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miércoles, 4 de julio de 2018

La huelga de las enfermeras por @froilanbarriosf



Por Froilán Barrios


La conflictividad laboral no es última noticia en Venezuela; es una realidad que resalta en los informes periódicos de conflictos sociales desde 2010, levantados por consultoras nacionales e internacionales, que determina cantidades promediadas en 2.000 protestas anuales y 40% de la conflictividad sociolaboral, y llama la atención que tan solo en 2 años, 2014 y 2017, registró un papel secundario, ante las justificadas movilizaciones populares dirigidas en la búsqueda de una solución política contra un régimen que ha conducido a un país a la nada y al tremedal de la miseria.

En el año 2018 ha retomado su cauce la protesta laboral, siendo su afluente primordial los trabajadores del sector salud, quienes dirigidos por sus gremios y sindicatos denuncian a diario que la población vive un calvario, y mantienen en forma estoica y perseverante su lucha por un trabajo digno y por lograr un sistema nacional de salud que no deje morir de mengua a millones de ciudadanos.

En su peregrinar televisado y escrito por los medios de comunicación, choca contra el muro cínico y sinvergüenza de una dictadura que ignora las justas reivindicaciones exigidas y mediante un vasto aparato publicitario habla del parto humanizado cuando las parturientas van a parir a Cúcuta, ante la carencia de insumos médicos que condena a madre y recién nacido a una muerte segura, o la situación extrema de pacientes con enfermedades terminales, en fin, ese drama nacional que es un rosario de enfermedades y pacientes no atendidos, que ha demostrado el fracaso absoluto del programa Barrio Adentro, donde se paga en dólares a los médicos cubanos mientras los nacionales tienen salarios de indigencia.

En esa cruenta batalla destaca el gremio de la enfermería, ese valiente cuerpo social de mujeres y hombres que, sin empacho alguno, denuncian al mundo nuestra realidad; con sus uniformes raídos por la desesperanza, muestran sus zapatos rotos y reflejan en sus rostros las consecuencias de salarios de hambre y la angustia e impotencia de ver morir diariamente a innumerables pacientes, niños, tercera edad, pues hospitales y clínicas se han convertido en antros sin medicinas e implementos sanitarios para garantizar la vida.

Ante esta tragedia el gobierno solo tiene como respuesta su manido argumento de la guerra económica, cuando en realidad lo que se libra cada minuto en todo centro de salud es una batalla por la vida, asumida valientemente por este gremio, al que se han venido sumando los colegios de médicos, bioanalistas, nutricionistas, odontólogos, los sindicatos de empleados y obreros del sector salud, quienes realizan desde la semana pasada un paro nacional indefinido, hasta que el ministro de Salud de turno dé respuesta firme a sus exigencias.

La sonrisa de Julia por @RobertoPatino



Por Roberto Patiño


Julia tiene seis años y vive en La Vega. De lunes a viernes, acude a uno de nuestros comedores de Alimenta la Solidaridad para recibir un almuerzo. Según nos cuenta Carmen, su madre, esta es una de las dos comidas por día que realiza la niña. Además de participar en la organización del comedor, Carmen trabaja limpiando casas –cuando le sale algún cliente– o revendiendo ropa, para así hacer frente a las necesidades de ella y sus cuatro hijos. El almuerzo en Alimenta representa un enorme apoyo para ella, en medio de la terrible crisis que vivimos.

Julia es uno de los 1400 chamos que son atendidos en nuestros 15 comedores, distribuidos en 11 comunidades del municipio Libertador, los cuales a su vez pertenecen a una red más amplia que abarca ocho estados del país y comprende un total de 43 comedores. Julia ha sido incorporada al programa, junto con otros niños de su sector, por la misma comunidad, que se organiza para identificar a los infantes más vulnerables en la zona. A partir de ahí, se realizan una serie de reuniones con líderes comunitarios para generar puntos de encuentro con vecinos que puedan colaborar para la concreción y funcionamiento del comedor.

El programa de Alimenta la Solidaridad no responde a un modelo de asistencialismo y dependencia. Por el contrario, tanto los padres de los participantes, como los líderes y vecinos voluntarios, son los encargados del funcionamiento del mismo. Las madres participantes deben comprometerse en una relación de corresponsabilidad, que va desde el aporte de insumos mínimos y colaborar en la producción de los almuerzos hasta garantizar la asistencia a clases de los niños. La misma comunidad asume el funcionamiento del comedor y de mantenerlo: limpiarlo, organizar los alimentos, cocinar diariamente y servir.

Otro aspecto fundamental es la articulación con distintos sectores sociales. Un grupo de nutricionistas voluntarios de la escuela de Nutrición de la Universidad Central de Venezuela evalúa la condición de los niños, mientras otro grupo elabora un menú con ingredientes accesibles que atienda las necesidades alimentarias. Un colegio del sector presta sus instalaciones para el levantamiento del comedor. Cada lunes, desde el estado Mérida, nos llega un camión con insumos exclusivo para el plan, de pequeños productores que se han solidarizado y ofrecen precios accesibles de sus productos. Una red de benefactores y aliados pertenecientes a la empresa privada y organizaciones sociales aportan al proyecto en iniciativas como las de la red de pastelerías Danubio, que genera una campaña de donación de propinas en sus establecimientos, así como un programa de pasantías y empleo. Asimismo, articulamos donaciones que vienen incluso de venezolanos en el exterior.

La sostenibilidad del proyecto viene dada por la participación de las personas de la propia comunidad en la que funciona, presente en todas las etapas de la logística y la ejecución: Recepción de insumos en nuestro centro de acopio y distribución, preparación de kits y entrega de los insumos entre los quince comedores. Pero también organizamos talleres de emprendimiento con profesionales del área alimentaria, que permiten generar medios económicos para el proyecto y para las madres participantes. Por ejemplo, un grupo de madres hizo pasantías en la Casa Bistró, con el chef Francisco Abenante, aprendiendo nuevas técnicas de cocina para perfeccionar sus destrezas. Esto es solo una muestra del gran trabajo de formación que hemos hecho de la mano de experimentados chefs, buscando el desarrollo continuo de esas mujeres que día tras día preparan la comida de más de un millar de niños.

La mentira obligatoria por @ElNacionalWeb



Por S:D:B: Alejandro Moreno


¿Por dónde buscaremos los resquicios de verdad que en algún sitio quedarán? Entre tantas tiniebla, rasgando tanto velo, penetrando tan espesa neblina de mentiras y más mentiras claramente oficiales, nos resulta cada vez más difícil atisbar los vislumbres de realidad que podemos entrever.

A toda afirmación de este régimen por muy categórica que sea, a toda declaración de seguridad, a toda contundencia verbal expresada con énfasis, envuelta en ropajes de absoluta evidencia, no tenemos más remedio que ponerle la marca definitiva de falso si no queremos navegar en el mar proceloso de la locura o revolcarnos en las arenas movedizas y absorbentes de la irracionalidad.

Vivimos en las entrañas de todo un mundo que nos penetra, nos rodea, nos empapa, hecho de patrañas, perversamente fabricado para no dejarnos salida alguna, hecho además para ser obligatoriamente creído so pena de hambre, enfermedad ineludible y hasta muerte. Asumir, creer, ejecutar y difundir la mentira es nuestra obligación impuesta.

El diablo, se nos ha dicho, es el padre de la mentira. Los hijos son todos de la misma naturaleza que el padre, lo repiten. Esto dice clara y expresamente que estamos en todo un mundo diabólico por naturaleza. Para el sistema actual este es el mundo de la revolución. Esta revolución será, entonces, en toda buena lógica, diabólica. No soy el primero ni el único que lo dice.

Por tanto en una lógica ya estructurada sobre la mentira, la misma lógica será mentirosa por naturaleza. La mentira constituirá su esencia y, así, la serpiente se muerde la cola.

¿Cómo salvarnos de la mentira? ¿Cómo desterrarla de raíz de todo nuestro mundo de vida? Porque si no nos salvamos de ella, si no la borramos de nuestras relaciones, nunca seremos libres. En el Evangelio se nos dice con mucha claridad que solo la verdad nos hará libres.

Ahora bien, este pueblo ha dado claras muestras de no someterse a la mentira, de no aceptar la falsedad y por preservar la verdad de toda sucia contaminación ha muerto, sigue muriendo y sufriendo la cárcel y la tortura en su mejor y más valiente juventud.

Esta ha de ser nuestra lucha fundamental. Con hechos verdaderos, con verdaderos sentimientos, con palabras verdaderas, con verdaderos pensamientos, con amor verdadero por todo este pueblo, por nuestra Venezuela verdaderamente querida, sin ceder nunca al engaño y al embuste, manteniéndonos unidos en el verdadero amor a la patria verdadera, lograremos la libertad, la verdadera dignidad, el verdadero triunfo sobre el odio y la maldad que es hijo de la verdad.

APRENDER DEL FÚTBOL O Cómo Luchamos En Tiempos De Maduro Por @jonatanalzuru67


Por Jonatan Alzuru Aponte


Tenía tiempo sin revisar las redes sociales. Me dediqué a leer opiniones de políticos, mujeres y hombres, que tienen roles de dirección en los partidos o movimientos de oposición. Mis preguntas para leer fueron: ¿Cómo analizan nuestras derrotas frente al gobierno? ¿Qué acciones populares o institucionales rescatan para replicarlas porque fueron exitosas? ¿Qué nueva táctica o estrategia proponen? ¿Cómo se configuran nuestros debates?

Lo idéntico en lo diverso que encontré fue lo siguiente:

1.- Cada quien cree que lo ha hecho bien y los aliados siempre lo han hecho mal. La responsabilidad es del otro.

2.- Cuando se refieren al aliado o a los aliados que lo han hecho mal, no es solo con un análisis de sus tácticas o estrategias erradas (tal asunto argumentativo es mínimo), sino que siempre están cargadas de críticas a la persona, su posición social, su ideología, su pasado o se le coloca en la acera de los traidores (esto siempre maximizado); pero sin mostrar por qué, cómo y la consecuencia de tal descripción en términos prácticos, para sus futuras decisiones.

3.- Lo obvio en el ámbito político de las declaraciones para la mayoría es lo nefasto y desastroso del gobierno de turno y el aliado que, para mal, siempre para mal, le ha tocado lidiar.  

4.- Son muy pocos los que plantean, abiertamente, deslindarse de los aliados; aunque lo realicen en la práctica. Parece obvio que solo con un frente amplio se podría salir del gobierno de Maduro o, por lo menos, así lo expresan.

Los iluminatis por @Daniel_Santolo



Por Daniel Santolo


El presidente Chávez hizo del resentimiento social una política para acceder al poder, supo utilizar ese sentimiento que se encontraba latente en gran parte de la sociedad venezolana con un objetivo político claro. Sentimiento que se complementaba con el rencor y la sensación de exclusión y marginalidad social, y a esto se le sumaba el sentimiento que considero de mayor gravedad, el de la revancha y la venganza.

Chávez utilizó los resentimientos de un gran sector de la población para llegar a Miraflores. El presidente fallecido luego de ser electo exacerbó el resentimiento social, y logró con ello construir una hegemonía política que polarizaba electoralmente, la que le dio por esta vía, la electoral, más de una victoria. Ese reconcomio social no solo pertenecía a las clases bajas de la población, también un sector de clase media sentía que la clase política gobernante de ese entonces era culpable de todos sus males, los que también terminaron apoyando el proyecto político revanchista que hasta nuestros días ha perdurado.

Nuevamente este fenómeno se manifiesta abiertamente en la colectividad venezolana, pero bajo un nuevo enfoque. La teoría política habla de esas grietas en la sociedad que nos separa como ciudadanos que compartimos un mismo territorio. La teoría los define como “Cleavage” o “Clivaje”, lo que se puede traducir como “ruptura política”, también podemos definir un Cleavage como una división social, división que permanece como sentimientos históricos que nos dividen, los que en su mayoría de las veces subsisten adormecidos hasta que surge un disparador, y entonces salen a flote, en muchos de los casos con consecuencias terribles, como guerras civiles y fratricidas.

En nuestro país ha existido a lo largo de los años una corriente de pensamiento que menosprecia a las grandes mayorías, situando a un sector de la población de lado, al considerar que no están lo suficientemente preparadas para tomar las mejores decisiones, sobre todo en el momento de elegir, y es por ello que estos sectores necesitan de una clase iluminada que les guie y tome las decisiones por ellos, ya que son como niños que aún no son capaces de discernir entre lo que le conviene o no.

La cultura del esfuerzo, por @JulioCArreaza




Julio César Arreaza B. 01 de julio de 2018

Una funesta consecuencia del narco régimen es haber desterrado, en medio de una colosal bonanza petrolera, la cultura del esfuerzo propio. No se aprovechó la lección costosa de no haber administrado bien la primera bonanza para cuando llegara el tiempo de las vacas flacas, como siempre sucede por las oscilaciones de mercado. Sin embargo, con toda la improvisación de CAP I, quedó plasmada la inversión en la formidable planta industrial de Guayana y el sin par Plan Mariscal de Ayacucho. Se pudo administrar mejor, sin lugar a dudas, pero buena parte de la riqueza quedó en la infraestructura física de planteles escolares, hospitales, acueductos y carreteras. Con estos vándalos asidos al poder fuera del orden constitucional, lo que nos dejan de su criminal administración es un cuero seco, un yermo, miseria, hambre pareja, desnutrición, enfermedad y muerte y conculcación de libertades. Asistimos al mayor latrocinio de nuestra historia republicana.

Crisis y transición, por @lmesculpi




Luis Manuel Esculpi 03 de julio de 2018
@lmesculpi

Distintas instituciones, investigadores sociales tanto en él área nacional como internacional, han venido analizando los posibles desarrollos de la crisis venezolana. Los análisis se pasean por una diversidad de opciones que van desde la posible rectificación del gobierno en las políticas económicas que ha venido adelantando, pasando por el denominado estallido social, un golpe militar o una intervención extranjera.

Si se adopta como metodología el análisis de todos los escenarios posibles, es comprensible que la gama de alternativas ofrezca todas las variables imaginables, incluyendo el estudio de las experiencias del tránsito de regímenes autoritarios o dictatoriales, a regímenes democráticos; tales investigaciones comprenden una labor enjundiosa que puede servir de orientación para comprender nuestra propia realidad.

Sudamérica frente al éxodo venezolano, por @JuanaGall ‏




Juana Gallegos 02 de julio de 2018

La avalancha humana de venezolanos que huyen hacia países vecinos no se detiene. Actualmente hay un millón en Colombia y 350 mil en el Perú. Los gobiernos de la región idean estrategias para afrontar el desborde. Expertos recomiendan no temer, los nacionales no perderán sus trabajos.

Una mujer tiene que ir al veterinario para curar la enfermedad de su hijo. El niño tiene una infección en la piel y lleva tres meses en la lista de espera de una farmacia.

La madre, desesperada, sigue el consejo del dependiente que le dice que mejor vaya a una veterinaria, que el mismo antibiótico que le ponen a los perros podrá curar a su hijo.

La mujer desciende un escalón de su dignidad y lo hace, y su hijo se sana. La mujer es Luzmila (un nombre ficticio), una venezolana de 32 años, que llegó hace siete meses a la capital, y que ahora trabaja como cocinera en el cafetín de una universidad limeña.

Si hacemos zoom en la vida de cada uno de los venezolanos que ha arribado al país en los últimos tres años, encontraremos las raíces de este éxodo que ya desborda a toda América Latina, en especial a los países que limitan con Venezuela.

Cocinar arepas en Cúcuta para sobrevivir en Caracas, por @LuuSalomon




Luisa Salomón 01 de julio de 2018

“Tengo dos hijas menores de edad, soy madre y padre de familia, yo misma manejo mi autobús”, se presentó.

Jetzabeth habla rápido y cortante. Lleva las manos negras de grasa, el cabello recogido y el sudor en la frente. Baja apurada las cuatro cuadras que separan su casa en el barrio de La Vega del taller de su amiga Yolanda, en la avenida principal de Montalbán.

Ese martes la llamaron para decirle que los consejos comunales revisarían los autobuses paralizados para buscarles repuestos con el gobierno, así que detuvo la reparación del suyo y lo dejó sobre los cuatro bloques donde reposa desde hace meses. No se tomó tiempo ni para lavarse las manos.

martes, 3 de julio de 2018

Todas las Anteriores por @MHerreradeF



Por Marianella Herrera Cuenca


En Venezuela, la magnitud de la crisis ya va por lo indescriptible. La crisis de alimentación-nutrición, crisis hospitalaria, resurgimiento de enfermedades transmisibles, empeoramiento de las enfermedades crónicas no transmisibles, migración masiva de profesores, crisis educativa, crisis de valores, crisis ética, violaciones de derechos humanos pica y se extiende. Cuando se lee una lista como esta, uno piensa en “todas las anteriores”. Al mismo, tiempo obtener la comprensión de la comunidad internacional ha costado, y a pesar de que algunos sectores han entendido otros pareciera que no lo han hecho.

Cuesta sí, cuesta mucho aceptar que la otrora economía más sólida de Latinoamérica, el país al que muchos visitaban por sus adelantos en programas nutricionales ha sido destruida. Lo que continúa siendo un shock, es que los mecanismos internacionales y la diplomacia internacional sigan siendo tan poco efectivas. Primero el premio de la FAO, luego el silencio de la OPS, ya rectificados aún sin salir de la timidez, y ahora la reelección de Venezuela como miembro del Consejo de Derechos del Niño de la ONU.

Copio textualmente de los manuales de la ONU: “El Comité de los Derechos del Niño (CDN) es un órgano del Sistema de Naciones Unidas conformado por 18 expertos independientes que supervisa la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño por los 196 Estados partes y supervisa la implementación y ejecución de los tres protocolos facultativos de la Convención”. En este momento la pregunta es si los expertos independientes supervisan a quién, cuándo y bajo qué criterios.

Este es uno de los momentos en los cuales la diplomacia internacional, el sistema de naciones unidas y sus diferentes organismos actúan de manera incomprensible. No entendemos, ¿cuáles son los derechos que existen en Venezuela sin vulnerar para nuestros niños? El derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, a gozar de una familia unida ¿dónde quedan para los niños venezolanos, donde quedan para nuestros niños? Y como dice el dicho: con qué autoridad moral se forma parte de un comité como éste.

¿Venganza personal? Por @elcarlosbracho



Por Carlos Bracho


Venezuela es un país que lo merece todo, eso incluye gobernantes con vocación de servicio a los verdaderos protagonistas de esta historia, los verdaderos dueños del poder y quienes quitan y ponen gobiernos, los venezolanos.

Pero más allá de la vocación es extremadamente importante que los gobernantes del país sean personas que aman esta tierra tan rica, que aman a sus hermanos venezolanos y que están dispuestos a trabajar día y noche para que este país avance.

Por esta y muchas cosas más, no se entiende que quienes están aferrados hoy al poder no resuelvan la gran crisis que tiene Venezuela, al contrario, buscan que la misma se profundice afectando a millones de familias.

Lejos de cualquier monólogo, escena o diálogo de una película, hace unos días escuché la frase venganza personal, el alto contenido de la frase y el contexto en que la escuché me hizo pensar en el resentimiento que hay en muchos que tienen cierto cargo de poder dentro del gobierno nacional, pero más allá de eso, también me hizo pensar en lo mal que estamos como sociedad y en el resentimiento abundante que se apodera de muchos.

Ahora bien, este país no necesita venganza y mucho menos personales, este país necesita gente que trabaje por sacarlo adelante, que quiera trabajar, que quiera siempre aportar y que se sienta orgullosa de lo que hace, este país no necesita desesperanza, no necesita problemas y mucho menos personas que no lo quieran o no lo valoren.

Hago este breve artículo con esta premisa, porque me impresiona como todos perdemos la perspectiva de muchas cosas y dejamos que la rutina y la catástrofe social que vive el país, nos envuelva a tal punto que no reflexionemos sobre cuál debe ser el verdadero accionar en colectivo y el verdadero accionar político, entendiendo que gracias al pueblo los dirigentes políticos tienen su posición o rol de voceros en representación de una organización o comunidad.

¿Fracasó el chavismo? Por @centrogumilla @JoseAGuerra



Por José Guerra


Aquí se define al chavismo no como una ideología política estructurada porque en realidad no lo es, sino más bien como el movimiento político que fue estructurando el presidente Chávez antes del intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 y que después tomó el poder político por la vía electoral en diciembre de 1998. De acuerdo con las fuentes documentales más acreditadas, ese movimiento al principio era de naturaleza nacionalista, muy parecido a sus similares de América Latina, pero luego fue evolucionando hacia el marxismo leninismo estalinismo. En este aspecto el PSUV, como concreción del chavismo, es una especie de remedo de lo que fueron los partidos comunistas satélites de la extinta Unión Soviética. Fallecido Chávez, el movimiento chavista se ha quedado sin un referente de peso específico, sin un liderazgo aglutinador.

La consideración del éxito o fracaso de un proyecto político siempre hay que evaluarlo según los objetivos propuestos y los resultados alcanzados. Vistas las cosas así, el chavismo no fracasó, sino que contrariamente ha tenido éxito. Chávez y el chavismo nunca se propusieron construir un país moderno, avanzado en el campo de la educación, las ciencias y las artes y de ello sobran las evidencias. Antes de declararse abiertamente socialista en 2006, ya Chávez tenía a Cuba como imagen-objetivo de lo que él pretendía construir como sociedad en Venezuela. Este no es un tema menor, es más bien el tema fundamental. Es decir, en el ideario político de Chávez y el chavismo está la idea de que el Estado es el centro de la vida y que el individuo es un apéndice del Estado y del partido que controla al Estado. Eso es lo que explica el empeño de Chávez en amplificar el rol del sector público en la economía y el control absoluto de todas las instituciones. Solamente el Poder Legislativo no es controlado por el Poder Ejecutivo, todas las demás ramas de la administración del Estado están bajo el yugo del Gobierno central.

El inmenso potencial de la diáspora por @ElNacionalWeb



Editorial

El Nacional


En no menos de 59 países ya están en marcha empresas, de distinto tamaño, impulsadas por emprendedores venezolanos. En no menos de 500 corporaciones, distribuidas en casi un centenar de países, están desempeñándose profesionales venezolanos en cargos gerenciales o de alta dirección, en prácticamente todos los rubros productivos. A todo ello se suman los cientos de miles de compatriotas que, en América Latina, Estados Unidos, Australia y Europa, trabajan en los más diversos oficios, o han dado inicio a innumerables emprendimientos.

No pasa un día sin que, cualquiera de nosotros, no escuche de los sorprendentes relatos de la presencia de venezolanos en el mundo. Una profesora de música en Groenlandia, un coordinador de operaciones en una empresa de catering en Angola, un ingeniero electrónico que ha sido contratado por una empresa de alimentos en Suráfrica. Aunque hay países en los que se ha producido alguna concentración –en América Latina destacan Colombia, Perú, Chile, Argentina y Panamá–, lo cierto es que estamos en los cinco continentes.

Especialistas de todo el mundo reconocen en el fenómeno de la diáspora venezolana características excepcionales. Me referiré a tres de los factores que más se repiten cuando se analiza lo que está ocurriendo. En primer lugar, el carácter de huida que, en tan corto tiempo, se ha producido: alrededor de 3,5 millones de personas en el transcurso de una década. Fuera de Venezuela impacta y causa sorpresa la actitud de “salir en las condiciones que sea” del país. Nuestros compatriotas huyen, abandonan el país con desesperación. El pensamiento de fondo es que cualquier realidad fuera de las fronteras venezolanas es mejor que padecer el estado de cosas creado por el régimen de Maduro y Cabello.

En segundo lugar, resulta llamativo el nivel académico que tienen cientos de miles de esas personas. Esto no se refiere, de forma exclusiva, a la calidad de la educación con que partieron de Venezuela, sino a consideraciones más amplias y significativas: la visión cosmopolita, la multiplicidad de intereses, el dominio de otras lenguas y, muy importante, la disposición a seguir aprendiendo.

El tercer elemento puede sintetizarse en la palabra “actitud”. No predomina el derrotismo en la diáspora venezolana. Al contrario, la gran mayoría sale en pos de un trabajo, a darle forma a emprendimientos, a buscar oportunidades para mostrar los talentos y la disposición a lo productivo. Los venezolanos que se marchan no llegan a otros países a tocar las puertas de ONG, sino las puertas de empresas donde puedan encontrar un trabajo remunerado.

Toda esta enorme corriente productiva representa un capital y un potencial económico, social y humano, que debe ser pensado y convertido en proyectos. Ahora mismo, la actividad económica de los venezolanos en el exterior puede representar entre dos tercios o tres cuartos del PIB de Venezuela. Eso equivale a una cantidad formidable de recursos, no solo económicos, sino de múltiple orden. En varios artículos anteriores me he referido al peso que hoy tienen las remesas para el sostén de millones de familias en Venezuela.

El potencial del que hablo no es retórico. Fuera el país, las capacidades de los venezolanos se han incrementado. Han comenzado a producirse formas de organización para recibir o ayudar a los que están llegando. Hay un activismo fundamental en el ámbito de los derechos humanos, que ha logrado despertar la conciencia de la opinión pública internacional y poner en funcionamiento los mecanismos de autoridades y tribunales especializados. Hay iniciativas académicas, políticas, gremiales y de activismo solidario, que están en desarrollo y que podrían crecer y consolidarse en las próximas semanas y meses.

La revolución como venganza por @FRANCISCOJOSEAP



Por Francisco Alfaro Pareja


El amor y la venganza son, sin lugar a dudas, dos de las pasiones que los seres humanos deciden activar en el desarrollo de sus potencialidades para la gestión de la complejidad. El amor, que da y construye y la venganza, que quita y carcome.

Todos recordaremos cómo en la campaña presidencial de 2006, Hugo Chávez enfatizó en un post publicitario que todo lo que había hecho por el país, era por amor. Sin embargo, pocos meses después, cuando la población rechazó democráticamente el proyecto revolucionario en el referéndum de 2007, Chávez se distanció de ese amor y calificó dicho triunfo, la de aquellos mismos que lo habían hecho presidente por segunda vez, como una “victoria de mierda”. A pesar de haber reconocido el resultado a regañadientes, Chávez no asumió las consecuencias de dicha derrota. A juzgar por sus acciones posteriores me pregunto: ¿Es amor dar quitando a los demás?; ¿revindicar a las voces oprimidas, pero exacerbando los odios?; ¿incluir excluyendo?; ¿negar los derechos del “otro” simplemente por pensar distinto?; ¿buscar permanecer en el poder negando la alternabilidad? e ¿imponer un modelo revolucionario a costa de la voluntad popular? Evidentemente, todo eso está muy lejos de ser amor.

Poco más de una década después, las palabras de Delcy Rodríguez con las que señala que: “La revolución bolivariana es nuestra venganza personal”, devela gran parte de lo que el proyecto del socialismo del siglo XXI ha significado para algunos de los personeros del gobierno: un ajuste de cuentas. Y llego a esta conclusión, porque de manera inmediata no se produjo una declaración de rectificación por parte de su interlocutora o una condena de parte del primer mandatario o sus ministros distanciándose de tan infame afirmación. Es decir, esta declaración, nada más y nada menos que de la vicepresidenta de la República, pareciera representar al menos al grupo (al nosotros) que hoy en día ejerce el poder.

La declaración de Rodríguez encierra al menos dos elementos que son importantes destacar. El primero es que, a pesar que en su momento los victimarios de Jorge Rodríguez padre, fueron sancionados penalmente y la familia de la víctima reparada de distinta manera, pareciera que faltó atender con mayor énfasis procesos personales a nivel emocional y psicológico los cuales, sin lugar a dudas, son cruciales ante este tipo de eventos traumáticos. La presencia de Jorge padre en la vida pública de los hermanos Rodríguez, ha pasado de ser una memoria necesaria por haber sido víctima (a pesar de haber sido también victimario en sus acciones de secuestro), a ser un símbolo del ejercicio de la política a través de la vendetta. Si llevamos esto a un ámbito macro, y sin ánimos de generalizar, pudieran ser cientos de venganzas personales las que mueven la rueda del proyecto revolucionario venezolano.

El segundo, es que ningún proyecto revolucionario, en sí mismo, surge del amor. Revolución, a diferencia de Evolución, implica movilizar energía para volver a un nuevo statu quo, dejar todo igual (o peor) aparentando un cambio que nunca llega. Según el DRAE, es un “giro o vuelta que da una pieza sobre su eje”. Ideológicamente, la revolución parte de una visión existencialista, de superioridad moral y de violencia estructural, en la que el contrario no es concebido como adversario, sino como enemigo a ser eliminado.

La Problemática del recurso hídrico en Venezuela, por @melaniemanjoud




Melanie Intriago Manjoud 03 de julio de 2018
@melaniemanjoud

La ONG Internacional con sede en 12 países, Centro Internacional de Derechos Humanos, Justicia y Libertad (CEIN), capitulo Venezuela, abre una nueva ventana a la comunidad científica nacional para estimular un programa de investigación y análisis sobre el tema de políticas públicas.

  Ello con la finalidad de dar respuesta al enorme déficit en la calidad de los servicios públicos que recibe nuestra población y a las gravísimas violaciones de derechos humanos, sociales, económicas y civiles, que en este momento afligen y aquejan a la sociedad venezolana.

  El investigador Miguel Méndez Rodulfo es definitivamente un estudioso con años de trayectoria en los asuntos de políticas públicas y de visión país, contando este destacado intelectual social con la colaboración y el conocimiento de especialistas de muy alto nivel en cada área, ha diseñado fundamentales documentos sectoriales que abordan estas problemáticas, de manera de poder brindar al país un diagnostico, unas premisas y aun más importante unas propuestas de solución a estos grandes aspectos de la futura gobernabilidad, entre los que se encuentran los sectores de Desarrollo Urbano y Vivienda, Agua potable y Saneamiento, Electricidad, Residuos Sólidos, Salud, Agroalimentario, Telecomunicaciones, Estructura Organizativa del Gobierno, etc.

COMUNICADO DE LA ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA





Caracas, 02 de julio de 2018

ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA

COMUNICADO.
La Academia Nacional de Medicina como máxima corporación médica, de carácter doctrinario, científico y ético en Venezuela ha emitido en los últimos años una serie de comunicados de advertencia e informes técnicos sobre el deterioro de la red pública de salud, denunciando la destrucción de los programas de control epidemiológico y vacunaciones, la carencia de medicamentos básicos para garantizar los esquemas de tratamientos requeridos para la restitución de la salud a los pacientes, ausencia de antirretrovirales, terapias para trasplantados y pacientes oncológicos, así como el déficit de insumos y equipos para quieres requieren de diálisis.

Acompañamos a los venezolanos en su clamor ante un estado que ha decretado una sentencia de muerte para nuestros enfermos, alegando falta de recursos cuando en realidad se mantiene la adquisición de armas de guerra o municiones para intimidar a la población. En medio de esta tragedia los profesionales de la salud abandonan el país al ser sometidos a remuneraciones miserables en medio de la hiperinflación indetenible, así como a persecuciones al hacer denuncias sobre esta tragedia nacional. Hoy los gremios de la salud, una vez más, han reaccionado ante esta situación, siendo la protesta que ha iniciado el Colegio de Enfermería del Distrito Capital la que ha llevado a la calle su voz de reclamo justo ante esta terrible situación, al punto de plantear su renuncia masiva por serle humanamente imposible mantener a su familia con 600 mil bolívares quincenales y cumplir con su trabajo. Esta es una realidad que hoy vive todo el equipo de salud.

La Academia Nacional de Medicina desea expresar su irrestricto apoyo y acompañamiento a las acciones de protesta cívica y pacífica que emprendan los trabajadores del sector y hace un respetuoso llamado institucional a las autoridades del Estado Venezolano a dar una respuesta oportuna y efectiva a las reivindicaciones que en justicia realiza este importante sector del quehacer nacional.
Muy atentamente,

Dr. Leopoldo Briceño-Iragorry Dr. Enrique López Loyo Dr. Huníades Urbina-Medina
Presidente                       Vicepresidente             Secretario Académico

Dra. Lilia Cruz Rodríguez                   Dr. Guillermo Colmenares Arreaza
Tesorera                                                Bibliotecario

Eurodiputada Beatriz Becerra se pronuncia sobre las Crisis de Venezuela, por VPITV




Comunicado de Caritas Venezuela, por @caritasdevzla





Caritas 02 de julio de 2018

COMUNICADO

Directores diocesanos de Caritas de Venezuela se pronuncian sobre la crisis y el irrespeto a la dignidad de los venezolanos

Los directores y delegados de Cáritas pertenecientes a la red de Cáritas de Venezuela, en 28 Diócesis y Arquidiócesis del país, reunidos los días 19, 20 y 21 de junio, en la Casa Monseñor Ibarra de la Conferencia Episcopal Venezolana, reflexionando sobre la grave crisis que afecta a todo el pueblo venezolano especialmente a los más pobres, queremos dirigirnos a la opinión pública nacional, como ciudadanos y cristianos comprometidos con nuestra gente, con el anuncio del mensaje de nuestro Señor Jesucristo y con la inviolable dignidad del ser humano.

Durante este encuentro compartimos con preocupación la penosa situación que viven nuestros hermanos, cómo sobreviven ante esta crisis económica y cómo la diáspora de la migración aumenta cada día en nuestro país. Muy a nuestro pesar, las coincidencias en el testimonio de todas las Diócesis tristemente nos lleva a concluir que en este momento la dignidad humana está siendo agredida e irrespetada, especialmente en aquellos que son los más vulnerables, en los que se ha acentuado la fragilidad y dependencia por el déficit nutricional, falta de medicamentos, el abuso de poder por parte del Estado y el deterioro de servicios básicos indispensables como electricidad, agua, transporte, carreteras, aseo urbano, gas doméstico, servicios hospitalarios, servicios fúnebres, servicio de telefonía, acceso a internet, pérdida de un gran número de medios de comunicación. La ruptura del orden social y de la normalidad de la vida cotidiana es inocultable y está a la vista de todos los venezolanos.

Desde Cáritas de Venezuela, pastoral social a cargo de la ejecución de la asistencia y promoción del desarrollo humano, somos testigos presenciales de innumerables expresiones que nos indican el recrudecimiento de la crisis.

1.- Aumenta el éxodo de venezolanos que, aún sabiendo las dificultades en muchos países receptores, se ven forzados a partir como la opción más viable   para sobrevivir, trayendo un sin número de familias desmembradas.
2.   Incursión en la minería ilegal, como oportunidad de sobrevivir y preservar calidad de vida , con importantes daños inmediatos como la propagación de enfermedades infecto-contagiosas (malaria entre otras), la esclavizante situación de trata humana y, a largo plazo un notable impacto ambiental como la contaminación por mercurio de ríos y desforestación de nuestras selvas.
3.   Sentimos dolor e impotencia al conocer tanto en zonas urbanas como en zonas rurales de casos de intercambio sexual a cambio de dinero o comida, como forma de llevar alimentos básicos a sus hogares, menoscabando todo valor social y humano.
4.   Estamos impotentes ante la reaparición de enfermedades prevenibles produce muertes y afectan a niños y niñas en edades en donde los daños son irreversibles, ante el deterioro de los avances que en seguridad social el estado venezolano construyó por décadas.
5.   Sufrimos la situación violatoria a la dignidad en personas privadas de libertad, retenidas en las comandancias y destacamentos de los cuerpos de seguridad municipales y del Estado, quienes sufren enfermedad, desnudez, hacinamiento, hambre e invisibilización.

Reconocemos el trabajo que está realizando la iglesia católica unida en cada diócesis y parroquias, en comunidades de vida consagrada, en movimientos de apostolado, colegios y otras agrupaciones. Así mismo, con espíritu ecuménico, valoramos el esfuerzo que llevan adelante diversas profesiones de fe y un gran número de voluntarios de la sociedad civil a favor de los más afectados por esta crisis.

No obstante ante la gravedad de las situaciones expuestas solicitamos al Estado Venezolano la garantía de los Derechos a la Vida, Alimentación y salud tal como está consagrado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Así mismo llamamos a toda la población a organizar o sumarse a tantas acciones de solidaridad, así como a no perder de vista la perspectiva de derecho en cada una de estas acciones, pues mientras aportamos trabajando por nuestra sociedad, su valor, estabilidad y capacidades totales, exigimos el respeto de nuestros derechos fundamentales y la posibilidad de seguir desarrollando toda labor de acción social e intervención humanitaria, en pro del bienestar común y una nueva dignificación de cada venezolano y venezolana.

Suscribimos el llamado de la Conferencia Episcopal Venezolana a ser apóstoles de la esperanza, perseverando en el mandamiento del amor y mirando en nuestro prójimo el rostro de Nuestro Señor Jesucristo. Que el espíritu santo nos aliente con fortaleza, entendimiento, caridad y sabiduría para seguir trabajando por el bien de todos los venezolanos.