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domingo, 29 de enero de 2017

Claves para la victoria por @SantosYorme


Por Pompeyo Márquez


Sigo con la experiencia de la lucha contra la dictadura militar de Pérez Jiménez. Este período está lleno de ricas enseñanzas. La manera como se fue desenvolviendo la lucha. Sus obstáculos, principalmente por la falta de una estrategia, de una política.

Comencemos por Acción Democrática. Después de derrocado ese eminente venezolano llamado Don Rómulo Gallegos y lanzados al exilio la mayoría de los gobernantes de entonces, así como de los dirigentes de AD, hubo un período en que la consigna era “AD volverá…”. Se conformó un gobierno en el exilio y se insistía en la presidencia de Gallegos. Por supuesto, aquello no se correspondía con la realidad. AD había sido desalojada producto de su sectarismo durante el trienio 1945-1948. Creía que iba a gobernar hasta el año 2000. Se apoyaba en los procesos electorales para la Constituyente de 1957 y la elección presidencial de diciembre de 1947, para el ejercicio que debía durar de 1948 a 1953.

Los adecos no terminaban de asimilar la nueva situación que se había creado. Además, si bien era cierto que gozaban de un gran apoyo popular, no menos cierto era que ellos habían llegado al poder gracias a la acción militar de octubre de 1945, y que el andamiaje militar permanecía intacto en manos de Pérez Jiménez. Durante el lapso que va de noviembre de 1948 a noviembre de 1952 lo predominante era la “preparación” de un golpe o atentado contra los dictadores que formaban la Junta de Gobierno. Para nada estaba presente la acción de la resistencia basada en la unidad, en la organización, en una propuesta al país y en la lucha, que eran y son cada vez más en nuestros días las cuatro varitas mágicas, las claves para la victoria.


Vinieron esos años de rata que van desde finales del 52 hasta 1956, cuando no se movía ni una hoja en la lucha contra la dictadura. Las fuerzas antidictadura estaban muy reducidas, pero el sentimiento de repudio y las ansias de libertad no sólo se mantenían, sino que iban en aumento. Mientras tanto, Betancourt preparaba una invasión por Oriente.

Al final, después de haber fracasado en toda una serie de políticas llegamos a 1956. Acordamos no descalificarnos entre las diversas fuerzas antidictadura, unas clandestinas (AD-PCV), y otras semilegales (COPEI-URD). En 1957 constituimos la Junta Patriótica, se difunde la homilía de Monseñor Arias Blanco, el 21 de noviembre estalla al huelga universitaria a la que le sucede la huelga de la prensa, se crean así las condiciones para llamar a la huelga general el 21 de enero de 1958 y ya se conocen los resultados que condujeron al derrocamiento un par de días después de la dictadura por un movimiento cívico con el apoyo de la parte institucionalista de las Fuerzas Armadas.

29-01-17




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