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lunes, 31 de julio de 2017

La tarde que los policías asaltaron el Metro Mercado por @prodavinci


Por Indira Rojas


Evan subió la mirada y vio un arma a pocos centímetros de su cabeza. El oficial de la Policía Nacional Bolivariana que lo apuntaba tenía el rostro oculto tras una tela negra. El vendedor, de 26 años, estaba de rodillas y se disponía a cerrar su local cuando el funcionario lo amenazó con dispararle si bajaba la santamaría. Minutos antes, Evan charlaba con un grupo de comerciantes y escuchó a una empleada advertir acerca de un supuesto saqueo. “¡Cierren, cierren!”, gritó la joven mientras corría entre las hileras de tiendas de calzado deportivo en el Metro Mercado de Capitolio, en el centro de Caracas.

Un contingente de hombres armados pasó entre los pasillos impartiendo órdenes. Un agente derribó los zapatos de las estanterías. Exigió a Evan meter su mercancía en una bolsa negra. Otros hacían lo mismo en los negocios contiguos y amenazaban con detener a quien se resistiera. Con las manos abiertas golpeaban a los comerciantes en la cabeza y les decían que se quedaran boca abajo. Los agresores también lastimaron a unos trabajadores nigerianos que no entendían las instrucciones de los policías.

Era jueves 27 de julio 2017. Seguidores del gobierno venezolano acompañaban al presidente Nicolás Maduro en el cierre de campaña de las elecciones de la Asamblea Constituyente. “La batalla hoy no es con fusiles. La batalla la vamos a ganar con millones de votos”, exclamaba el mandatario. A 450 metros, la PNB asediaba el Metro Mercado.

Cuando el oficial que apuntaba a Evan bajó la pistola el joven vendedor echó un vistazo a su alrededor. El mercado es una estructura de dos pisos que alberga 160 locales en el centro de Caracas. En cada uno se apostaron al menos dos o tres hombres armados. A su alrededor contó quince, dos de ellos dentro de la zapatería en la que trabaja desde hace un año. No todos estaban uniformados. Algunos vestían de civil, pero protegían su cuerpo con chalecos antibalas. Alcanzó a ver que uno de ellos tenía el cabello largo y otro mostraba cortadas en el rostro.


A Leo, otro vendedor del lugar, también le arrebataron los zapatos del exhibidor. Los funcionarios no mostraron orden de inspección ni permiso para decomisar los artículos. Su local se halla justo en la entrada del centro comercial, frente a la avenida Universidad. El minorista presenció el momento en el que más de 100 policías bajaron de quince patrullas estacionadas frente al Metro Mercado, cerca de la 1:00 de la tarde. Un grupo ingresó en el establecimiento mientras otros cerraron la santamaría principal. Nadie pudo salir o entrar por dos horas. A los clientes que quedaron encerrados en el pequeño centro comercial les ordenaron tenderse en el piso, con la mirada clavada en el concreto.

Los funcionarios preguntaban por drogas y armas. “¿Dónde están? ¿Dónde las tienen?”, vociferaban. Dijeron que buscaban a un delincuente y que ese era el motivo de la inesperada arremetida. Demandaron hablar con los dueños de los negocios para abrir los depósitos de zapatos. Evan observó que uno de los oficiales escribía nombres, cédulas y direcciones en un papel. Los que se rehusaban a obedecer recibían golpes mientras otros forzaban con gruesas ganzúas de metal las puertas de los almacenes.

Evan recibió una llamada en su celular y antes de que pudiera contestar un policía le apuntó al pecho. Le mandó a apagar y a guardar el aparato. A diferencia de otros comerciantes, Evan conservó su teléfono móvil. Sin embargo, el oficial lo despojó de todo su efectivo: 400.000 bolívares. Lo encañonaron por tercera vez cuando trató de detener una golpiza contra su jefe, mientras los funcionarios exigían a otros propietarios acostarse en el suelo. Los esposaron con las manos en las espaldas. Luego los sujetaron por los brazos mientras se ponían de pie y desaparecían por el pasillo junto al contingente de policías. Catorce comerciantes fueron detenidos esa tarde.

No encontraron estupefacientes ni armamento. Leo vio salir a los funcionarios con las bolsas negras a cuestas cargadas de calzados Jordan y Nike. También se llevaron las grabaciones del circuito cerrado de seguridad del Metro Mercado.

Cuando finalmente subieron la santamaría principal, los vendedores decidieron trancar la calle frente al establecimiento. Quemaron basura a lo largo de la vía e impidieron el paso de los autobuses que tomaban la ruta hacia la avenida San Martín. Circuló en las redes sociales que los comerciantes de Capitolio se habían unido al paro convocado por la dirigencia opositora venezolana ese día, y que el asalto al Metro Mercado era una represalia contra ellos. “Nosotros no queríamos guarimba, lo hicimos para reclamar lo nuestro”, aclaró Leo.

A dos cuadras de allí, vieron aproximarse a un grupo de militares en moto. Uno de ellos preguntó qué había ocurrido y ordenó a los vendedores apagar el fuego y retirar los escombros de la barricada. Por último los conminó a denunciar el asalto para que el director de la Policía Nacional Bolivariana diera explicaciones sobre las acciones de los oficiales.


Dos militares del grupo de uniformados que se acercó a los vendedores que manifestaban en Capitolio. Fotografía cedida por uno de los entrevistados

***

Han pasado 24 horas desde que la PNB arremetió contra los comerciantes. Las calles de la avenida Urdaneta lucen como un día de compras antes de Navidad. La gente camina con paso apresurado y se empujan unos con otros al llegar al tope de las escaleras mecánicas a la salida del metro de Capitolio.

Evan cuenta que algunos funcionarios se acercaron a los locales en la mañana y exigieron a los comerciantes hasta diez pares de zapatos gratis. En medio de gritos e insultos los corrieron del pequeño centro comercial. Unos cuantos usaban los calzados que robaron el día anterior. “Yo vi a uno de ellos con estos”, dice señalando un modelo estampado de camuflaje militar.

Una pareja entra al Metro Mercado y pregunta a un vendedor el precio de unos zapatos deportivos. Él les advierte que no están a la venta porque luego del robo del día anterior debe repasar su inventario. Al final de uno de los pasillos, siete empleados acomodan de nuevo los zapatos sobre las estanterías. Calzados azules, verdes y rosa fluorescente yacen en el suelo entre cajas y bolsas rotas. Parte de la mercancía fue devuelta entre la tarde del 27 de julio y la mañana del 28 por los policías. Un merengue fiestero suena a todo volumen en el Metro Mercado de Capitolio.

Nota: Para proteger la identidad de los entrevistados los nombres utilizados no son reales

30-07-17




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