En las haciendas de Juan Vicente Gómez, es decir, en Venezuela, los conscriptos del ejército, cortaban caña de azúcar en el central azucarero Tacarigua, propiedad del dictador. Un hombre hábil para los negocios. Después de su muerte, sus bienes pasaron a sus legítimos dueños o a la Nación. Empresas, como el Lactuario Maracay y el propio central Tacarigua, no fueron privatizados de inmediato. Estos son los primeros indicios, los antecedentes del Estado empresario, que a lo largo del siglo XX se reservó actividades económicas “estratégicas”, que dejaron por fuera al sector privado.
Esas actividades se fueron concentrando en el sector industrial, al menos hasta el final de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. Siderurgia, petroquímica, comunicaciones, entre otras, como herencia del Estado todopoderoso, anclado en la renta petrolera. Hubo un debate, durante los años 30 y 40, en el que participaron intelectuales de la talla de Arturo Uslar Pietri y Mario Briceño Iragorry; y una burguesía, que legítimamente, se planteó un proyecto y la necesidad de ir más allá. Un desmentido para quienes pensamos que el largo plazo era un espejismo alimentado por el oportunismo político y la ambición desmedida. De esto nos habla Catalina Banko*, en esta primera entrega. Los desafíos de la democracia y el período de la autodenominada revolución bolivariana, vendrán el próximo domingo, bajo el mismo formato.
¿Qué podría decir sobre los primeros intentos, o indicios, del proceso de industrialización de Venezuela?
Venezuela se define, en la segunda década del siglo XX, de acuerdo a documentos oficiales y a la división internacional del trabajo, como un país exportador de alimentos y productos primarios. Para esa época, el petróleo no tiene ninguna incidencia. Pero después del reventón del Barroso II, entramos poco a poco, en un encadenamiento de elementos que eran necesarios para la construcción de viviendas, por ejemplo, aunque las petroleras traían casi todo desde sus países de origen, algo se hizo con insumos nacionales. Propiamente, no podemos hablar de un proceso industrial, pero sí de algunos proyectos, uno de ellos en el sector azucarero. Estamos hablando de un sector agroindustrial, en el que se produce una transformación de la caña de azúcar en productos alimenticios como el azúcar refinado. Ahí tienes un comienzo. El central Venezuela, el central Tacarigua. Entonces, hay unos indicios de industrialización en el campo de la agroindustria.
¿Qué impacto tuvo la muerte del general Juan Vicente Gómez, digamos, la entrada de Venezuela en el siglo XX, como han dicho algunos historiadores?
Se establecen los grandes planes en el país. Uno, el Programa de Febrero, que se expresará al detalle en el plan trienal de 1938, inspirado por Alberto Adriani. Ya el petróleo tiene un peso extraordinario en la economía venezolana. Allí se plantea la importancia de desarrollar la actividad agrícola, con el café y el cacao como principales cultivos, y aquellas industrias, sólo aquellas industrias que utilizaran materias primas nacionales. Es decir, no se está pensando en un desarrollo industrial de lo que permitía las materias primas.