Hernán Reyes Alcaide 13 de marzo de 2023
El
jesuita italiano Antonio Spadaro, uno de los colaboradores más
cercanos al papa Francisco, planteó que "las resistencias al pontificado
significan que la acción del papa Francisco funciona", al analizar en
entrevista con Télam la primera década del magisterio de Jorge
Bergoglio.
-¿Qué
significan esta primera década del pontificado de Francisco?
-Estos
primeros 10 años de pontificado no son un tiempo de balances, eso es para las
empresas. La espiritualidad sobre la que se forma el pontificado del papa
Francisco no prevé balances, análisis de progresos o una evolución ligada a las
exigencias de la historia, que pueden cambiar rápidamente. Sí significan un
momento en el que la Iglesia ha sido llamada a vivir una dimensión más sinodal.
En el sentido de que las voces de las periferias de la propia Iglesia han sido
escuchadas más fuerte de lo que lo eran hasta la llegada de Francisco.
Ha
habido en estos diez años un llamado a la dimensión espiritual muy fuerte: el
Papa avanza a través del discernimiento. Y esta categoría y esta praxis
evangélica del discernir es para mí lo más cerca que se puede estar del espíritu
del Concilio Vaticano II. Significan una voluntad de enraizar el mensaje
evangélico en la Historia.
-Usted ha analizado la dimensión internacional del pontificado, incluso en su reciente libro "El atlante de Francisco". ¿Cómo es la dimensión global de este pontífice?
-Francisco
representa una figura de líder moral global, reconocido en todo el mundo, y es
quizás la única figura así. Y en el plano internacional busca hacer comprender
que nunca nada puede ser dado por perdido en las relaciones entre los pueblos y
entre naciones. Muestra que la acción de Dios en la historia es una acción de
reconciliación de la que la Iglesia está al servicio.
La
dimensión global se revela en su atención a las Iglesias de todo el mundo, de
modo particular hacia las que he denominado "Iglesias del 0,", es
decir, aquellas en las que el cristianismo es vivido por un porcentaje muy bajo
de personas, pero en países en las que estos porcentajes bajos funcionan como
una semilla, muy activos, muy dinámicos. El hecho mismo de tener cardenales de
países en los que el cristianismo es minoría como Mongolia o en otros países
chicos y tradicionalmente marginales para la Iglesia, significa llevar las
sensibilidades de estos pueblos, de estos países, al interior de la Iglesia.
-¿Esa
es la base de los apoyos que despierta?
-Francisco
es una figura popular, pero reitero que, más allá de lo popular, es reconocido
por todos desde un perfil moral. Claro que ha generado críticas y oposición,
además de un gran cariño. No me sorprende, en el sentido de que es una figura
muy fuerte y de alto perfil, tiene una personalidad significativa, ingeniosa, a
su manera, que puede atraer o alejar. Yo diría que más que centrarse en la
figura, la personalidad concreta del Papa, lo que cuenta es su mensaje, y tiene
un mensaje muy riguroso, exigente, coherente.
-¿Y
qué significan esas resistencias?
-Las
resistencias significan que la acción del Papa funciona. Si no hubiera
oposiciones ni tensiones, significaría que todo ocurre tranquilamente, sin
incidir de verdad. La figura que Francisco está encarnando es la de un Papa que
es muy cercano más allá de las estructuras y la rigidez, que lleva el mensaje
del Evangelio en todo tipo de situaciones, algunas no tradicionales. Todo esto
puede provocar resistencias, así como sus mensajes que tienen un valor
económico y político, y que además tocan intereses. Diría que estas
resistencias son un signo positivo de la acción que lleva adelante.
-Siendo
jesuita, ¿cómo ve la dimensión jesuita del Papa, el primero en la historia?
-Desde
el principio, en su primera misa con cardenales tras ser elegido, me emocionó
mucho porque escuché palabras de un jesuita, alguien formado en la
espiritualidad ignaciana, que reconocí en buena cantidad. Me conmovió el hecho
de que su enfoque desde el principio me fuera reconocible como un enfoque
jesuita. Por otro lado, el Papa fue formado radicalmente por esta
espiritualidad, y también tuvo roles de gran responsabilidad como jesuita, como
rector del Colegio Máximo y el Colegio de San José, maestro de novicios y como
provincial. Entonces, tengo que decir que su pontificado está influenciado por
su forma de ser, su forma de vivir la fe, que está marcada por la
espiritualidad ignaciana.
-Francisco
le encargó a usted ser el responsable de presenciar y contar al mundo los
encuentros con jesuitas que mantiene en cada uno de sus viajes fuera de Italia.
¿Allí también emerge la dimensión jesuita del Papa?
-Me
tocan mucho estas experiencias porque es un momento particular, que se suele
dar en la mitad del desarrollo de cada uno de los viajes, y es el lugar en el
que el Papa hace resonar las cosas sobre las que está advirtiendo con más
fuerza. Esas reuniones con sus hermanos de la Compañía de Jesús son una caja de
resonancia de las percepciones que tiene el Papa y de la forma en la que
afronta los viajes. Es un contexto muy relajado, de familia, en el que él no
quiere hacer discursos... ni escucharlos.
Lo que
quiere es recibir preguntas y responderlas, y esto crea este clima familiar que
permite decir cosas muy importantes. Este método empezó de forma casual en
Corea, cuando se realizó un diálogo improvisado y lo empezamos a grabar para
ser publicado. Ahí me encargó hacerlo en cada uno de sus viajes. Y así sale a la
luz la dimensión jesuita del Papa, en lenguaje directo, y emerge más claramente
su formación y espiritualidad.
-Francisco
habla mucho del diálogo como herramienta central para superar conflictos y
polarizaciones. ¿Cómo ve esta arista de su mensaje?
-Es muy
importante el diálogo dentro del mensaje del Papa. ¿En qué sentido? Para
Francisco son importantes las diferencias y las oposiciones polares, en el
sentido de que no teme a los conflictos. Por eso habla a veces de parresía, que
es hablar claro para el bien, para comprenderse mejor. El diálogo es
fundamental porque permite vivir las diferencias. Y en ese marco hay algo que
está desarrollando últimamente como parte de su pensamiento y es la armonía de
las diferencias. No solo cómo se puede dialogar con el diferente, sino que en
definitiva enriquecen más las diferencias, que sin ellas no se da la armonía.
-En
mensajes que cada vez comprenden más temas interdependientes a la vez, ¿cree
que el pontificado es cada vez más integral en sus concepciones?
-Es un
pontificado que se va consolidando en el tiempo y en su relación con la
historia. El pontífice no vive una relación abstracta con la doctrina, es una
relación dinámica en la que la relación pastoral es fundamental. Diría que
crece su relación con las exigencias del tiempo: su mensaje se hace más
integral, en el sentido de más profundo, de que madura, también, al interior de
la Iglesia.
Invitamos
a suscribirse a nuestro Boletín semanal, tanto por Whatsapp como vía correo
electrónico, con los más leídos de la semana, Foros realizados, lectura
recomendada y nuestra sección de Gastronomía y Salud. A través del correo
electrónico anunciamos los Foros por venir de la siguiente semana con los
enlaces para participar y siempre acompañamos de documentos importantes,
boletines de otras organizaciones e información que normalmente NO publicamos
en el Blog.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Para comentar usted debe colocar una dirección de correo electrónico