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domingo, 16 de julio de 2017

Domingo de victorias por @garciasim


Por Simón García


El 16 es el día más preciso para demostrar la soberanía del pueblo. Allí se comprobará que la norma constitucional, pateada por Maduro, deriva de un hecho real: la energía que sostiene a la sociedad, la que la mueve y la transforma, es la acción del pueblo. Ni el Estado ni el poder pueden subsistir sin él.

Maduro echó al cesto de sus destrucciones la democracia en cualquiera de sus versiones, incluida la protagónica. No podía hacerlo sin colocarse contra la Constitución, por lo que inventó sustituir la del 99 con una destinada a liquidar todos los obstáculos a la perpetuación en el poder de él y su pequeña cúpula militar civil. Después, si le dan la sartén, irá contra los disidentes y su propia gente sospechosa de hacerle sombra.

El 16 el país hará lo que Maduro no puede hacer: aplicar el requisito constitucional que establece que una Asamblea Constituyente tiene que ser aprobada por un referendo en el cual el soberano ejerza la potestad intransferible de convocarla. El 16 los venezolanos le dirán al mundo, con su entusiasta y pacífica asistencia a los puntos soberanos, que el pueblo tiene los votos que la dictadura perdió.

Esta será la primera de las victorias, estar del lado de la Constitución y expresar lo que más del 70% de la población a través de un sí con el mismo poder simbólico del 19 de abril de 1810, donde no hubo CNE, ni plan república o máquinas de votación.

La segunda victoria consistirá en la realización del mayor acto cívico de desconocimiento y desobediencias del pueblo a un régimen que se niega a tomar en cuenta su voluntad y pretende colocar su poder por encima de cualquier validación electoral democrática.


La tercera victoria estribará en traducir el tamaño de la movilización en descentralización de la lucha, en multiplicación de los puntos desde los cuales irradiar relaciones democráticas y en la implantación de una red de Comités de Defensa de la Constitución y la democracia capaz de tomar en sus manos nuevas formas de lucha que se combinen con el uso central de la calle.

Después del 16 el régimen decidirá si mantiene su involución totalitaria o si vira hacia el funcionamiento autónomo de las instituciones públicas, la realización de elecciones, la libertad de los presos políticos y la disposición a encontrar fórmulas para atenuar las calamidades sociales. Si adopta medidas concretas que indiquen lo segundo, entonces favorecerá una negociación que evitará costos y pérdidas infinitas.

También el gobierno puede persistir en instalar una Asamblea Constituyente fraudulenta y sierva de un Estado reducido a mantenerse con las bayonetas y el crimen. Un camino que incrementará las contradicciones y grietas en el campo oficialista y en el que la cúpula de la violencia terminará por descubrir que tampoco tiene las balas.

El domingo 16, con toda nuestra fuerza y buena voluntad, lograremos una victoria de Unidad y de futuro.

16-07-17