domingo, 1 de julio de 2018

Dios renueva el corazón, el alma, la vida y la esperanza, por @Pontifex_es



Papa Francisco 30 de junio de 2018

Evangelio según San Mateo 8,5-17

Jesús sana por compasión: "En aquel tiempo, cuando Jesús entró en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole: "Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente". Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo". Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: ´Ve´, él va, y a otro: ´Ven´, él viene; y cuando digo a mi sirviente: ´Tienes que hacer esto´, él lo hace". Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos. En cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes". Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó en ese mismo momento. Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de éste en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades". Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

El Señor, en la palabra que hemos escuchado, se maravilló de este centurión: se maravilló de la fe que él tenía. Había emprendido un camino para encontrar al Señor, pero lo había hecho con fe.

Por esto no solamente él ha encontrado al Señor, sino que ha sentido la alegría de ser encontrado por el Señor.

Este es precisamente el encuentro que queremos: el encuentro de la fe".

Y más que ser nosotros los que encontramos al Señor, es importante dejarse encontrar por Él.

Cuando solamente somos nosotros los que encontramos al Señor, somos nosotros, entre comillas, digámoslo, los dueños de este encuentro; pero cuando nos dejamos encontrar por Él, es Él que entra dentro de nosotros, es Él que renueva todo, porque ésta es la venida, aquello que significa cuando viene Cristo: renovar todo, renovar el corazón, el alma, la vida, la esperanza, el camino.

¡Nosotros estamos en camino con fe, con la fe de este centurión, para encontrar al Señor y principalmente para dejarnos encontrar por Él!

Tener un corazón abierto.

Un corazón abierto, para que Él me encuentre. Y me diga aquello que Él quiera decirme, que no siempre es aquello que yo quiero que me diga! Él es el Señor y Él me dirá lo que tiene para mí, porque el Señor no nos mira a todos juntos, como a una masa. No, no.

El Señor nos mira a cada uno en la cara, a los ojos, porque el amor no es un amor así, abstracto: es amor concreto. De persona a persona: El Señor, persona, me mira a mí, persona.

Dejarse encontrar por el Señor es justamente esto: ¡dejarse amar por el Señor!. (Homilía en Santa Marta, 02 de diciembre de 2013)

Oración de Sanación

Mi Señor, bendito sea tu inmenso amor con el que me acoges y perdonas. Tus grandes lecciones de fe, llenas de grandeza y sencillez, abrigan mi vida.

Ayúdame a ser un instrumento tuyo, para que los demás y los míos, experimenten la gracia de esa alegría que tienes para cada uno de nosotros.

Como aquel centurión, que no pidió nada para sí, sino que intercedió por su siervo, así también quiero interceder yo por los que tengo mucho aprecio

Dame firmeza en todas mis decisiones y acciones para mostrar a otros el rostro de tu amor y llevarlos a transformar sus vidas según tu compasión

Dame la fuerza para hacerte presente en las situaciones de cada día. Si hay algo que puedo hacer siempre por los demás es orar, interceder por ellos.

Dios de amor, Tú eres todo compasivo con los enfermos y desvalidos, sanas sus dolencias y heridas. Ven y dame tu sanación y lléname de tu fuerza.

Confiado en tu poder, te pido por mi familia, por los que tienen endurecido el corazón y por los que temen acercarse a Ti debido a sus fallas y miserias

Rompe toda barrera de inseguridad en mi vida, ten compasión de mí, dame fuerzas para superar los rechazos de aquellos que intento acercar a Ti. Amén

Propósito para hoy

"Poner más atención a la lengua, en relación a lo que decimos de los demás. Es una pequeña penitencia pero da buenos resultados."

Frase de reflexión

"En la familia se aprende a amar y a reconocer la dignidad de todas las personas, especialmente a las más débiles". Papa Francisco

Tomado de: https://www.pildorasdefe.net/liturgia/evangelio-Mateo-8-5-17-centurion-fe-jesus-siervo-no-soy-digno