Por Armando Martini Pietri,
03/07/2017
La Venezuela decorosa está
exigida en reconocer al mundo sus buenos oficios y las declaraciones que en
apoyo se emiten a su favor. Suficientes al inicio, sin embargo, el
desbordamiento de hechos y eventos demuestran lo exiguo que representan hoy.
Rechazar la Constituyente,
violatoria de los principios del Estado de Derecho e igualdad de los derechos
políticos, ubicándonos en el terreno oscuro, escabroso y peligroso como lo es
un régimen castrista comunista militarista, aderezado con desbocada e incivil
represión; precisa dejar la palabrería y encarar la situación. No hacerlo,
logrará servidumbre y esclavitud.
Este diabólico Gobierno será
recordado como el más lóbrego de nuestra historia. Sus integrantes han superado
con exceso las expectativas sobre índices de maldad. Cada día con mayor fuerza
asumen actitudes, que calificarlos representantes del mal, no es
exageración. El amor, justicia, convivencia, romanticismos e ilusiones son
agradables y sanadores pero la realidad es diferente y se impone. No es pesimismo
ni desesperanza, es realidad pura y cruda.
