martes, 3 de julio de 2018

Todas las Anteriores por @MHerreradeF



Por Marianella Herrera Cuenca


En Venezuela, la magnitud de la crisis ya va por lo indescriptible. La crisis de alimentación-nutrición, crisis hospitalaria, resurgimiento de enfermedades transmisibles, empeoramiento de las enfermedades crónicas no transmisibles, migración masiva de profesores, crisis educativa, crisis de valores, crisis ética, violaciones de derechos humanos pica y se extiende. Cuando se lee una lista como esta, uno piensa en “todas las anteriores”. Al mismo, tiempo obtener la comprensión de la comunidad internacional ha costado, y a pesar de que algunos sectores han entendido otros pareciera que no lo han hecho.

Cuesta sí, cuesta mucho aceptar que la otrora economía más sólida de Latinoamérica, el país al que muchos visitaban por sus adelantos en programas nutricionales ha sido destruida. Lo que continúa siendo un shock, es que los mecanismos internacionales y la diplomacia internacional sigan siendo tan poco efectivas. Primero el premio de la FAO, luego el silencio de la OPS, ya rectificados aún sin salir de la timidez, y ahora la reelección de Venezuela como miembro del Consejo de Derechos del Niño de la ONU.

Copio textualmente de los manuales de la ONU: “El Comité de los Derechos del Niño (CDN) es un órgano del Sistema de Naciones Unidas conformado por 18 expertos independientes que supervisa la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño por los 196 Estados partes y supervisa la implementación y ejecución de los tres protocolos facultativos de la Convención”. En este momento la pregunta es si los expertos independientes supervisan a quién, cuándo y bajo qué criterios.

Este es uno de los momentos en los cuales la diplomacia internacional, el sistema de naciones unidas y sus diferentes organismos actúan de manera incomprensible. No entendemos, ¿cuáles son los derechos que existen en Venezuela sin vulnerar para nuestros niños? El derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, a gozar de una familia unida ¿dónde quedan para los niños venezolanos, donde quedan para nuestros niños? Y como dice el dicho: con qué autoridad moral se forma parte de un comité como éste.


Una vez más, la invitación es a evaluar y revisar objetivamente lo que sucede en el país. La visita de la directora de OPS Carissa Etienne, y el informe posterior dejan bien claro que algo sucede, sin embargo se expresa con cautela. Cuando la directora se refirió al resurgimiento de enfermedades erradicadas desde hace mucho tiempo como “brotes” de enfermedades, de manera implícita disminuyó la gravedad de lo que ocurre, cuando lo que existe es un verdadero aumento de los casos, que es alarmante.

Revisando las pautas del Center for Diseases Control and Prevention de los Estados Unidos mejor conocido como CDC, puede observarse gran claridad en su postura ante los nuevos casos de enfermedades transmisibles: un solo caso de cualquiera de estas enfermedades es preocupante pues siempre puede convertirse en el comienzo de su propagación.

La prevención, es fundamental para evitar el contagio de las enfermedades transmisibles. En Venezuela, se han descuidado los protocolos de prevención: desde la prevención de la malaria, pasando por otras enfermedades transmitidas a través de vectores y terminando con las previsibles con la colocación de vacunas o medidas básicas de higiene. No hay programas de verdadera promoción de salud que eduquen acerca del cuidadoso lavado de las manos, el uso de mosquiteros, la fumigación, o la importancia de consumir agua en buenas condiciones.

Los más jóvenes no se han sumergido en el hecho que para gozar de buena salud hay que estar primero limpio. ¿Cómo iban a tomar el hábito de lavarse las manos, los dientes, del baño diario? ¿Si este es un país que no tiene agua garantizada en forma regular? No sé, si la directora Etienne de OPS está consciente de la cantidad de niños que no pueden bañarse diariamente, ni siquiera lavarse las manos o tomar un vaso de agua decente.

No lo sé, no estuve en la reunión con ella, lo que sí sabemos es que a Venezuela la aquejan “todas las anteriores” que tenemos que comenzar a resolver hoy si queremos salir exitosamente de la crisis. ¿Cómo se hace esto en un país donde no se puede hacer nada desde el punto de vista macro? Pues se abordan los individuos, se preparan, se educan. Sí, toma tiempo pues el verdadero ciclo educativo acompaña al curso vital. Pero la diferencia entre una recuperación temporal y una permanente es la educación, es el trabajo diario y comprometido estableciendo los canales de comunicación claros para que los verdaderos mensajes lleguen. No hacemos nada salvando la vida de un niño en un hospital, para que recaiga en el perverso círculo vicioso de enfermedades, malnutrición y pobreza que le espera en su hogar

La manera de romper este círculo es la educación, la alimentación adecuada en los períodos críticos del crecimiento y la promoción de la salud. El día que se retome la institucionalidad de la salud, la alimentación, nutrición y educación, habremos dado un paso adelante, y la buena noticia es que cada uno de nosotros puede hacer algo hoy, la salud en este momento comienza desde adentro en cada uno para nosotros mismos y para el que tenemos al lado. Era para ayer que había que comenzar a promover educación para salvar vidas, para ayer que teníamos que vencer a “todas las anteriores” comenzando hoy tendremos ganado un día a la batalla contra la lista de “todas las anteriores”.

IG @nutricionencrisis

03-07-18