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lunes, 2 de marzo de 2020

10 de marzo con el pueblo en la calle por @goyosalazar



Por Gregorio Salazar


Con demasiada frecuencia nos restallan los tímpanos con el bárbaro “¡No volverán!”, la grosera proclama chavista según la cual sólo ellos tienen el privilegio de gobernar a Venezuela, si es que lo que han hecho con este país teniendo  el control absoluto del poder se puede llamar así.

Es el equivalente al “Ana karina rote aunico paparote…etc, etc…” de los indios caribes, que Chávez con su memoria de elefante resentido se solazaba en recitar íntegramente, seguido de la traducción, que venía al pelo con su desempeño desde las alturas del poder: “Sólo nosotros somos gente, aquí no hay cobardes ni nadie se rinde y esta tierra es nuestra”.

Bueno, lo de que no hay cobardes y rendiciones ya ha sido varias veces harto desmentido desde el propio 4-F y la chorreante epopeya del Museo Militar, pero lo que sí es cierto es que desde que se hicieron con el poder han manejado a Venezuela como su propiedad privada y como si sólo ellos tuviera derecho a regir su destino.

Nunca han explicado de donde proviene tan altísima prerrogativa, no se sabe si es un derecho divino, como taimadamente vendieron otros autócratas y dictadores que en el mundo han sido,  o si es que su sapiencia, acierto e infalibilidad ha resultado tan impolutos e impecables que ponerlos a todos ellos en el cesto de la basura, como finalmente ocurrirá, resultaría un salto en el vacío para el pueblo venezolano.

Está sobradamente claro que no es así. Las dos décadas de desgobierno chavista no resisten, en ninguno de los órdenes de la vida nacional, el más mínimo punto de comparación con el desempeño de los gobiernos democrático que se sucedieron, con sus luces y sus sombras, después del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez.

Pero el chavismo sigue vociferando su ¡No volverán! y lo ha hecho valer con el control de todo el andamiaje constitucional del Estado. Perdone que lo fastidie con volver a repetirle lo que tanto hemos visto: referéndum perdido, referéndum repetido (2007). Referéndum sin chance de ganar, referéndum obstruído (2016); si gobernación perdida, gobernación usurpada y “protegida” por alguien con más poder y más dinero que la autoridad electa. Asamblea Nacional apenas ida de sus manos enseguida declarada en “desacato” y anuladas todas sus facultades constitucionales. Elijen una constituyente inconstitucional y la convierten en un suprapoder...Fraude, ventajismo obsceno, ilimitados abusos de poder..


Ese proceder es el que más en solitario ha dejado al chavismo, mucho antes de que llegaran las sanciones norteamericanas y europeas (las cuales por cierto poco nombran). En primerísimo lugar porque si algo ha quedado ratificado durante todos años, por ejemplo en la región latinoamericana, es la alternancia democrática en el poder. El año pasado lo vimos una vez más en Argentina, Uruguay, Colombia, El Salvador y donde se trató de quebrantar ese principio, como en Bolivia, sobrevino el derrumbe de quien eso pretendía.
El chavismo grita ¡No volverán! como quien pasa silbando por donde espantan. Lo van a gritar muchas veces este año ahora que las elecciones legislativas son inevitables y Nicolás Maduro y la cúpula que lo acompaña concitan al menos el 85 % del repudio popular. Su objetivo siempre será mantener alejado, por todas las vías posibles, al pueblo opositor de las urnas de votación.

Si hemos recordado todas las trapacerías, tramollas y sordideces que la mafia que hoy controla a Venezuela es capaz de hacer no es precisamente para que desistamos del empeño en sacarlos por la vía democrática. Sino para reafirmar el convencimiento que ahora que el chavismo vive su momento de mayor aislamiento y fracaso económico es cuando se necesita la sinergia de las acciones dentro y fuera de Venezuela para encajarle una derrota que le señale la puerta de salida.

Si se necesitan condiciones libres, justas y democráticas para ir a votar y mantener de lado de la democracia el Poder Legislativo, entonces también se necesita del esfuerzo en la calle que lo demande. Ese y no otro es el respaldo que a cada uno se nos pide cuando se llama a salir a las calles para ir hacia la Asamblea Nacional el próximo 10 de  marzo.

01-03-20




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