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sábado, 8 de julio de 2017

Democracia proto-agónica, @mario_villegas



Por Mario Villegas, 07/07/2017

La democracia está en fase terminal. Ya desde hace unos cuantos años esta ha venido reduciéndose progresivamente, pero lo poco o poquito que de ella queda se va a convertir en nada si el autoritarismo se sale con la suya e impone su inconstitucional y antipopular constituyente.

Con la democracia representativa establecida en la constitución del año 1961 fue posible que en 1999, bajo la naciente presidencia del hoy fallecido Hugo Chávez, se realizara un referendo popular para preguntarle a los venezolanos si estaban de acuerdo en convocar e instalar una asamblea constituyente, entidad todopoderosa que no estaba considerada en la ley de leyes vigente para la época. Bastó que el artículo cuarto de aquella carta magna dijese que “la soberanía reside en el pueblo” para que, en una interpretación amplia y extensiva, la Corte Suprema de Justicia, presidida por Cecilia Sosa Gómez, allanase al camino a la celebración de un referendo con vistas a que el recién ungido Jefe del Estado viese materializada su oferta constituyente.

Esa es historia patria, digo como diría mi buen amigo y colega Olmedo Lugo.


Resulta que contra la constitución de 1999, por la cual yo voté y a la que he defendido de los sistemáticos atentados y violaciones gubernamentales, las cúpulas oficialistas cerraron el año pasado las puertas no solo al referendo revocatorio y a las elecciones regionales previstos en la letra constitucional, sino que ahora han negado el derecho que el pueblo tiene a ser consultado para saber si quiere o no un nuevo proceso constituyente y una nueva constitución.

¡Qué duda cabe! En la práctica hemos pasado de la democracia representativa a una democracia proto-agónica con negación absoluta de la participación popular, no por causa del texto constitucional vigente, que teóricamente es mejor que el anterior, sino de quienes detentan el poder. Hay que concluir que quienes hoy lo hacen son infinitamente menos demócratas que quienes lo ejercieron ayer.

Y no es solo en cuanto a la participación y el protagonismo electoral del pueblo que se nos muere la democracia. Agoniza también en la negación y la brutal represión policial-militar-paramilitar contra la protesta, contra el elemental y universal derecho al pataleo.

La democracia agoniza cuando se impide la manifestación pacífica en territorios permitidos para el aclamacionismo y vedados para la disidencia. Agoniza la democracia en cada balazo al pecho de un estudiante, en cada bombazo a la cabeza de un compatriota, en cada patada al cuerpo de un anciano manifestante, en cada allanamiento al sospechoso de estar contra el gobierno, en cada detención ilegal de algún activista político o social, en cada tortura o intento de violación a muchachas o muchachos presos, en cada arremetida violenta de tanquetas contra viviendas que albergan a luchadores populares, en cada chorro de agua lanzado contra adultos mayores o en cada bomba lacrimógena que asfixia a niños y adultos en escuelas y hospitales...

Todas esas atrocidades se multiplican y aumentan en salvajismo ante las narices del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, quien públicamente pidió a la Guardia Nacional poner cese a estas aberraciones. En la Fuerza Armada nadie le para o lo dijo de la boca para afuera. ¡Qué pena con ese señor!

Frente a la violencia represiva, criminal y provocadora, se impone continuar y profundizar la lucha pacífica y no violenta del pueblo venezolano. El vandalismo, los saqueos, la agresión personal y otras formas no pacíficas son precisamente las reacciones que procura el gobierno de ciertos grupos anarquizados para desacreditar nacional e internacionalmente la lucha cívica, justificar más represión y cercenar mucho más las libertades.

La convocatoria para el 16 de julio de una consulta popular por parte de la Asamblea Nacional con el apoyo de la Mesa de la Unidad Democrática, gremios empresariales, agrupaciones sindicales, congregaciones religiosas, federaciones y centros estudiantiles, organizaciones no gubernamentales, gobernadores de estados, alcaldes, diputados nacionales y regionales, concejales y líderes comunitarios, apunta justamente en la dirección correcta. Es una acción absoluta y totalmente pacífica que convoca a la más amplia participación y protagonismo de cada uno de los venezolanos comprometidos con la defensa de la constitución y de la democracia.

Enfrentar el zarpazo madurista disfrazado de constituyente es indispensable para restablecer el orden constitucional, salvaguardar la paz de la república, parar la agonía de la democracia y ponerla al servicio de la urgente solución a los gravísimos problemas sociales que hoy padece el muy aporreado pueblo venezolano.

@mario_villegas