Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Elección Presidencial 2012 Campaña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elección Presidencial 2012 Campaña. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de octubre de 2012

La tarjeta de la Unidad para el 7O



Red de Encuentro Ciudadano
Boletín #3, Año 2, 05/12/2012

Génesis de la Tarjeta de la Unidad

El Jueves 14 de Julio la Mesa de la Unidad Democrática presentó la Tarjeta de la Unidad, que servirá para apoyar la opción del candidato presidencial Henrique Capriles Radonski.

Esta tarjeta, avalada por los partidos: Acción Democrática, Copei, Proyecto Venezuela, Causa R, Alianza al Bravo Pueblo,  Bandera Roja, MAS, Cuentas Claras, Movimiento Republicano, URD, Gente Emergente, Opina, Convergencia, Movimiento Laborista, PPT, Electores Libres, OFM, es el fruto de largas discusiones tanto en el seno de la Mesa de la Unidad Democrática, como en infinidad de ONG y grupos de la Sociedad Civil que luchamos por el rescate de la democracia venezolana.

Dichas discusiones se centraron básicamente en la pertinencia de que los partidos que forman parte de la Mesa de la Unidad Democrática presentaran una tarjeta única en los comicios presidenciales del 7 de Octubre o, si en cambio, cada uno debería presentar su propia tarjeta.

Ambos grupos esgrimían argumentos validos: que si una tarjeta única sería una muestra contundente de que la unidad era sólida, además de que se convertiría en una alternativa válida tanto para el votante no alineado que se oponía al gobierno, como para el chavista ligth, decían unos; que si el abandonar la tarjeta del partido implicaría perder su estatus frente al CNE, además de que se dejaría una sola tarjeta en medio de un mar de tarjetas oficialistas, argumentaban los otros.

Lo cierto es que al final se optó por la solución más salomónica: dejar que cada partido decidiera si quería apoyar la Tarjera de la Unidad, que ya no se llamaría Tarjeta Unica, o bien, quería ir con su propia tarjeta.

Llegado a este punto cabe destacar, como lo hicieron el Secretario de la Mesa de la Unidad, Ramón Guillermo Aveledo, y el Alcalde Metropolitano, Antonio Ledezma, en el momento del lanzamiento de la Tarjeta de la Unidad, que: “Cualquier manera es legítima para votar por Capriles Radonski”; “el elector podrá votar por cualquiera de las opciones de Capriles y el resultado será el mismo”;  "no se trata de ninguna competencia entre nosotros sino una confluencia, o gigantesca cuenta hidrográfica en la que distintas vertientes suman en un solo caudal formidable"; “presentan la opción de la tarjeta unitaria como un compromiso de responsabilidad frente al país”.

Una posición personal  frente a la Tarjeta de la Unidad

En lo personal, siempre he  sido partidario de la Tarjeta Unica, dado que considero, como seguramente lo harán muchos otros ciudadanos, que el momento histórico que vive nuestro país exige la mayor muestra de desprendimiento de parte de todos aquellos que estamos luchando por la recuperación de nuestra democracia y por evitar el colapso definitivo de la patria. Por ello creo que en este momento, el uso de la tarjeta de los partidos es un acto egoísta de frio cálculo político en el que se trata de ganar puntos a cuenta del voto del ciudadano que, sin ser militantes de un  partido, deciden votar por la tarjeta de dicha organización política simplemente porque sabe que la misma hace oposición al gobierno autocrático de Chávez.

Respeto la decisión de la Mesa de la Unidad Democrática en el entendido de que lo principal es mantener la solidez de la plataforma política del candidato de la democracia, Henrique Capriles Radonski. Sin embargo, considero que al dejarse abierta la posibilidad de que los partidos, que así lo decidieran, pudieran ir con su propia tarjeta, se pierde, de cierta manera, la razón de ser la Tarjeta de la Unidad, ya que muchos electores no partidistas pueden ser inducidos por la propaganda política a usar la tarjeta de uno u otro partido; de manera que no se podrá evitar que, al final de la contienda, algunos partidos exhiban un apoyo que realmente no les pertenece.

En todo caso, considero que la Tarjeta de la Unidad es una opción válida para cualquier ciudadano no identificado con alguno de los partidos políticos del bloque democrático.

Los cuatro que retiraron su apoyo a la democracia

Ahora me gustaría referirme a los cuatro (4) pequeños partidos que el pasado Martes 11 de Septiembre, asesorados legalmente por el ex gobernador del estado Anzoátegui, David De Lima, retiraron su apoyo a la candidatura de Capriles Radonsky.

Estos partidos son  "Unidad Democrática", “Manos por Venezuela", "Piedra" y "Cambio-Pana", los cuales alegan que se retiraron porque fueron excluidos de las alianzas para las elecciones regionales de Diciembre. Además de diferencias técnicas con el Comando Venezuela; aun cuando se corre la especie de que la directiva de cada uno de estos partidos recibieron la nada despreciable cifra de 200mil US$ de manos del susodicho Sr. De Lima.

Debido a la  fecha en que se retiran dichos partidos, es imposible modificar el tarjetón de votación, lo que implica que si se vota por estas tarjetas el 7 de octubre, el voto se contabilizará como nulo, es más, existe la posibilidad de que puedan dar su apoyo a cualquier otro candidato.

Estoy convencido de que, con esta acción, lo que se busca es crear confusión entre los electores.

A continuación se reproduce una imagen del tarjetón electoral que se utilizará el 7 de Octubre, en el cual aparecen encerradas en un círculo rojo los partidos que retiraron el apoyo a la candidatura de Capriles (las tarjetas que apoyan a otros candidatos aparecen borrosas a efectos de este artículos).  Por otra parte, la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática, que se encuentra en el segundo puesto, de derecha a izquierda, en la última línea del tarjetón, aparece enmarcada en un círculo azul de línea segmentada.

Es importante que el elector que desee favorecer con su voto al candidato de la unidad democrática esté alerta para no usar ninguna de las tarjetas de los cuatro (4) partidos que retiraron el apoyo a Capriles, pues dicho voto se perdería. Use la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática, o  la del partido de su preferencia, recuerda que “Cada voto cuenta”.

“José Felix”, Editor Principal

Para leer completo el Boletín # 2, Año 2, pulse aquí:

Otros artículos en el Boletín # 2

- Y el oro que había en el BCV también se lo gasto !
- Manual del votante activo

jueves, 4 de octubre de 2012

QUIEN NO SE ATREVE A DEBATIR NO MERECE GOBERNAR



Fernando Mires 2 de octubre de 2012

Que las elecciones  del 07. de Octubre de 2012 en Venezuela no estén cruzadas por debates entre los dos contrincantes es un hecho escandaloso y por eso llama la atención de la opinión pública internacional. Tanto más escandaloso  si se toma en cuenta que Henrique Capriles no sólo ha desafiado a debatir, sino incluso, en los mejores términos, así lo ha solicitado al presidente recibiendo en cambio andanadas de insultos, cada uno más grosero que el otro. ¡Qué lástima!

Lástima, porque la de Venezuela no será cualquiera elección.  En ella se encuentran enfrentadas nada menos que las dos formas predominantes de gobernabilidad que priman en América Latina. A un lado el autocratismo político que une a Chávez con Ortega, Morales, Correa, y en parte con Fernández. Al otro lado el proyecto de democracia social representado por Capriles, muy cerca de Rousseff, de Mujica, de Fúnez, de Humala e incluso de Santos.

Las dos principales formas de gobernabilidad latinoamericana están avaladas por sus respectivos paradigmas, teorías y culturas políticas ¡Cuánto ganarían las nuevas generaciones si pudiesen presenciar o leer un debate entre dos de los exponentes más dilectos de ambas formas de representación! ¡Cómo se enriquecería el bagaje político latinoamericano si Chávez hubiera salido de su autismo ideológico, aceptando un debate que hasta sus huestes – y sobre todo sus huestes- requieren escuchar!

En todos los países democráticos los candidatos debaten entre sí. Ahí ponen a prueba su prestancia, su dicción, sus proyectos, sus programas. Es en esos momentos discutitivos cuando la política alcanza su máxima expresión. De ahí que un proceso electoral sin debate, es decir, sin el elemento fundamental del hacer político, es un procedimiento democrático a medias. Porque, y esa es la experiencia democrática, cuando dos contrincantes debaten, ese debate continúa al interior de las familias, de las asociaciones, en el trabajo, e incluso en  los bares de la llamada sociedad civil. A través del debate pre-presidencial la nación discute consigo misma, buscando su destino común.

La política nació con el debate en la polis griega. A través de argumentos antagónicos la ciudadanía de origen se convertía en una de ejercicio. Desde esos momentos la polis solo podía existir sobre la base de la polémica. Eso, y no sus riquezas, o su poderío militar, o su cultura, fue lo que más diferenció a los griegos de los pueblos bárbaros. Hoy en día ocurre lo mismo: la política sigue portando consigo el sello ateniense: el debate. Las democracias no sólo son institucionales. Son, además, discursivas. Esa es la razón por la cual cuando un político niega el debate, no sólo niega el debate, niega, además, su propia condición política.

No están claras las razones que incitan a Chávez a no aceptar el debate. Hay quienes dicen: su propia formación militar lo impide pues la deliberación no es arte preferido en los cuarteles. O que sus limitaciones de salud le impiden realizar el esfuerzo físico y mental que implica discutir. No pocos piensan: ya se le acabaron las ideas y no tiene nada nuevo que ofrecer. En cualquier caso  las razones menos válidas son las presentadas por el presidente. No son, por cierto, razones políticas. Son simples razones avícolas. Pero no solo las águilas, tampoco las gallinas cazan moscas.

No obstante, cualquiera sea la razón predominante, lo cierto es que si la política es debate, sin debate no hay política. Cuando alguien niega el debate niega a la política. Es por eso que afirmo y sostengo: un político que no se atreve a debatir no merece gobernar

Chávez es un peligro para la democracia


Declaraciones del diputado de la Unión Europea y dirigente político, Daniel Cohn Bendit en el marco de la conferencia-debate que se presentó ayer en La Maison de l' Amerique Latine de Paris, titulada "Lo que está en juego en esta elección presidencial de Venezuela"


Si no lo ves has clic aqui: 

CARTA DE FABRICIO OJEDA (HIJO)


Fabricio Ojeda 02-10-12

La justicia divina se encargará de pasar facturas

Las razones de por qué mi voto será para @hcapriles: Esto lo tenía atragantado desde hace tiempo, y lo más honesto y saludable, supongo, es decirlo. Que me disculpen los que piensan distinto, amigos y parientes, y quienes opinan que por ser hijo de quien soy, tengo “ajuro” que ser chavista.

¿Que los adecos mataron a mi padre? Es cierto, pero eso ocurrió hace 46 años, en una convulsionada etapa histórica en la que el gobierno apeló a la violación de los derechos humanos como estrategia de “defensa” de una incipiente democracia que ellos mismos pervirtieron. Fue un asesinato cometido por hombres específicos, con nombres y apellidos, quienes fallecieron o ya son ancianos, cuyos hijos y nietos no tienen por qué heredar la culpa de sus actos. Agradezco la iniciativa de reabrir el caso, tomada por las actuales autoridades. Valoro ese gesto no por resentimiento, odio ni deseos de venganza, sino porque puede servir para rebatir la tesis oficial del suicidio y recuperar, si no su vida, al menos la dignidad del sacrificio de mi padre. Yo, por mi parte, los perdono.

La justicia divina se encargará de pasar facturas. Y si la justicia terrenal actúa y queda aún alguien a quién sancionar, al menos moralmente, que se le castigue con todas las garantías, pero los venezolanos debemos asumir el futuro. No podemos pasar toda la vida enfrentándonos por lo que sucedió en los años 60. Si alguna enseñanza nos debe quedar de estas últimas cinco décadas y media, es que ningún país avanza si una mitad busca dominar a la otra, si cada quien anda por su lado despotricando o persiguiendo al adversario, apostando sólo a intereses particulares o colectivos sectarios.

La única manera de progresar es trabajando todos, sin distinciones, egoísmos, mesías o caudillos, sin imposiciones, dejando de lado los antagonismos políticos para construir como hermanos una Venezuela mejor.

Respeto la posición de cada quien, en especial de miembros de mi familia, y siempre defenderé su derecho a expresarla y actuar según sus principios y creencias. Para ellos, el cariño sigue siendo el mismo. Lo que aquí escribo es algo individual que no tiene por qué involucrarlos. No se trata de un “salto de talanquera”, pues jamás he creído conveniente que los militares, de derecha o izquierda, gobiernen, entre otras cosas porque su visión y formación cuartelaria los acostumbra a mandar u obedecer sin derecho a pataleo, y además, la historia enseña que por lo general se quieren quedar toda la vida en el poder.

Nadie me “calentó las orejas” (en este caso quedaría mejor decir “enfrió”) ni me pagó un céntimo. Prefiero subsistir con mi modesto trabajo, pero mantener la conciencia tranquila. Esto lo digo para adelantarme a las malas lenguas, y para quienes ven en el insulto y la descalificación una forma válida de ataque (impulsada por su máximo líder) contra quienes piensan diferente y tienen la osadía de expresarlo. Dicho esto, ahí van las razones de por qué yo, Fabricio Ojeda Díaz, votaré por Henrique Capriles y no por el teniente coronel Hugo Chávez:

En primer lugar, porque deseo elegir a una persona cuyo estado de salud no genere la incertidumbre de si podrá o no ocuparse de los asuntos concernientes al Estado. Alguien que no tenga una concepción militarista del poder ni militarizada de la sociedad, que no difunda un discurso de odio y confrontación, sino que por el contrario, promueva, respete y defienda el derecho a pensar diferente, como esencia de la democracia.

Quiero que se acaben las divisiones y enfrentamientos entre viejos amigos, entre hermanos, entre padres e hijos, entre parejas, entre venezolanos; que la violencia no esté a la vuelta de la esquina, y que de nuestro vocabulario se eliminen las palabras guerra, invasión y muerte.

Prefiero votar por un hombre de las nuevas generaciones, nacido en 1972 (seis años después de la muerte de mi padre), con ideas modernas, que no está contaminado con los vicios del pasado ni comprometido con los abusos y desviaciones que se cometieron durante la vieja democracia. Un hombre que en cada discurso llama a la inclusión, a la paz, a la hermandad, a la seguridad, a la inversión en un esquema de garantías jurídicas, a la unión de los sectores público y privado para lograr el desarrollo del país, con empleo digno, sin expropiaciones caprichosas, sin zozobra.

Un candidato que utiliza un lenguaje de respeto, de reconocimiento al adversario, que ha prometido mantener y mejorar programas sociales ya existentes y crear otros, dentro de un clima de libertad de prensa y opinión, sin persecuciones, sin retaliación. Que siempre llama a la reconciliación de los venezolanos y promete utilizar nuestros recursos para solucionar los graves problemas que nos afectan, y no para financiar proyectos utópicos ni gobiernos y dictaduras extranjeras.

Un joven sencillo, sin poses, con un lenguaje claro, que ha dedicado su vida al estudio, al trabajo y la lucha política, en lugar de disfrutar de los privilegios inherentes al hecho casual de haber nacido -como Bolívar- en el seno de una familia pudiente.

Un venezolano que no se va a volver “loco con los reales” del tesoro público, pues ya lo ha demostrado en los cargos públicos que ha ejercido por mandato popular, como diputado, alcalde de Baruta y gobernador del estado Miranda.

En fin, un hombre que tendrá la responsabilidad de dirigir a Venezuela dentro de un esquema de no confrontación, de tolerancia y respeto hacia los ciudadanos, con servicios públicos eficientes, educación, seguridad, generación de empleo, en paz, pero con mano dura al delito y la corrupción. Eso es lo que necesitamos luego de una etapa traumática de la historia democrática que los venezolanos podemos concluir con los votos este 7 de octubre.

* Fabricio Ojeda Díaz (Periodista/@fojediaz)?

Tomado de: http://www.notitarde.com/VersionImpresa/Pais/Carta-de-Fabricio-Ojeda-(hijo)/2012/10/02/136540

miércoles, 3 de octubre de 2012

CUENTEN LOS VOTOS



Escrito por Enrique Pereira Martes, 02 de Octubre de 2012
@pereiralibre

Quiero que me regalen muchos domingos como el que pasó. A las faldas del Ávila, nos arropamos de un fervor que llenó  nuestras esperanzas y nuestro futuro. Sentimos el inmenso poder de un verdadero pueblo que promueve un cambio y se manifiesta con pasión ante el fallido intento de encadenar nuestras vidas por seis años más.

Escucharlo fue sin duda un regreso a una realidad que había perdido vigencia. Aquellas palabras de  Capriles invadieron el espacio para llenarnos de fuerza, energía y de un renovado espíritu de armonía. Capriles nos hizo ver que podemos ser de nuevo un solo país. Nos acostumbramos a un presidente que habla insultando a los demás y ahora tenemos la oportunidad de entender que hay un mundo mejor en el que podemos caminar hacia una nueva Venezuela. Este domingo nos bañaron de triunfo por adelantado.

No me importa  Chávez que adviertas que la vida sin ti –como presidente- será peligrosa, pues desatarás los demonios de la intranquilidad y la violencia si llegas a perder. Dejó de importarme hace rato tus promesas incumplidas y mi mente ahora sólo piensa en el amanecer del próximo día lunes, cuando nos forraremos de patria en una sola dirección y con un  estado de cosas. Este lunes contaremos los votos y entonces entenderás con claridad que pueblo no es un manojo de seres disfrazados de rojo a la fuerza, para hacerle vítores a tu revolución.

Las caras de susto de los personeros del régimen son nuestra mejor encuesta. Al descubierto, corren en medio de la calle, sin tener como ocultarse. El manto de protección que los cubría al hablar, dejó de producir sus efectos y ahora cuando hablan, se les ve el bojote y la mentira a flor de labios en un desesperado intento por convencernos de las bondades de su supremo jefe. Se acabó la magia y con la falta de ella, se acabaron los votos.

Los venezolanos que hasta un par de semanas atrás dudaban del triunfo de Capriles, ahora se abrazan con fuerza a la esperanza que nos produce ver y entender que llegó el momento de cambiar y así lo reconoce la gran mayoría. Movilizaciones masivas, espontáneas y saturadas de sabor a triunfo nos mueven en la dirección de confirmar que este domingo electoral nos llenaremos de un futuro verdadero, con problemas por resolver, pero manejado por la fórmula que nos conducirá al progreso. Este domingo los venezolanos haremos historia.

Capriles ha venido creciendo con el paso de los días y aquel flaquito de hablar entrecortado que enviamos al interior de la república, para que le hablara al país, regresó con una claridad y un verbo imponente, que tiene la capacidad de mover nuestras fibras.

Los pueblos producen sus líderes cuando los necesitan. También producen la historia que le quieren dejar escrita a sus hijos.


CARA A CARA



Escrito por AMÉRICO MARTÍN el Sep 28th

I
            A días escasos de unas elecciones que más que ninguna otra comprometen el destino del país, los términos de la confrontación se han ido aclarando, a despecho de las desorbitadas promesas de un hombre que sencillamente no puede seguir mandando.

            Mientras Capriles hace un descomunal esfuerzo por racionalizar la campaña con un programa  que presenta a los electores en todas las oportunidades y formas posibles, el presidente Chávez sube el tono de sus injurias y sitúa el debate en un plano esotérico, plagado de “burguesías”, “derechas desestabilizadoras” e “invasiones imperiales”. Es una pugna entre la oferta racional que quiere abrirse paso y las punzantes fantasías que tratan de impedirlo. Con el programa de Capriles cualquiera sabe a qué atenerse. Podrá respaldar o discrepar, pero tiene a su vista el diseño de un nuevo país en el que precisamente se pueda hacer eso: respaldar o discrepar, sin que nadie sea premiado  indebidamente por lo primero ni castigado por lo segundo.

Lo del otro es más simple pero también más aterrador: sus ofertas saltan de un lado al otro según su estado de ánimo. Frente a ellas no cabe sino la lealtad incondicional. El que discrepa arriesga mucho, el que adhiere goza de prebendas que tampoco le aseguran el futuro porque el poderoso mandamás es de afectos volátiles.
II
            Es entonces natural que Capriles quiera “comunicarse”. Le urge ir a la gente, debatir con ella, explicar y oír en busca de respaldos de corazón pero también de cerebro. No desvía su discurso hacia la descalificación ni se pierde en adjetivos que solapen la sustancia de lo que expone. Para llegar a ese estado, convocó la opinión experta de más de 500 especialistas que durante meses trabajaron el programa, su viabilidad y hasta el momento aproximado en que se aplicarían sus recetas. Por eso, el osado compromiso de estremecer al país en sus primeros 100 días no es una promesa alegre sino algo bien meditado, empírica, técnica y científicamente fundado.

            Sabía que para romper el encandilamiento de 14 años de fantasías que nunca se concretaron, debía ir más allá de hablar por los medios o elaborar documentos. Fue así como dispuso la titánica tarea de visitar casa por casa, pueblo por pueblo. Combinó el mitin de plaza pública con el foro popular

            Mientras tanto ¿qué hace el presidente? Parte de algo que puede resumirse así: ha gobernado 14 años con un resultado más bien decepcionante y en algunos aspectos cruciales, catastrófico. Tiene mucho que aclarar y poco que ofrecer. No puede tomar contacto directo con la gente para que no le ocurra lo que vivió en Guayana, frente a trabajadores enardecidos que eran o habían sido de su partido. Fue a hablar y tuvo que soportar que le hablaran. Le exigían respuestas rápidas y lo obligaron a hacer promesas que tampoco cumplirá, como el inicio inmediato de la negociación colectiva y la incorporación de todos los tercerizados a la nómina.

            Aún si lo hubiera querido no puede seguir el ritmo de Capriles, su intenso peregrinar. Es un hombre enfermo, cansado, desmotivado. Reacciona con los reflejos de un antiguo boxeador reclinado en las cuerdas.
III
            Capriles dialoga, Chávez predica. La diferencia entre dialogar y predicar reside en que la primera es bidireccional: te digo y me dices, te replico y me replicas; en tanto que la segunda es unidireccional: te digo, te digo, eres un pasivo receptor de mi mensaje.

            ¿Ese esquema decretaría la derrota de Chávez? No necesariamente. Estamos en plena revolución informática y comunicacional y Chávez guarda una amplia hegemonía mediática que utiliza como le da la gana. Ni el CNE ni ningún órgano público lo controlan. Bien utilizado, ese medio podría contrabalancear la superioridad abierta de Capriles en el contacto con el pueblo. Es verdad que nada sustituye la relación fresca y personal, pero mucho puede lograrse desde el empíreo mediático. El problema es que parte del predominio de Chávez en esa área se pierde porque el arma emocional se desgasta con el uso. Y no tiene mucho efecto usarla para divagar sobre invasiones imperiales que nunca se concretan, planes desestabilizadores que nunca se descubren, más si se rocían con conceptos jurásicos sobre izquierda-derecha y mojigangas parecidas.

            El presidente es un showman. Lo ha sido desde sus tiempos escolares cuando cuatro en mano alegraba el entorno.  Imitando sin tasa los discursos interminables y universales de Fidel, ha sembrado la idea de que su discurso remueve cualquier obstáculo. Pero se sobrestima

            Más que su palabra, obra a su favor el miedo. Los empleados públicos (y son 2.300.000) temen ser despedidos si no votan por Chávez y corean sus actos. Reciben una paga miserable, no discuten contrato ni gozan de estabilidad. Su voz no fluye libremente, como en los países donde no reina el miedo.

            Las encuestas confiables siguen hablando de empate técnico, esta vez con superioridad de Capriles. La clave es el voto oculto, el voto del miedo. La contribución más notable que dará cualquier ciudadano democrático es convencer a los empleados que conozca o a los que temen la represalia del gobierno, de una verdad diamantina: el voto es secreto, archisecreto. Puedes votar libremente sin necesidad de decirle a nadie por quien lo hiciste. Y recuerda: la victoria de Capriles será decisiva para ti porque tu trabajo será respetado, gozarás del derecho a la contratación colectiva y nadie nunca más te humillará obligándote a la impostura de disfrazarte de lo que no eres.