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miércoles, 8 de julio de 2015

El chavismo financió a Tsipras en Grecia, @carlosvilchezn



Por Carlos Vilchez Navamuel, 08/07/2015

Los tentáculos del chavismo llegaron no solo a todo Latinoamérica, sino que alcanzaron países islámicos como Irán, y en Europa a grupos políticos como Podemos en España y de La Coalición de la Izquierda en Grecia conocida por su acrónimo SYRIZA, ambos han sido financiados por el gobierno chavista, los venezolanos despistados ni se dieron cuenta que los petrodólares que entraban al erario público se despilfarraban por el mundo comprando conciencias populistas con ansias de poder.

Un artículo publicado en el periódico español, La Tribuna del País Vasco, nos informó que “Venezuela financió la actividad política del presidente griego, Alexis Tsipras, por recomendación de Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero” Esto lo hizo a través de su embajada en Atenas.

La nota entre otras cosas dice “Según publica el periódico “El Universal” de Caracas, en septiembre de 2010, el Gobierno venezolano, en manos de Hugo Chávez, comenzó a financiar el movimiento político del hoy presidente del Gobierno griego, Alexis Tsipras. El entonces embajador del país bolivariano en el territorio heleno, Rodrigo Chávez Samudio, fue el encargado de estrechar las relaciones políticas y económicas con la coalición de izquierda radical (Syriza) que ya estaba en manos de Alexis Tsipras, así como con la diputada nacional del ala izquierda del PASOK (Partido Socialista), Sofía Sakorafa; el candidato para la presidencia de la región de Atenas para las regionales, Alexis Mitropoulos, y la reconocida poetisa de izquierda, Nadia Valavani, entre otros”.

Más adelante la misma fuente señala que “El pasado domingo, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y primer vicepresidente del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, emparentó al chavismo con el partido español Podemos y con el triunfo en las elecciones griegas de la izquierda radical de Alexis Tsipras y Syriza. "Ahí está lo que pasó en Grecia, ahí está lo que va a pasar en España más temprano que tarde. Eso es el chavismo, que anda dando la vuelta al mundo entero”.

Como podemos ver en la foto que acompaña el escrito, Tsipras estuvo en el funeral del expresidente venezolano, Hugo Chávez Frías, quién cedió durante su gobierno, la soberanía venezolana a los comunistas que dirigen el gobierno Cubano.

Con esta información, la gente puede entender por qué los comunistas como el presidente Maduro en Venezuela felicitó a Tsipras por haber ganado el referéndum el pasado domingo en Grecia, y el por qué, los sindicalistas comunistas criollos en Costa Rica estaban felices.


Carlos Vilchez Navamuel
@carlosvilchezn

lunes, 6 de julio de 2015

Aporte de “Zorba el Griego” extrapolando Grecia-Venezuela, @JesusAlexis2020


Por Jesus Alexis González, 06/07/2015

Alexis Zorbas, personaje de la novela “Zorba el Griego”del escritor griego Nikos Kazantzakis publicada en 1946, es un individuo de asombrosa lógica que comprende con sencillez lo que al intelectual más controlado le resulta difícil; en razón de ello nos hemos planteado “transcribir” su visión sobre la actual realidad de Grecia y así inferir posibles coincidencias con el caso venezolano.

La Eurozona identifica a los países de la Unión Europea (UE) que utilizan el euro como moneda oficial, y está integrada por 19 de las 28 Naciones al tiempo que otros 26 países europeos no la acogieron como moneda. Grecia, cuenta con una superficie de 131.960 Km cuadrados, una población de 10.993.000 personas (3,26% de la ZE), un PIB (IT 2015) de 44.570 millones de euros (1,78% de la ZE), una deuda pública (2014) de 317.094 millones de euros (177% del PIB) ocupando el 5 puesto de la Zona, un gasto público (2014) de 88.371 millones de euros (49,3% del PIB) poco sustentado por la capacidad productiva del país, y un elevado déficit fiscal. Su crisis, no está vinculada directamente con el tamaño de la deuda sino a la caída del PIB en un 26% desde unos 242.000 millones de euros en 2008 hasta unos 179.000 millones en 2014, lo cual ha inducido un perverso incremento de la deuda con respecto al PIB (la mayor deuda/PIB de la ZE).

La situación de insostenibilidad, se inició a finales de 2009 lo cual impulsó que en 2010 la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y el FMI) le concediera un financiamiento de 110.000 millones de euros, ampliado en 2011 con otros 130.000 millones y en 2012 con un aporte del FMI por 8.200 millones. En febrero 2015, el primer ministro Alexis Tsipras (electo en enero con apoyo del izquierdista partido Syriza) propuso un canje de deuda (contraída con el BCE) por unos bonos vinculados al crecimiento económico (¿?) lo cual fue rechazado, y muy por el contrario solo se prolongó por 4 meses la ayuda crediticia que luego se discutiría si el Gobierno mostraba avances en reformas tales como modernizar el sistema fiscal y administrativo, luchar contra la corrupción, recortar gastos y reformar la “seguridad social”.En tal contexto, se convocó a un referéndum (5 de julio) para “oír” la opinión del pueblo en relación al plan de austeridad y el retorno a las negociaciones con la Troika; evento donde Tsipras llama a votar NO bajo la premisa que “la austeridad reduce los ingresos” (¿?)y que los líderes europeos no propiciaran la salida de Grecia de la ZE (¿chantaje geopolítico?), anunciando al mismo tiempo que de triunfar el SI renunciaría (¿chantaje emocional?) junto al resto del Gobierno haciendo necesario un llamado a elecciones anticipadas. Contradictoriamente, en caso de triunfar el NO se mantendría un contexto de incertidumbre con un potencial recrudecimiento de la crisis que de igual forma pudiera propiciar la renuncia de Tsipras (según la encuestadora griega ALCO, entre el30 y 1 de julio, un 44,8% opina que SI, un 43,4% que NO con un 11,8% de indecisos).

Diversas opiniones enfocan la crisis griega desde un especial ángulo económico-político, cuando afirman que las causas han de encontrarse en las “medidas económicas” tomadas por gobiernos populistas que se han traducido endesequilibrios diversos, tal como que el peso del sector público en la economía es desproporcionado al alcanzar un 25% de la población activa, que en la última década se han creado más de 300 empresas que en su mayoría generan pérdidas, que el salario medio de los empleados supera los 66.000 euros/año en comparación, p.ej. de Francia e Inglaterra que es de 50.000 euros/año, que muchas familias cobran 4 y 5 pensiones que no les corresponden, que 40.000 mujeres reciben una pensión vitalicia de 1.000 euros/mes por cada hija soltera de funcionarios fallecidos, que miles de trabajadores se benefician de jubilaciones anticipadas por pertenecer a categorías laborales consideradas especiales  como p.ej. peluqueros (los tintes resultan nocivos), músicos de instrumentos de viento (soplar una flauta es agotador), presentadores de TV (los micrófonos provocan daños de salud) etc, que los jubilados griegos reciben un 96% de su último salario (los alemanes un 40% y los estadounidenses un 41%), que Grecia tiene 4 veces más profesores que Finlandia (el país con mejor informe en sistemas educativos del mundo), que en algunos hospitales “existen” 45 “jardineros” por cada pequeño jardín, que en muchos organismos públicos “existen” 50 “conductores” por vehículo, que muchos “ciegos” (sin serlo) cobran una pensión, que los ingresos (por taquilla) del Metro de Atenas apenas cubre el 18% del presupuesto, y que el Instituto para la Protección del Lago Kopais emplea 1.763 personas en un lago ¡que se secó en el año 1930!.

En síntesis, el epicentro de la crisis griega debe encontrarse en (1) una la inestabilidad política y económica del país, en (2) una fuga de capitales ante la percepción negativa sobre las perspectivas económicas, en (3) una incertidumbre en relación a un aumento en los controles, en (4) la posibilidad de entrar en default en los próximos 12 meses, y (5) que las políticas que promueva el Gobierno son incompatibles con el marco acordado.

Finalmente, y por razones de espacio, soslayamos la “extrapolación” de Alexis Zorbas del caso griego con el venezolano, habiéndonos dejado, suponemos, suficientes elementos para que cualquier interesado las formule.


Econ. Jesús Alexis González      
@jesusalexis2020

sábado, 27 de junio de 2015

Melodrama heleno, Miguel Méndez Rodulfo


Por Miguel Méndez Rodulfo, 26/06/2015

Cuando Grecia ingresó en enero de 2001 a la Zona Euro, lo hizo aportando datos de una contabilidad fiscal amañada. Luego sucumbió a la crisis de la burbuja hipotecaria de 2008; posteriormente pidió un primer rescate a la Unión Europea y luego un segundo. Más adelante consiguió que le reconocieran una “quita” de 100.000 millones de euros de su deuda pública. Sus acreedores, bancos de diversos países de Europa, el FMI y el Banco Central Europeo, convinieron en condonar esa deuda. Pero los dos rescates, la quita y una actitud del gobierno heleno nada proclive a sanear sus finanzas públicas, dieron lugar a la creación de la llamada Troika, en la que el FMI, el BCE y la Unión Europea, diseñaron condiciones y plazos para devolverle a Grecia su propia viabilidad económica. Del gobierno de Karamanlis, el ideólogo del fraude, se llegó a la presidencia de Papandreus, socialdemócrata, reformador que entendió claramente que se había cometido una falta grave, que había que enmendar y que no había otro camino que la austeridad. Tales políticas, por supuesto, no fueron del agrado de la gente y el propio partido conservador, de karamanlis, volvió al poder (es decir los fraudulentos son premiados con el poder nuevamente y los que proponen ordenar las cosas, son castigados), bajo la figura de Samarás. Éste se mantuvo en el gobierno, aplicó la receta de la troika y logró al cabo de varios años un superávit primario, claro indicativo que las cosas comenzaban a marchar bien, al menos desde el punto de vista de la macroeconomía, pero ya sabemos que si ello no ocurre, no hay manera que a continuación la economía de la gente mejore.

Un paso político en falso del gobierno de Samarás, le abrió las puertas a los demagogos de Syriza, que le prometieron al electorado acabar con la austeridad. El pueblo griego, dando un salto al vacío oyó los cantos de sirenas. Tsipras y su flamante ministro de economía, Varuofakis, acudieron a Bruselas en actitud desafiante y comenzaron a renegociar la austeridad bajo la premisa que habían recibido un mandato del pueblo heleno en ese sentido. No tardó Schäuble, ministro alemán de economía, en decirle a su colega que si él quería aumentarle la pensión a los griegos, que no lo hiciera con el dinero de los alemanes. Lo cierto es que van 5 arduos meses de negociación, en la que las autoridades griegas han intentado impresionar, amagar, coquetear con Putin, amenazar, dilatar, jugar la candelita, el escondite, etc., y nada les ha dado resultado. El Eurogrupo y los bancos se mantienen incólumes.

El acuerdo está a punto de llegar; seguramente no se suscribirá mañana sábado, aun cuando el término de las negociaciones agoniza (Grecia debe pagarle el martes al FMI 1.600 MM de euros), porque a los griegos les encanta el drama y creen que eso les alivia negociar con los talibanes de su partido. En tanto no ha importado el sufrimiento de la gente, la fuga de capitales, la tardanza en enderezar la economía, los proyectos postergados, las inversiones diferidas y la gente sin empleo.

Grecia cedió y mucho. Las promesas electorales de Tsipras nunca se materializaron. La edad de jubilación será a los 67 años en 2020; las jubilaciones anticipadas a los 52, se acabaron. Va a haber un fuerte recorte en el gasto militar, algo a lo que se oponía Grecia. El puerto de El Pireo y otros activos estales se privatizarán a pesar de la promesa electoral en contra. Van a tener que aceptar un recorte de medio punto del PIB en gastos de la seguridad social. Habrá que gravar más a los ricos (los armadores griegos gozan de muchas exenciones). El IVA subirá por lo menos al 13% sin excepciones. Los pensionados deberán pagar su cotización al seguro médico. El sistema de pensiones deberá autofinanciarse para aliviar la carga fiscal, etc. En fin que se dañó el tenue crecimiento que ya experimentaba Grecia, se fugaron 34.000 MM de euros y se pospusieron inversiones y creación de empleo, todo por unos demagogos.


Miguel Méndez Rodulfo

miércoles, 4 de enero de 2012

Cómo nos engañan con la crisis de Grecia



Eduardo Garzón – Saque de esquina

Todo el mundo sabe que el gobierno de Grecia falseó sus cuentas fiscales mediante trucos contables para dar una buena imagen al exterior. Este hecho ha sido utilizado –entre otras cosas– por el stablishment económico y político para desprestigiar al país heleno y condenarlo a duras medidas de austeridad que se presentan como un merecido castigo debido a la irresponsabilidad de los dirigentes griegos. También se sostiene que los trabajadores griegos trabajan menos que el resto de los europeos, y que por eso están en esa desastrosa situación. Al mismo tiempo se les culpa de mantener un Estado del Bienestar demasiado generoso y de vivir por encima de sus posibilidades al gastar más de lo que ingresan.
El pueblo griego está sufriendo dolorosos recortes en inversión pública y derechos sociales, y la opinión que nos llega desde los altos círculos europeos es que se lo tienen merecido, principalmente por vagos, por corruptos y por disponer de un desproporcionado Estado del Bienestar.
Sin embargo, uno no puede más que irritarse al escuchar estas acusaciones si al mismo tiempo contempla los datos que reflejan la realidad griega.
Nos dicen que los griegos trabajan menos que el resto de los europeos pero los datos demuestran otra cosa: según la OCDE en 2010 los Griegos trabajaron de media 2109 horas al año, los portugueses 1714 horas y los españoles 1663, mientras que los alemanes 1419 y los holandeses 1377 horas. Además, los varones griegos se retiran de media a la edad de 61,9 años y los españoles a los 61,4, mientras que los holandeses a los 62,1. Esta última diferencia es apenas imperceptible, y sobre todo, no puede ser la causa de los problemas griegos.
Nos dicen que Grecia tiene que recortar en salarios, en pensiones, en educación o en sanidad porque el país gasta demasiado. Pero nunca nos dicen que Grecia es el país europeo que más gasta en armamento, invirtiendo un 4,3% de su PIB (rebajado ahora solamente a un 3,2%, cuando por ejemplo España dedica un 1,1%). Grecia destina abundantes partidas a Defensa por su participación en alianzas imperialistas como la OTAN; no hay campaña militar, desde Afganistán hasta Libia, en el que el estado griego no se haya implicado. Grecia, con tan sólo 11 millones de habitantes, tiene 100.000 soldados bajo las armas y 150.000 reservistas. Los dirigentes europeos piden que Grecia recorte salarios, pensiones, educación o sanidad pero siempre dejan en un segundo plano el recorte en gasto militar.
Nos dicen que Grecia ha gastado mucho, pero nunca mencionan que gran parte del gasto se debe a las cuantiosas y generosas subvenciones estatales a la élite económica griega. Las élites dominantes han sido las más beneficiadas por el Estado, y en cambio no son ellas quienes están sufriendo los recortes, sino el resto de la ciudadanía que está cargando sobre sus espaldas todo el peso de la crisis.
Nos dicen que Grecia tiene que gastar menos de lo que ingresa, pero nunca mencionan que Grecia podría aumentar los ingresos y de esta forma mejorar su déficit sin recortar derechos sociales. No les interesa recordar que en Grecia los bancos, los barcos, y la iglesia ortodoxa no pagan impuestos (sólo los propietarios de barcos han blindado la evasión fiscal mediante 56 leyes constitucionales). Tampoco nos dicen nunca que en Grecia operan 4000 empresas offshore (ubicadas en paraísos fiscales) que emplean todo tipo de estrategias para evadir o pagar menos impuestos. Además, mientras los griegos de abajo pagan la crisis, los de arriba trasladan sus enormes fortunas a Suiza para no contribuir en el pago de los platos rotos.
Pero esto no es todo. Es importante mencionar que el gobierno griego tuvo cómplices en su argucia contable durante los primeros años del nuevo siglo. El principal cómplice fue el banco estadounidense Goldman Sachs, que vendió sus servicios de contabilidad creativa al gobierno griego para disfrazar las cuentas helenas. Mediante complejos instrumentos financieros, el banco de inversión norteamericano ocultó los gastos griegos provocados por el sector militar y por una buena parte del sistema hospitalario. Además, lo hizo aprovechándose de la entrada del euro en 2002, ya que la Unión Europea tuvo que revisar su principal herramienta estadística (el Eurostat) y ese movimiento supuso una excelente oportunidad para falsear las cuentas. Sin embargo, y a pesar de que este hecho está oficialmente reconocido, el banco Goldman Sachs no se ha visto castigado ni reprendido por sus acciones a pesar de ser el principal autor del engaño contable.
Pero ¿cómo es posible que la Unión Europea no haya hecho nada contra esto? La explicación es bien sencilla: la Unión Europea no fue engañada, porque ya conocía la triquiñuela contable. En 2004, Michel Vanden Abeele, el nuevo director general responsable de la reorganización de Eurostat, denunció la incorrecta contabilización de los gastos de Grecia. ¿Cuál fue la reacción de los ministros de Economía europeos? Ninguna. Dejaron de lado el problema, esperando que se olvidara con el paso del tiempo. La preocupación de los dirigentes europeos era mantener una buena reputación de todos los países integrantes de la zona Euro para demostrar el poderío de la moneda única. Cualquier duda sobre uno de los países pondría en tela de juicio la fortaleza del nuevo proyecto del euro. Era preferible no destapar los trapos sucios de Grecia y gozar de buena imagen que embarcarse en aspiraciones de justicia que pusiesen en peligro la moneda única.
Así las cosas, es importante conocer los datos y estar al tanto de toda la información posible para contrarrestar el discurso dominante:
Los datos demuestran que los trabajadores griegos no son vagos, a pesar de que se nos dice que lo son y que por eso tienen que trabajar más y cobrar menos.
Los datos demuestran que el Estado del Bienestar de Grecia es generoso pero con la élite religiosa, económica y política; y sin embargo quienes están pagando los platos rotos son los griegos de abajo que se benefician de la educación pública, sanidad pública, y pensiones públicas que están siendo recortadas mientras los griegos de arriba no ven alterados sus privilegios.
Los datos demuestran que las trampas contables fueron ideadas por un banco de inversión estadounidense e ignoradas por los gobernantes de la Unión Europea, que fueron cómplices del delito; y sin embargo el castigo por ello recae sobre los ciudadanos de abajo que nada han tenido que ver con las trampas contables mientras ninguna responsabilidad recae sobre el banco ni sobre la Unión Europea.
La respuesta a la crisis que se le está dando en Europa y de forma más agresiva en Grecia no es una solución ineludible que responda a problemas técnicos –como nos quieren hacer ver–, sino que es una respuesta construida desde los cimientos de una ideología muy particular que defiende los privilegios de las élites y desprecia y ataca a los derechos del resto de la ciudadanía.

Saque de esquina