC con el 99.9%, es decir, ganó el chavismo. Y la opsición no va a poder auditar ese resultado, porque ni siquiera pudo auditar los resultados de la Asamblea Nacional en Amazonas. Lamentablemente nosotros no tenemos hoy día instituciones realmente independientes. No lo es la Mesa de la Unidad, obviamente, ni lo pretende ser, pero tampoco lo es la institucionalidad venezolana, y en este caso concreto, hablamos del CNE. 


–Después de esta consulta popular, ¿ahora qué? ¿Qué piensa usted que va a ocurrir el 30 de julio con la convocatoria electoral que hace el oficialismo para avalar una asamblea nacional constituyente y cuáles son sus estimaciones sobre los resultados?

–Primero debemos evaluar el desarrollo del evento de la consulta. Y te digo claramente que fue bueno. Supongamos que en vez de 7 millones y medio la oposición obtuvo 6 millones y medio, porque pierdes un millón de votos que según el gobierno eran repetidos. No se puede ocultar que asistió un gentío que se manifestó. Eran seis marchas gigantes de movilización nacional. Esto por supuesto es un mensaje estratégico sensacional. Yo dije antes de que los rectores presentaran sus datos, que a mí no me importaba saber cuántos votos hubo, me interesa saber qué van a hacer con esos votos. Para mí es fundamental saber cómo y en qué conviertes esa energía potencial, que tampoco se mostró completa por miedo, y que es mucho más grande que esos 7 millones y medio... por lo menos 3 millones más.

Pero además, cuando vez las encuestas, el 75% de la población dice que votaría, si le preguntaran, en contra de la asamblea constituyente, y 83% piensa que la ANC no tiene ninguna necesidad de hacerse ni que resuelve los problemas del país y de los venezolanos. Cuando uno observa esto, entrar al debate de 1, 10 o 20 votos, que si más o si menos, se convierte en un debate absolutamente estéril, porque primero esta consulta no era para esto sino que fue un evento para moverse y motivar. Ahora bien, lo importante es: ¿lograste convertir esa energía potencial que es más grande incluso que ese voto, en energía cinética para parar al gobierno de su propuesta de Asamblea Constituyente? Aquí abordamos el tema complejo.

–Entonces, en consonación con su respuesta, ¿insiste usted, como lo ha expresado a través de sus redes sociales, en que debe darse una negociación entre gobierno y oposición como salida a la crisis que vive el país?

–Es la única salida. Yo no estoy seguro que vaya a ocurrir. Eso es otra cosa. Yo simplemente pienso que no existe, en mi opinión, ninguna forma de resolver este problema que no sea con una negociación. No sé si se pueda lograr porque las condiciones están todavía débiles.

–¿Por qué piensa usted que las condiciones están débiles para una negociación?

–Para este proceso se necesitan dos partes que tengan poder de negociación. Segundo, que puedan contar con un representante dispuesto a comprometerlos, y tercero, ceder algo que le duela muchísimo a sus propios grupos. Es decir, para los dos es un costo negociar y ceder en cosas que sus grupos consideran vitales. Esto quiere decir que son decisiones impopulares para ambos lados.

Mira la barrera tan importante, para negociar es fundamental que tengas a alguien que te pueda comprometer. Yo puedo mandar a negociar a alguien que funja de emisario porque yo no fui. Bueno depende quién es ese emisario. Si es mi abogado con un poder que pueda firmar por mí, entonces la negociación sería exitosa. Pero si yo mandé a un siguiente que no tiene ningún poder, que no me puede comprometer y que lo que él diga allí yo después le pueda tirar tres trompetillas, esta negociación no va para ningún lado. La pregunta es: ¿están en capacidad estos sectores de tener su representante o representantes que lo puedan comprometer, y que luego el pueblo chavista u opositor o independiente los va a seguir y aceptar? Y la segunda pregunta es: ¿están dispuestos a ceder lo que van a tener que ceder?

–¿Y qué aspectos tendrían que ceder el gobierno y la oposición según usted?

–El gobierno sin duda va a tener que ceder primero, el respeto a una democracia que no está respetando. Una Constituyente que rechaza la mayoría de la población contundentemente, y tiene que tratar de buscar mecanismos para ir a una elección en función a lo que establece la Constitución de 1999, que exige ser mayoría para gobernar. Y este gobierno sabe que no es mayoría ni la va ser en el futuro, por lo menos Maduro.

Por otro lado la oposición ¿está realmente dispuesta a que no haya una elección presidencial hasta diciembre del 2018, cuando termina el período presidencial para el cual fue en efecto electo por el pueblo, y buscar un cronograma electoral distinto que no termine con la salida o la cabeza de Maduro? Porque cuando pidas la cabeza de Maduro no hay negociación posible. Cuando tú le digas “Maduro dame la cabeza ya”. ¿Qué te va a decir? “No sea bolsa, o sea a cambio de qué”. No, que te perdono. Y responderá, ¿y quién te dijo a ti que yo estoy en las cuerdas para que me perdones? Le van a pedir la cabeza porque si no salgo a la calle, porque si no a lo mejor algún día paso de Chacaíto con las bombas lacrimógenas o a lo mejor cruzo los colectivos armados en Miraflores, llego a Miraflores y logro que los militares se fracturen y te saquen del poder, y entonces a lo mejor en el futuro te corto la cabeza.

La negociación no puede partir por la destrucción de tu adversario. La negociación va a tener que partir por el reconocimiento mutuo, y por entender que van a tener que ceder. El gobierno tendrá que ceder su Constituyente y su deseo de permanecer en el poder siendo minoría permanentemente y en el tiempo, como la oposición tendrá que ceder en su decisión y solicitud de esperar que el chavismo se va a multiplicar por cero en un conflicto existencial, y que mañana más o menos tendremos un presidente elegido por el pueblo, universal, directo y secreto. Ninguna de estas dos cosas van a pasar.

–¿Y si no se logra una negociación? ¿Qué porcentaje tiene Maduro para la elección de la Asamblea Constituyente?

–Sin una negociación habrá una Constituyente el 30 de este mes, en días, que se convierte en un evento de vida o muerte para ambas partes. Cuando esto sucede tienes garantizado el conflicto. Para el gobierno la Constituyente no es un capricho, es la subsistencia porque sabe que, de lo contrario, tendrá que respetar la Constitución del 99 en algún momento, que es una Constitución liberal y democrática que le obliga a medirse universal, directa y secretamente, y sabe que no puede ganar ningún evento electoral incluyendo una junta de condominio en Miraflores. No puede ganar.

La Constituyente no es constitucional ni legal ni legítima, porque en la carta magna no hay ninguna forma en la cual en realidad el presidente tiene derecho a convocarla sin preguntarle al pueblo. Dice que el presidente tiene la iniciativa para empezar el proceso, pero no para convocarla. La iniciativa se hace para que el Consejo Nacional Electoral arranque el proceso de consulta a la población en un referéndum aprobatorio, como se hizo en la Constituyente de 1999.

Pero además, este gobierno cambia la forma como se elije. Maduro fue electo con 51% de los votos. Si él hubiera utilizado el mecanismo que está proponiendo para estos comicios, Maduro no sería presidente de la República, sería Henrique Capriles. Pero ahora, cuando es una minoría de apenas un 20%, le cambias el sistema para tratar de imponer un mecanismo con el cual la minoría se quede con la mayoría de la Asamblea Constituyente. Esto tampoco es legal, ni democrático ni es constitucional.

Y finalmente, el gobierno está hablando de un referéndum aprobatorio que no puede prometer, porque la Asamblea Constituyente se convierte en un “soviet supremo” que decide lo que le da la gana, incluyendo sacar a Maduro. Por lo tanto nada es una garantía. El gobierno quiere cambiar la Constitución para aparentar ser constitucional, y quiere dejar ese “soviet supremo” que está por encima de las instituciones para lo que quiera. Pero además, amenaza al adversario con que ese “soviet supremo” lo va a usar para destruirlo, para cortarle la cabeza, para quitar a la Fiscal y meterla presa, para meter preso a Capriles, a Falcón, a Guarulla y a los alcaldes. Resulta que lo único que crecerá en Venezuela es la construcción de cárceles.

Este proceso, convirtió a la oposición en otro kamikaze. Así como el gobierno es un kamikaze que está dispuesto a lo que sea, la oposición siente que el día “D” es esa Asamblea Constituyente porque sabe que con ella no hay vida, y el gobierno construyó del otro lado a unos autores que están dispuestos a echar el resto.


–¿Y la hora “0” que convoca la oposición…?

–Yo no tengo ni idea qué es la hora “0”, y estoy seguro que la oposición tampoco, porque al final tiene la complicación de enfrentarse con un gobierno que tiene dinero, poder, armas, control militar y que está dispuesto a todo. Y la oposición que necesita pararlo, tiene una gran ventaja que es la mayoría que la puede mostrar electoralmente, pero cuando no hay elecciones, ¿cómo la muestra?

–Los anuncios de la MUD en oportunidades, parecen no ser suficientes para la gente, que se ha ido a la calle, inclusive sin convocatorias...

–Ese es un problema, que teniendo la mayoría, sin embargo tampoco tiene el control organizativo. Los líderes no son homogéneos. Las posiciones están divididas. Los radicales contra los moderados. Los líderes individuales tienen expectativas de convertirse en presidentes y eso también genera conflictos. Tienen visiones distintas, y además se anarquizan. La mayoría de las propuestas de la MUD en realidad son planteamientos de protestas pacíficas, te pueden gustar o no. Un paro, una huelga, una marcha, un trancón son protestas pacíficas. Pero cuando las protestas pacíficas se anarquizan son el peor dolor de cabeza para la oposición.

Lo que pasa es que la oposición necesita tres condiciones para ganar en esta batalla y provocar una negociación: liderazgo unificado con objetivos concretos, que emocione y genere esperanza de triunfo. Y ahí tiene una debilidad. Que se masifique la protesta, que no sea una guarimba en el Este de Caracas. Necesita un país que se manifiesta completo: en los barrios, calles, pueblos, hospitales y supermercados, y que haga ingobernable al país, que no lo puedan controlar con bombas lacrimógenas ni tanques porque es el país completo que se niega a que le violenten sus derechos. Pero eso tampoco está pasando. Las protestas son muy grandes e importantes pero está en guetos.

La tercera condición de la oposición es lograr que se fracture tu adversario, y entonces se pueda generar la negociación que hoy vemos como remota y difícil. Si el gobierno se fractura y los militares entienden que si no hay una negociación, van a tener que salir, no a matar a 100 personas, que ya es un escándalo y barbaridad la cantidad de niños muertos, puede ser mucho peor, y el que crea que esto es el peor momento histórico, no entiende nada. Todavía aquí no ha participado el ejército. ¿Usted se imagina a lo que estamos pasando ahora, que es horrible, añadirle una prohibición de venta de petróleo, un colapso financiero y además un paro indefinido?

Tomando en consideración que somos un país petrolero, que lo que no se va a parar es el petróleo porque el gobierno va a recibir, aunque sea poco, el único dinero que entra al país, y la gente nada. ¿Vas a enfrentar a un sector privado pauperizado y famélico, y una población que no dura tres días sin que le paguen el sueldo diario porque se muere de hambre, a luchar con el gobierno que todavía puede recibir algo de recursos por lo que saque de petróleo? Aunque esté quebrado, va a tener más plata que tú. Este es un proceso que tiene que terminar en una negociación. Al gobierno tampoco le conviene esto porque está en peligro, porque al final puede acabar en una guerra, que a lo mejor ahora controla el gobierno pero ¿cuánto tiempo pasará para que también se armen los opositores, o que haya financiamiento o intervención internacional?

Estas cosas pueden pasar. Yo me espanto de imaginarlo y lo rechazo abiertamente. Pero esto es un riesgo que el gobierno sí tiene, y lo debe hacer recapacitar. ¿Cómo llevas a un país a un drama internacional, en el cual la gente va a pasar hambre y se pueden morir miles de personas en el conflicto para pasar a una Constituyente, que sabes que eres minoría y que la rechazan los venezolanos? El gobierno se plantea un conflicto existencial nada más y nada menos que con la mayoría del país. Al final, más tarde o más temprano te van a sacar. Eso va a pasar. Más vale que el gobierno entienda que debe reducir el costo de salida, porque lo otro es un suicidio colectivo.

–Pero la comunidad internacional está presionando para el gobierno retire su propuesta de Asamblea constituyente y llame a elecciones. Además EEUU ha amenazado con sanciones económicas…

–La presión internacional podría terminar en asustar a algunos actores del chavismo si es una estrategia inteligente, porque si son sanciones masivas y generales al país empeora el panorama porque tan solo castiga a la población. Esos anuncios de sanciones no sabemos si son personales o clásicas represalias, que pueden irse por una sanción general petrolera que lo que hace es empobrecer más al pueblo y convertir al gobierno en un "big brother" como los cubanos, o como lo fueron muchos años, los libios. No hay claridad de cómo va a ser la sanción. Yo esperaría que EEUU hubiera aprendido la lección de que sanciones unilaterales generales a un país son absolutamente negativas.

–¿Cree usted que una cosa es lo que piensan el gobierno y la oposición, y otra la gente?

–Tanto el gobierno como la oposición no asumen su rol de liderazgo porque se la pasan aterrorizados de los ataques en las redes sociales. Yo me atrevo a decir que la mayoría de los líderes opositores racionales, porque hay unos irracionales locos de los dos lados, no son así y tampoco de los chavistas, pero le tienen pánico a lo que es la opinión pública. Confunden el Twitter con la opinión pública. Ya, de entrada, un líder de verdad no se para ni siquiera por la opinión pública. Si él considera que se requiere tomar una decisión que es impopular pero que es la que va a resolver el problema, la asume a pesar de los costos políticos que le generen. Están los casos de Mandela, Adolfo Suárez y Gandhi. Cuando vives en el centro de la tormenta tienes que ser un estadista de verdad para entender tu responsabilidad, e incluso asumir que a lo mejor vas a ser destruido políticamente en el camino en el corto plazo, pero que tienes una responsabilidad con tu país, con tu familia y con la historia. Y esto no lo estamos viendo.

24-07-17

http://contrapunto.com/noticia/la-negociacion-para-solucionar-la-crisis-no-debe-partir-de-la-destruccion-del-adversario-149518/