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sábado, 29 de agosto de 2015

Las burbujas chinas, por Miguel Méndez Rodulfo



Miguel Méndez Rodulfo 28 de agosto de 2015

Aunque el tema de mis reflexiones esta semana sea el efecto China, no puedo dejar de mencionar la torpeza e inhumanidad del régimen en el manejo del cierre fronterizo con Colombia. En un momento de crisis mundial de refugiados, de oleadas de desplazamientos humanos hacia Europa, desde África y los Balcanes, con su secuela de accidentes y muertes; en medio de la campaña xenofóbica de Trump, no entiendo francamente como se le ocurre a este gobierno provocar una crisis humanitaria con ciudadanos de vecino país, que por lo demás llevaban años trabajando y viviendo en Venezuela.

martes, 23 de septiembre de 2014

Venezuela: La tercera invasión, Antonio Navalón


Por Antonio Navalón, 21/09/2014

El cambio geoestratégico que se está produciendo en América tiene varios componentes. El más importante es la sustitución, aunque sin repercusiones políticas inmediatas, de la potencia aún dominante (Estados Unidos) por otras fuerzas económicas, como ocurre con la paulatina ocupación de la zona por China.

Prestarle dinero al país que sigue teniendo las mayores reservas de petróleo del mundo tiene poco misterio, en el sentido de que —si Venezuela no estalla políticamente— siempre se podrá recuperar la inversión.

Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Caracas, con un flujo cercano a los 70.000 millones de dólares anuales. Sin embargo, de golpe, como pasó un día con los chavistas y luego con los cubanos, los chinos empiezan a multiplicarse en todos los sectores de la economía venezolana.

No es sólo que Venezuela sea el mayor consumidor de celulares fabricados en China de toda América Latina, no es sólo que nadie sepa la cifra de los médicos cubanos que trabajan en las misiones o el número exacto de consejeros militares, es que en un país con una población relativamente pequeña (menos de 31 millones de habitantes) hay más de 400.0000 chinos.

Chinos y venezolanos han establecido una relación económica bilateral que ha crecido exponencialmente en los 15 años de chavismo y que en el fondo se ha convertido en la trinchera de resistencia del régimen. Las cifras son claras: el intercambio comercial entre ambos países ha pasado de 12.000 millones de dólares en 2000 a más de 23.000 al año.

Nicolás Maduro comenzó su mandato con un viaje a China. Ahora la presencia china en Venezuela (como en otros países latinoamericanos) adquiere características peculiares porque ya no solo se trata de financiar al país a cambio de productos —petróleo y materiales estratégicos mineros—, sino que también significa entrar e intercambiar bienes de consumo. La compra de grandes almacenes lo prueba.

Pekín no es un enemigo ideológico de los otros equilibrios de la zona, pero sí es una potencia económica emergente. Además, tiene una doble estrategia: el peso específico y súbito que le da la población de origen chino y una exportación masiva de técnicos (uno de los grandes campos en los que Pekín ha invertido en los últimos diez años) para ocupar no sólo los espacios físicos a través del dinero, sino los intangibles mediante el desarrollo tecnológico propio.

China está propiciando, con créditos especiales, la recuperación de infraestructuras y la creación de nuevos sistemas de comunicación en la zona, lo que le permite enlazar y ocupar territorios como antes Estados Unidos o la Unión Europea.

Los trenes y los grandes puertos son los mejores ejemplos. Así, los caminos de hierro regresan a América Latina de la mano de los chinos, que acaban de prestar 7.500 millones de dólares a Venezuela para la construcción de una línea ferroviaria de 468 kilómetros, de la que China Railways Engineering poseerá un 40%. China invierte unos 1.900 millones de dólares al año en la nación bolivariana.

Y no hay que perder de vista que Chávez se dedicó a rearmarse y a buscar el equilibrio en la zona con compras masivas de material militar a la Rusia de Putin. Ahora, por primera vez, los chinos no sólo financian al país a cambio de obtener petróleo y productos de los que carecen, sino que, en una repetición de la historia, acaparan materias primas para seguir manteniendo su nivel de desarrollo.

La posibilidad de cooperación en los sectores del transporte ferroviario y el energético, así como el empeño chino en convertirse en una potencia en trenes de alta velocidad en el continente americano, donde no tienen competencia directa estadounidense, se traduce en acuerdos como el firmado en el área de Junin —considerada el cinturón de petróleo de Orinoco— entre China International Trust and Investment Corporation y Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).

Asimismo, se prevé la creación de una compañía entre PDVSA y la empresa china de tecnología Sinotec para explorar y explotar yacimientos. El Banco de Desarrollo de China otorgará un préstamo por 500 millones de dólares para la compra de maquinaria y tecnología petrolera.

China importa de Venezuela más de 500.000 barriles de petróleo diarios, un 10% de sus importaciones totales de crudo. Se prevé que para el 2016 la cifra se duplique. Pero, para llegar a ese punto, primero debe convertirse en dueña de la capacidad de explotación de los pozos petrolíferos.

Otro problema que se presenta en esta macrolucha estratégica deriva del equilibrio entre chinos y rusos. No es casual la vuelta del activismo ruso a Cuba porque, a fin de cuentas, la segunda invasión de Venezuela, llevada a cabo por los cubanos durante el mandato de Chávez, es un fenómeno de penetración ideológica, militar y de control social que no debe menospreciarse.

En términos absolutos, Estados Unidos es en apariencia el gran ausente en la lucha por el control de Venezuela, dada la penetración física y en sistemas de seguridad de los cubanos. Y ahora se presenta la tercera invasión que es la financiera y tecnológica a cargo de China. Los vacíos siempre se llenan.

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/09/21/actualidad/1411334871_251193.html

viernes, 18 de octubre de 2013

África para los chinos (I), Vladimiro Mujica


Por Vladimiro Mujica, 17/10/2013

El 5 de junio de 1873, Sir Francis Galton FRS, el primo de Charles Darwin, un distinguido explorador de África, envió una carta al editor del Times exponiendo un horrendo argumento para “domesticar” y colonizar lo que era entonces conocido como el continente negro. Para más señas, conviene precisar que Galton fue uno de los pioneros de la eugenesia, esto es, la aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana que con todas sus controversiales implicaciones fue usada por Hitler para avanzar sus delirios de la Raza Maestra Germana.

La carta es muy larga, pero me voy a permitir la licencia de traducir algunos trozos que son importantes para lo que sigue.

“(…) Mi propuesta estimula, como parte de nuestra política nacional, los asentamientos chinos en uno de los lugares más adecuados en la costa este de África en la creencia de que los inmigrantes chinos no sólo mantendrán su posición, sino que se multiplicarán y sus descendientes suplantarán a la inferior raza negra. Yo esperaría que la gran parte de la costa de África, ahora escasamente ocupada por perezosos, y parlanchines salvajes que viven bajo la soberanía nominal del Zanzíbar o Portugal, podría en pocos años estar atendida por chinos industriosos y amantes del orden, viviendo bien sea en una dependencia parcial de China o en perfecta libertad bajo su propia ley. En este último caso su situación sería similar a la de los habitantes de Liberia, en África occidental, el territorio que fue comprado hace 50 años y apartado como un Estado independiente para la recepción de los negros liberados de América”.

jueves, 31 de enero de 2013

La Causa R: Acuerdo de minerales con China es la desnacionalización del país


Nota de prensa (PS), 29/01/2013

El Diputado a la Asamblea Nacional, Andrés Velásquez, en compañía del también Diputado Américo De Grazia, manifestó este martes en rueda de prensa su alarma sobre lo que para él está ocurriendo en materia de soberanía en Venezuela. “Se viene produciendo una especie de desnacionalización del país que hoy tiene su punto más culminante en el acuerdo que se ha hecho público entre el Gobierno nacional y la República Popular China”.

Aseguró que el convenio le entrega al Gobierno chino, “La exploración y prospección de todos los minerales del país. Se anuncia un acuerdo que ni siquiera ha pasado por el Parlamento nacional y según nuestra Constitución, en el artículo 187, todo acuerdo de interés nacional con otras naciones implica una aprobación por parte de la Asamblea Nacional”.

Señaló que también se trasgreden los artículos 12 y 301 de la Constitución en lo relacionado al manejo de los minerales.

“Si es grave poner en manos de otro país una información tan estratégica, lo es más cuando el propio país que hace la investigación tiene interés en la explotación de esos minerales. A China ya se le entregaron las minas Las Cristinas que es la mayor reserva aurífera que tenemos en Venezuela y una de las mayores minas de América Latina y del mundo”, argumentó.

Velásquez recordó que desde los años ´80 en Venezuela la Empresa CVG Tecmin tiene mapeada y levantada la prospección y exploración, definidos lugares, puntos y cantidad concreta de la reserva aurífera en especial en Bolívar y la región andina. “Material que lo están explotando incluso, en este instante y llevándoselo a Colombia por los caminos verdes de contrabando”.

Explicó que es la empresa Citigroup quien representa a China en esta negociación y que ya tenía responsabilidades en Venezuela de construcción de viviendas en Fuerte Tiuna “con mano de trabajo esclava traída desde China”.

Destacó, “El gobierno venezolano desprecia a nuestros técnicos e ingenieros y expresa mucho más amor y consideración a los chinos, cubanos, iraníes y rusos que también están en la exploración y explotación minera. Mientras el gobierno se abre de piernas para entregarle toda la minería al gobierno chino, hay persecución y prohibición al derecho al trabajo de hombres y mujeres que se han dedicado por años a la pequeña y mediana minería”.

Continuó diciendo, “Tenemos cuatro trabajadores mineros en la Cárcel de Vista Hermosa acusados por delitos penales del ambiente, asociación para delinquir, contravención de planes de ordenación del territorio en zonas montañosas, ocupación ilícita en áreas naturales protegidas y manejo indebido de sustancias o materiales peligrosos. Mientras que a otros países se le otorga de manera fraudulenta e ilegal todo tipo de contratos y facilidades”.

Aseguró que esta situación ocurre debido a las deudas que tiene el Gobierno nacional con el Gobierno chino. “A los chinos se les está entregando hoy petróleo en pago por los créditos de financiamiento. Se les está cediendo además, mineral de hierro, ahora van por el oro y el coltán. Lo único que falta darles son las empresas de aluminio en el Estado Bolívar”.

Balance negativo

El Diputado consideró de extrema gravedad que las empresas básicas de Guayana no tengan sustentabilidad por ellas mismas. “Sidor viene de producir 4.2 millones de toneladas por año y terminó en 1.7 millones de toneladas el año pasado. Bauxilum viene de producir 5.9 millones toneladas por año en este mismo gobierno y terminó en 2.4 millones de toneladas. Bauxilum, producción de alúmina venía de producir 1927 toneladas y cayó a 808. Venalum, que era la gallinita de los huevos de oro, produjo apenas 147 mil toneladas de aluminio. Alcasa produjo el año pasado 54 mil toneladas y venía de producir 192 mil toneladas por año”.

“La voracidad de recursos que tiene este régimen y la necesidad de dólares, los lleva a comprometer las riquezas del país para sustentar un gobierno inepto y represivo”, concluyó.

Juan José Ojeda Díaz
Prensa de Solidaridad
@juanjoseojeda 


martes, 10 de enero de 2012

Cuando China gobierne


Prodavinci - http://prodavinci.com
por Ivan Krastev

Para un europeo en estos días, pensar en el futuro resulta perturbador. Estados Unidos está militarmente sobreexigido, políticamente polarizado y financieramente endeudado. La Unión Europea parece al borde del colapso, y muchos no europeos ven al viejo continente como una potencia retirada que todavía puede impresionar al mundo con sus buenos modales, pero no con valor o ambición.

Las encuestas globales de opinión en los últimos tres años indican de manera consistente que muchos le están dando la espalda a Occidente y -con esperanza, miedo o ambas cosas- ven como China se va apropiando del lugar central. Como dice la vieja broma, los optimistas están aprendiendo a hablar chino; los pesimistas, a usar una Kalashnikov.

Si bien un pequeño ejército de expertos sostiene que el ascenso de China al poder no debería darse por sentado, y que sus cimientos económicos, políticos y demográficos son frágiles, la creencia popular es que el poder de China está creciendo. Muchos se preguntan cómo sería una Pax Sinica global: ¿Cómo se manifestaría la influencia global de China? ¿Cómo diferiría la hegemonía china de la variedad estadounidense?

En términos generales, las cuestiones vinculadas a la ideología, la economía, la historia y el poder militar dominan el debate en China hoy. Pero, cuando se compara el mundo estadounidense de hoy con un posible mundo chino de mañana, el contraste más sorprendente es cómo los norteamericanos y los chinos experimentan el mundo más allá de sus fronteras.

Estados Unidos es un país de inmigrantes, pero también una nación de gente que nunca emigra. En particular, los estadounidenses que viven fuera de Estados Unidos no reciben el nombre de inmigrantes, sino de “expatriados”. Estados Unidos le regaló al mundo la noción del crisol -un mecanismo de cocción alquímica donde diversos grupos étnicos y religiosos se mezclan voluntariamente, produciendo una nueva identidad estadounidense-. Y si bien los críticos pueden decir que el crisol es un mito nacional, alimentó tenazmente la imaginación colectiva de Estados Unidos.

Desde que los primeros europeos se asentaron allí en el siglo XVII, gente de todo el mundo se sintió atraída por el sueño americano de un futuro mejor; la atracción de Estados Unidos es en parte su capacidad para transformar a los demás en norteamericanos. Como dijo un ruso que hoy es catedrático de la Universidad de Oxford, “Uno puede convertirse en estadounidense, pero nunca puede volverse un inglés”. Por lo tanto, no sorprende que la agenda global de Estados Unidos sea transformadora; es un generador de reglas.

Los chinos, por otra parte, no intentaron cambiar el mundo, sino más bien ajustarse a él. Las relaciones de China con otros países se canalizan a través de su diáspora, y los chinos perciben al mundo a través de su experiencia como inmigrantes.

Hoy, más chinos viven fuera de China que franceses en Francia, y estos chinos en el exterior representan la mayor cantidad de inversores en China. De hecho, hace apenas 20 años, los chinos que vivían en el exterior producían aproximadamente tanta riqueza como toda la población interna de China. Primero triunfó la diáspora china, luego la propia China.

Los barrios chinos -muchas veces comunidades insulares situadas en grandes ciudades de todo el mundo- son la médula de la diáspora china. Como alguna vez observó el politólogo Lucien Pye, “los chinos ven una diferencia tan absoluta entre ellos y los demás que inconscientemente consideran natural referirse a aquellos en cuya tierra natal viven como “extranjeros”.

Si bien el crisol estadounidense transforma a los demás, los barrios chinos les enseñan a sus habitantes a ajustarse -para beneficiarse de las reglas y de los negocios de sus anfitriones y a la vez mantenerse separados-. Mientras los norteamericanos llevan su bandera en alto, los chinos se esfuerzan por ser invisibles. Las comunidades chinas en todo el mundo se las han ingeniado para volverse influyentes en sus nuevas patrias, sin plantear una amenaza; ser cerradas y no transparentes sin provocar enojo; ser un puente hacia China sin aparentar ser una quinta columna.

Como China tiene que ver con la adaptación, no con la transformación, es improbable que cambie al mundo dramáticamente si alguna vez asumiera el asiento del conductor global. Pero esto no implica que China no vaya a explotar ese mundo para beneficio propio

Estados Unidos, al menos en la teoría, prefiere que los otros países compartan sus valores y actúen como norteamericanos. China no puede más que temer un mundo donde todos se comporten como los chinos. De modo que, en un futuro dominado por China, los chinos no fijarán las reglas; más bien, intentarán extraer el mayor provecho posible de las reglas que ya existen.

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Project Syndicate

Ivan Krastev es presidente del Centro para Estrategias Liberales en Sofía y miembro permanente del Instituto para Ciencias Humanas, Viena.