Revista Semana 10 de septiembre de 2022
En entrevista con SEMANA, el presidente
interino de Venezuela le envió un mensaje al presidente colombiano: “Las
relaciones comerciales no se recuperan con sonrisas al lado de violadores de
derechos humanos”.
SEMANA:
¿Qué opinión le merece el vuelco que el presidente Gustavo Petro les ha dado a
las relaciones con Venezuela y el reconocimiento a Nicolás Maduro?
JUAN
GUAIDÓ: Todo lo que pasa en Colombia repercute en Venezuela. Lo importante
es lograr una solución a la crisis en nuestro país: hay 6,81 millones de
refugiados inmigrantes, la cifra más grande del mundo, similar a la de Ucrania
y Siria. No se trata de un reconocimiento a Juan Guaidó, a la figura del
presidente encargado, sino de la crisis migratoria, de la búsqueda de una
solución al conflicto a través de una elección presidencial libre y justa, de
respetar los derechos humanos, de proteger a esos refugiados migrantes, de los
colombianos en Venezuela que también están sujetos a persecución por la
dictadura de Nicolás Maduro. Es una decisión del Ejecutivo de Colombia, del
presidente Petro, de la relación que toma con el dictador Maduro o la aproximación
que tome para buscar soluciones y apoyar la causa democrática en Venezuela
(...) Hay algo importante: no hay paz en Colombia sin democracia en
Venezuela, como lo ha dicho Petro. No solamente tiene que ver con
refugiados inmigrantes, también con la protección del ELN, las disidencias de
las Farc en Venezuela, allá tienen un territorio seguro.
SEMANA: ¿Usted pensó que Petro o su embajador, Armando Benedetti, lo iban a llamar?
J.G.: Estamos
dispuestos a hablar con todos los gobiernos democráticos de la región para
abonar una solución del conflicto en Venezuela. Esa es una decisión del presidente
Petro, electo por los colombianos, bajo elecciones justas y libres, que es por
lo que estamos luchando los venezolanos. Si se hace eco de lo que fueron sus
años de campaña y su defensa de los derechos humanos, las denuncias de los
grupos terroristas y la lucha en contra de la corrupción, el acercamiento a un
dictador es diametralmente opuesto. Estamos dispuestos a hablar con todos y el
presidente Petro.
SEMANA:
¿Cómo queda Guaidó ante Colombia? Hay una realidad y es que el Gobierno Petro
lo desconoció.
J.G.: No
es un desconocimiento a Guaidó, eso sería reducir un conflicto, incluso
banalizarlo. Nos interesa que se reconozca la lucha de millones de venezolanos
por lograr la democracia, que se protejan los derechos humanos de millones de
ciudadanos que hoy están siendo vulnerados. No se trata de Guaidó, sino de
millones de refugiados inmigrantes que luchan por la democracia y elegir
libremente, como fue elegido Petro. Este no es un conflicto entre Guaidó y
Petro. Se trata de la defensa de los derechos fundamentales. Aquí la
decisión es de Petro: está del lado de la democracia o de una dictadura.
SEMANA:
¿Qué opinión tiene del embajador Benedetti? Ya se reunió con todos los líderes
del régimen...
J.G.: Es
el enviado del presidente Petro, de los colombianos, el embajador designado por
Petro ante 30 millones de venezolanos que representan los intereses
binacionales. La voz de Benedetti en Venezuela es la voz de Petro. Lo
importante sería que se hablara de la defensa de los derechos humanos, de los
6,81 millones de migrantes, de cómo se garantizará y salvaguardará la soberanía
binacional, también del conflicto de las disidencias de las Farc y el ELN. No
hay paz total en Colombia sin democracia en Venezuela, cuando hay territorio
seguro para grupos terroristas e irregulares. Eso entorpece cualquier relación.
Y también la comercial. La relación binacional comercial era de 6.000 millones
de dólares hace casi diez años, hoy no llega ni a 6 millones. Eso no va a
recuperarse con un estrechón de manos o sonrisas al lado de violadores de
derechos humanos y solicitados por la justicia internacional.
SEMANA:
Benedetti le dijo a SEMANA que usted no era nadie para él, para Colombia, ni en
el mundo. ¿Qué piensa?
J.G.: Habría
que preguntarle si 6,81 millones de refugiados inmigrantes, que también
representamos, significan algo para la defensa de los derechos humanos. De
nuevo, este no es un tema de Guaidó, no es un tema de política de micrófonos,
es el respeto por la soberanía de las naciones. Caer en una guerra de micrófono
con el enviado de Petro en Venezuela es absolutamente infructuoso. Lo que sí
tiene sentido es que Petro acompañe lo que él ha prometido: la defensa de los
derechos humanos. Entonces, decir que no existe en nuestra Constitución el
Artículo 233, por el cual soy el presidente encargado, sería decir que no existen millones de refugiados
inmigrantes y una crisis humanitaria compleja en Venezuela.
SEMANA:
¿Con quién será su contacto en Colombia? Al menos no será con el Gobierno
Petro...
J.G.: Con
todos los que nos reciban, los que atiendan el clamor de los venezolanos, los
medios de comunicación, con la prensa libre que sí sabe lo que está pasando en
Venezuela, con los colombianos que desprecian la dictadura de Nicolás Maduro.
SEMANA:
¿Qué margen de maniobra tiene? ¿No se siente solo? La izquierda está con
Maduro.
J.G.: Aproximar
lo que pasa en Venezuela desde la ideología, incluso desde la economía, es un
trágico error. Lo que pasa en Venezuela no es un problema de izquierda o
derecha o de mejorar la economía. La economía se mejora con seguridad jurídica,
con Estado de derecho, con confianza, con recuperar la industria petrolera. ¿O
es que los derechos humanos responden a ideología? Más que solo, me siento abrazado por la comunidad internacional
que defiende aún la democracia, por los venezolanos que no se rinden.
SEMANA:
¿Fue un error del Gobierno de Joe Biden enviar una comisión a Caracas para
hablar de petróleo? ¿No siente que lo traicionaron?
J.G.: Sin
duda, pudo tener una mejor aproximación esa visita. Ahora, la política de
Estados Unidos ha sido muy firme y clara. Ejemplo: en el levantamiento
progresivo de sanciones. La sanción es una herramienta para hacer responsables
a este tipo de dictadores, como ocurre con Vladímir Putin en Rusia, en
Nicaragua con Daniel Ortega y Venezuela. Así que si a la dictadura de Maduro le
interesa ese levantamiento de sanciones o licencias, tiene que haber avances.
SEMANA:
¿Pero siente que lo traicionaron?
J.G.: De
ninguna manera. Seguimos con una relación fluida y articulando alternativas de
solución al conflicto en Venezuela.
SEMANA:
Muchos sienten que su proyecto político fracasó. Maduro está más fuerte en el
poder
.J.G.: Somos
mayorías los que queremos un cambio en Venezuela, hemos resistido muchos años
en esta etapa. No se trata de Juan Guaidó, sino de la resistencia de años de
lucha de una sociedad que no se va a rendir. Por eso, aproximarse a un dictador
es relativizar la lucha y esa causa democrática, por lo cual vamos a insistir.
SEMANA:
¿Maduro sigue escondiendo a las Farc y al ELN en Venezuela?
J.G.: No solamente escondiendo, sino protegiendo y financiando. Es
muy claro cómo han cedido territorio. Maduro no solo protege, financia
a las disidencias de las Farc directa e indirectamente entregándoles
territorio.
SEMANA:
Benedetti dejó claro que no hablará de las Farc ni del ELN con Maduro, al menos
por ahora
.J.G.: Obviar
los problemas no los desaparece, los agrava. ¡Dios nos ampare! Es como el que
niega que tiene cáncer, eso no desaparecerá la enfermedad. Hay que atenderla.
Hay que tomar las medidas propias. El diagnóstico es muy claro: Maduro es un
dictador.
SEMANA:
Hablemos de Monómeros, ¿qué pasará con la empresa?
J.G.: Monómeros
es una industria de fertilizantes colombo-venezolana, donde Venezuela tiene
mayorías. Está protegida por licencias de Estados Unidos para operar luego de
las sanciones a Maduro por violación a los derechos humanos. Tenemos tres
prioridades: que se mantenga al servicio de los venezolanos y colombianos,
sobre todo en un momento difícil, donde la crisis en Ucrania ha disparado los
precios de los alimentos, donde los fertilizantes son un requerimiento
fundamental en este momento; lo segundo, que siga siendo de los venezolanos al
servicio de los colombianos, y tercero, que rinda cuentas de manera transparente.
Será decisión del presidente Petro si reconoce al dictador Maduro, lo cual
implica algunas consecuencias prácticas: Maduro está sancionado por Estados
Unidos, lo cual tiene un impacto si se reconoce directa o indirectamente.
SEMANA:
Petro ya tomó la decisión, Monómeros pasará a manos de Maduro.
J.G.: Eso
tiene un impacto porque Maduro está sancionado. Entregarle hoy cualquier
empresa a Maduro, sea Monómeros o el oro que está en Inglaterra, o Citgo, que
está en Estados Unidos, significa financiar directa o indirectamente una dictadura.
Para Monómeros implica entrar en el régimen de sanciones de Estados Unidos.
SEMANA:
¿Piensa impugnar la decisión de Petro de entregarle la empresa a Maduro?
J.G.: Nuestra
responsabilidad es salvaguardar los activos de los venezolanos y que no caigan
en manos de una dictadura que los ha dilapidado en el pasado, como sucedió
recientemente con una refinería dominicana. Lamentablemente, la remataron.
Nosotros estamos evaluando a nivel jurídico.
SEMANA:
Maduro quiere vender Monómeros a Colombia, según Benedetti. ¿Qué opina?
J.G.: Sería
la contradicción más grande en la historia, aunque han tenido muchas. Hay un
hecho muy claro: con la protección de los activos de Estados Unidos, en el caso
de Colombia, con el expresidente Iván Duque se mantuvo tanto Citgo como
Monómeros en manos de los venezolanos al servicio de la sociedad colombiana.
Vender una empresa sin la autorización del Parlamento o el consentimiento de la
mayoría de venezolanos constituiría no solamente un gran acto de hipocresía por
parte de Maduro, sino que reflejan claramente lo que son.
SEMANA:
Es decir, no está de acuerdo…
J.G.: Monómeros
es hoy de mayoría accionaria venezolana, nos ha rendido frutos a los colombianos
y venezolanos. No estamos de acuerdo con entregar los activos de Venezuela.
SEMANA:
¿Colombia debe comprarle gas a Venezuela?
J.G.: Sería
lo mismo que comprarle gas a Vladímir Putin, es financiar un aparato de guerra
y desestabilización. Ahora, ¿hay necesidad de gas en Colombia? La hay. Hay una
realidad y no podemos ser ajenos a eso. Pero hay que entender que financiar a
una dictadura repercute negativamente, tarde o temprano, en las relaciones
binacionales.
SEMANA:
¿Su proyecto político no es un fracaso?
J.G.: Nuestro
proyecto es la democracia y eso no puede fracasar. Se lo puedo garantizar hoy como venezolano. Lo que es un
fracaso es acostumbrarse a una dictadura.
SEMANA:
¿Qué mensaje les envía a Petro y Benedetti?
J.G.: A
Petro: hay que luchar por la defensa de los derechos humanos, hacer valer esos
años de profesar los derechos humanos que hoy están siendo violados en
Venezuela. Nuestra exigencia es sencilla: luchar por las elecciones
presidenciales libres y justas, sumarse a la causa de la democracia, reconocer
el sufrimiento de un pueblo, la lucha de toda una sociedad por hacer valer sus
derechos y por buscar una solución al conflicto. No se puede desconocer a toda
una sociedad.
SEMANA:
¿Y a Benedetti?
J.G.: A
Benedetti, Petro le da instrucciones.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Para comentar usted debe colocar una dirección de correo electrónico