Páginas

lunes, 2 de julio de 2018

Juan Manuel Trak: En Venezuela el caos se va a naturalizar por @contrapuntovzla



Por Vanessa Davies


Los venezolanos están pasando tanto trabajo que es imposible que se coordinen políticamente, advierte el sociólogo y analista. Mientras el Gobierno critica el neoliberalismo, la sociedad “está a merced del mercado negro, que es el peor de todos"

Para bien o para mal, el de Venezuela es un caso digno de estudio para cualquier sociólogo. No en vano una de las radiografías más descarnadas de Venezuela la hace un sociólogo llamado Juan Manuel Trak, investigador y consultor en análisis de entornos y encuestas de opinión.

Los venezolanos están en un “sálvese quien pueda”, concluye este doctor en Procesos Políticos Contemporáneos, sociólogo de la Universidad Católica Andrés Bello y magíster en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca.
En conversación telefónica con Contrapunto, Trak sostuvo que el caos “se va a naturalizar” y opinó que en el bloque de poder hay por lo menos dos bloques que se cuidan mutuamente mientras las instituciones cada vez pierden más peso.

—Hay protestas por agua, protestas por transporte. Pero ¿esas protestas en qué se inscriben, desde el punto de vista político?

—Vemos que hay un repunte de las protestas luego de que el evento electoral pasó. Se evidencia que la carencia en la satisfacción de servicios, comida y medicinas, al igual que el proceso hiperinflacionario han llevado a gremios, sectores y comunidades a protestar para reclamar soluciones. Son protestas por demandas puntuales. Desde el punto de vista político las protestas parecen estar aisladas, los partidos políticos no parece que están en condiciones de articularlas; lo que han hecho es replicar la protesta o hacer un diagnóstico del por qué, pero no generan nada propositivo para que el Gobierno, como mínimo, se siente a dialogar sobre el modelo.

—¿La oposición está desconectada de esa protesta?

—Percibo que buena parte de las oposiciones están desconectadas de la protesta. No es que no haya un político conectado, pero un movimiento político que canalice esa energía, no lo hay. Hay acciones individuales de políticos, como José Manuel Olivares en el área de la salud, pero que eso pase a un movimiento orgánico es mucho más difícil.

La crisis humanitaria en Venezuela es una operación política, por @beatrizbecerrab ‏




BEATRIZ BECERRA BASTERRECHEA 30 de junio de 2018

Gracias a esta crisis, el régimen puede usar los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) para comprar adhesiones y votos en las elecciones fraudulentas que organiza

Desde el año 2005, más de dos millones de venezolanos han dejado su país. Según ACNUR, el 60% de ellos se encuentran en situación irregular. Los motivos de la emigración fueron políticos y económicos desde el principio, pero la crisis que vive el país ha acentuado de forma dramática las salidas por pura voluntad de sobrevivir. Creo que ya lo sabe todo el mundo, pero vale la pena recordarlo: Venezuela sufre un terrible desabastecimiento de todo tipo de productos, incluidos la comida y los medicamentos. Cada día, miles de personas cruzan la frontera con Colombia y —en menor medida— con Brasil. Algunos se quedan allí, otros regresan después de comprar, con el poco dinero que les queda, los productos de subsistencia que necesitan.

He podido comprobar esta situación sobre el terreno durante la misión que el Parlamento Europeo ha enviado a Cúcuta, en la frontera colombiana.

Humillar la academia, por @camilodeasis



Juan Guerrero 01 de julio de 2018
@camilodeasis

Ese contraste entre riqueza académica, intelectual mientras apenas se sobrevive con poco más de 1 dólar, es inmoral, obsceno y ofende la dignidad de un profesional.

Mi esposa llega a la casa visiblemente consternada y entristecida. Me cuenta que en su universidad, en el Departamento de Matemática, a uno de los profesores lo encontraron en su sitio de trabajo medio desmayado. –Pero no quiso ser atendido. Se fue a dar su clase, me dice.

Al rato me comenta que por las redes sociales, en su grupo de contactos, informan que el profesor Pablo Pérez fue rescatado por sus estudiantes, quienes tuvieron que hacer una colecta y comprarle dos arepas con queso. –Estaba tan débil que no podía sostener la arepa para masticarla, -me dice. –Mientras estaba explicando un ejercicio, de repente se desvaneció y lo tuvieron que sostener y sentar para que se recostara en su escritorio.El profesor Pérez tiene que caminar 60 cuadras para llegar hasta la universidad. De ida son 30 cuadras e igual de regreso. Si tiene suerte, se monta en el autobús de los estudiantes y se queda cerca de donde vive, por barrio Unión, en Barquisimeto. Con todo y doctorado no tiene capacidad monetaria para mantener su vehículo, ni tampoco para comprarse ropa ni zapatos. Todo eso me lo comenta mientras su mirada se torna enrojecida y la rabia e impotencia se traducen en palabrotas y maldiciones contra el régimen.

Feudalismo del siglo XXI, por @fernandocaminop




Fernando Camino Peñalver: 01 de julio de 2018
@fernandocaminop

En su fase terminal el régimen optó por pasar del denominado socialismo del siglo XXI a una conducta político-militar, muy similar a la que empoderó a los señores feudales de la edad media. Este comportamiento, alejado del desarrollo económico del mundo moderno, se inicia con el nombramiento por parte del gobierno, de responsables oficiales de la producción y distribución de los bienes fundamentales de consumo de la población.

El régimen, con la aplicación del socialismo del siglo XXI a través de sus dos planes de desarrollo socialista, destruyó casi totalmente al sector productivo privado. Primero con la ocupación de unidades de producción primaria y con la toma de agroindustrias, para luego monopolizar las áreas de la actividad del agrocomercio y de los canales de distribución y comercialización de alimentos de nuestra población.

Las riquezas de la fe, por San Josemaría Escrivá




San Josemaría Escrivá 01 de julio de 2018

El Fundador del Opus Dei habla del amor a la libertad como uno de los tesoros de la fe cristiana.

En este canto a las riquezas de la fe que es la Epístola a los Gálatas, San Pablo nos dice que el cristiano debe vivir con la libertad que Cristo nos ha ganado (1). Ése fue el anuncio de Jesús a los primeros cristianos, y eso continuará siendo a lo largo de los siglos: el anuncio de la liberación de la miseria y de la angustia. La historia no está sometida a fuerzas ciegas ni es el resultado del acaso, sino que es la manifestación de las misericordias de Dios Padre. Los pensamientos de Dios están por encima de nuestros pensamientos, dice la Escritura (2), por eso, confiar en el Señor quiere decir tener fe a pesar de los pesares, yendo más allá de las apariencias. La caridad de Dios –que nos ama eternamente– está detrás de cada acontecimiento, aunque de una manera a veces oculta para nosotros.

domingo, 1 de julio de 2018

Menos de un dólar al mes por @hcapriles



Por Henrique Capriles


El miércoles pasado, el gobierno anunció que el nuevo salario mínimo en nuestra Venezuela es de menos de un dólar al mes si lo calculamos según la tasa a la que realmente tienen acceso los venezolanos. ¡Y tienen el cinismo de contarlo como una buena noticia!

Para ponerlo en dos platos: el salario mínimo de un trabajador, restando el bono de alimentación, es de 3 millones de bolívares. Menos de un dólar al mes.

Este es el cuarto “incremento” que han tenido que anunciar en lo que va de 2018, obligados por una hiperinflación de la cual ellos son los únicos culpables y que ha ubicado el ingreso mensual de cada trabajador como el más bajo del mundo.

La gente no es tonta. Todos en Venezuela sabemos en qué se traduce cada aumento. ¡Y si no vean qué pasó con los otros tres incrementos de este mismo año para darnos cuenta! Lo dije en este mismo espacio la semana pasada: las cifras de hiperinflación que se nos vienen encima a los venezolanos deberían espantar al planeta entero. Y además son el principal argumento en contra de los culpables del desastre que estamos padeciendo.

Un gobierno que se ve obligado a llevar el salario integral (es decir: el sueldo más el bono de alimentación) de 2.555.500 de bolívares a 5.196.000 bolívares sólo pone en evidencia su propia incapacidad en materia económica. Evidencia también que ni siquiera a las pocas familias, a las que les llega ese mecanismo de extorsión a través del hambre que es la caja CLAP, les alcanza la plata. Cada vez les cuesta más mantener su modelo inviable, porque hasta a los pensionados los dejaron por debajo del sueldo mínimo. ¡Y tanto que han manipulado y maltratado a los respetables abuelos, quienes dependen de una pensión por la cual trabajaron durante décadas!

Y mientras esos abuelos están llevando sol y agua en la cola de un banco, donde ni siquiera los dejarán cobrar en efectivo, en el gobierno nadie sacrifica sus privilegios. Por ejemplo: no harán que PDVSA deje de ser alcahueteada por el Banco Central de Venezuela, porque no quieren detener el déficit.

Y ese déficit lo estamos pagando los venezolanos con la hiperinflación.

Así de simple. La hiperinflación en Venezuela es una consecuencia de los controles y las pésimas decisiones económicas. Sin embargo, lo más cruel es que en Miraflores decidieron endeudarnos en lugar de frenar esta locura. Es así: la hiperinflación es la manera en que el gobierno le cobra a los pobres la deuda en la que se metieron para poder mantener sus chanchullos.

Ana Rosario Contreras: Las enfermeras estamos en pobreza extrema por @ElPitazoTV



Por Armando Altuve


La presidenta del Colegio de Enfermería del Distrito Capital aspira a que el Ejecutivo nacional otorgue al personal salarios similares a los que ha aprobado para los funcionarios de la Fuerza Armada Nacional

El teléfono celular de Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermería del Distrito Capital, no ha parado de sonar desde que arrancó el pasado lunes, 25 de junio, el paro indefinido del personal de enfermería en los hospitales públicos del país para exigir mejoras salariales. De hecho, lo mantiene conectado al CPU de su computadora para cargar la pila y evitar que se le apague. A su celular no han dejado de llegar mensajes ni llamadas sobre reportes de lo que ocurre en los centros de salud donde hay protesta activa, denuncias o solicitudes de entrevista. “El gremio de enfermería decidió alzar su voz porque está cansado”, asegura.

Contreras afirma que tomar la decisión de ejecutar un paro indefinido no fue fácil, aunque reconoce que, desde hace cuatro años, el sector salud está inmerso en paralización técnica porque no hay insumos para atender a los pacientes. Fue el reciente aumento de salario mínimo integral de Bs. 5.196.000, decretado por el presidente Nicolás Maduro, lo que motivó al personal de enfermería a pararse. “Pareciera que el Presidente no está enterado de que hoy un cartón de huevos cuesta cuatro millones de bolívares”, cuestiona.

Como enfermera con más de 30 años de servicio, Contreras relata lo que es vivir con un salario de Bs. 1.200.000 mensual: dice que no le da pena admitir que en su casa ha tenido que cocinar lentejas con arroz tres veces a la semana; asegura que olvidó el sabor del pollo y piensa que el banco le embargará bienes porque su sueldo no le permitirá pagar sus tarjetas de crédito. El sueldo no alcanza para comprar detergentes para lavar los uniformes ni reponer sus zapatos. “Las enfermeras estamos en pobreza extrema”, enfatiza.

El grito desesperado resonó en otros estados: el 25 de junio, cuando empezó el paro, la actividad se desarrolló en 19 hospitales de Caracas; al día siguiente, en varios centros de salud de 17 estados y, luego, en todos los 24. A la protesta se sumaron médicos y obreros. El paro es presencial. No se abandonará el hospital y solo se atenderán las emergencias, a pesar de que los servicios también registran fallas en insumos y medicamentos. “Maduro estaba al tanto de este descontento y sabía que esto iba ocurrir”, sostiene.

Fútbol, disfrute y cohesión por @perroalzao



Por Arnaldo Esté


El disfrute es grande y uno le roba tiempo a todo para tener el placer de contemplar, con curiosos artilugios digitales y televisivos, la pasión humana. Más allá del bello desempeño de los divos, su destreza, ingenio, inteligencia y creatividad, los locutores y comentaristas, que, aunque a veces resultan muy enfáticos y dicharacheros, los hay muy buenos y enterados, ponen de relieve los detalles y le prestan mucha atención a la organización, cohesión y estado de ánimo de los equipos.

No es para menos, con el solo mirar los partidos se siente subir y bajar la temperatura y desearía estar allá para dejarse traspasar por el ambiente y hacerse cómplice de esos estados de ánimo.

Para mí las fidelidades e identificaciones con uno u otro equipo son geográficas y culturales, como supongo que son para muchos venezolanos. Latinos, luego latinoamericanos y después una inevitable separación y escogencia y aparecen linderos: Colombia, Argentina, Brasil, México y Uruguay. Con el rollo emocional de tener que llegar a verlos enfrentados.

Y duele que Venezuela no sea un país futbolero y que la Vinotinto no sea algo más que un germen. Pero duele más aún, y con mayor profundidad y tiempo, nuestra descohesión como país y el flaco entusiasmo que nuestro pobre espectáculo propicia. Solo por disciplina profesional seguimos las noticias del gobierno nacional y las declaraciones de sus jefes en el uso de una mentira desbocada, reiterativa y poco pensada.

En este cuadro mantiene nuestra atención el trabajo de sólidos, capaces y persistentes periodistas, que, como los mencionados comentaristas del fútbol, nos mantienen en el obligado compás, nos sacuden las almohadas y obligan nuestro compromiso.

Muchos han tenido que refugiarse, con no poco esfuerzo, en portales y redes que, con una aguda versatilidad, acompañan los minutos y horas de las cosas. Comparten el trabajo y los logros con generosidad y baja mezquindad, al punto de comenzar a sentirse si entre ellos y esa manera de hacer no estarán incubándose nuevos sentidos y propuestas.

La vértebra perdida de Venezuela por @Gvillasmil99


Por Gustavo J. Villasmil-Prieto


“Hay escasas energías en España; si no las atamos unas con otras, no juntaremos lo bastante para mandar a cantar a un ciego”.
José Ortega y Gasset. España invertebrada (1921)

Hasta aquel febrero de 1989 había sido la fe en el “estado mágico”- el mismo al que se refiriera Fernando Coronil en su notable ensayo- la que nos mantuvo mal que bien juntos, anestesiando nuestros dolores y sedando la expresión de esas contradicciones por demás comunes a cualquier sociedad pero que para nosotros se antojaban imposibles, tan felices como éramos con nuestros viajes anuales a Miami, nuestro 5 y 6 dominical, nuestros Caracas-Magallanes y nuestras reinas de belleza.

Hasta que un día se rompió el hierro caliente que sirviera de eje a aquel juego consistente, como escribiera Diego B. Urbaneja, en evitar que “todo el mundo se pusiera bravo el mismo día”. Porque tan temido día llegó, ¡cómo olvidarlo! Estábamos de guardia en el Hospital Vargas: “¿qué pasará, que ya he visto correr a un gentío con televisores a la espalda, cajas de “conflei” y tarros de mayonesa en las manos?”, preguntó ingenuamente alguno de nosotros. La Emergencia del hospital colapsó en pocos minutos: algo inusual y terrible acontecía en las calles de Caracas y no sabíamos qué. A la mañana siguiente lo comprendimos todo: los medios lo llamaron “el Caracazo”. Con él tocaba a su fin el “país conahotu”, el “país para querer” de mi infancia.

La siguiente década sería la del desmontaje –ladrillo a ladrillo- de todo el edificio institucional venezolano así como de todos los resortes sociales que nos habían legado 40 años de una paz por aquel entonces impensable en Colombia, en Centroamérica o en los países del Cono Sur. Y fue cediendo hasta el colapso, aplastada por el peso de esa sociedad sin densidad ética que éramos y aún somos, la “vértebra” osteoporótica del rentismo que hasta ahora sirviera de eje a nuestra vida como país sin conflictos.

Recomendaciones del IESA para hacer compras inteligentes en hiperinflación por @IESA



Por Betsy Alvarado V.


La analista financiera y profesora del Instituto de Estudios Superiores de Administración (Iesa) Rosa María Rey, ofreció una serie de recomendaciones para que los venezolanos puedan hacer compras inteligentes en medio de la hipeinflación que atraviesa la nación.

“Las recomendaciones que voy a dar son recomendaciones de sobrevivencia”, advirtió la analista en entrevista para Circuito Éxitos

“Yo recomiendo básicamente tres cosas; una es que hay que ser rápidos; dos, hay que ser flexibles y otra cosa que recomiendo -que ya es psicológico- es que no se mortifiquen con lo que costaban ayer las cosas, lo que está claro en una economía hiperinflacionaria es que hoy están más barato que mañana; entonces todo lo que yo pueda comprar hoy sin importar a qué precio esté, estoy clara que comprarlo hoy va a ser un ahorro en comparación con lo que va a estar mañana en el mercado”, destacó.

Buen momento para pedir crédito

Otras de las sugerencias de la profesora del IESA es pedir crédito “porque una tarjeta de crédito está al 29 por ciento que redondeando no llega al 3 por ciento mensual; entonces cualquier cosa que aumente más del 3 por ciento mensual vale la pena comprarla ahora. Lo compro con la tarjeta de crédito y lo voy pagando”, dijo.

*Visitar varios sitios para comparar precios y “compren donde esté más barato”.

*En una economía hiperinflacionaria el trueque se vuelve en todo su esplender; entonces es comprar cosas que se puedan cambiar por otra.

*Puede ser que algo envasado y procesado sea más barato que el producto crudo, “hay que estar pendientes y comparar precios”

“Eso es lo que puedo recomendar, de verdad, son estrategias de sobrevivencia que quizá no son las mejores pero de alguna manera algo pueden resolver”, comentó la analista.

La integración hemisférica y las ideologías, por @ENouelV




Emilio Nouel V 30 de junio de 2018

Las relaciones políticas y económicas de los países que integran el hemisferio americano han estado marcadas por encuentros y desencuentros a lo largo de los dos últimos siglos de vida independiente. Convergencias y pugnas, rivalidades y alianzas, debates enconados y consensos, entendimientos e incomprensiones, han caracterizado la dinámica de vínculos e intercambio en las Américas.

Los intentos fallidos y/o incompletos de integración y cooperación, impulsados durante ese largo recorrido, son la secuela, sobre todo, de las ideas que han inspirado a los hombres públicos del continente, más allá de los factores estructurales que condicionan nuestras sociedades.

Enseñanzas de san Josemaría acerca de la santificación del trabajo profesional, por Vicente Bosch



Vicente Bosch 30 de junio de 2018


******
El tema de la santificación del trabajo es central en la enseñanza de san Josemaría: el Opus Dei “es camino de santificación en el trabajo profesional”; el eje o el quicio de la santificación en medio del mundo

El Fundador del Opus Dei al hablar del trabajo cita muchos textos de la Sagrada Escritura, pero sobre todo se fija en el ejemplo de Jesús: el sentido de su trabajo no puede ser el de ocupar el tiempo o ser uno más de su conciudadanos hasta que iniciara su vida pública, «en manos de Jesús el trabajo (...) se convierte en tarea divina, en labor redentora, en camino de salvación»

El presente artículo es una síntesis y elaboración personal de la cuestión tratada en E. Burkhart – J. LópezVida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría, vol 3, Rialp, Madrid 2013, pp. 134-221.

I. Contexto histórico y teológico

Fraternidad: una praxis para ser humanos, por @rafluciani




Rafael Luciani 30 de junio de 2018

Son cada vez más las víctimas silentes en nuestro mundo. Esas que mueren a causa de terribles enfermedades o de hambre, o en conflictos armados por razones ideológicas o étnicas. Entre ellas, cabe mencionar a tantos cristianos que están siendo perseguidos y asesinados por grupos religiosos extremistas en el medio oriente. Pareciera no existir aún, para esa gran mayoría de seres humanos, la real esperanza en un futuro mejor. Ellos padecen el peso de la violencia y la fatiga que produce cualquier lucha sin cambio. Muchos viven resignados ante la indiferencia de personas e instituciones internacionales que pudieran contribuir para que las cosas cambien y encuentren una franca mejora.

Iniciado ya el siglo XXI, el reconocimiento y la aceptación del otro sigue siendo un reto para la humanidad. ¿Será que, simplemente, no estamos dispuestos a hacernos próximos al otro y reconocerlo para emprender juntos caminos y proyectos de humanización? ¿hasta qué punto estamos contribuyendo —personal o institucionalmente— a superar la exclusión ideológica, el fanatismo político, la violencia social y el extremismo religioso? ¿no entendemos que estas actitudes sólo generan más víctimas, fruto de la violencia y la exclusión?

Dios renueva el corazón, el alma, la vida y la esperanza, por @Pontifex_es



Papa Francisco 30 de junio de 2018

Evangelio según San Mateo 8,5-17

Jesús sana por compasión: "En aquel tiempo, cuando Jesús entró en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole: "Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente". Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo". Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: ´Ve´, él va, y a otro: ´Ven´, él viene; y cuando digo a mi sirviente: ´Tienes que hacer esto´, él lo hace". Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos. En cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes". Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó en ese mismo momento. Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de éste en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades". Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

sábado, 30 de junio de 2018

Ahí viene el lobo por @cgomezavila



Por Carolina Gómez-Ávila


El 3 de marzo pasado, en este mismo espacio, llamé suicidas a los líderes de los dos partidos políticos que aún conservan legalidad como tales dentro de la Mesa de la Unidad Democrática: Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo. Lo hice porque decidieron no postular candidato a las amañadas del 20 de mayo. En ese momento consideré -y aún hoy lo hago- que la lucha pacífica de los demócratas debe darse en todos los frentes.

Este principio fue manipulado por Henri Falcón y usado como escudo en su plan para intentar arrebatarle a la MUD el liderazgo opositor, obviando que votar no basta si no hay maquinaria y propuesta coherente. Le valió de excusa para traicionar a sus colegas y hacerse el sordo ante el clamor popular: ¡Unidad! Me temo que el suboficial estudió estrategia sin aprender que el primer secreto de una coalición es permanecer en coalición. Por eso me negué a apoyar su aventura.

Del otro lado, los expertos intentaron quitarle hierro a la huelga electoral. Dijeron que lo importante no era participar o no en la elección, sino que la opción escogida engranara en la estrategia dirigida a producir “el ansiado quiebre”. Ninguno dijo que cualquier estrategia podía usar el voto como catalizador, dependiendo no sólo de por quién se votara sino con qué conjunto de manifestaciones lícitas se acompañara el acto. Consignas, señales o símbolos usados a la entrada y salida de los centros electorales, la convocatoria a una elección callejera en paralelo y/o el llamado a votar nulo son apenas tres ejemplos que pienso que pudieron acoplarse a un mecanismo de coacción política.

Lo cierto es que ni los huelguistas ni el esquirol escoltaron su alternativa con actividades complementarias; a menos que la inacción posterior al evento la represente, debo suponer que ninguno de ellos tenía estrategia.

Acoto que es tan manipulador y falaz pretender que la población ponga su esperanza en las acciones de la comunidad internacional como hacer creer que estas no servirán de nada; la verdad es que ninguna de esas apreciaciones es justa: el apoyo de la comunidad internacional no está bajo nuestro control por lo tanto sus resultados son impredecibles y lo mismo podrían ayudar a resolver como a complicar aún más nuestra situación, razón de sobra para apoyar a quienes trabajan en ello con esmero pero también para no hacerse ilusiones con sus efectos.

Del mismo modo se maniobra contra la verdad al interpretar el alcance que tienen las sanciones que la comunidad internacional ha impuesto a nuestros secuestradores. Se obvia que estos tienen el poder -y lo ejercen- para convertir cada una en mayor castigo para la población a fin de culparlas de nuestra tragedia cuando la verdad es que con sanciones o sin ellas seguirían adelantando el mismo plan de exterminio selectivo por hambre y enfermedad.

El General Hambre conspira por @EcarriB



Por Antonio Ecarri Bolívar


Aquí no hay ninguna conspiración militar, que se sepa, por ahora, sino una indignación generalizada en toda Venezuela por los niveles de hiperinflación que están matando de hambre a la población en general; y los integrantes de la Fuerza Armada, excepción hecha de los altos mandos consentidos por el régimen, no pueden ser la excepción. Y la razón es muy sencilla: sus mujeres hacen mercado y regresan a sus casas con las bolsas del mercado casi vacías y los bolsillos exhaustos, así reciban pírricos aumentos que naufragan en la inflación.  

Las bolas que se corren, en los medios alternativos y redes sociales, dan cuenta de ese malestar en los cuarteles, porque existe indignación cuando se ve tan poca gente usufructuando las mieles del poder y una inmensa mayoría pasando las peores penurias, incluyendo esa execrable y miserable humillación que significa hurgar en la basura para poder comer. Policías y soldados también han sido vistos en esa deleznable circunstancia, para poder calmar su básica necesidad de sustento. Tampoco ellos podían ser la excepción.

Sin embargo, lo que más indigna a sectores civiles y militares es ver a una minoría que se cree dueña y señora de Venezuela y que ha constituido una nueva clase social capitalista, gracias a la paradoja de haber estatizado empresas que han fracasado, pero hecho ricos a sus detentadores.

Enrique Krauze, el analista e historiador mexicano, en su enjundioso trabajo El poder y el delirio (Caracas 2008), dice que esa tendencia nos viene del viejo “patrimonialismo” español. Oigámosle: “En la vieja España no se veía mal la venta de puestos públicos en beneficio de la Corona. Tras la Independencia, los caudillos repartían tierras y se quedaban con las haciendas. En su esencia patrimonialista, la nueva corrupción no es, pues, muy distinta a la antigua disposición «legítima» de bienes públicos como propiedad privada. Pero la corrupción es también un fenómeno moderno, presente en todas las sociedades, aunque más frecuente en las estatistas, proclive a la opacidad de los asuntos públicos: nada ayuda más al surgimiento y consolidación de una nueva clase «capitalista» que las oportunidades de una economía en proceso de estatización. Ahí se da, en la Venezuela actual, la verdadera acumulación primaria del capital. Vienen de regreso los privilegios y fueros de la casta militar, la vuelta al mercantilismo y a la monoproducción. Ayer el oro y la plata, hoy el petróleo. Ya vendrá el desengaño”.

Y el desengaño llegó, porque quienes conquistaron los privilegios y fueros de la casta militar hoy son minoría. Es que además de este grupo, existen otros tres sectores que están sustentando al régimen, pero muy problematizados: los herederos de la vieja izquierda, que aún creen, de manera absurda y demodé, en las posibilidades del socialismo radical, pero que no los han dejado medrar en el poder (cada vez menos gente se agrupa allí); en segundo lugar, los logreros que alcanzaron el objetivo de enriquecerse y hoy ven cómo languidecen sus “ahorros y pertenencias”, porque la hiperinflación se los comen; y por último, los que creían que les había llegado el turno en la piñata, pero se han dado cuenta de que la botija está vacía. Todos frustrados, menos los primeros ya mencionados.    

¿Por qué los venezolanos se están quedando sin seguros? Por @vsalmeron



Por Víctor Salmerón


Ángela Méndez es jubilada y cuenta con una póliza de seguros que renovó por un año en agosto de 2017, pero no tendrá más opción que acudir a los moribundos hospitales públicos: “Me cubre hasta cinco millones de bolívares por enfermedad y la semana pasada en tres clínicas privadas me informaron que la tomografía que debo hacerme cuesta cuarenta millones”.

Las regulaciones de la Superintendencia de la Actividad Aseguradora obligan a las empresas de seguros a mantener fijo durante doce meses el monto que le cobran a sus clientes al momento de otorgarles una póliza de salud. Pero, a diferencia de este cargo –la prima según los términos del sector–, los costos de la medicina no permanecen estáticos, sino que aumentan incesantemente por la hiperinflación, creándose un desequilibrio de grandes proporciones.

Gerentes de empresas de seguros explican que si la prima no puede incrementarse durante doce meses, la cobertura por enfermedad también permanece invariable durante un año. Esta camisa de fuerza, en un entorno donde el precio de los exámenes de laboratorio, operaciones quirúrgicas, consultas médicas y demás tratamientos aumenta constantemente, implica que al poco tiempo la protección que ofrece la póliza es prácticamente inexistente.

El Banco Central oculta las cifras de inflación, pero de acuerdo a la medición que realiza la Asamblea Nacional, sólo en mayo se registró un alza del 110% y en los últimos doce meses se acumula un salto del 24.571%.

Desequilibrio cambiario

Como la gran mayoría de los equipos y materiales que utilizan las clínicas son importados, el comportamiento del dólar impacta en su estructura de costos y el desajuste cambiario en el que está inmersa la economía venezolana es severo.

Tras no ahorrar en los tiempos de los altos precios del petróleo, multiplicar por cinco la deuda en divisas y sufrir un profundo declive en la producción de petróleo, el Gobierno ha optado por reducir al mínimo la oferta de dólares en el mercado oficial.

La consecuencia es que en el primer semestre de este año las empresas privadas solo han podido comprar 14 millones de dólares en las subastas que organiza el Banco Central, por lo tanto, los proveedores que surten a las clínicas recurren al mercado paralelo de divisas donde el dólar se cotiza a una tasa que aumenta constantemente y rebasa abiertamente la oficial.

Padre Luis Ugalde: lo lógico es que Maduro renuncie voluntariamente o “empujado” por @DiarioTalCual




El exrector de la UCAB explicó que la sociedad debe unirse y manifestar lo grave y crítica que es la crisis que se vive en el país. Indicó que para él los partidos de oposición no han entendido la urgencia del tiempo



La renuncia de Nicolás Maduro como primer mandatario de manera voluntaria o “empujada” son las dos opciones que visualiza el padre Luis Ugalde como salida a la crisis actual que atraviesa el país.

En entrevista para TalCual Debates explicó que en otros países que han pasado por crisis similares se ha logrado la renuncia del presidente.

“Las renuncias nunca son voluntarias son empujadas por muchos factores, y uno de esos factores es la población”.

Ugalde manifestó su preocupación por lo que está ocurriendo, “la miseria del país es insostenible y con este Gobierno va a empeorar”, expresó. En relación a la oposición el exrector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) advirtió que el mayor defecto es “decir una cosa bien dicha y no volverla a repetir”.

Explicó que la sociedad debe unirse y manifestar lo grave y crítica que es la crisis que se vive en el país. Indicó que para él los partidos de oposición no han entendido la urgencia del tiempo. “Yo quiero ver a todos los políticos y no políticos diciendo: nada es más importante que esta tragedia nacional”.

“El hecho de que la votación del otro día no fue democrática, y que la población no la avalara se debe repetir todos los días y en todas las instancias. “Estamos con un Gobierno de facto”.