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martes, 11 de julio de 2017

Bestias por @goyosalazar


Por Gregorio Salazar


Con cinismo sin igual, Nicolás Maduro se apresuró a condenar desde el desfile militar en Los Próceres el vil ataque de los colectivos paramilitares contra la representación parlamentaria y todo aquel que se encontrara en la sede de la Asamblea Nacional durante la conmemoración del Día de la Independencia.

Lo hizo porque sabía que la gravedad de lo ocurrido haría que esas imágenes infamantes recorrerían el mundo en pocos minutos y necesitaba hacer creer –vano intento– que realmente él y el funcionariado mafioso que lo secunda nada tienen que ver con los indignantes hechos de barbarie, fuera de toda lógica y razón ocurridos el 5 de Julio en el Capitolio Federal.

Al final, esa declaración hipócrita, con gestos sobreactuados, resulta tan miserable como el mismo ataque, pues cómo olvidar que exactamente una semana atrás Maduro había condecorado con la “Cruz de la Guardia de Honor” al gorilesco coronel Bladimir Lugo, jefe de la unidad de la GNB que debe resguardar la AN pero en realidad es cómplice del asedio, luego de los inconcebibles vejámenes físicos y de palabra que dirigió contra el presidente del Poder Legislativo, Julio Borges.

Maduro lo hace falsariamente, pero mucho más lejos va el segundo de abordo del régimen, quien no cree en esos payasescos desplantes de supuesto respeto por el enemigo. En el programa en que reparte mazazos al por mayor, la misma noche del atropello a Borges no sólo exaltó y aclamó como un héroe a Lugo, sino que agregó esta burla grotesca: Borges dice: “Yo soy presidente de la Asamblea Nacional”. ¡Qué presidente un carajo! ¡Eso no existe!”.


El lenguaje habla a las claras de la putrefacción de un régimen que ha arrastrado en su caída a todo el entramado institucional del país. Y lo que no puede pervertir debe ser arrasado y desaparecido. Aniquilado, como dice en forma nada poética, el ex Fiscal Rodríguez. Deliberadamente se trabaja a fondo en la desnaturalización del componente militar. En uno de ellos, la GNB, han logrado instalar una mentalidad criminal, esa que los lleva a abrirle las puertas de la sede parlamentaria a la jauría que sin contemplaciones apalea, descarga tubazos, patea inclemente, roba a hombres y mujeres a quienes el voto soberano de los ciudadanos ha investido de legitima representatividad e inmunidad para el ejercicio de sus funciones. Y ni hablar de los desbordes represivos.

La GNB es cómplice de los secuestros a los que son sometidos los ocupantes de la AN. Es cómplice de las agresiones al facilitar la entrada de los delincuentes que irrumpen en el patio de la AN disparando, esgrimiendo tubos y cabillas, lanzando cohetones y llevando el puñal oculto en el koala. Pero no es capaz de garantizar la pronta entrada de una ambulancia para sacar a un diputado al que le han fracturado el cráneo.

El discurso degradado de los jefes encuentra fácil réplica en los de más abajo. El ministro del deporte, por ejemplo, acusó a los parlamentarios de la terrible herida abierta a todo lo largo del muslo que sufrió uno de los atacantes de la AN al explotarle el cohetón que se disponía a lanzar. Para el ministro Infante, eso lo ocasionaron los diputados, que salieron del hemiciclo “encapuchados, con armas y bombas molotov”. Tan joven y ya de alma tan corrompida.

Por encima del feroz ataque, la AN cumplió su misión de ese día y convocó a un referéndum contra el fraude constituyente para el 16 de julio. La hora es decisiva. Hagamos de esa fecha un día de gloria para el rescate de las libertades y la salvación de Venezuela.

09-07-17

http://www.talcualdigital.com/Nota/144786/bestias