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miércoles, 23 de enero de 2013

Coma inducido aplicado a la política


Susana Seleme Antelo 2013-01-20

A modo de introducción. 

En medicina, el coma inducido es un  estado de reducción de la conciencia con pérdida parcial o completa de la respuesta a estímulos externos. Se produce mediante una sedación farmacológica bajo control médico, para provocar un estado de inconciencia, reducir el consumo de oxígeno y energía, y poner al cerebro del paciente a  "dormir". Mientras tanto, se monitorea su actividad,  y se da tiempo al cuerpo para recuperarse, ya que en este estado, el órgano necesita menos sangre, oxígeno y glucosa. Se mantiene al paciente sedado para disminuir dolor físico, controlar  ansiedades, minimizar  traumas sicológicos e inducir amnesia.

Para evaluar la profundidad del coma, se usa una escala llamada "escala de coma de Glasgow", que toma en cuenta la respuesta verbal, motora y la abertura de los ojos a los llamados y al dolor. Se realizan test simples con el paciente para observar cómo reacciona a ciertos estímulos, como dolor o sonidos. Esta escala evalúa el grado de conciencia del individuo. La clasificación varía de 3-15 puntos. La puntuación mínima (3 puntos) se produce cuando el enfermo no responde a ningún estímulo (coma profundo) pues la  reducción del nivel de conciencia del paciente le impide interactuar con el medio externo. La máxima (15 puntos) se da en personas normales que no están con su estado de conciencia afectado.(Información tomada de Internet)

La manipulación política

¿A qué grado de la escala de Glasgow han inducido al presidente Hugo Chávez los médicos que lo tratan y los políticos que rondan su cabecera?  ¿Si está en grado 3, sin responder a ningún estímulo, es esa la razón por la que lo mantienen en ese limbo, hace más un mes, sin que ningún ciudadano venezolano o del mundo sepa cuál es la verdad sobre su enfermedad?  Su precario estado de salud, sin saber cuál es el grado real de su gravedad,  merece respeto. Lo grosero es que para reforzar el mito del líder que se enfrenta como un superhombre a la Parca diseminada en su cuerpo en un cáncer invasivo, se someta a la ciudadanía a una manipulación político-mediática de groseras estridencias demagogas y populistas.

La premisa de los herederos políticos del ‘chavismo’, según mandato del enfermo antes de entrar en coma inducido, dicen,  es conservar el poder a como dé lugar para reproducirse en él, sine die. ¿Para quién será ese poder, si no se sabe el futuro de la salud del fundador del socialismo del siglo XXI? 

A todas luces, múltiples intereses locales en el complejo entramado social adicto a la prebenda en Venezuela. No son menores  los intereses de la poderosa estructura militar venezolana que gobierna la mayoría de los Estados de la República Bolivariana, amén de los intereses externos geopolíticos, como los de Cuba, o de los países acreedores de la ‘solidaridad económica’  que practicó Chávez. Esa abultada deuda ¿deberá ser pagada  algún día? En suma: todos se disputan la exorbitante renta petrolera del país, mientras la oposición política también hace cálculos.

Nada tan pertinente en Venezuela hoy, que recordar a Nicolás Maquiavelo  y su contundente  sentencia política: el fin justifica los medios, como el político coma inducido para ganar tiempo, acomodar las fichas y asegurar el usufructo de los beneficios del poder. 

De ahí que no importa violar la Constitución, la legalidad, el orden jurídico ni las injerencias extraterritoriales, que desnudan la hipocresía de un nacionalismo bastardo en casi toda América Latina. 

Seguimos siendo sobrevivientes ...

Lo más parecido al coma inducido –controlar ansiedades, minimizar  traumas sicológicos e inducir amnesia- son las maniobras del presidente Evo Morales, aplicado discípulo de Hugo Chávez, su mecenas, para adormecer a la sociedad boliviana frente a la rabia impotente –hasta hoy- que le provocan las manipulaciones de conciencia a las que la somete. Como dice el vals peruano, “sin medida ni clemencia”.

El último caso en estos siete años, es la red de extorsionadores del gobierno que convirtió el imperio de la ley  en un mar de corruptos, cínicos y bribones, desnudado a raíz del calvario jurídico vivido por el ciudadano judío-americano, Jacob Ostreicher. Y no olvidamos el complot  terrorismo-separatismo contra Santa Cruz, sus 39 presos, sus exiliados, perseguidos, extorsionados y algunos sobornados. En uno y otro caso, todas las pistas conducen hasta las máximas autoridades  del ejecutivo, según declaraciones de los imputados abogados, jueces y fiscales, varios ya en la cárcel. Hoy  la fortuna política y el dinero contante y sonante de sus andanzas nada santas, les da la espalda, pero la investigación está paralizada porque el poder político los protege para que no hablen más. El caso es paradigmático: ya no se investiga a los victimarios, sino a la víctima.

Es tan obvia la trama montada por el gobierno que una vez más desvía la atención, busca culpables ajenos al caso y denuncia otra red de extorsión y acusa al gobierno y a  la embajada de Estados Unidos. Según el oficialismo, espían al gobierno de Morales a través de misiones científicas en terrenos de altura, como en el Altiplano. Así pretenden  despistar y distraer a la población ante flagrantes violaciones al derecho de pensar diferente, expresarlo, exigir verdad y justicia imparcial. Esperan que su recalcitrante antiimperialismo verbal se convierte en una sedación colectiva para producir amnesia social, mientras venden bonos bolivianos en el mayor santuario financiero del capitalismo –Wall Street- y  favorecen con ahínco los cultivos de coca para la capitalista y millonaria producción-mercantilización de cocaína en el ilegal mundo del narcotráfico.

En virtud de que ya sabemos que en el gobierno rige la tesis leninista del ‘centralismo democrático, el ‘Vice’ dixit, ¿por qué no se apunta al presidente Evo Morales, al Vicepresidente  Alvaro García Linera y al ministro de la presidencia, Juan Ramón Quintana, como  los estrategas de una conjura tan ausente de ética, como de perversión política y violación a los Derechos Humanos? Todas las pistas conducen hasta las máximas autoridades del gobierno, según declaraciones de ex funcionarios de los ministerios de gobierno y presidencia, abogados, jueces y fiscales imputados.

En uno y otro caso, se aplicó a pie juntillas el ‘centralismo democrático’: obedecer en silencio  bajo un control total del pensamiento, sin espacio para la crítica y la reflexión dialéctica: todo se cocina entre bambalinas en reuniones  del ‘jefazo’ con sus más cercanos acólitos y asesores locales y externos. O en un Buró Político, un Comité Central, o como quiera llamarse, según la nomenclatura de los regímenes totalitarios y dictatoriales.  Hoy se puede catalogar el ‘centralismo democrático’ como un oxímoron: reunir dos palabras de sentido contradictorio: ‘perro que ladra’ por ejemplo, pues el centralismo jamás será democrático,  y no se debe confundir con la centralidad que exigen políticas públicas para el bien común.

Aquí, los movimientos sociales corporativos, campo fértil para la demagogia y la antipolítica, sustituyen al proletariado y su vanguardia: el partido comunista, en Bolivia el Movimiento al Socialismo (MAS), donde no hay espacio para ‘librepensantes’, siempre, según el ‘ Vice’ *.  Salvando las diferencias, tiene estructura vertical y autoritaria estalinista como aquél: obedecer  sin chistar o someterse a las consecuencias represivas.   

¿Cuánto dinero recaudó el fiscal Marcelo Sosa extorsionando a cruceños por el caso Terrorismo I? Tampoco se ahonda en la huída del fiscal Henry Zuasbanar, encargado del caso Terrorismo II, para extorsionar a los supuestos financiadores del grupo Rósza, tres asesinados extrajudicialmente el 16 de abril, 2009 y otros 2 detenidos sin sentencia, hace casi 4  años.  Zuasbanar fue un malhechor a carta cabal : extorsionó, ‘recogió el dinero’ y se mandó mudar a España, sin ‘repartir’ el botín, a disfrutar sus fechorías solo. Ese personaje violó el centralismo democrático, pues solo cumplió una parte del compromiso centralista: extorsionar.

Pues nada nuevo bajo el sol, que seguimos siendo sobrevivientes de comas políticos inducidos y experimentos totalitarios de autócratas caribeños y altiplánicos.

* Las contradicciones del ‘Vice’. Hoy se declara leninista, y aboga por el ‘centralismo democratico’ cuando en su trabajo ‘El manifiesto comunista y nuestro tiempo” escrito en 1999, e inserto en el capítulo II “La Potencia Plebeya, Clacso  Coediciones.Siglo del Hombre editores,  2009, pensaba todo lo contrario.

Ahí manifestaba que en la actualidad, las organizaciones revolucionarias tiene que “saltarse la recetas leninistas” y más bien ir a los creadores de su doctrina: Marx y Engel. Linera indicaba entonces  que en la doctrina marxista no existe recetas organizativas -como el centralismo democrático de Lenin-  y señalaba que hay que ir a los orígenes y reivindicar al Marx “librepensador” que dijo: “No he pertenecido nunca, ni pertenezco a ninguna asociación secreta o pública, ya que el partido, en ese sentido efímero, ha dejado de existir para mí”. 

Otra contradicción e impostura: tampoco ha leído la “Contribución a la crítica a  la economía política” con su prólogo, sustancial a la ideología marxista,  y el capítulo del ‘Método de la Economía’ según me confesó en  noviembre de 2006, en una conversación telefónica, cuando aun sostenía intercambios de carácter político con parte de la oposición política y civil. Hacía yo huelga de hambre en defensa de las autonomías y el respeto a las diferencias, cuando  recibí su llamada, en la que me preguntaba por qué la hacía y me exhortaba a levantarla. Le pregunté si recordaba el axioma marxista de que 

“Lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, es decir, unidad de lo diverso” para fundamentar mi oposición al pensamiento único y el desconocimiento a las diferencias , ya se vislumbraban en práctica política del oficialismo. Me confesó que no, que no había leído  esa obra, piedra angular de la filosofía marxista.  Le respondí que se la iba a regalar, y luego pensé que nada cambiaría el pensamiento de un impostor a carta cabal.  En la edicción de 2009, prologada por el periodista  argentino  Pablo Estefanoni afirmó
“Yo me veo como uno de los últimos jacobinos de la Revolución Francesa y veo a Evo como Robespierre”. No aclaró de gloriosa primera época, o de la terror posterior.
20 de enero de 2013

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