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viernes, 27 de julio de 2018

Jugar es cosa seria por @CECODAP @FERNANPEREIRAV



Por Fernando Pereira


Se iniciaron las vacaciones escolares y las familias deben ingeniárselas. Los costos de los planes y campamentos vacacionales no son amigables con los bolsillos de la inmensa mayoría de las familias que lucha para subsistir. Comenzando porque muchos se cotizan en dólares elevándose a la estratosfera con la hiperinflación.

A pesar de ello la mayoría de las conversaciones familiares siguen girando en torno al inicio del nuevo año escolar y el costo que significarán los útiles y uniformes. Sin quitar la envergadura de tal operación, no podemos pasar por alto el significado de estos meses de recreación para los niños y adolescentes.

Vivimos en una cultura en la que jugar, recrearse, divertirse son actividades consideradas como pérdida de tiempo. “Ese niño se la pasa jugando en vez de estar aprendiendo algo útil”.

El derecho a jugar es un derecho humano. Está consagrado en la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente con la misma importancia de los derechos a la educación, salud, alimentación. Jugando el niño aprende a conocer su cuerpo, el mundo que le rodea, a relacionarse y convivir. Jugando dramatiza situaciones, se convierte en mamá, papá, maestra. Aprende a comprender y respetar las reglas. A jugar y relacionarse en equipo. A ganar y perder. No solo sirven para expresar y vivir momentos felices. En sus juegos los niños también evidencian vivencias dolorosas, brindando oportunidades para aceptar y reconocer emociones, procesar pérdidas y duelos.

¿La escuela en casa?

Una concepción de que lo único productivo en la vida sea estudiar, hacer tareas y no perder el tiempo origina que la rutina vacacional se convierta en una prolongación de la escolar. Pasar las vacaciones estudiando, haciendo tareas, repasando, desconoce la necesidad que tiene todo ser humano de tomar pausas y reponer energías.

Hay que estar atentos a formar seres incapaces de calmarse, hacer un uso creativo del tiempo libre por la necesidad compulsiva de hacer que puede conducirlos directo a cualquier tipo de evasor como puede ser el alcohol y las drogas.


Ahora más que nunca

En momentos de crisis y adversidad como el que vivimos gestionar la educación, salud, alimentación son una prioridad; sin embargo, el juego es fundamental para que los niños puedan desarrollarse, protegerse, socializar, mantener la salud mental y poder seguir adelante. No podemos quitarle una fuente de protección y resiliencia.

Sabemos que no es fácil; pero es vital hacer todo lo que esté a nuestro alcance para preservar el derecho a jugar y recrearse en casa, en el edificio o comunidad. Ver películas que se puedan comentar, fomentar la lectura, la música, danza y actividades artísticas pueden ser buenos aliados. Las actividades físicas, deporte, visita a plazas, museos y parques cuando sea posible.

Pasar unos días con familiares permite cambiar de ambiente y reforzar vínculos. Los juegos electrónicos y la computadora son de los más apetecibles para la mayoría.

Es importante establecer horarios y acordar qué el tipo de juegos esté clasificado apto para su edad.

Hay que estar atentos a las actividades vacacionales gratuitas o subsidiadas que ofrecen alcaldías, iglesias, instituciones…

Por ser un período especial, con más tiempo libre, a veces con poca supervisión se presentan mayor cantidad de accidentes en el hogar o en sus alrededores. Hay que tomar las medidas básicas de protección en la cocina, baños, quitar de su alcance medicinas, químicos…

Igualmente los índices de maltrato infantil se elevan pues es mayor el tiempo de interacción y la paciencia se pone a prueba. Es clave que se pueda elaborar con ellos un acuerdo de convivencia en el que se establezca horario de juego, comidas, aseo, dejar el espacio como se encontró, ordenar los juguetes… Las vacaciones debe ser un período para compartir y no para agredirnos.

Como decía el amigo y poeta Jesús Rosas Marcano en un magnífico texto que creó para los niños de Venezuela en una publicación de Cecodap: “Jugar para mi es la dicha, yo juego en cualquier lugar. Si no tengo mis juguetes, hago igual recreación. Yo tengo una ludoteca aquí en mi imaginación”.

26-07-18




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