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domingo, 18 de febrero de 2024

Sobre la Fospucacificación del Municipio Baruta, @robertohungc


https://youtu.be/NiZnIb76Tt8?si=Jv4G7y8iRX_IiJuX

Ante la intervención de la Concejal del Municipio Baruta del Estado Miranda Soledad Rodríguez en defensa de los derechos de los habitantes de esta localidad ante la perversión de la idea de servicio público de aseo urbano y domiciliario en la manera que está siendo llevado por la empresa  Fospuca, Roberto Hung formula interesantes reflexiones sobre la grave situación y desnaturalización de los elementos esenciales del servicio como lo es su desviada percepción, negación de las instituciones jurídicas relacionadas y otros temas que son de interés general nacional.


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domingo, 11 de febrero de 2024

Una aproximación Salomónica al tema del Esequibo. por @robertohungc


por Roberto Hung Cavalieri | Ene 26, 2024 | Actualidad

Si hay aspectos característicos de la venezolanidad del siglo XXI es que jamás deja de existir una situación extraordinaria que acapare nuestra atención y nos mantenga en una constante zozobra colectiva.

Sea desde la época del deslave, que resultó ser una de la primeras tragedias, el fenómeno de El Niño o La Niña, entre viaductos y trochas, control de cambio y raspa cupos, firmazos y reafirmarzos, marchas y contramarchas, misiones y grandes misiones, colas para gasolina y apagones, entre bachaqueros y guarimberos, renovaciones de cédulas y pasaportes, y mejor no continuamos ya que se nos puede ir todo el día solamente recordando lo que hemos tenido que experimentar, o parecer, los venezolanos en lo que va de siglo corriendo el riesgo de quedar cortos, cerramos el año 2023 con otro asunto que de seguro nos dará de que hablar por un buen tiempo en todos los espacios, esperemos que lo aprovechemos para abordarlo con el interés y seriedad que merece con pensamiento crítico y sin dejarnos llevar por manipuladas, sesgadas y malintencionadas aproximaciones que nunca están exentas de estar presentes en este tipo de temas, nos referimos al caso del Esequibo y las muy variadas situaciones que lo rodean.

Hace días me encontraba reunido con un grupo de amigos, aunque también se encontraban personas que no conocía, igual como me imagino nos ocurre a la gran mayoría de los venezolanos en estos días, surgió el tema del Esequibo y particularmente sobre si participar o no en el referendo consultivo, ya que esa reunión fue con anterioridad a su realización el 03 de diciembre de 2023.

Durante las diversas conversaciones que se daban en la velada, y sus distintas aproximaciones ya que no es un tema tan sencillo como pretenden muchos sea abordado, en par de ocasiones mencioné que hacía algunos años, específicamente en el 2015 había escrito y publicado en un blog algunos detalles sobre el caso del Esequibo y que si bien podía y debía actualizarse ante la ocurrencia de diversas actuaciones, principalmente las de la Corte Internacional de Justicia, los antecedentes y reflexiones generales, resultaban de gran interés para iniciarse en el tema, fue entonces cuando uno de los contertulios cuyo nombre no recuerdo, -Amigo, si por favor lees estas líneas me gustaría que pudiéramos contactarnos para hablar sobre el tema-, lanzó una tesis que en realidad, hasta ese momento, jamás había pasado por mi mente, o por lo menos la conclusión a la que él llegó, y bien vale la pena, aunque se comparta o no, someterla a crítico examen, veamos:

lunes, 13 de noviembre de 2023

Una pequeña reflexión para comprender el asunto sobre el Esequibo y su reclamación. por @robertohungc


por Roberto Hung Cavalieri | Nov 12, 2023 | Actualidad

Recientemente ha llamado la atención y ocupado bastante espacio en las noticias el tema de la Guayana Esequiba, los derechos se Venezuela sobre esa importante extensión de terreno y los reclamos históricos hechos al Reino de Gran Bretaña y que hoy se continúan ante la que entonces fuese su colonia, la Guayana Británica y hoy un estado independiente como lo es la República Cooperativa de Guyana.

Antes de continuar y para aclarar un poco la confusión que en general pueden generar estos dos nombres Guayana y Guyana, merece destacarse que Guayana, es el nombre del lugar, de la extensión de terreno, es por ello que cuando se refiere a la reclamación sobre el espacio físico se hace mención es a la Guayana Esequiba, mientras que Guyana es el país, hoy la República independiente a la que se le formula la reclamación del territorio, Estado autónomo que antes de 1966 fue colonia británica y que se denominase Guayana Británica, si, como el territorio. Pero baste que estemos claros hoy en la actual diferencia entre ambas denominaciones, Guayana es el territorio en reclamación, y Guyana la República a la que se le reclama la ilegítima toma de la extensión de terreno.

Es de advertir en primer lugar que en modo alguno pretende señalarse que es un tema sencillo todo lo que rodea el caso y que pueda abordarse con la seriedad que merece sin la participación de profesionales expertos sobre la materia y con el estudio de los abundantes y muy acuciosos trabajos, advertencia que ha de formularse ante la constante difusión de opiniones, incluso que pudieran algunos entender de oficiales por provenir de funcionarios públicos pero que en carecen del conocimiento específico del caso y sus declaraciones pudieran ser utilizadas con desviados fines. Este pequeño trabajo entonces no pretenderá desarrollar con mayor detalle el diferendo territorial, sus causas y menos aún las medidas que han de tomarse en tan importante caso, también es de advertir que no es de mi especialidad profesional la materia, por lo que simplemente se pasará a destacar de manera muy gruesa aspectos y efectuar precisas reflexiones y elementos que considero necesarios para que cada lector pueda hacerse su propia idea y comprensión del caso como ciudadanos venezolanos , y que el devenir de las acciones que hayan de ser tomadas, la manera como se haga, o deje de hacerse y de las informaciones sobre ello, no resulten desviados de los legítimos intereses de país, para el sustento de posturas antidemocráticas y absolutistas como por lo general suele verificarse en la historia de nuestra región latinoamericana, además de animarlos a investigar individualmente el tema.

Se trata de casi ciento sesenta mil kilómetros cuadrados (160.000 kms2), (esto es una extensión mucho más grande que la de Austria, Dinamarca, Grecia, Honduras, Holanda, Portugal o Suiza), que correspondió, inequívocamente cabe destacar desde el principio de esta disertación, originariamente a la Capitanía General de Venezuela con anterioridad a su proceso independentista que iniciase el 19 de abril de 1810 y nacimiento como república independiente y soberana, como así lo señala expresamente nuestro artículo 10 constitucional, que se identifica con el artículo 7 de la Constitución de 1961.

Antes de la independencia de Venezuela, esa extensión de terreno, perteneciente a la Capitanía General, que a su vez era colonia española, colindaba con territorio colonial de Holanda, y que ésta cediese a Inglaterra en 1814 luego de finalizadas las Guerras Napoleónicas y múltiples encuentros de similar naturaleza de inicios del Siglo XIX en los que estuviesen involucrados principalmente Inglaterra, Francia, España y Holanda, resultando pues en la conformación de la Colonia de la Guayana Británica, que es de advertir y recalcar, en lo que era territorio que antes extensiones fuesen colonias holandesas, al Este del margen del río Esequibo, es decir, jamás comprendió los terrenos hoy aspirados por Guyana y que le corresponden a Venezuela.

En este estado de la disertación, y así se mantendrá durante la misma, puede afirmarse que no existe duda alguna que tal extensión de terreno, siempre ha sido, es y será de Venezuela, eso es meridiano e inequívoco. Pero el asunto no puede quedar allí, ¿qué ha pasado con la posesión?, ¿con la soberanía sobre la extensión de terreno?, quienes allí viven: ¿qué sentimientos tienen hacia Venezuela?, por qué antes teníamos una visión de nuestro territorio con el señalamiento de esa zona, en reclamación, pero en definitiva nuestro mapa la mostraba, ¿por qué no se mostró más?, ¿a quién ha de responsabilizarse?, ¿cuáles fueron las causas, posibles causas de la situaciones que hoy experimentamos?. El tema no se acaba con el de la propiedad, ya este está resuelto y es más que superado, el territorio es de Venezuela, punto. Analicemos otros más para ver a que conclusión particular arriba cada uno de nosotros.

Centraremos nuestra atención a los hechos y diversas situaciones ocurridas desde 1810 a la presente fecha, pero es de destacar que con anterioridad a dicho año, en el que se inicia la empresa independentista, es también innegable en interés de los otrora imperios europeos en el nuevo continente, en toda su extensión, en especial sus riquezas y todas la explotaciones de productos sobre los cuales se sustentaban sus economías, algodón, café, cacao, madera, perlas, plata, oro, y más recientemente petróleo; actividades, productos y su comercio que generaron grandes conflictos entre tales imperios y regímenes, con las evidentes consecuencias en los territorios donde es explotaban, y que hacen totalmente evidente las pretensiones de hacerse de mayores extensiones de terreno que aquellas que les corresponderían originariamente. A todo lo anterior pudiéramos añadir las complejidades y dificultades propias de esas épocas de medición y equipos para trasladarse y crear asentamientos.

Es entonces que, ante esa, aunque censurable y no justificable, pero entendible práctica de irrumpir en otros territorios con la procura de intereses económicos, y las riquezas que provienen de la minería y petróleo son grandes, suele aumentar en aquellos casos en que el Estado al que se le vulneran sus derechos, adolece de debilidades que no le hacen posible atender de la mejor manera las agresiones, no necesariamente expresas sino veladas y mediante diversas maquinaciones con que pretende el agresor constar con al menos un mínimo viso de legitimidad.

Así como ocurre en aquellos casos de raterismo en los que aprovechándose de la falta de atención y vigilancia de la víctima, la hacen más proclive a esas prácticas indebidas, igual se verifica en cuanto a aquellas ilícitas prácticas de quienes tienen como actividad de su preferencia hacerse de lo ajeno, sea esto extensiones de terreno de otros Estados, de particulares, o de otros bienes, simplemente es que a mayor vulnerabilidad de la víctima, mayores son las probabilidades de resultar despojada de sus derechos, y los que difícilmente podrá recuperar mientras se encuentre en situación de vulnerabilidad. En el caso del Esequibo no fue muy diferente, veamos:

Recientemente de iniciado el proceso independentista en 1810 y caída la Primera República en 1812, Inglaterra recibe de Holanda sus terrenos coloniales en la región del Esequibo, ello como se refiriera ocurrió en 1814, las extensiones en comento, históricamente han sido referencia de albergar grandes yacimientos de riquezas mineras, en especial para la época de oro.

Tenemos entonces, que el Imperio de Inglaterra, recibe de Holanda sus posesiones coloniales, colindantes con las de Venezuela en proceso de gestación como República y Estado independiente, Inglaterra que ya en ocasiones anteriores había tenido enfrentamientos tanto con Holanda y Francia, como con España, en los que también estuvo en distintos tiempos ocupando intermitentemente extensiones en la región cercanas a la hoy en conflicto pero en modo alguno sobre las mismas, tierras que resultan altamente apetecibles, y para colmo, su propietaria, la naciente Venezuela en proceso de guerra de independencia, una clara señal de debilidad de su institucionalidad en formación, ya que en fin, existían asuntos que requerían mayor atención, y precisamente no se encontraban en aquella alejada región.

Venezuela, por una parte, luchando por su independencia, en su Segunda República; Inglaterra, en plena posesión colonial de la zona limítrofe colindante. En 1819, en la región más cercana al terreno contiguo en la propia provincia de Guayana, tiene lugar el Congreso de Angostura y luego creada la Gran Colombia. Inglaterra en posesión colonial de su extensión. En Julio de 1822, se entrevistan en Guayaquil Bolívar y San Martín. Se concreta el proceso de independencia, más todavía no existe fortaleza institucional definitiva. Inglaterra, en plena posesión colonial.

En 1830, Venezuela se separa de la Gran Colombia, la institucionalidad sigue sin conformarse con firmeza suficiente. Mientras tanto Inglaterra, en posesión colonial.

De 1831 a 1835, presidió la nueva república José Antonio Páez, quien también lo hiciera de 1839 a 1843 y luego de 1861 a 1863. Entre su primera y última presidencia, muchos otros ejercieron tal magistratura entre los que podemos mencionar, el “monagato”, José Tadeo Monagas 1847 a 1851, su hermano José Gregorio 1851 a 1855 y repite José Tadeo de 1855 a 1858, el mismo que protagonizó el asalto al Congreso en enero de 1848 ante la investigación y antejuicio que se intentase en contra del presidente y donde resultaron fallecidos algunos miembros del legislativo, cuando se le advirtió a Monagas que ello contrariaba la Constitución, simplemente respondió: “La Constitución sirve para todo”.

También durante ese período, entre los años 1859 y 1863 la guerra federal que tuvo lugar principalmente hacia la zona central del país, bastante alejado del Esequibo. Como perfectamente puede imaginarse, tampoco contaba la república con una institucionalidad totalmente sólida ante el dinamismo político y sucesiones presidenciales en la que no menos de quince personas ocuparon dicho cargo de entre 1830 y 1870.

Mientras ello ocurría en Venezuela, en las tierras de la Guayana Británica, Inglaterra ejercía su colonialismo y en el año 1835, a los fines de delimitar la extensión de su territorio, se le encomendó al explorador alemán Robert Schomburk que procediera a delimitar las fronteras entre ambos territorios dando como resultado lo que se llamó la Primera Línea Schomburk, la cual irrumpía dentro del territorio venezolano en casi 5.000 kilómetros cuadrados.

Seguramente, ante la falta de firme oposición por parte de Venezuela, que entendemos su interés estaba centrado en otros menesteres en extensiones hacia el centro, y ante una carencia de instituciones que de manera contundente detuvieran la incursión en tierra venezolana, se procedió a trazar una segunda línea de Schomburk en 1841, pero esta vez irrumpiendo más internamente en territorio venezolano y tomando 141.930 kilómetros cuadrados, como si ello no fuera suficiente, nos imaginamos que ante el evidente descuido de la región producto del dinamismo político de ya nacida nación pero que se viese envuelta en guerras caudillistas, en 1887 se traza otra línea, pero en la que nada más y nada menos irrumpe y pretende hacerse de 167.830 kilómetros cuadrados, prácticamente si es por Schomburk llega hasta Angostura, hoy ciudad Bolívar.

¿Qué más ocurría en Venezuela mientras?, pues hechos que no colaboraban con la formación de una estabilidad de instituciones democráticas, carentes de un verdadero constitucionalismo y en modo alguno permanentes. Solo para mencionar algunos: el gobierno considerado como uno de los más absolutistas, personalistas y dictatoriales del país, el de Antonio Guzmán Blanco, quien gobernó en tres ocasiones, de 1870 a 1877, de 1879 a 1884 y de 1886 a 1888.

Ante la ya grosera incursión e ilegítima pretensión por parte de Inglaterra de hacerse de casi 170 mil kilómetros cuadrados de territorio venezolano, las partes a los fines de arribar a un acuerdo deciden someter su diferendo a un procedimiento arbitral llevado en la ciudad de París, el cual resultase contrario a los intereses de Venezuela dictándose el famoso Laudo Arbitral de París de 1899, en el que se acoge prácticamente en su totalidad del segunda línea de Schomburk, fallo arbitral que resultó ser moralmente devastador para la República, pero al parecer, como siempre, los problemas próximos reclamaban atención apremiante.

El país se adentra en el siglo XX y lo hace ocupando su presidencia Cipriano Castro, quien gobernó desde 1899, año del laudo hasta 1908. Durante su mandato ante la falta de pago, hoy conocido como “default”, de sus obligaciones internacionales de deuda externa, ocasionó que Inglaterra, Alemania e Italia entablaron un bloqueo en las costas venezolanas exigiendo el pago de las sumas adeudadas, bloqueo que ocurrió entre 1902 y 1903.

A Cipriano Castro le siguió José Vicente Gómez, otro dictador personalista que gobernó, no ininterrumpidamente, desde 1908 a 1935. Como es de concluir, de regímenes dictatoriales y personalistas, no mucho se puede esperar de crecimiento institucional democrático, y por ende, la ilegítima propensión de los atraídos de los bienes ajenos en irrumpir y permanecer en tierras que no son de su legítima propiedad.

Si bien desde que fuese dictado el laudo arbitral Venezuela lo denunció en diversas ocasiones y lo consideró írrito, no fue sino hasta que ante el fallecimiento del abogado norteamericano que atendió los derechos de Venezuela, Severo Mallet-Prevost, quien dejó un memorándum de 1944 para que se hiciese público luego de su muerte en el que revelaría la actuación fraudulenta en contra de los derechos de Venezuela en el que destacaba que “si bien es cierto que dio a Venezuela el sector en litigio más importante, desde un punto de vista estratégico, fue injusta para Venezuela y la despojó de un territorio muy extenso e importante sobre el cual la Gran Bretaña no tenía, en mi opinión, la menor sombra de derecho…” Es ante tal evidente develación del vicio de nulidad del laudo que es firmado en 1966 el Acuerdo de Ginebra, mediante el cual las partes, Venezuela, Gran Bretaña, y la República Cooperativa de Guyana que se encontraba en formación para esa fecha ya que estaba en proceso de independencia, acordaron en dirimir el diferendo del territorio, fijando un plazo de 4 años, que luego fue prorrogado por 12 años mas hasta 1982, fecha desde la cual no ha habido mayor alcance material sobre el diferendo, ello no obstante puntuales episodios esporádicos de reclamación y pronunciamientos, pero que a la postre no han resultado en ninguna solución material, mientras tanto existe una posesión y administración por parte de Guyana de la extensión de terreno que totalmente es venezolano.

Como hemos observado, existen dos realidades que colisionan entre sí, la de una inequívoca y clara titularidad por parte de Venezuela de esa extensión de terreno y que data desde mucho antes de su conformación como Estado libre e independiente, y la realidad fáctica de una ocupación y administración por parte de Guyana como hoy Estado Independiente. Situación fáctica que como de manera muy general hemos podido analizar, proviene de múltiples factores hechos, no necesariamente muy legítimos, planos falsos, delimitación fe líneas fronterizas fraudulentas, ardides y corruptelas en procesos de jurisdicción arbitral, y muchos otros, como si la propia Venezuela fuese víctima en carne propia de los que muchos de sus ciudadanos día a día, y cada vez más tienen que soportar.

En efecto, desde una visión y opinión muy general es totalmente oprobiosa la actuación de los terrófagos, pero ello no convierte automáticamente a Venezuela, la víctima, en el mejor ejemplo de perfecta vigilante y cuidadora de los intereses que asumió al decidir convertirse en Estado independiente, menos aún como gestadora y promotora de instituciones constitucionales y democráticas serias y fuertes, cuya carestía no constituyen más que una invitación a los irregulares y a los malhechores a hacer de las suyas, entonces es responsable también la República, y más aún, los funcionarios que desde que se lanzaron con el proyecto libertario desviaron su misión hacia proyectos caudillistas y personalistas. Ampliamente ha quedado demostrado que en los momentos de mayor debilidad institucional hemos sido presa más fácil ante las hostilidades. Hemos pues de preguntarnos: ¿estamos institucionalmente preparados para asumir el reto de reclamar nuestros derechos?, ¿en este nuevo siglo XXI nuestras instituciones comprenden bien la situación como para que responsablemente asistamos, no con ínfulas caudillistas o patrioteras a reclamar nuestros derechos?, yo creo que no.

A mí, en lo personal no me queda duda alguna sobre los inequívocos derechos de Venezuela sobre esos caso 160 mil kilómetros cuadrados, así como no me queda duda alguna del indebido proceder de Gran Bretaña y otros intereses, especialmente en el proceso arbitral de 1899, pero tampoco podemos dejar de reconocer que la institucionalidad democrática y constitucional de Venezuela no ha sido la más adecuada, por lo que debemos reclamarle directamente a las autoridades el fatal incumplimiento de sus obligaciones.

Ahora mismo, en agosto de 2015, y producto de las políticas exteriores desde 1999 a la presente fecha, ¿Existe institucionalidad democrática para acometer las acciones de reclamación? Que cada uno arribe a su propia conclusión, lo que sí está claro es que estos no son asuntos que deban atender trasnochados o empíricos, debe más que hacerse los reclamos, que en efecto deben hacerse, trabajar nuestra constitucionalidad, nuestro Estado de Derecho, nuestra seguridad jurídica, nuestras instituciones democráticas, para luego, así efectuar los debidos reclamos.

Que mensaje de seriedad y fortaleza institucional puede recibir Guyana de todos los hechos históricos narrados, que podrá pensar si en visita que hiciese el presidente de Venezuela en la propia ciudad de Georgetown en el año 2004 manifestó que “…Venezuela no se opondrá al desarrollo de proyectos en el Esequibo incluso los referidos a zona de libre comercio y cooperación energética, hasta tanto no se produzca una solución al conflicto limítrofe”, es más, que evidente resulta que declaraciones como tales no se corresponden a la debida institucionalidad que debe existir para la seria exigibilidad de lo que sea de interés general. Sin que sea necesario ir muy lejos, baste con leer en las noticias recientes, los graves problemas de invasiones en el cerro El Ávila, o si prefieren el Warairepano, y me pregunto yo, si no puede la institucionalidad actual abordar un tema de extensiones de terreno en la ciudad capital y recuperar extensiones de terreno ilegítimamente tomadas, ¿qué hace pensar que podrá esa misma institucionalidad recuperar el Esequibo, o será más perorata?

Conclusiones…. Como siempre, las que a bien tengan tomar.

Tomado de:

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miércoles, 12 de julio de 2023

El llamado mes del orgullo LGBTTTQQIAAP2S+¿Conmemoración de la dignificación o de la indignación? por @robertohungc


por Roberto Hung Cavalieri | Jun 30, 2023 | Actualidad

Como pareciera está siendo institucionalizado, con la llegada del mes de Junio, son cada vez más las manifestaciones globales del llamado mes del orgullo LGBTTTQQIAAP2S+, fenómeno que iniciara como la conmemoración de los hechos conocidos como los disturbios de Stonewall, que consistieron en manifestaciones que se generaron ante la redada que hiciera la policía de la ciudad de Nueva York en la madrugada del 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall Inn conocido por ser lugar de reunión y esparcimiento de la comunidad homosexual de la ciudad.

Vistas las complejas, álgidas y tensas situaciones que resultan de la opinión sobre estos temas, antes de continuar con el Interesante fenómeno del desarrollo de la concepción primigenia del movimiento LGBT (lesbianas, gays, bisexual y trans) al hoy acrónimo de LGBTTTQQIAAP2S+ (lesbianas, gays, bisexual, transgénero, transexuales, travestis, queer, questioning, intersex, asexual, agénero, pansexual, «2 spirit y más, entre los que podrían incluirse los pansexuales, bigénero, géneroqueer, género variante, pangénero, no binario y así casi de manera infinita), es de advertirse y recomendarse que la disposición que ha de tenerse para abordar el tema ha de ser la de mayor amplitud posible de criterios y siempre bajo el contexto del más absoluto respeto de los derechos fundamentales y especialmente atendiendo a la dignidad de la persona humana, ya que como se intentará ilustrar, todo este fenómeno por extraño que parezca y la afectación de la dignidad humana en muy poco se sustenta sobre aspectos de sexo o género, sino que tal narrativa sería principalmente instrumental y en ocasiones utilizada para una afectación mayor como lo es el de la libertad, privacidad y libre desenvolvimiento de la personalidad como derechos fundamentales.

Recordando los acontecimientos de 1969 y que ocurrieron en el contexto de los movimientos por la defensa de los derechos civiles, resulta prácticamente unánime la condena de cualquier práctica que limite, reduzca o menoscabe el libre ejercicio de las libertades y derechos fundamentales, que en ese caso y que se extiende a nuestros días son el libre desenvolvimiento de la personalidad, privacidad y libertad de asociación, derechos estos que suelen ser entendidos de manera muy restringida, lo que nos limita a darle una lectura a estos fenómenos afín a la protección de los derechos y en ocasiones obrando para generar conflictos y tensiones que son utilizados por transgresores de los derechos humanos.

A todos y cada uno de nosotros nos asiste el derecho fundamental de unirnos libre y voluntariamente, en público y en privado, particularmente de esta manera para actividades y conductas propias de la intimidad, no solo la intimidad física, sino y más importante, la intimidad volitiva, evitando en lo posible indebidas intervenciones que afecten el libre albedrío, así como para también libre y voluntariamente desarrollar nuestra personalidad, fijando y ejecutando nuestros particulares proyectos de vida.

Podemos y nos asiste todo el derecho de ser y querer ser todo lo que deseemos, y procurar conforme nuestras condiciones y esfuerzos lograr y alcanzar nuestras metas y anhelos que nos propongamos sin ninguna u otra limitación propia de la naturaleza de las cosas y nuestra capacidad de adaptarlas o adaptarnos y así lograr por vía y con una suerte de emulación lo que anhelamos y legítimamente deseamos pero que por la naturaleza de las cosas no somos, y en todo caso nos acercaremos por dicha vía de emulación.

El ser humano se distingue y caracteriza entre todos los seres vivientes por contrariar la naturaleza y lograr estadios muy beneficiosos para el bien de la humanidad, razón por la que cualquier argumento de descalificación sustentada en criterios de anti naturalidad no necesariamente los hace válidos.

El ser humano por naturaleza no vuela, pero con su inventiva, creatividad y tecnología ha creado toda clase de artilugios que nos han llevado desde los primeros intentos de los globos aerostáticos a viajes espaciales; la siembra, la ganadería, la preservación de los alimentos, la creación de medicamentos y vacunas, el tratamiento de aguas y construcción de presas, puentes y túneles; el internet, y tantos otros fenómenos no son sino productos de la tensión entre la inventiva humana y el estado de naturaleza, que resultan bien en algo nuevo o algo que emula lo que no es.

En el plano personal son muchos los casos similares y que dependiendo de cómo lo asimile personalmente cada individuo, pero también como en determinada sociedad sea tratado, resultará en mayor o menor afectación de los derechos fundamentales.

Existen desde situaciones que hoy son completamente normales como las de hacerse un corte de cabello, teñirlo de otro color u oscurecer las canas, hasta intervenciones también con mayor o menor grado de invasividad que puede ir desee ortodoncia con fines estéticos hasta implantes de órganos y prótesis que cada vez son más avanzadas hasta el punto de superar las funcionalidades de los órganos naturales.

Volviendo al tema que nos trajo a la disertación de hoy, preocupa enormemente las dimensiones las que ha llegado y hacía donde se dirige la narrativa de las pretendidas reivindicaciones de la llamada comunidad LGBT…xyz, y la aproximación que aquí se hace es principalmente desde los derechos fundamentales a la libertad de asociación y libre desenvolvimiento de la personalidad, tema que ha de abordarse con la importancia que merece ante la muchas veces mal sana simplificación y banalización que se aleja de sus genuinos inicios de prevenir cualquier forma de discriminación y criminalización de conductas y hasta de las opiniones contrarias a la impuesta por factores de poder circunstancial, en 1969 unos, hoy en día, otros.

Como sabrán algunos, entre los temas de investigación que me son preferidos se encuentran el de la libertad como derecho fundamental y el de las relaciones interpersonales y sus efectos sentimentales, emocionales, sociales, jurídicos, políticos, económicos, entre otros, temas que no son difícil de concluir arribarían en algún momento al que hoy tratamos, y resulta del todo coincidencial que desde hace un buen tiempo que conozco a personas, parejas formales homosexuales (una de gays y otra de lesbianas) que conviven y tienen planes de vida juntos, de quienes no me referiré como miembros de la «Comunidad LGBT…» ya que ellos mismos han manifestado no identificarse con esa «comunidad», y más bien, igualmente expresamente así lo refieren, ello no es más que un vulgar circo e impostura que en nada contribuye en el «orgullo» y defensa de la dignidad humana sino en una burlesca representación y caricaturización con muchas veces marcados fines ajeno a la procura del respeto y dignidad humana sino más bien de su abyección y la cultura del abuso.

Te imaginarás amigo lector que escuchar tales expresiones de alguien que siendo gay o lesbiana, pero que no dudo pueda extenderse a quien se identifique con las categorías del complejo acrónimo, por lo menos despertará la curiosidad, a la vez de imaginar las consecuencias de si tales expresiones hubieran sido proferidas por digamos un hombre, católico, heterosexual (Iba a escribir aquí de lo que creo sería acusado, pero prefiero dejarle a usted imaginarlo), quien seguramente sería acribillado inmediatamente.

Son muchas las conversaciones que se ha tenido en casa de estos bien conocido y sus allegados, que ha de destacarse los conozco y ellos no se conocen entre sí, ya que forman parte de grupos diferentes, pero que en ambos casos no llevan a otra conclusión que estamos ante un fenómeno que utiliza el discurso de la defensa de la comunidad LGBT… y otros no muy distintos, no para genuinamente abordar la indebida discriminación basada en temas de sexualidad y «género», sino como instrumento generador de conflicto que se manifiesta en situaciones de abyección y crispación social susceptible de ser capitalizado ideológicamente por agentes y movimientos políticos que generalmente son aquellos que poco comulgan con las Ideas de libertad pretendiendo imponer a la fuerza sus pensamientos e ideas.

Así como ocurre que apenas entras en contacto con algún nuevo conocimiento o fenómeno empiezas a observarlo notablemente en el día a día donde antes siquiera era aparente, luego de haber compartido tan importantes e interesantes conversaciones con tan interesantes y respetados personajes, (Algunos quienes incluso tenían previsto «casarse» en España – tema de «matrimonio igualitario» del que soy muy crítico, más por lo de «matrimonio» que por lo de «igualitario» ya que todos tenemos el derecho de asociarnos con quien queramos -, pero olvidamos que el matrimonio es más un fenómeno relacionado con control político y social que un fenómeno amoroso, pero de eso podemos conversar en otro momento), he empezado a observar en estas «comunidades» (MA y RA: sé que no les gusta que los incluyan como señalan ustedes indebida e involuntariamente en ese «circo»), personas serias, respetuosas, racionales y críticas, que cada vez más se muestran contrarias a que se identifique la libertad de estilo y proyecto de vida con una de imposición de pertenencia a un »colectivo» que poco favor le hace a la lucha contra la discriminación y otras otrora violaciones muchas ya superadas.

Especialmente este año 2023, he podido observar, y sería interesante saber si así ocurre en otros espacios, la resistencia de quienes bien pudieran ser considerados parte de ese «colectivo» a que así lo sean por considerar indebida y manipulada su voluntad y libertad en apoyar las formas y sus narrativas, lo que atentaría abiertamente con la libertad de asociación y libre desenvolvimiento de la personalidad como Derechos Fundamentales, lo cual pondría a estos propios movimientos y colectivos en situaciones mucho más gravosas que las que junio de 1969 restringían las libertades civiles y que dieron lugar a las genuinas manifestaciones a favor de los entonces indebidamente discriminados.

Recuerdo la opinión de uno de mis apreciados amigos gays que NO aboga por la «legalización» del llamado «matrimonio igualitario», que escuchaba con atención mis opiniones sobre la idea de matrimonio como instrumento de control social y político y como debería por el contrario promoverse su supresión como institución legal y que las uniones libres y voluntarias cualesquiera que sean, incluso no circunscritas a dos personas como ejercicio del derecho a la libertad de asociación, libre desenvolvimiento de la personalidad y a desarrollar su propio proyecto de vida se identificarían más bien como fenómenos «alegales» reconocidos más no creados ficcionalmente mediante legislación, ante lo cual no tardó en tomar la palabra para señalar como muchos de los casos las supuestas luchas que justificarían las campañas de ese llamado colectivo LGBT… terminaban separándose y haciéndole un flaco favor a verdaderas y muy graves situaciones de discriminación y hasta de sistematización de abusos y daños.

Refería nuestro apreciado contertulio como en modo alguno podía sumarse a una celebración de un pretendido orgullo de algo fabricado como la «ideología de género» que al igual que otras narrativas creadas por los movimientos «woke» y «progre» se han convertido en una suerte de centro de recepción y reclutamiento de resentimientos, taras y complejos con finalidad ideológica que se apoya en la manipulación de discursos como el del feminismo o el racismo irracional, el del lenguaje de la corrección política, el lenguaje inclusivo radical, la cultura de la cancelación, de la apropiación cultural, el terraplanismo o el discurso de odio, las llamadas acciones o discriminación positiva, entre otros fenómenos que materialmente no son más que narrativas caústicas, con tono cínico y con descaro frente a graves transgresiones proferidas por sus promotores ideológicos; manifestaciones ajenas a genuina empatía, plagados de maldad, de mal sana hipersexualización, de sofismas, eufemismos y falacias con finalidad de provocación y racionalización como mecanismo de defensa en la que se apunta a la caricaturización de la realidad para desviar, diluir y atenuar la percepción de las transgresiones y de responsabilidad de un cacareado igualitarismo devenido en lo que podría definirse como igualitaritaje.

Ciertamente que en el transitar de la historia hemos presenciado y padecido graves episodios de discriminación, abusos y daños a personas y grupos vulnerables, especialmente a su dignidad, situaciones que en la gran mayoría de los casos obedecen a la más primitiva y barbárica ignorancia de los perpetradores, por eso es que ha de preocuparnos enormemente todas esas imposturas que con un velo de supuesta atención a personas que ciertamente pudieran verse afectadas y que son utilizadas para fines distintos a los de evitar transgresiones, algo que es absolutamente indignante que luego se materializa con un sin numero de grupos y movimientos como los arriba referidos de los que no es difícil observar un muy interesante fenómeno de manipulación narrativa y sesgos donde si bien puede partirse de hechos verificables como recientemente leí de un importente y apreciado pensandor de la libertad, no son más que partes de verdades exageradas rodeadas de mentiras («a piece of exaggerated truth surrounded by lies«), lo que hay que siempre tener en cuenta en asuntos como los que hoy tratamos.

Queremos, quiero yo personalmente, felicitar y apoyar a quienes pudiendo ser considerados parte de esos «colectivos», reconocen las manipulaciones y trampas ideológicas a las que contantemente están sometidos que desindividualizan, despersonifican, deshumanizan a las personas como seres únicos y distintos con dignidad propia.

A ustedes, que perfectamente saben a quienes me dirijo, porque bastante hemos conversado sobre tan importantes temas y sus aportes, y a todas las personas que defienden la libertad, los derechos fundamentales y la responsabilidad que le es inherente sin ver ni distinguir categorías creadas e impuestas, sin que sea necesario día o mes de orgullo o no orgullo, mi admiración, apoyo y respeto, todo ello en el absoluto conocimiento que somos cada vez más quienes nos convencemos que la dignidad humana no puede reducirse a etiquetas caprichosas ni manifestaciones manipuladas, como tampoco a una noción de orgullo segregacionista, como si el único motivo de orgullo fuera el relativo a la identidad acrítica, a veces forzada con categorías y etiquetas de un cada vez más rebuscado acrónimo, incluso negando y rechazando la misma génesis del ser, y en el que no le asistiría orgullo o dignidad alguna a quien no se vea incluido esos fictos estancos, cuando ello no es así, el orgullo y la dignidad se evidencian aún más cuando se acepta con entereza y humildad nuestra naturaleza y condición humana.

Sin duda que las celebraciones y conmemoraciones por los llamados día y mes del orgullo del creciente y controversial acrónimo LGBTTTQQIAA+ bien pueden generar tensiones y reacciones no solo de sectores de la sociedad que no lo comparten, y están en su derecho de no hacerlo, así como cada vez más frecuente a lo interno de las personas que pretende estar allí incluidas y que por el contrario no se identifican y hasta lo adversan, todo lo cual es una excelente invitación a reflexionar sobre si ser crítico a tales manifestaciones podría entenderse como alguna forma de discriminación, o si por el contrario, ese pensamiento crítico y resistencia a la imposición de formas únicas de pensamiento representan de mejor manera las características de una sociedad civilizada ya que la libertad de expresión y manifestación de ideas en el marco de la pluralidad del pensamiento sin imposiciones e intromisiones abusivas son necesarias y beneficiosas en toda sociedad libre y democrática.

Libertad de asociación, libre desenvolvimiento de la personalidad y de proyecto personal de vida con responsabilidad, dignidad y respeto, no solo a otros que pueden pensar distinto, sino más importante, a nosotros mismos.