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martes, 4 de julio de 2017

David Paravisini: La vía para llegar a las elecciones generales que pide la oposición es la constituyente por @contrapuntovzla


Por Vanessa Davies


La asamblea nacional constituyente es el último recurso constitucional para dirimir el conflicto político, opina el experto petrolero David Paravisini. Postulado a la ANC por iniciativa propia, insiste en que no debe ser "una asamblea del PSUV"

Con mucha honestidad habla David Paravisini, ingeniero y experto petrolero, de su candidatura para la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Lo asume con la convicción de que es el camino correcto para que el país se pacifique. Por encima de intereses partidistas o de visiones encontradas, Paravisini –militante de izquierda desde hace más de 50 años– decidió ser candidato a la constituyente por iniciativa propia y sin recursos.

“La campaña es muy dura”, admite en conversación con Contrapunto. “Decidí hacerla en las comunas y en los consejos comunales, con este mensaje: necesitamos paz para desarrollarnos. Paz no quiere decir que no tengamos controversias, pero podemos resolver las controversias sin el exterminio del otro”.

Su largo trayecto en la política nacional –en la Universidad Central de Venezuela, en los partidos Causa R y Patria Para Todos– incluye el apoyo al presidente Hugo Chávez a partir del golpe de Estado de 2002. Lo sucedido en abril de ese año “me llamó a la realidad”, subraya.




Paravisini asegura que se lanzó a la constituyente porque está preocupado por la crisis nacional. Le inquieta “la forma como estamos dirimiendo las diferencias”, porque en el presente “hemos llegado a un punto en el cual pareciera que hay un sector que no quiere sino la confrontación y solo admite guerra y destrucción”. Persiste, según su percepción, “un ambiente de controversia política que lleva a patrones que se corresponden con intereses de otras nacionalidades”.

Con base en ese diagnóstico, piensa que venezolanas y venezolanos “tenemos que hacer lo imposible para que esa guerra no se dé”. El dirigente afirma valorar “los esfuerzos del presidente Maduro” por la paz, pero puntualiza que no dieron resultado, y por eso justifica la convocatoria a la constituyente: “Creo que la constituyente es el último recurso constitucional con el cual el pueblo puede resolver de manera pacífica la controversia que tenemos”. Una forma de abordar las diferencias en paz.

La otra ruta que puede tomar el Mandatario, explica Paravisini, es arreciar el estado de excepción; es decir, “defender el Estado y las leyes con un estado de excepción, que es un estado de guerra. Creo que lo debemos impedir a toda costa”.


No debe ser una asamblea del PSUV

Su compromiso, de ser electo para la constituyente, es insistir en que se aborden en primer lugar las desavenencias políticas. “Mal haríamos si convertimos esa asamblea nacional constituyente en una asamblea ampliada del PSUV o del chavismo, porque no avanzaríamos en lo absoluto”, advierte.

También debe discutirse el problema de la administración pública venezolana; la división político-territorial “que no se corresponde con las estructuras de ocupación del espacio” y un modelo económico distinto, enumera el experto petrolero.

“Hablemos sobre esos temas. Hablemos sobre Petróleos de Venezuela (Pdvsa), que no es la empresa que queremos. El Presidente sustituyó a toda la directiva, está haciendo una crítica profunda a una empresa vital para que Venezuela pueda pensar en su desarrollo”, expone Paravisini.

–Hay una fuerte oposición a la constituyente.

–Las posiciones predeterminadas, el condicionamiento a negar absolutamente todo lo que venga del Gobierno es parte de la no comunicación que tenemos. Quisiera saber cuál es el mecanismo que proponen quienes niegan la constituyente para llegar a un diálogo. El Presidente ha tomado varias iniciativas y han sido rechazadas. De quienes en la oposición atacan la constituyente lo único que he oído es “Maduro, vete ya”: una propuesta anticonstitucional.

–¿Por qué no hacer las elecciones regionales primero?

–Las regionales no resuelven el conflicto planteado. La oposición quiere elecciones generales ya, que no están en la Constitución. La vía para llegar a las elecciones generales que pide la oposición es la constituyente. El Presidente los complació: convocó un mecanismo en el cual el pueblo mayoritario decida lo que quiera decidir para lograr el equilibrio de opiniones. Que haya rechazo hacia su gestión no quiere decir que el Presidente tiene que irse, que tenga que renunciar o convocar elecciones adelantadas.


¿La constituyente o la guerra?

–La oposición no va a la constituyente. Va a ser una convención del PSUV.

–Estarán las personas que han asumido la responsabilidad consciente de estar allí, y responder a la exigencia histórica que se nos presenta a los venezolanos para ir al meollo del problema, que es la paz.

–¿Qué propuesta haría usted para resolver el conflicto en paz?

–Propongo que veamos si es posible mantener la gobernabilidad en un ambiente como en el que estamos, en el cual el país está amenazado desde afuera y hay sectores que solo identifican un rechazo total al gobierno por razones como la economía y lo difícil de la cotidianidad, problemas que el gobierno reconoce que no ha podido resolver y cuando convoca la constituyente así lo admite. Por eso, una de las propuestas que llevo a la constituyente es considerar una convocatoria de elecciones generales, que creo que es el espíritu con el cual la convocó el presidente Maduro. No entiendo por qué el chavismo que está molesto no lo acepta.

–¿Cómo le da el beneficio de la duda el Gobierno?

–Lo otro es no darnos el beneficio de la duda de usar un mecanismo que está en la Constitución. Si hay una alta abstención, o el resultado de la constituyente es negado en un proceso de consulta, quedaremos en una situación en la que se agotaron todos los mecanismos pacíficos. Solo quedarían los mecanismos no pacíficos; la victoria de quienes insisten en una guerra civil en Venezuela. Así lo hicieron en Libia, Irak, Afganistán, Sudán: guerras, divisiones internas, debilitamiento del Estado-nación para aprovecharse de las riquezas del país. Sería devolvernos a la situación de país débil y saqueado por las trasnacionales.

–¿Y si la asamblea constituyente no somete a consulta la nueva Constitución?

–En mi opinión sería un error. El presidente Maduro no incluyó la consulta inicialmente, y luego pidió incorporarla. Hay gente que dice que quiere “raspar” a la fiscal general, Luisa Ortega Díaz. Eso no puede ser. Las bases comiciales presentadas por el Presidente no lo permiten.

–¿Qué va a hacer usted cuando boten a la Fiscal General?

–Yo no voy a la constituyente a montarle trampas a nadie. Estoy en desacuerdo con anunciar decisiones de la constituyente antes de que se constituya. Además, los resultados de la constituyente deben ser consultados. La tarea que tenemos es que se convierta en un espacio para conseguir formas de resolver los problemas, llegar a propuestas y convocar al pueblo a aprobarlas. Las luchas sociales por justicia y equidad no son de un año o de dos; son de siempre. Es un proceso de acumulación de fuerzas, de flujo y reflujo. Hugo Chávez abrió un espacio en Venezuela para las luchas sociales conviviendo con el capitalismo.

“Lo saca, pero con la Constitución”

–¿Y si el pueblo no quiere al presidente Maduro?

–Lo saca, pero con la Constitución.

–¿Por qué no el referéndum revocatorio?

–Porque el revocatorio tiene unos procedimientos que en la oposición no se siguieron. Cuando no se produjeron los resultados que esperaban, que era sacar a Maduro y al vicepresidente, lo abandonaron. Para mí es muy clara la conclusión. La oposición no quiere llegar al poder por procesos electorales, y en eso se empata con sectores radicales del PSUV. Hay sectores opositores partidarios de la confrontación electoral, pero otros no lo son y anuncian situaciones violentas. Tenemos que defender que, si pierde Maduro, sea por los procesos constitucionales.

David Paravisini señala que hay “graves problemas dentro del Gobierno” y subraya que “por su debilidad y por la guerra económica ha derivado hacia políticas económicas contrarias a los intereses populares”.

Al mismo tiempo observa que Venezuela está en el centro de una pelea mundial por el petróleo, lo que la convierte en un bocado apetecible para gobiernos y trasnacionales. No lo asusta que haya un cambio de gobierno, siempre y cuando sea por el sendero constitucional y pacífico. “El ritmo con el cual el pueblo puede avanzar se reducirá, quedará estancado, pero será por la vía pacífica”, insiste. La vía debe ser electoral, y como las elecciones regionales no lo permiten, “la oportunidad es la constituyente”.

–¿No teme que el Gobierno deje de serlo?

–Miedo no. Son procesos de lucha. Si perdemos, habría que hacer el balance de cuánta responsabilidad tenemos nosotros mismos. El presidente Chávez dejó la estructura para apoyarnos en un poder popular, y ni gobierno ni partido lo han usado. Todo se sigue apoyando en la institucionalidad que el mismo presidente Chávez criticaba.


AN y ANC pueden convivir

–¿Cómo va a convivir la asamblea constituyente con la Asamblea Nacional?

–Ya eso sucedió. En 1999 vivimos con una asamblea constituyente y con el Congreso de la República recién electo en 1998. Una de las decisiones de la constituyente de 1999 fue crear un congresillo, que sustituyó el Congreso entre la aprobación de la constituyente y las elecciones. La asamblea constituyente coexiste con todas las instituciones del Estado.

–¿No ve la constituyente como una forma de acabar con la AN? ¿Qué pasa con la AN mientras tanto?

–Tiene que seguir sesionando, aunque tiene una sentencia del poder judicial de desacato, que la inhabilita. Pero las elecciones generales anticipadas resolverán el problema de la representación. Los venezolanos elegirían a sus autoridades. Ya eso pasó antes. El presidente Chávez tuvo que reelegirse.

–¿Quiere el presidente Maduro perpetuarse en el poder?

–Esa afirmación no atiende la potencia de una asamblea nacional constituyente, que puede replantear todo el problema del Estado y dejar que el pueblo diga con su voto el ritmo y la velocidad de las conquistas que hemos hecho. ¿Por qué la oposición no acepta la constituyente? Porque no quiere consulta de ningún tipo, sino imponer las cosas como con Pedro Carmona (presidente de Fedecámaras que se autojuramentó como Presidente de la República en 2002).

–¿Toda la oposición?

–La que lleva la bandera de las discusiones. La que le niega a la constituyente cualquier posibilidad. Por eso tenemos que hacer una campaña motivadora, hablar de qué es una asamblea constituyente. Sería un error si la convertimos en expresiones de un solo sector de la sociedad. El pueblo está pidiendo paz. La vida de la comuna, el consejo comunal, las estructuras productivas, el sector privado que avanza necesitan paz.

–¿Cómo puede haber paz en esta situación económica?

–Primero se debe comprender la guerra económica, porque no solo hay ineficiencia del Gobierno. Tenemos créditos cerrados en el exterior, guerra financiera contra Pdvsa, persecución. Es verdad que hay una alta responsabilidad del Gobierno. Hay instrumentos que dejó el presidente Chávez y que no usamos, nos concentramos en la institucionalidad burocrática y corrupta y ese elemento estalló. Sin embargo, esta no la peor administración que ha existido en Venezuela.


El contrato social todavía no está roto

Paravisini quiere llevar a la constituyente propuestas para el sector energético, como la recuperación de un ministerio de energía realmente fuerte. También, una mejor seguridad social (sin diferencias entre civiles y militares, por ejemplo) y el reconocimiento –en igualdad de condiciones– para tres sectores económicos: público, privado y comunal.

No obstante, asevera que lo primordial es lograr acuerdos mínimos para la convivencia. “La constituyente es una herramienta política que está allí. ¿La usamos o no la usamos? Con la constituyente se pueden resolver los conflictos políticos, pero la constituyente no puede resolver el problema económico”, remarca. Dentro de las dificultades de la economía destaca “las cosas positivas que están sucediendo, pero que no se ven debido a la conflagración”, como las experiencias de las comunas y consejos comunales.

En lo inmediato, a su juicio, “debemos atender el problema de cómo resolver nuestras controversias”, porque “la patria se nos está yendo, se nos está llevando a resolver la controversia con una guerra civil; eso es romper el contrato social”.

–¿No está roto ya?

–No está roto. Hay gente que no está de acuerdo, pero hay una fuerza importante de la sociedad que cree que el contrato social no está roto y trata de resolver esto por fórmulas pacíficas. Ese sector no ha mostrado su fuerza todavía. Las calles han sido ocupadas por quienes manejan la tesis de resolver las controversias por la vía no pacífica y anticonstitucional, pero hay un pueblo y unas instituciones que plantean resolver el problema por la vía pacífica.

–¿Y qué hará David Paravisini si no entra en la constituyente?

–Desde la calle haré lo que pueda para que no nos matemos. Tengo hijos e hijas, hermanos, hermanas. Las personas de mi edad (casi 70 años) tenemos esa ventaja: entendemos mejor que nadie lo que está pasando. Sufrimos la controversia, porque las divisiones están en la familia. Haré lo imposible para resolver nuestras diferencias en paz.

02-07-17