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sábado, 5 de agosto de 2017

Domingo sangriento por @froilanbarriosf


Por Froilán Barrios


La dictadura eufórica se ufana arrogante victoriosa a los cuatro vientos, flanqueada por un CNE convertido en una mina de votos virtuales que justifica su autoproclamación de triunfo y por una FANB desprestigiada hasta la médula. Nada más patético para una tiranía que saberse minoría y presentar unos resultados electorales inverosímiles, como los definen los medios y la comunidad internacional.

El régimen mordió de nuevo el polvo de la derrota el domingo pasado, al equivocarse escogiendo la constituyente comunal fraudulenta como coartada criminal para evadir la justicia y al conocer en carne propia el desprecio popular. En definitiva, surgió más débil y deslegitimado esta vez, al conocer el divorcio definitivo de la población con su propuesta política. En esencia, está desnudo e injustificado ante el universo entero que exige retomar el hilo constitucional.

De allí la desesperación del carómetro oficialista, sonrisas fingidas, poses triunfalistas ensayadas, discursos que apelan ridículamente a la historia, en un escenario donde anuncian 8 millones de votos ante ciudades y pueblos del territorio nacional que no reflejan el jolgorio popular espontáneo de 1999, cuando nació la vigente Constitución. Por el contrario, luego de 18 años, es una Venezuela de calles y avenidas desoladas, convertida en pueblos tristes y ciudades enlutadas por la cruenta represión oficialista.

Para el régimen es evidente la desobediencia civil ante sus dictámenes, a pesar de que derrochó toneladas de propaganda en cadenas inclementes sobre la red mediática, de que amenazó a millones de trabajadores del sector público con despedirlos si no votaban el 30J y a adultos mayores de despojarlos de pensiones y jubilaciones, de que reprimió a discreción con metralla y gases contaminantes, no logró amedrentar ni doblegar la decisión libertaria de la mayoría de los venezolanos.


Ese es el origen de la ira desatada el domingo 30J, mimetizada en los discursos de la vocería oficialista, al anunciar que no hubo un solo fallecido, aunque ya se conocían los partes de guerra de Mérida y Táchira, donde se informaron los fusilamientos de varias decenas de jóvenes que luchaban por la libertad. La saña y la felonía características  de los personeros del régimen se reafirmaron en la danza y la burla a los fallecidos, inspirados en la jauría sedienta de sangre y muerte.

Ahora se anuncian desde Miraflores vientos de guerra, la exterminación del enemigo, la disolución de los poderes públicos, a partir de la operación asesorada desde La Habana y Moscú con la implantación de un Estado fascista en pleno siglo XXI, originado por una constituyente corporativista surgida de una consulta censitaria, practicada en sus modalidades por Franco, Mussolini, Stalin, Castro y el apartheid surafricano. Situación que ha generado la alarma internacional y el desconocimiento por más de 40 gobiernos democráticos de América y Europa, ante el surgimiento de una constituyente espuria cuyo objetivo es convertir a Venezuela en una prisión de pueblos, que representa para los factores democráticos el reto de asumir la nueva etapa con perfil unitario para recuperar la república.

02-08-17