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jueves, 5 de marzo de 2020

La 'malvada' monja que pidió la renta básica, por @Juanfrom




Juan Frommknecht Lizarraga 04 de marzo de 2020
@Juanfrom

Esta semana hemos podido leer en las páginas de éste diario el caso de una monja a quien el Gobierno de Navarra negó la renta básica por vivir en un convento y considerar que tenía, por lo tanto, todas las necesidades cubiertas. Creo que es de justicia, y he solicitado permiso para ello, aclarar los hechos para que, sin entrar en valoraciones técnico- jurídicas, el lector pueda decidir si el Gobierno de Navarra actuó de forma justa o injusta.

En primer lugar, aclarar que nuestra protagonista es una religiosa, no una monja. En el lenguaje común se usan indistintamente las dos palabras pero, en realidad, “monjas” son las que viven en monasterios de clausura, dedicadas a la vida contemplativa. Las Hermanas hacen una vida gobernada por la misión, visión y carisma particular de su respectiva orden o congregación. En el presente caso la malvada hermana ha dedicado su vida a procurar educación a los niños y niñas.

En segundo lugar, indicarles que, al no ser monja, no vive en un convento. Vive en un piso que forma una comunidad, donde las Hermanas, de sus sueldos y pensiones, aportan las cantidades necesarias para hacer frente a la compra de la comida, luz, agua, teléfono, impuestos… Repito, de sus sueldos y pensiones.

viernes, 31 de julio de 2015

Un hombre con suerte, @Yedzenia



Por Yedzenia Gainza, 29/07/2015

Esta es solamente una de tantas historias que sirven para medir el marasmo en que está sumergida Venezuela. En días pasados Samuel (un venezolano como cualquier otro) escribió uno de esos mensajes larguísimos que no son más que el desahogo entre tanta desesperación. Sin un “hola” ni nada lo soltó todo como si no hacerlo lo asfixiara.

“Me quedé accidentado un día jueves a las seis de la tarde en la ciudad (por suerte). Transcurrieron más de dos horas y no llegaba la grúa del seguro. En vista de que eran las 5:30 e iban a cerrar el concesionario, decidí llamar una grúa por cuenta propia no sin antes haber llamado al concesionario y rogar para que autorizaran al vigilante a recibirme el carro a la hora que llegara. ¡Lo logré! Mi carro estuvo quince días para que me dieran un diagnóstico y la posible solución temporal mientras consigo el repuesto, porque como sabes, aquí un repuesto es poco menos que una fantasía. Buscando en el mercado negro quizás lo encuentre a un precio inalcanzable.

Retiré mi carro con la posible corrección, pero al rato noté que presentaba una falla al encenderlo. Llamé de nuevo al concesionario, me indicaron que llevara el carro de inmediato, pero no podía porque estaba en otra ciudad. De modo que regresé a casa sabiendo que al día siguiente con falla y todo debía ir de nuevo al mismo lugar, es decir, a jugármela a 50Km de distancia.

Estuve varado dos semanas, pues mi otro carro también está en reparación. No pude llevarlo tampoco un día después.  Llamé entonces el lunes y la respuesta es que de debo esperar una cita ¿Una cita? ¡Mi carro está en garantía! ¿cómo que una cita? Me planté allí el miércoles e hice lo único que parece funcionar: armar un escándalo. Y así fue, lo más pronto era el jueves 23, pero entre un jueves y “la nada” ya me sentía triunfador.


Aquí las colas en los talleres no hay ni que describirlas. La causa: no hay carros nuevos que comprar y los precios son astronómicos.  No es que las colas sean largas como las de la comida (que ya es bastante humillante tener que pasar por eso) sino las listas de las cuales depende la cita. Las colas varían en función del número de clientes que citen según la capacidad diaria.

Madrugué como un muchacho esperando entrar a un concierto de rock. Al ser el segundo en la cola conseguí que revisaran el carro, pero al final decidieron no recibírmelo porque faltaron tres de los cuatro técnicos –una cosa normal debido a que el 24 de julio era festivo, y en consecuencia, la excusa perfecta para hacer puente–. Sin duda, esa era la causa de la ausencia.

El absentismo laboral es descarado en todas partes. La gente, respaldada por una maldita ley de inamovilidad vigente desde hace años, abusa.  Nuevamente me ofrecen disculpas y no me quedó más remedio que aceptarlas con una nueva cita para el lunes 27 cuando repetí la operación: madrugonazo, cola, revisión, espera… Un día después al no tener respuesta llamé para saber qué pasaba. Nuevamente se disculparon porque otra vez habían faltado los técnicos (ahora debido a un paro de transporte).

Entre fallos, puentes y paro llevo casi un mes inactivo, lo que me convierte en uno de tantos con innumerables limitaciones para producir en Venezuela.  Eso también se nos confiscó mediante el esquema socialista, y  cada quien como mucho administra su paciencia según su estado de salud.

La reparación de mi carro cuesta 732 dólares. Sí, se dice en dólares porque cada día la moneda nacional está más devaluada, tanto que ni en un maletín de esos tan utilizados por estos corruptos cabrían tantos billetes. Esa es la realidad aquí, todo cuesta de acuerdo al único dólar del que se tiene noticia (el dólar paralelo) aunque solo tengamos bolívares para pagar. Desgraciadamente producimos bolívares, no dólares.

Si vinieras, verías que hay negocios cerrados en los centros comerciales. La explicación es sencilla: ganan más cerrados que abriendo a diario. Mientras no venden la mercancía se les revaloriza. Vendiendo pierden, y de paso tienen que afrontar los gastos de seguir manteniendo empleados que faltan cuando les da la gana, o pagando vacunas para no ser atracados.


Todo lo que aquí pasa o te pasa, todo, absolutamente todo es producto de este desgobierno. Hasta de un dolor abdominal no tienes a más nadie a quien culpar sino a ellos, porque si la comida que te generó el malestar fuera la adecuada, tú dolor abdominal quizás no existiría. Si pudieras conseguir la medicina apropiada para combatirlo, tu dolor abdominal sería una anécdota. Aquí no hay nada, esa es la verdad.

Si te detienes a pensar unos segundos cada vez que algo te ocurre, te das cuenta de que nuestra vida está programada según la ineptitud de estos sinvergüenzas que sólo sirven para destruir y robar.”

A pesar de todo Samuel tiene suerte: no lo asaltaron mientras esperaba la grúa, no se accidentó en la Autopista Regional del Centro, no le han robado un carro que sigue en garantía, no lo encañonaron en la cola. El repuesto cuesta un dineral, pero es probable que haciendo un gran esfuerzo pueda comprarlo. Incluso tiene un segundo automóvil en reparación. Sí, tiene suerte, podría estar muchísimo peor. Por desgracia, es lo único que se le puede decir para que no se hunda viendo la miseria que ha dejado a su paso la Revolución Bolivariana.


Yedzenia Gainza
@yedzenia

miércoles, 13 de febrero de 2013

Un venezolano internacional


Eddie A. Ramírez S., 12/02/2013

El 15 de este mes cumple noventa años el doctor Luís Marcano Coello, el ingeniero agrónomo más internacional que ha tenido Venezuela. Su labor en el país marcó una época y su participación en organizaciones internacionales  puso  en alto el prestigio de nuestros  profesionales. Fue Presidente de la Asociación Latinoamericana de Fitotecnia, de la Asociación Latinoamericana de Ciencias Agrícolas, Director de la Zona Andina del Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, miembro de los directorios del Centro Internacional de Agricultura Tropical(Colombia), del Instituto Internacional de Agricultura Tropical(Nigeria), del Comité Técnico Asesor del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional(Italia) y Presidente de la Federación Internacional de Sistemas de Investigación Agrícola para el Desarrollo, entre otras responsabilidades.

Graduado en la Facultad de Agronomía de la UCV, Marcano  fue el  primer venezolano en obtener un doctorado en agricultura,  en la Universidad de Cornell, en 1951.  En Venezuela, trabajó en el Instituto Nacional de Agricultura, fue  Director del Servicio Shell para el Agricultor, Presidente de la Fundación Shell de Venezuela, de Fusagri, de Fundárbol y de Fundacea. Fue miembro de las  directivas o asesor  de varias instituciones relacionadas con la educación y la investigación.

El Servicio Shell y después Fusagri formaron a gran número de  profesionales venezolanos y  de Latinoamérica  en las áreas de hortalizas, frutales y control de plagas. Estas organizaciones becaron a numerosos profesionales en  el exterior para optar a una maestría o un doctorado. En sus últimos años de actividad   concentró su talento y esfuerzo en la creación del Colegio Universitario de Agricultura Simón Bolívar (Fundacea), con sede en Barinas, en donde se residenció. Con la filosofía de aprender-haciendo,  este  Colegio graduó 958  estudiantes de 44 países. En el 2012 “la revolución” se apoderó del mismo sin compensación.

En el siglo XIX nuestra agricultura  tuvo sus pilares en las exportaciones de cacao y  café.  Los otros rubros  eran producidos por campesinos  para consumo local y la ganadería era de tipo extensiva. En el siglo XX el petróleo  dinamizó el sector, al cual se incorporaron ciudadanos con espíritu empresarial, con un importante aporte de italianos, portugueses y españoles. A pesar de los vaivenes, la agricultura  se desarrolló gradualmente. En el siglo XXI llegó la “revolución”, con invasión de fincas, confiscaciones e inseguridad, con el consecuente retroceso.  Marcano Coello  y distinguidos profesionales   como JJ. Cabrera Malo, Hernández Carabaño  y Elio Campos Giral fueron reconocidos mundialmente. Hoy, el régimen entreguista contrata a cubanos, chinos y bielorrusos que no tienen la experticia de nuestros profesionales.

 Marcano y la señora Josefina formaron  una  bella familia, todos músicos. Vaya mi reconocimiento a un venezolano excepcional, de quien tuve el privilegio de ser su asistente.

Como en botica: Los sargentos quieren ascender  a punta de insultos. Nuestra solidaridad con Primero Justicia y apoyamos todas las  investigaciones.  Condolencias a Claudio Fermín. ¡No más prisioneros, ni exiliados políticos!

Eddie Ramírez
eddiearamirez@hotmail.com
Miembro de Gente del Petróleo

lunes, 21 de mayo de 2012

Fuentes o la reinvención del mundo


Por Juan Gabriel Vásquez, 19/05/2012

De muy pocos se podrá decir esto: ha muerto a los 83 años y su muerte nos ha tomado por sorpresa. Los que lo conocimos en los últimos tiempos vivíamos, creo yo, bajo la ilusión de que duraría para siempre, pues la idea de la muerte no era compatible con su energía desbordada. La última vez que lo vi, Fuentes recorría una piscina de un lado al otro, y en las pausas de su ejercicio se acercaba al borde y recordaba un cuento de John Cheever, recitaba un diálogo de John Huston, preguntaba si había que leer a Ricardo Piglia. Su cuerpo, pero sobre todo su inteligencia, se habían declarado en abierta rebeldía contra el tiempo. La vejez lo obsesionaba: en Aura, una mujer joven es en realidad una anciana bajo un hechizo; en La muerte de Artemio Cruz, un moribundo contempla su propia desintegración en los espejuelos de un bolso de mujer; y en un pasaje de Gringo viejo asistimos a este monólogo revelador: “Nadie me verá decrépito. Siempre seré joven porque hoy me atrevo a volver a ser joven. Siempre seré recordado como fui”.
                                                              
¿Cómo fue Carlos Fuentes? Fue joven porque siempre se atrevió a serlo: recibió todos los honores del mundo literario y sin embargo se enfrentó a la literatura con el entusiasmo de quien apenas comienza. Fue un modelo de intelectual que ya no es frecuente (y en ciertas partes nunca lo ha sido: a los argentinos, educados en el magisterio de Borges, esta forma de ser escritor les resulta incomprensible). Fue un hombre público que vivió en tensión con su país: creo que fue Solzhenitsyn quien dijo que tener a un gran escritor es como tener dos gobiernos, y por eso a ningún régimen le han gustado los grandes escritores. Fue generoso pero insobornable, fue inagotablemente curioso, fue autor de por lo menos tres obras maestras: en su vasta y desigual obra, libros como La región más transparente o Terra Nostra bastarán para asegurar la supervivencia de su nombre.

Los escritores de otras lenguas no entienden fácilmente la relación que tenemos los latinoamericanos con eso que llamamos boom. Yo echo mano para explicarla de una idea que le escuché una vez a Jorge Volpi: lo que nos diferencia, la rara circunstancia que es nuestra carga y nuestro premio, es que nuestros clásicos están vivos. “Para nosotros”, decía Volpi, “poder hablar con Fuentes, con García Márquez, con Vargas Llosa, es lo que sería para un escritor francés del siglo XXI encontrarse con Balzac o con Flaubert, recomendarles un par de lecturas y escuchar sus recomendaciones”. Ya Fuentes no está vivo, pero es y será siempre uno de nuestros clásicos. ¿Cómo lo sabemos? Porque sus libros, muchos de ellos, no son sólo notables: son necesarios.

Hace unos años, hablando de él ante el público de Guadalajara, dije esto: “Más que ningún otro novelista de nuestra lengua, Fuentes se ha dedicado a indagar en el curioso matrimonio entre los hechos del pasado colectivo (eso que llamamos Historia) y el lenguaje intensamente individual de la mejor herramienta ideada por los seres humanos para explorarse a sí mismos (eso que llamamos novela). Ha comprendido que la novela que nos habla de nuestro pasado no reproduce el mundo, sino que lo reinventa”. Pasará el tiempo y me daré cuenta yo (y se darán cuenta otros) del privilegio inmenso que fue compartir con él este mundo, presenciar esa reinvención.


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domingo, 20 de noviembre de 2011

@VamosMaickel



Por Oscar Lucien, 11/11/2011

1. La hazaña de Maickel Melamed al coronar con éxito los 42 kilómetros del emblemático maratón de Nueva York la hemos vivido como una singular experiencia humana, tecnológica y de comunicación. Poco puedo agregar a las reseñas que colocan en perspectiva la proeza de Maickel, de su discapacidad de nacimiento, de su resolución a superarla, de su perseverancia, de sus logros.

Y, en particular, lo que parece ser su emblema de vida: "Nada es tan difícil como para no intentarlo".

Leo ahora en la prensa, veo reposiciones en la televisión y no son pocos los retos asumidos por Maickel y el comprometido grupo que lo acompaña, para llevar a feliz término sus sueños: con disciplina, entrenamiento, organización. Siento que una especie de aura emana de la frágil figura de Maickel entrevistado en CNN.

Quizá sea la gorra que cubre su cabeza que hace más notable el bronceado de su rostro, o la luminosidad de su mirada pero, sobre todo, es la claridad con la que expone lo esencial de su performance: un sueño, y su blasón "nada es tan difícil como para no intentarlo".

Sereno, Maickel responde al entrevistador que indaga sobre su disposición a tener una voz en la arena política de la conflictiva y polarizada Venezuela: "Soy un deportista y mi sueño es compartido por todos...".

2. La caminata de Maickel también es aleccionadora al ofrecernos un nuevo momento de comunión a los venezolanos. Lo hemos vivido recientemente con los partidos de la Vinotinto, hasta ahora a salvo de los tentáculos "recuperadores" de la hegemonía comunicacional del Gobierno. Son pocos los espacios que van quedando fuera de la lógica totalitaria que no sólo se apropia de todo lo público para someterlo a su excluyente causa ideológica, sino que cada día invade el ámbito privado, con la omnipresente figura del líder y del enfermizo culto a su personalidad. Con emoción vivimos la peripecia de Maickel durante los interminables 42 kilómetros de su recorrido. Seguimos, con lágrimas en los ojos a veces, la travesía de un líder en el estricto y pleno sentido de esa palabra: "Persona a la que uno sigue, reconociéndola como orientadora". Maickel es un líder y lo testimonian los sentimientos que recogían miles de mensajes en las redes sociales el día siguiente al maratón: "Hoy los venezolanos nos sentimos mejores personas". Venezuela tiene muchos líderes y muchos más se harán visibles gracias al ejemplo de Maickel. Lo que no queremos y no necesitamos son "mesías", caudillos iluminados que quieran ahogarnos en "un mar de felicidad".

3. ¿Es Internet un medio de comunicación? Autores como el francés Dominique Wolton se cuentan entre los que niegan tal condición en alguna medida al hacer la asociación con medios como la radio y la televisión: el medio de comunicación opera de acuerdo con la lógica de una oferta programática elaborada por unos profesionales que, apoyados en un sistema tecnológico, consolidan una audiencia. Internet, por el contrario, siendo un sistema de información interactivo, se relaciona con "mensajes en todos los sentidos, enviados por cualquiera, captados por cualquiera y organizados por nadie". Alejandro Piscitelli sostiene que "Internet fue el primer medio masivo de la historia que permitió una horizontalización de las comunicaciones, una simetría casi perfecta entre producción y recepción". Piscitelli habla, en efecto, de la postelevisión. Pero más allá de este debate teórico y de las revisiones que los mismos autores han hecho de sus planteamientos iniciales, el hecho objetivo, plenamente vivido, es que fuimos protagonistas de un intercambio masivo, múltiple y diverso de mensajes, en tiempo real, en el cual fuimos alternativamente emisores y receptores. Sobre la plataforma de Internet tejimos una red social, dinámica e interactiva, que vehiculaba mensajes de muchas partes del mundo, partícipes de una nueva ecología de las comunicaciones que no es excluyente de los medios tradicionales. A través de la red social, muchos venezolanos desde sus teléfonos celulares se informaban de los momentos en que la señal vía ustream era transmitida por Globovisión y de esa manera compartían el sueño de Maickel.

Siguiendo los pasos decididos de Maickel, sintiendo el aliento solidario de su equipo, oyendo los vítores de quienes en las calles de Nueva York lo animaban, enterados de las circunstancias en que debía abrigarse mejor por la baja de temperatura, de las millas repasadas por el cierre de un puente, en fin, de todas las peripecias para la realización de su sueño, como nunca antes podemos decir que hemos vivido la experiencia más gratificante de estar en la aldea global que profetizó Marshall McLuhan.

Publicado por:
http://www.ciudadaniaactiva.org/opinion/detalle.php?opiid=1253

martes, 16 de agosto de 2011

Guía práctica para hacer “diligencias” gubernamentales en Venezuela



Por Erasmo Iñiguez, 15/08/2011
Nos llegó por twitter


Cuando me dicen que debo “sacar un papel” que es la expresión venezolana para un tramite gobiernero (también criolla) yo simplemente tiemblo. Empiezo a sudar frio y siento que me flaquean las piernas. En estos días tengo que sacar un montón de papeles y hacer varias “diligencias” por lo que he tenido que recordar ciertas habilidades que había perdido por entregar esa responsabilidad por años a gestores y secretarias. Sin embargo en esta oportunidad estos trámites me obligan a ser hecho por mi personalmente.

Como a mí me gusta compartir mi conocimiento con mis amigos voy a darle los tips de lo que se requiere para que no pasen trabajo. Ojo, el orden no es importante. Aquí vamos.

1.- Cómprese un Maletín. Este es el adminiculo mas importante. En su interior guardará la copia de la copia de la copia de la copia de la copia más el original con sello de su partida de nacimiento, la de sus padres, la de su esposa, la de sus hijos; la cedula ampliada y reducida a color, en gris y a color, en general, los casi 300 documentos que suelen pedir en todas partes con sus respectivas copias, reducidas o no. Aparte debe llevar en su maletín agua mineral, cigarrillos, bolígrafos (negro por favor) de los baratos porque siempre un pendejo te va a pedir uno prestado, una arepa envuelta en papel de aluminio, una revista y un libro de los gruesotes (se recomienda algún Caballo de Troya o uno genérico de Vampiros).

2.- Cómprese un Reloj Despertador. Es imprescindible. No confié en los celulares porque usted ya está acostumbrado a la alarma del teléfono. Cómprese un despertador de campanita (mejor aun si es de gallinita) para poder levantarse a las 3:00 am los días que le toque ir a hacer su diligencia. Levantándose a las 3:00 am tiene el chance de que le toque el número 29 de 30 que reparten. Si llega a las 8:00 am, lo único que le tocará es devolverse. El despertador de gallinita es mejor porque el “tic.tic.tic” no lo dejará dormir y entonces es probable que se pare a las 12:00 am y le toque el numero 10.

3.- Póngase una franela Roja-Rojita. Este atuendo le da a Usted un halo de que está con el proceso. Aunque hay mucho escuálido atendiendo en las oficinas públicas, la franela roja mete miedo, no porque crean que Usted tiene poder (los que usan franelas rojas son los pela bolas, los que estan en la buena usan chemises Lacoste rojas), sino porque presumen que es camorrero. Si esta desteñida, mucho mejor. Trate de ponerse una del PSUV porque las de las misiones están muy rayadas de que las usan para estos fines.

4.- Cargue siempre un pasatiempos. Es muy probable que le prohíban usar su celular en la oficina pública de confianza. Por lo tanto sino lleva un libro, le recomendamos el uso de los pasatiempos. Ahorita esta muy de moda los sodukos, o una vaina así, por lo tanto puede aprovechar de desarrollar su memoria, su inteligencia (porque si fuera inteligente hubiese pagado por el tramite y no estuviera alli). Y existe otra razón por la cual debería comprar un librito de estos: el buhonero se lo vende CON UN BOLIGRAFO NEGRO, que es de obligatoria tenencia en una oficina de tramites gubernamentales. Yo particularmente cargo siempre el SUPERCRUCIGRAMAS DE ORO EDICION ESPECIAL con más de 2.000.000 de crucigramas.

5.- ¡Tenga bolígrafos de tinta negra!!!!. Es un requisito indispensable. Todo lo que firme o llene, debe ser hecho en tinta color negro. Resulta que cuando Usted está en una oficina del gobierno y necesita un bolígrafo NADIE tiene uno para prestarle, y el único que vende bolígrafos es el alquila minutos de afuera, al módico precio de 10BS. Asi que compre una caja, una gruesa, un container, y los mete en el Maletín del ítem 1, en los bolsillos, en la cartera, en el carro, donde pueda. Recuerde que si le pide prestado el bolígrafo al funcionario, éste le dirá “Disculpe, pero este es mío…”

6.- Una mascarilla no está de más. Muchas personas tienen el habito de no bañarse en la mañana porque “Yo me bañe anoche”. Algunas mujeres se hacen tintes o permanentes la noche anterior. Otros simplemente desconocen el uso del desodorante. En general, cuando estos humanos se exponen al sol de las colas en el exterior de las oficinas o a la falta de aire acondicionado en su interior, empiezan a oler a PACUSO (pata, culo y sobaco), situación que paliará con el uso de la máscara.

7.- Contrate un monje tibetano. Mejor que un gestor, el monje le ayudará en esos momentos tristes cuando el funcionario le diga “Sr. esta no es la cola para pedir eso, tiene que hacer aquella” después de haber pasado 3 horas en la cola equivocada. También le dirá que todo lo que le está pasando es solo una forma de purificar el alma y alcanzar el nirvana. Igualmente, como el monje tiene cara de chino y está vestido de rojo, puede hacerle creer al funcionario que es un carajo que está en las alturas del poder porque anda con un asiático que forma parte de los convenios Chino Venezolanos. Y mas allá de todo eso, puede cambiarle al monje su asesoría en el manejo de la ira y el arte de la paciencia pura, por una suerte de pasantía donde el místico podrá sacar una tesis de ser paciente de verdad. En el Tibet es panza tener paciencia, aquí en Vzla es un reto.

8.- Tenga un “banquito del pueblo” en su carro. No debe faltar en su diligencia. Hacer una cola parado de pie es muy arrecho. Aparte de que no hay donde sentarse, las aceras están llenas de basura y orine, y usted no puede arriesgarse a enfermarse, ya que la cola en la clínica es similar a la que esta haciendo para sacar su papel. Aparte, el banquito le puede servir para marcar su puesto en la cola mientras va a comprar los timbres fiscales, o de sombrilla en caso de que empiece a llover. Incluso, bajo ciertas condiciones, lo puede usar como mesa para comer, agachándose al lado de este. Es muy versátil y es prácticamente, junto al bolígrafo de tinta negra, equipamiento obligado para hacer sus “diligencias”.

9.- Ande en chancletas. Para poder aguantar la pela de estar parado de 6 a 12 horas en una o varias colas, no pretenderá ir con zapatos de tacón o de cuero. Tiene que andar con zapatos cómodos. Como tampoco la cosa es andar todo chancletuo (aunque con la franela roja no importa si anda descalzo) puede comprarse unas “CROSSSS” para que ande cómodo si perder el glamour. A la final, sean “CROSSSSS” o de las que venden los chinos a 20 bolos, igual las patas se les pondrán hediondas, y para eso usted ya carga su mascarilla…

CONTINUARA...

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