San Josemaría 14 de enero de 2023
@sJosemaria
La práctica de la corrección fraterna –que
tiene entraña evangélica– es una prueba de sobrenatural cariño y de confianza.
Agradécela cuando la recibas, y no dejes de practicarla con quienes convives.
(Forja, 566)
Sed prudentes y obrad siempre con sencillez, virtud tan propia del buen hijo de Dios. Mostraos naturales en vuestro lenguaje y en vuestra actuación. Llegad al fondo de los problemas; no os quedéis en la superficie. Mirad que hay que contar por anticipado con el disgusto ajeno y con el propio, si deseamos de veras cumplir santamente y con hombría de bien nuestras obligaciones de cristianos.
No os
oculto que, cuando he de corregir o de adoptar una decisión que causará pena,
padezco antes, mientras y después: y no soy un sentimental. Me consuela pensar
que sólo las bestias no lloran: lloramos los hombres, los hijos de Dios.
Entiendo que en determinados momentos también vosotros tendréis que pasarlo
mal, si os esforzáis en llevar a cabo fielmente vuestro deber. No me olvidéis
que resulta más cómodo -pero es un descamino- evitar a toda costa el
sufrimiento, con la excusa de no disgustar al prójimo: frecuentemente, en esa
inhibición se esconde una vergonzosa huida del propio dolor, ya que de
ordinario no es agradable hacer una advertencia seria. Hijos míos, acordaos de
que el infierno está lleno de bocas cerradas.
(…)
Para curar una herida, primero se limpia bien, también alrededor, desde
bastante distancia. De sobra sabe el cirujano que duele; pero, si omite esa operación,
más dolerá después. Además, se pone enseguida el desinfectante: escuece -pica,
decimos en mi tierra-, mortifica, y no cabe otro remedio que usarlo, para que
la llaga no se infecte.
Si
para la salud corporal es obvio que se han de adoptar estas medidas, aunque se
trate de escoriaciones de poca categoría, en las cosas grandes de la salud del
alma -en los puntos neurálgicos de la vida de un hombre-, ¡fijaos si habrá que
lavar, si habrá que sajar, si habrá que pulir, si habrá que desinfectar, si
habrá que sufrir! La prudencia nos exige intervenir de este modo y no rehuir el
deber, porque soslayarlo demostraría una falta de consideración, e incluso un
atentado grave contra la justicia y contra la fortaleza. (Amigos de
Dios, nn. 160-161)
Tomado
de: https://opusdei.org/es-ve/dailytext/la-correccion-fraterna/


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