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lunes, 27 de abril de 2020

¿Y si la pandemia continúa? Por @polis360



Por Piero Trepiccione


Los impactos de la COVID-19 alrededor del mundo son devastadores en materia de salud pública. La cantidad de personas fallecidas, contagiadas y el desbordamiento de los sistemas de salud es algo aterrador. Incluso más, tomando en cuenta que estamos bien adentrados ya en el siglo veintiuno. Al ser testigos excepcionales de todos los avances científicos y tecnológicos que han permitido transformar nuestras vidas en diversos ámbitos, se supondría entonces que una pandemia de esta naturaleza no podría afectar tanto la marcha de nuestra cotidianidad. Pero lo está haciendo y hay que preguntarse el porqué.

El título de este artículo es un parafraseo a una obra del insigne escritor alemán Hermann Hesse, ¿Y si la guerra continúa? Allí mostró su abierta posición anti-guerrerista en un mundo atormentado por los conflictos bélicos. Esta posición literaria y política le ocasionó no pocas condenas y persecuciones por razones nacionalistas e ideológicas de los factores del poder en su momento histórico. Sin embargo, el escritor, ídolo de generaciones, se refería profundamente al tema de la conciencia necesaria para fomentar un mundo mejor. 

Y cuando hablamos de pandemia, también es importante referirse a la conciencia. Más allá de la extraordinaria labor de todo el personal de los sistemas sanitarios nacionales e internacionales para atender los desmanes del coronavirus, es clave entender que tenemos que aprender a vivir con situaciones de este tipo que pueden presentarse, incluso más a menudo en el futuro inmediato, según la apreciación de respetados científicos de los principales centros de investigación alrededor del mundo.

Obviamente, y según todas las proyecciones del Fondo Monetario Internacional y demás organismos. No podremos vivir eternamente, o por un largo periodo en cuarentena social, sencillamente, porque las consecuencias están siendo devastadoras. La desaceleración de la economía en todos los bloques comerciales podría incluso, según los especialistas, traer terribles consecuencias para la población mundial, incluso superiores a los de la pandemia. Entonces es claro que en la ecuación de la solución aparezca la palabra conciencia al mejor estilo “hesseniano”.

Apelar a la conciencia

Como seres humanos gregarios, si no empezamos a adaptar nuestras costumbres a las circunstancias actuales para protegernos, antes de permitir la viralización masiva de pandemias, será imposible que los sistemas sanitarios contengan los efectos nefastos producidos por la irresponsabilidad ciudadana y en no pocos casos, de gobiernos, que antes que perder el poder, prefieren ocultar realidades. Ser conscientes es fundamental para un lento retorno a una nueva normalidad. La convivencia ciudadana ejemplar, democrática. La puesta en escena de los valores fundamentales para preservar la vida. El interés generalizado por los asuntos públicos y por la solidaridad social serán los factores que impulsen cuanto antes los estadios societales del futuro inmediato. 


Nuestro sentido de humanidad está a prueba. Si no apelamos a la conciencia al modo “hesseniano”, difícilmente la civilización actual podrá continuar su marcha. Las pandemias, pero también el deterioro medioambiental que estamos sufriendo se encargarán —por las malas— de sacudirnos y sacarnos de nuestra zona de confort. Ya es tiempo de aprender y asumir aquella célebre máxima del gran novelista y premio Nobel alemán Hermann Hesse: “La conciencia es nuestra imaginación siendo realidad “.

26-04-20




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