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domingo, 9 de julio de 2017

Consultar a la gente: profundización de la democracia por @ElNacionalWeb


Por Arnaldo Esté


No es una tarea fácil, es un reto. Pero hay que hacerla.

La condición actual venezolana, de pueblo en gesta, hace posible la gran incorporación y participación organizada que requiere este plebiscito. Un gran salto de aprendizaje. Se hará en una demostración de lo que puede hacer una gente convocada por su propia decisión, por su creciente compromiso. Sin coacciones ni sueños en mesías resolvedores.

La democracia exige, para su vigencia y profundización, de un ejercicio, de una práctica que pueda traducirse en formación de valores. Una práctica que si no se realiza no transforma los enunciados de la Constitución y las leyes, en grandes referentes para la vida familiar y social, para la toma de decisiones, proyectos de vida y ejercicio cabal de las competencias. Todo lo que atiende a su formación y aprendizaje.

El escenario es complejo en su combinación de muertes, violencia, necesidad y hambre que nos hace vivir en incertidumbre y angustia.

Por una parte el gobierno abunda en palabras torpes y en acciones más torpes aún. Tan así que uno llega a dudar de la fidelidad y destino de esas palabras y actos. No pega una y se aferra, por tanto, a la violencia y el atropello contra las personas y la Constitución en lista larga que crece día a día. Exprime a sus magistrados pidiéndoles decisiones y actos que superan en mucho su capacidad y saber genuflexo. Se coloca a las señoras del CNE en tensiones límites haciendo cabriolas con su sumisión, para realizar su “constituyente” que bien saben chimba. Se presiona al generalato llevándolos a los linderos de sus convicciones profesionales, cuando se ven mandados por superiores que, ferretería luciente en el pecho, y algunos con prontuarios, logran niveles y cargos para los cuales no están preparados.


Por otra parte, los opositores, nosotros, la mayoría, crecemos no solo en cantidad, en número, sino en compromiso y necesidad solidaria, que se siente en las marchas, en la creatividad de nuevos artistas que hacen de su necesidad imágenes. En el comportamiento gentil de los fatigados caminantes. En el arrojo difícil de los adolescentes que se entregan.

Así luce nuestro día a día. En acosos en los que compiten chismes y fotografías con la propia experiencia cotidiana de buscar comida y no encontrarla.

La consulta y la calle se vuelven esperanza y desahogo con un sacar cuentas en el que se quieren desenlaces.

Tal vez los desenlaces tardarán, porque la destrucción del país ha sido tanta que nos costará esfuerzos mantenidos por la perseverancia, para salir del hueco y construir. Esfuerzos que nos reclamarán a todos, incluyendo a los que ahora están en la acera de enfrente.

Entendimiento, negociación y acuerdos para los cursos a seguir.


08-07-17