El analista y profesor universitario explicó que la desesperanza aprendida no puede ser permanente porque va en contra de la naturaleza del hombre, que constantemente tiene anhelos y esperanzas. Considera que la respuesta política de la población ante irregularidades como la vivida con la inscripción de candidatos presidenciales, dependerá del liderazgo político
Durante los últimos 25 años el chavismo ha promovido la desesperanza aprendida mediante mensajes políticos, señales y propagandas dirigidos a la población con el fin de desmovilizar políticamente. Estos pueden tener un efecto momentáneo, pero no duradero, aseguró el sociólogo y profesor universitario Francisco Coello.
El experto señaló, en entrevista con El Pitazo, que el término desesperanza aprendida es usado en psicología social. Quienes lo emplean para fines políticos buscan que los grupos se comporten pasivamente porque creen que son incapaces de logros o cambios.
Esos objetivos desmovilizadores comenzaron a conocer sus reveses. A juicio de Coello, la elección Primaria opositora de octubre de 2022 demostró que se puede promover esa desesperanza por un tiempo, pero no permanentemente porque el ser humano no puede vivir sin esperanza y sin anhelo, especialmente en momentos como los que vive el país, en los que se ha llegado a situaciones límite.
«Puede que por un momento puedan golpear el deseo de cambio de la gente, pero esta aspiración sigue presente tanto en los que se quedan como en los que se van, porque el hecho de que 8 millones de venezolanos se hayan ido del país lo que dice es que no se resignan a una vida sin futuro», declaró el sociólogo.
La respuesta de cara a las presidenciales
La negativa del Consejo Nacional Electoral (CNE) de inscribir a Corina Yoris —representante de María Corina Machado— como candidata presidencial por la Plataforma Unitaria generó en algunos caraqueños un sentimiento de decepción hacia el sistema electoral y las instituciones venezolanas, según pudo recoger El Pitazo en un recorrido realizado por la ciudad capital.
De cualquier modo, medir el ánimo de la población y las posibles reacciones que esa decepción pueda generar es algo prematuro, según explicó el sociólogo, pues en principio sería necesaria una medición calificada. Además, indicó que la respuesta política en estos momentos, cuando se viene de observar las irregularidades durante la inscripción de candidatos presidenciales, es impredecible. Dos razones explican el hecho: en primer lugar, por el largo tiempo que en términos políticos y sociales representan los cuatro meses que quedan para realizar la elección presidencial del 28 de julio.
En segundo lugar, según las consideraciones de Coello, la reacción política se relaciona con el liderazgo, su comportamiento y decisiones en las próximas semanas y meses. Destacó que hay candidaturas que no despiertan mayor interés en la población, mientras que hay una oferta opositora que habría que ver si encaja en esos intereses y si la gente ve representado en esa candidatura el sentimiento que experimentó cuando María Corina Machado ganó la Primaria


