lunes, 30 de julio de 2018

Niños de azote del siglo XXI por @ClaudioNazoa



Por Claudio Nazoa


En las antiguas cortes europeas, existían unos pobres niños a quienes azotaban si un príncipe hacía algo malo, ya que estaba prohibido golpear o castigar a los descendientes del rey. Los niños sometidos a este sistema cruel, eran conocidos como: “los niños de azote”.

Cuando el joven de sangre real hacía algo indebido, era llevado a un cuarto donde el indefenso niño de azote era golpeado con una correa delante del príncipe. La cantidad de azotes e insultos, dependían de lo que había hecho el infante. Además de sufrir laceraciones, el niño de azote, como castigo, era encerrado en su cuarto durante horas o días mientras que el verdadero culpable se retiraba con su nodriza para seguir con su vida normal.

En la época colonial, en Venezuela, una señora muy encopetada sufría de flatulencia sonora aguda incontrolable. Para que no la descubrieran, se hacía acompañar por dos esclavas quienes pagaban las consecuencias de su embarazosa y sonora dolencia. La cosa se ponía peluda cuando la peligrosa dama iba a misa. El silencio del recinto sacro hacía más comprometedora la explosiva situación. Sin embargo, a ella no le importaba porque tan penoso momento era enmendado a costa de las infelices esclavas quienes seguían fielmente a su ama:

—¡Cochinas! ¡Qué vergüenza! No respetan ni la Iglesia –les gritaba la dama.

Todos los gobiernos venezolanos han tenido sus niños de azote. Por ejemplo, el gobierno del doctor Lusinchi se dio el lujo de tener el mayor de los niños de azote jamás conocido: el chinito de Recadi, quien finalmente fue el único preso de tan bochornoso caso. Carlos Andrés Pérez fue su propio niño de azote, ya que fue condenado por haber ayudado a la restitución de la democracia en Nicaragua.

Los más recientes niños de azote o como dirían los franceses: “Les derniers whip enfants”, de este desastre de la izquierda retrograda, son los norteamericanos, quienes entrenan iguanas para cortar la luz y el agua, quitan los ceros a los billetes, roban baterías y cauchos, acaparan el aceite de carro, causan la guerra económica, se comen la harina PAN, esconden los pasaportes y las medicinas, destruyen los hospitales, obligan a la gente humilde a comer basura y trasladan al pueblo como si fuera ganado en camiones para transportar animales.

Hoy, todos los venezolanos, dentro y fuera del país, somos los nuevos niños de azote del socialismo del siglo XXI y estamos pagando las flatulencias de este nefasto régimen socialistacomunista.


30-07-18




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