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sábado, 22 de abril de 2017

Detengan a ese muñeco por @DiarioTalCual


Por Alberto Lovera


Domingo de Resurrección, no importa de qué año. La tradición no se pierde. La Quema de Judas está en la agenda de las comunidades populares como un evento simbólico para expresar reclamos y descontentos ante funcionarios públicos quemando un monigote que los representa, recordando la traición de Judas a Jesucristo. La historia de este evento es larga, dicen que se inició en nuestro país en el siglo XV, y que no ha dejado de manifestarse recurrentemente desde el siglo XIX en plena época de la colonización española hasta nuestros días. Una forma de censura ante los acontecimientos políticos que quienes han sido objeto de reclamo popular por muy encumbrados que fueran tomaban nota y no osaban impedir.

En este año hemos sido testigos de una operación insólita en muchos lugares donde funcionarios oficiales han secuestrado los muñecos que iban a ser utilizados para este rito, como si con ello pudieran conjurar la indignación popular. Vano intento que evidencia que se pretende que una acción abusiva anular la expresión del sentimiento popular, que se expresó en innumerables comunidades, como si se pudiera borrar la realidad que vive la gente para que ella sea lo que aspira la cúpula del poder.

Esta es una muestra más que la camarilla que nos gobierna cree que puede tapar la cruda realidad que vivimos y sufrimos. Nos hablan de un país inexistente y pretenden que les creamos sus fantasías, que se transforman en desprecio y burla al pueblo venezolano.


Que es inútil la pretensión de esconder la realidad y que es imparable la voluntad de cambio nos lo muestran los millones de venezolanos que se han lanzado a las calles en todos los rincones de nuestro país. La represión policial, militar y para-militar no va a detener la marejada que reclama la urgencia del cambio político, la restitución de la Constitución y del derecho al voto. Una camarilla que se niega a aceptar la realidad, que ha quedado en minoría y es rechazada por la inmensa mayoría de todos los estratos sociales.
Estamos en la hora en la cual quienes sólo se sostienen apelando a la fuerza represiva entiendan que es necesario apelar a los mecanismos constitucionales y electorales para que el soberano se pronuncie, y le abra cauce a nuevo rumbo para la patria. La cúpula en el poder ya ha dado muestras que ni quiere ni puede gobernar para la gente, obsesionada como está en perpetuarse en el poder a cualquier precio, incluso sacrificando a ese pueblo que en su boca es sólo retórica, porque no da muestras que le interese el bienestar de la población, sino solo cuidar sus prebendas.


21-04-17




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