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miércoles, 19 de julio de 2017

Contra la escasez, por la defensa de la democracia y para acabar con la corrupción, por @fernandocaminop



Fernando Camino P. 18 de julio de 2017

En un reciente estudio de opinión a nivel nacional, realizado por la Universidad Católica Andrés Bello, se solicita a los encuestados decir el motivo que los mueve a protestar, estos señalan mayoritariamente tres razones: Contra la escasez, por la defensa de la democracia y para acabar con la corrupción. A renglón seguido la sabiduría popular, escoge entre los temas sugeridos por el encuestador, la solución a los problemas por los que protesta: Exigir elecciones presidenciales, cambiar el gobierno y sacar a Maduro.

En nuestro país estamos sufriendo una crisis humanitaria, a causa de la escasez y la carestía de alimentos y medicinas, situación que de no cambiar este régimen, pasaremos de crisis humanitaria a emergencia humanitaria. Pero esta crisis no ha sido generada por una guerra desatada en nuestro territorio, ni por una catástrofe natural que haya azotado a nuestra población.

Como lo hemos señalado reiteradamente la crisis que ha sacudido a nuestro país, se genera por la aplicación de un modelo equivocado, en el manejo de la economía, fundamentado en el centralismo y en el Capitalismo de Estado, ambas conductas requieren para su aplicación, el sacrificio de los valores democráticos.

El Socialismo del Siglo Veintiuno, está fundamentado en desaparecer los medios de producción privados, para sustituirlos por unidades de producción socialistas. La aplicación de este modelo fracasado, requirió de prácticas antidemocráticas, como la violación de nuestra Constitución Nacional, en valores sagrados como el derecho a la propiedad privada, la negación de las libertades económicas y el respeto al derecho al trabajo y a la libre iniciativa.

Como en todos los países donde se aplicó y fracasó este modelo de producción, lo único que prosperó fue la corrupción. Luego de la ocupación de cerca de cinco millones de hectáreas correspondientes a miles de unidades en plena producción, a la expropiación de cientos de empresas agroindustriales y de la monopolización del agrocomercio y de la distribución de alimentos, la caída de la producción fue dramática.

La corrupción floreció en las llamadas empresas de producción socialistas, dejando un saldo rojo de cinco millones de hectáreas ociosas y empresas agroindustriales produciendo a un cinco por ciento de su capacidad. En el sector comercio la corrupción también prosperó, acabaron con Agroisleña convirtiéndola en Agropatria, un ente incapaz de abastecer la demanda de insumos y maquinarias necesarias para la producción primaria y el fracaso del sistema de distribución de alimentos, con sus establecimientos cerrados y degenerados en un vergonzoso plan de distribución de cajas de alimentos importados.

Exigir elecciones presidenciales, cambiar el gobierno y sacar a Maduro, es el clamor de los ciudadanos en las protestas pacíficas. Ya nuestra población ha escarmentado lo suficiente para darse cuenta que este régimen no solucionará la crisis actual, todo lo contrario, la profundiza con la amenaza de la constituyente propuesta por Maduro.

Es inevitable la retirada del gobierno y eso lo va a manifestar más del ochenta por ciento de los venezolanos con derecho al voto, el próximo 16-7 cuando, en demostración soberana de su voluntad, rechace al régimen actual y abra el camino electoral que traiga consigo el cambio de gobierno y de sistema político.    

Fernando Camino P.