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lunes, 3 de julio de 2017

Otra presea para Lugo por @goyosalazar


Por Gregorio Salazar


Del coronel Vladimir Lugo, jefe de la unidad de la GNB que supuestamente tiene a su cargo la protección de las instalaciones de la Asamblea Nacional y de quienes allí deben desarrollar su actividad política y profesional, los periodistas tenemos amplias referencias, una peor que la otra, tanto que donde digo referencias bien pudiera colocarse “prontuario”.

Hace unos meses, a las puertas del CNE, despojó de su celular a una colega en plena cobertura periodística y se lo regresó a las horas, dañado el equipo y borrado el material informativo. Poco después se encontraba presente e impasible mientras una gavilla de sus subalternos arrastraban y cargaban en vilo por las extremidades a otra colega, reportera de una radioemisora colombiana, que pretendía ejercer su trabajo en la sede del TSJ.

Lo sucedido durante la tarde del martes en la AN abulta de manera escandalosa la singular hoja de “servicios” de este oficial, cuyas ejecutorias probablemente lo catapultarán próximamente a alguna de las máximas jefaturas de la GNB, como ya ocurrió con el inefable coronel Benavides.

Nos tocó ver de cerca lo acontecido en la AN, adonde habíamos asistido en ocasión de dedicarse una parte de la sesión al Día del Periodista. Tocaba en turno la intervención del orador invitado, profesor Marcelino Bisbal, cuando de improviso el hemiciclo se vació. Afuera se había presentado un reclamo porque efectivos de la GNB introdujeron en la sede del Poder Legislativo cajas con el distintivo del CNE con contenido desconocido y sin la debida autorización de la directiva del parlamento.

El reclamo a los uniformados fue respondido con insultos y fuertes agresiones físicas a dos diputadas y de paso a una periodista. Cuando el presidente de la AN, Julio Borges, encara al coronel Lugo para pedirle explicación de lo ocurrido, éste lo irrespeta de palabra, vocifera que si Borges es el presidente de la Asamblea él lo es de la unidad militar. Total, Lugo no aprecia ninguna diferencia en cuanto a representatividad institucional se diga. Finalmente, cuando el presidente de la AN se retira, Lugo lo empuja con violencia por la espalda. Inaudito. Inconcebible. Indignante. Una afrenta sin medida en cualquier sociedad democrática. Menos, al parecer, en Venezuela.


Evidencia clara que desde adentro de la AN quienes deben protegerla se coordinan con quienes la acechan fue la inmediata aparición de los infames colectivos paramilitares del régimen. Lo que siguió para más de un centenar de personas que nos encontrábamos allí entre diputados, periodistas y empleados de la asamblea fue un secuestro de cinco horas, bajo el asedio de una horda que salvajemente también arremetió contra vehículos de algunos reporteros que cubren la AN: los vidrios partidos y los cauchos cosidos a cuchilladas, como descargando una furia criminal que no podían dirigir contra sus propietarios.

Mientras tanto, la GNB colocó piquetes en los portones del patio de la AN, pero el grueso de ellos se mantenía en la escalinata que conducen al Salón Elíptico, conversando ajenos a lo que ocurría en la calle. Sólo faltaban los sándwiches, golosinas y bebidas para que aquello fuera un grato picnic.

Después de casi cinco horas, cuando el castigo les pareció suficiente, fuimos sacados a las 10 p.m. hacia la esquina de Pajaritos, medianamente protegidos por una barrera de uniformados, mientras el grupo de delincuentes pagados por el gobierno nos gritaban imprecaciones y lanzaban varillas de metal, botellas, morteros y cohetones que impactaron a varias personas y que quemaron su ropa. ¿Hasta cuándo?

02-07-17