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miércoles, 5 de julio de 2017

El día que la oposición asomó la llegada de la hora cero por @prodavinci


Por Valentina Oropeza


Unos chateaban, otros dormían, algunos daban vueltas en busca de conocidos para charlar. Las mujeres sembraban sus carteras en las butacas rojas del teatro para garantizar puesto en medio de tanta gente, mientras los hombres pescaban sillas sin preguntar. La mañana del lunes 3 de julio de 2017 transcurrió entre calor y bullicio en el Centro Cultural Chacao, donde la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) presentó ante periodistas y simpatizantes un “acuerdo nacional” después de 93 días de manifestaciones contra el gobierno de Nicolás Maduro, en las que han muerto 90 personas.

—Solo un milagro nos salva de la Constituyente.

—De esto salimos antes. El país no aguanta 27 días más de protestas.

—El 85% está en contra, pero al gobierno no le importa esa vaina.

—El problema aquí son los militares. Hay que ver qué hará la MUD con los militares.

Esa mañana los diputados opositores recibieron en el Hemiciclo a la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, quien les pidió ratificar la designación de Rafael González Arias como Vicefiscal, pese al veto del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). “Yo creo que esta Asamblea está legitimada”. Aplausos en la bancada opositora. “Espero que mi presencia aquí sirva para acabar con los conflictos institucionales y para reconstruir el país”. Las curules del chavismo estaban desiertos. Solo Germán Ferrer, esposo de la Fiscal, asistió a la sesión.  


                                       Fotografía de Andrés Kerese

La oposición venezolana exige el reconocimiento político de los demás poderes públicos desde que ganó los comicios parlamentarios a finales de 2015. El Consejo Nacional Electoral validó la impugnación del chavismo a la elección de tres diputados disidentes y la MUD perdió la mayoría calificada. El Ejecutivo aprobó presupuestos y decretos de estado de excepción sin la anuencia de la Asamblea Nacional, como prevé la Constitución. El TSJ bloqueó todas las iniciativas parlamentarias durante más de un año y desconoció las competencias del Poder Legislativo a finales de marzo de 2017. Cuando Ortega alegó que la decisión rompía el orden constitucional, se cristalizó la primera fractura entre el Gobierno y el Ministerio Público. La convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente para el 30 de julio profundizó la grieta; ahora la Fiscal llama a desconocer la iniciativa al igual que la oposición y recusa magistrados. El TSJ le prohibió salir de Venezuela, congeló sus bienes y amenaza con llevarla a juicio.

El discurso de Ortega avivó las especulaciones en el Centro Cultural Chacao. ¿Algún chavista se tomaría la foto con la oposición? ¿Aparecerían Jorge Giordani, Ana Elisa Osorio o Héctor Navarro, exministros de Hugo Chávez y detractores de Maduro? ¿Será que Ortega se acerca? “Quién sabe”, aventuró un vocero de prensa de la MUD cuando buscaba puestos para un grupo de invitados.

Casi tres horas después de la convocatoria original, cerca del mediodía, Julio Borges apareció en la tarima de traje y corbata, rodeado por líderes políticos, representantes de gremios y organizaciones de la sociedad civil que suscribieron un documento titulado “¡Que sea el pueblo quien decida!”.

Los gobernadores Henrique Capriles y Henri Falcón, y los diputados Henry Ramos y Freddy Guevara ocuparon la primera fila. Más atrás estaban sentados los alcaldes Ramón Muchacho y David Smolansky; las dirigentes María Corina Machado y Lilian Tintori. Codo a codo figuraban líderes del movimiento estudiantil, rectores universitarios, activistas de derechos humanos, empresarios, periodistas, actores y actrices. Julio Coco, férreo crítico de las estrategias de la MUD, vistió chaqueta para la ocasión. El economista Felipe Pérez, ministro de Planificación de Chávez en 2002 y 2003, caminaba entre los invitados.

                                        Fotografía de Andrés Kerese

Para contrarrestar la Constituyente, el presidente de la Asamblea Nacional llamó a consultar a los venezolanos el domingo 16 de julio sobre tres aspectos:

“Que sea el pueblo quien decida si rechaza o reconoce la constituyente. Que el pueblo decida el rol que demanda a los funcionarios y a la Fuerza Armada Nacional para restituir el orden constitucional. Que el pueblo decida si convoca y respalda la renovación de los poderes públicos, la conformación de un gobierno de unidad, la realización de elecciones transparentes y libres dentro de la Constitución”.

Sudando bajo los reflectores y flanqueado por una pantalla que mostraba el mapa de Venezuela, la bandera nacional y el eslogan “Unidos por la Constitución”, Borges definió la iniciativa como un “proceso nacional de decisión soberana”. A partir de su resultado decidirán si activan “el levantamiento democrático” y la “hora cero” en todo el país.

Aunque el documento no precisa qué actividades contempla la “hora cero”, apunta que la disidencia se dirige hacia “la fase superior de la lucha”. El primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, adelantó que podrían escalar a una huelga general. Hasta el momento los opositores han protestado en concentraciones, marchas y bloqueo de vías.

En vista de que Maduro descartó preguntar a los electores si están de acuerdo con la Constituyente, como lo hizo Chávez antes de que se aprobara la Carta Magna de 1999, la coalición opositora invoca el artículo 71 de la Constitución que autoriza el referendo consultivo para resolver “materias de especial trascendencia nacional”.

Sin ahondar en detalles logísticos, los dirigentes de la MUD proponen que se haga una consulta manual y simbólica en iglesias, plazas y otros lugares públicos, al margen del Poder Electoral, amparados en el derecho de los ciudadanos a desconocer a las autoridades que atenten contra la vigencia de la Constitución, como indican los artículos 333 y 350.

                                       Fotografía de Andrés Kerese

Borges aprovechó la ocasión para recordarle a la Fiscal que la oposición no olvida cuál ha sido su posición durante la década que lleva al frente de la acción penal en Venezuela:

“Después de tantos años de un ejercicio cómplice del poder, en estas últimas semanas los venezolanos hemos sido testigos de cuánto aporta la separación de poderes a la República y de cuánto aporta la separación de poderes a la libertad. Sin necesidad de sacrificar la dimensión ideológica, defender la Constitución es una urgencia que sólo resulta posible hacer desde la independencia”.

Culminado el discurso, Borges desechó la formalidad y celebró la llegada al escenario del profesor universitario y dirigente de Voluntad Popular Sergio Contreras, quien sudaba y llevaba un rosario tricolor nacional colgado del cuello. Acababa de salir de la cárcel militar de Ramo Verde, después de haber sido capturado en La Candelaria durante una revuelta. Estuvo detenido 53 días.

04-07-17