Luis Ugalde S.J., 19 de enero de 2020
Apaguen
la luz, apaguen los celulares, apaguen la TV, apaguen las conciencias. Así a
oscuras y protegidos por tropa con cascos, escudos, fusiles, paramilitares y
órdenes insensatas, vamos a imponer sin votos, ni quórum, una nueva Directiva
de la Asamblea Nacional con diputados presionados, amenazados y comprados. El
régimen corrupto logró comprar un puñado de diputados, y ahora cínicamente
finge lamentar que dos directivas opositoras embochinchen la Asamblea Nacional,
pues la nueva –dicen- está constituida
por diputados de PJ, VP, AD, COPEI
(todos expulsados de sus partidos)… Ante tanto desastre de la oposición- afirman
-el gobierno con la responsabilidad que lo caracteriza va a sanear la AN con
una extraordinaria intervención del TSJ y de la Asamblea Nacional
Constituyente. Con prontas nuevas elecciones parlamentarias sacarán a todos
estos diputados opositores indignos.
¡GRACIAS!
Pero en medio de esa impuesta oscuridad y cinismo tiránico vimos brillar una
gran luz: la mayoría de diputados no cedió a amenazas, persecuciones y
sobornos: El propio domingo 5 eligieron con clara mayoría de 100 votos (de un
total de 167) a la nueva directiva y a su presidente Juan Guaidó. El martes 7,
encabezados por este, rompieron el cerco
militar y el cinismo comunicacional de la dictadura poniendo en fuga a guardias
nacionales que trataban de impedir la entrada al Palacio Legislativo y en carrera a la directiva usurpadora. Con
unidad, responsabilidad y valentía, jugándose la vida y perseguidos ellos y sus
familias, demostraron que la mayoría no se vende y está actuando heroicamente
en conciencia ante un régimen que viola toda ética y derecho con tal de
mantenerse en el poder.
En
esos mismo días (del 7 al 10 de enero) se reunía la Conferencia Episcopal y
ante la gravedad de las cínicas actuaciones del régimen invitó a un diálogo
franco a la recién elegida Directiva de la AN
presidida por Juan Guaidó. Los obispos venidos de todos los rincones del
país le transmitieron el dolor del pueblo con el que conviven, la orfandad y el
abandono político que siente la gente en medio del hambre, la carencia de
servicios básicos de agua, luz, gas, transporte, servicios hospitalarios y los
míseros salarios secuestrados por la brutal inflación. El régimen no garantiza
nada de lo que la Constitución establece y la gente reclama también a los
partidos opositores su ausencia y lejanía. En esa honesta sesión de dos horas
reinó la claridad, resonó el clamor de la gente y Guaidó se llevó el
reconocimiento de su legitimidad y la exigencia de mayor acompañamiento de los
diputados que fueron elegidos como servidores. La gente (más de 84%) quiere
cambio del régimen corrupto y dictatorial. Pocas horas después, los obispos
sacaron un documento de fuerte denuncia contra las maniobras del régimen
corrupto y al final de su Asamblea presentaron una “carta fraterna” al mundo y
a los venezolanos en el país y en el exterior sobre nuestra terrible tragedia
nacional. A la Iglesia en Venezuela
y de otros países agradecieron su
solidaridad y pidieron aumentarla. En la “Carta Fraterna” del viernes 10 nos
dicen:
• “Los últimos acontecimientos de
atropello a la Asamblea Nacional nos llevan a reafirmar lo que expresamos el 12
de julio del año 2019 en la Exhortación dirigida al pueblo: “Ante la realidad
de un gobierno ilegítimo y fallido, Venezuela clama a gritos un cambio de
rumbo, una vuelta a la Constitución. Ese cambio exige la salida de quien ejerce
el poder de forma ilegítima y la elección en el menor tiempo posible de un
nuevo Presidente de la República. Para que sea realmente libre y responda a la
voluntad del pueblo soberano, dicha elección postula algunas condiciones
indispensables tales como: un nuevo Consejo Electoral imparcial, la
actualización del Registro Electoral, el voto de los venezolanos en el exterior
y una supervisión de organismos internacionales… igualmente el cese de la
Asamblea Nacional Constituyente”.(n.5).
• “Exigimos a los miembros de la Fuerza
Armada guiarse por la sana conciencia de su deber, sin servir a parcialidades
políticas, respetando la dignidad y los derechos de toda la población, como
juraron ante Dios y la Patria. “¡En el nombre de Dios, pónganse del lado
verdadero de la Constitución y del Pueblo al que pertenecen y juraron defender!”(n.6).
• “Vivimos en un régimen totalitario e
inhumano en el que se persigue la disidencia política con tortura, represión
violenta y asesinatos, a esto se añade la presencia de grupos irregulares bajo
la mirada complaciente de las
autoridades civiles y militares, la explotación irracional de recursos mineros
que destruye amplias extensiones del territorio venezolano, el narcotráfico y
la trata de personas” (n.11).
ELECCIONES
Ante este evidente y creciente desastre del régimen, lo razonable es la
renuncia de Maduro a la presidencia usurpada para dar paso a una elección
democrática con todas las condiciones y garantías. Así mismo en esta extrema
gravedad, lo inteligente y correcto es que la Fuerza Armada decida cumplir con
su papel constitucional. Pero en esta locura destructiva lo sensato no es lo
probable y hay que obligar al régimen a aceptar el camino electoral integral.
Queda la pregunta ¿Quién, cómo o qué circunstancia puede obligar al régimen
corrupto a aceptar la debida elección presidencial, que de ninguna manera está
dispuesto a aceptar? Elecciones: presidencial que se nos debe desde el 2018 y
parlamentaria, que deberá ser al final de 2020. Una vez que el régimen (por
coherente y unitaria presión interna y externa) sea obligado a elecciones,
tiene que haber acuerdos de transición para proceder racionalmente a su
ejecución. Por ejemplo, sin acuerdos, la AN no puede “designar” un nuevo CNE,
pues ni opositores ni gobiernistas tienen la requerida mayoría de dos tercios.
Sin acuerdos no se pueden activar desde ahora verdaderos remedios
socioeconómicos.
Luis
Ugalde S.J
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