10 Últimos

sábado, 22 de julio de 2017

¿Qué queremos? ¿Libertad? Por @cgomezavila


Por Carolina Gómez-Ávila


“Como en las democracias hace el pueblo, al parecer, lo que quiere, han dicho que la libertad es propia de tales gobiernos, confundiendo la autoridad del pueblo con la libertad del pueblo”.

La frase de Francisco Javier Yánes –prócer civil de nuestra independencia, otro más que ha sido invisibilizado por el militarismo que ha signado nuestra historia hasta las actuales consecuencias– nos da luces claras sobre las expectativas, sus manipulaciones y augurios. De todo ello, quiero advertir.
Antes de mandarlos a vocear consignas, ¿alguien explicó a los menores de 30 años de qué se trata la libertad cuando se vive en sociedad? Y los mayores de esa edad, ¿declararon estar dispuestos a ceder la porción de libertad individual necesaria para garantizar la paz, como nos ordena el Pacto Social? Insisto, porque los primeros no vivieron –y por lo tanto, no conocen– las bondades del sistema republicano; y los segundos se malearon tras casi 4 lustros de abusos sobre él.

Yánes destaca un par de definiciones comunes (las describe como “oscuras y vagas”) sobre el significado y alcance de la libertad. Según la primera, “la libertad consiste en poder hacer todo lo que no está prohibido por las leyes”; la segunda asegura que es “la facultad de hacer todo aquello que debe sernos permitido hacer”. Y advirtiendo que la primera abarca poco y la segunda, demasiado, pasa a pintarnos a la libertad apresada en medio de un cuadro familiar:

“Unos la han tomado por la facultad de deponer a quien habían dado una autoridad tiránica; otros por la facultad de elegir a aquel a quien han de obedecer; otros por el derecho de andar armados y poder ejercer la violencia; aquellos por el privilegio de no ser gobernados sino por hombres de su nación o por sus propias leyes. Hay pueblos que por mucho tiempo han creído que la libertad consistía en el uso de llevar la barba larga. Ha habido quienes dieron este nombre a una forma de gobierno, con exclusión de las demás.”


Y entonces, ¿a qué se refiere la libertad? Dice Yánes que al medio que usamos para ser felices (“Quiero ser feliz, es el primer artículo de un código anterior a toda legislación.”) representado en el derecho de disponer de nosotros mismos, nuestras acciones y bienes en función de esa felicidad con la condición (sí, la libertad tiene condiciones) de no dejar de cumplir nuestros deberes para con la República, nosotros mismos y los demás, y además con la obligación de no perturbar a ninguno en el ejercicio de la suya, a menos que abusen de ella. Y esto ha de verificarse en los ámbitos civil, individual y político.

Estas pocas nociones no nos han sido inculcadas, y eso es muy malo. Pero aprovecharse de esa ignorancia, es atroz. Y es lo que hace la antipolítica cuando insufla aspiraciones de libertad sin condiciones ni límites, para “incendiar la pradera” y hacerse del poder. Porque en la confusión y el desafuero, no se notará la alianza con la dictadura para pasarle por encima a las fuerzas democráticas limpiamente organizadas, que nos ofrecen lo único valioso a futuro y que no debemos perder de vista en este crispado momento: control.

Nunca más un líder en olor de multitudes debe acceder al poder sin el férreo control de los partidos políticos, sin la –a veces, incluso censurable– presión de sus correligionarios, sin la decidida ambición de los que le acompañan para mantenerlo a raya, de modo de que no se erija en otro dictador.

El que esté libre de ataduras y compromisos políticos para llegar al poder, también estará libre de ataduras y compromisos para aplastarnos y someternos como sucedió en 1998.

Y no ser sometidos, es mi noción de libertad.

22-07-17