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martes, 31 de enero de 2017

El cambio y la lucha social, por @OmarBarbozaDip



Omar Barboza Gutiérrez 30 de enero de 2017

Mientras el gobierno nacional avanza hacia la concentración del poder, la crisis económica y social se profundiza y las consecuencias se expresan en: crisis humanitaria para buena parte de la población, muerte de personas de edad avanzada por no conseguir medicamentos, o de niños por desnutrición, lo cual enluta cada vez a mayor número de familias venezolanas. Es común en los aeropuertos del país presenciar las despedidas acompañadas de llanto, por parte de familiares que ven partir a un ser querido que se va de Venezuela buscando en otras partes del mundo la manera de sobrevivir, de ayudar desde allá a los que se quedan, o de realizar sus sueños en alguna parte donde eso sea posible, porque su país no le ofrece esas posibilidades.

Pero quienes hoy ejercen el poder en Venezuela, en vez de reconocer los errores y las causas de esta grave situación nacional, cada vez que anuncian una medida o la designación de un nuevo funcionario, lo que hacen es dejar muy claro que no tienen la voluntad de rectificar, que su intención es continuar ejecutando esas políticas que tanto daño le han hecho al pueblo venezolano, creando cada vez más la desesperanza e incertidumbre sobre el futuro nacional.

Cuando esas erradas políticas económicas y sociales se ven acompañadas por acciones orientadas únicamente hacia la preservación del poder, negando los derechos de la soberanía popular a expresarse para buscar soluciones pacíficas por esa vía, encontramos suficientes fundamentos para afirmar que estamos ante un régimen autoritario ejercido por personas que aun cuando hablan de un proyecto político, evidencian con su actuación que han buscado el poder como un fin en sí mismo y no como un instrumento al servicio del pueblo, su propósito real es convertirse en privilegiados que controlan el poder haciéndole daño a la mayoría de los ciudadanos, y cuya base de sustentación es la fuerza junto a la violación permanente de la Constitución autorizada por quienes desde el Poder Judicial deben hacerla respetar, pero no lo hacen porque pertenecen a una cúpula corrupta que avala al régimen a cambio de beneficios y privilegios personales.

Frente a la gravedad de este cuadro, la dirección de la Unidad Democrática tiene el deber histórico, político y ético de diseñar una estrategia común unitaria para ponerse de manera eficiente al lado del pueblo venezolano, para acompañarlo y dirigirlo al logro del objetivo del cambio político por la vía democrática, pero con definiciones operativas que concreten las posibilidades reales de lograrlo lo que es una necesidad nacional cada vez más urgente.

Si algunos no se han dado cuenta, hace rato que llegó la hora de aplazar cualquier aspiración personal o partidista, por legítima que sea, para darle total prioridad a la apremiante aspiración que tiene el pueblo venezolano de salir de esta pesadilla y hacer realidad el sueño de una Venezuela con desarrollo y libertad, que se ponga al día con el progreso del mundo. En nuestro criterio, para lograrlo debemos abandonar ya la estrategia que se reduce a marchas eventuales para expresar la defensa de nuestros derechos, que aun cuando están llenas de buena fe, son insuficientes para lograr nuestros objetivos. Debemos poner en práctica otras formas de lucha democrática.

La situación hoy es que la gente está muy molesta y protesta mucho cerrando carreteras por el mal estado de las mismas, por el agua, por la inseguridad, por la falta de comida y de medicamentos, y por la corrupción, Pero estas protestas no cuentan con un canal para que la articulación y la coordinación de las mismas se conviertan en una expresión eficaz para presionar, no solo el cambio del gobierno, sino también para lograr el objetivo definitivo que es el cambio del modelo político, económico y social que representa el llamado Socialismo del Siglo XXI, y poner en vigencia la Democracia Social como alternativa que le garantice para siempre a los venezolanos un modelo donde puedan realizarse en lo espiritual, satisfaciendo sus necesidades materiales esenciales.

Nos corresponde a quienes representamos la alternativa democrática para el cambio, ponernos al lado del pueblo que protesta por sus derechos, concientizarlos y organizarlos para que luchando juntos y debidamente coordinados, logremos la coherencia de todos los que queremos que las cosas cambien para que, sumando el esfuerzo de todos, constituyamos la Unidad Nacional por el Cambio que produzca por voluntad de las mayorías nacionales, el cambio del gobierno y del modelo que representa. La vía democrática incluye la protesta social pacífica pero firme para que se respeten los derechos del pueblo, entre ellos, el de expresarse a través del voto para cambiar a los que los han traicionado.

Omar Barboza Gutiérrez

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