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jueves, 22 de enero de 2015

Carta desde N´Djamena: una cristiana entre musulmanes, @CentroGumilla



Queridos amigos:

Hace mucho tiempo que quiero volver a escribir mis “rapports” y algunos de vosotros me habéis dicho que os tengo abandonados. Si os confieso la verdad, los últimos meses han sido de una intensidad y una complejidad tales, que me resultaba imposible escribir; no siempre por falta de tiempo (aunque también), sino especialmente por lo difícil que se me hacía poner palabras a tantas y tantas cosas que voy viviendo.

Pero estos días siento la necesidad de escribiros, en parte para reaccionar a algunas de las noticias que escucho desde Europa y que, os confieso, me dan mucho miedo. Me da miedo el radicalismo anti-musulmán que intuyo en titulares de prensa que hablan de “guerras a la yihad” o “nuevas leyes para protegernos”… me da miedo que nos metamos en una dinámica de odio hacia aquellos que en lugar de llamar a Dios Padre, le llaman Alá.

Yo vivo en un país en el que la mitad de la población es musulmana: aún me despierto cada mañana a las 4.30 cuando llaman a la oración; mis reuniones se interrumpen a horas determinadas porque mis colegas tienen que rezar, no se vende jamón en los puestos de carne del mercado y las mujeres se cubren el pelo. Mi vecino, mis compañeros, la señora que me hace la comida, el que me vende el pan cada mañana, los maestros de mis escuelas, el colega que planifica conmigo las actividades para la igualdad de la mujer, la señora que me coge de la mano cuando me encuentra paseando por los campos, los pequeñuelos que me persiguen en mis paseos, el chaval que se apunta a cenar con nosotros cuando estamos en N’Djamena, la representante de la ACNUR en mi zona… la mayoría de las personas con las que me encuentro a diario…. todos son musulmanes. También lo son los que me tocan las narices, los que intentan aprovecharse de que soy blanca para regatear el precio en el mercado, el policía o el político corrupto o el que maltrata a su mujer sólo por ser mujer… Porque ya lo decía mi abuela: que en todos lados cuecen habas…

Y sí, no os lo niego: somos muy distintos. Nuestras costumbres son diferentes, el modo de relacionarnos entre hombres y mujeres es complejo, un hombre puede casarse con varias mujeres y a ti te miran raro porque estás soltera con 33 años, te dan la mano varias veces porque es signo de bendición, todo el mundo se detiene a saludarte cuando se encuentra contigo, el lugar de la mujer –para muchos de ellos- está en el hogar y sólo allí, yo celebro la Navidad y ellos la fiesta del Cordero, yo ayuno en Cuaresma y ellos en Ramadán, tienen 6, 7 y hasta 28 hijos, son educados pero también rudos y orgullosos, si llegas a una casa te acogen como a uno de ellos y te invitan a comer, algunos son sindicalistas y sabotean nuestro trabajo, algunos están comprometidos con lo que hacen y otros se aprovechan del sistema, les gusta una música aburridísima y monótona, los hay negros, menos negros y negrísimos, la mujeres pueden vestir el pagne o el velo, los hay más gordos o más flacos, altos y bajas, de aquí y de allí… de todo, como en botica, vamos.

Por eso, cuando leo titulares como “guerra contra el mundo islámico”, no puedo evitar sobrecogerme al preguntarme si no estaremos juntando churras con merinas.

Me da miedo pensar que se está creando una consciencia social anti-islámica bastante peligrosa, cuando mis propios hermanos musulmanes me dicen que el mensaje del Profeta no es el que Boko Haram grita a los cuatro vientos. Es cierto, los radicales están ahí… siempre los ha habido: de todas las razas y colores, y también entre nuestras filas. Y nos duele el daño que hacen… porque nadie debería matar en nombre de Dios, nadie debería osar a utilizar su nombre para robarle al mundo lo más sagrado que Él ha creado. Y nadie tiene derecho a utilizar la violencia para coartar las libertades del otro. Sea cual sea nuestro credo.

Pero el mensaje que nos transmiten nuestros medios de comunicación y nuestros políticos es también peligroso… porque ni todos los musulmanes son radicales con una metralleta ni todos los conflictos son a causa de la religión. Por momentos creo que estamos dejando que nuestros gobiernos se aprovechen de casos tan dolorosos como el de Charlie Hebdo, que nos duelen profundamente por lo injusto y lo cruel de la situación, para robarnos nuestras libertades y espiar al otro en nombre de la “libertad de expresión”. Nos embotan los sentidos en nombre de la protección y nos dicen que todo aquel que clama el nombre de Alá o nombra al Profeta es un peligro. Musulmanes y cristianos aún tenemos mucho camino por delante para reconciliar posturas, pero no demos un paso atrás, por favor… Alá no tiene nada que ver en todo esto, no dejemos que nos metan ese miedo en el cuerpo porque son ciento y una razones distintas las que están detrás de los ataques.

Lo que ha pasado en Francia es muy doloroso… han muerto 12 personas injustamente, cruelmente. Y la respuesta de todos ha sido admirable; me enorgullece ver a cientos de miles de personas que se movilizan en toda Europa para denunciar esos muertos y defender la libertad… Aunque no puedo negar que a la vez me entristece ver que sólo nos conmueve la barbarie cuando la tenemos a las puertas de casa… nos pasó con el Ébola y nos pasa con esto… Son situaciones injustas… pero no son las únicas. Os pongo el ejemplo del Tchad: en estos momentos hay cerca de 700.000 personas desplazadas y refugiadas aquí a causa de los conflictos en Darfur, en Soudán del Sur, en Centroáfrica, en Camerún y en Nigeria… pero nadie sale a las calles por ellos… 700.000 personas que salieron corriendo de sus casas porque alguien entró también allí disparando a los cuatro vientos o quemando las casas y violando a las mujeres. Los refugiados de Darfur con los que trabajo, llevan casi 12 años en un país que no es el suyo a causa de un conflicto que no ocupa ni siquiera un espacio en la última página de los periódicos. Pocos hablan de que en Centroáfrica, hombres y mujeres de todas las religiones se matan a diario a machete porque les han inculcado el odio a lo diferente. Nadie nos cuenta que, en la última semana, Boko Haram ha asesinado a más de 2000 personas en Nigeria y Camerún y más de 7000 personas han tenido que salir corriendo a refugiarse a una zona de grandes lagos poniendo aún en riesgo sus vidas… Nadie nos habla de tantos y tantos conflictos olvidados en África, que nada tienen que ver con la religión… sino que son el resultado de la lucha por la tierra, por el petróleo, por el las minas de coltán que enriquecen a Europa… Nadie nos describe el horror de niños que ven morir a sus padres y quedan abandonados a su suerte en una marea de gente que se desplaza hacia otro país. Nadie nos habla de los miles de niños que mueren de malaria cada año simplemente porque sus padres no pueden pagar la medicación. Nadie nos habla de los dos niños que han muerto en Iriba esta semana a causa del frío. Porque eso nos cuestiona, porque eso nos responsabiliza… porque eso no conviene tampoco a nuestros gobiernos.

No quiero crear moralinas ni discursos manidos; no pretendo tampoco que dejemos de vivir en Europa con una cierta calidad de vida ni que el dolor de consciencia nos impida vivir. Ni soy tan ingenua tampoco para no saber que el modo de entender la religión juega también un papel en el monopoly del mundo. Pero en medio de todo este caos, sentía la necesidad de contaros a vosotros, mis amigos, mi familia, mis compañeros de camino cómo lo veo yo desde aquí: un país musulmán donde yo hago mi vida tranquilamente y nadie me ataca por leer la Biblia; para que metamos un poco de crítica a toda nuestra reflexión y no dejemos que nos creen un odio hacia aquellos que lo único que hacen es vivir su vida, encontrando en ella a Dios a través de formas distintas. Porque eso sería reducir demasiado el problema.

Salam-aleikum. La paz de Dios sea con todos vosotros.

Cooperante del Servicio Jesuita de Refugiados

*N’Djamena es la capital del Chad2 (en francés: Tchad; en árabe: تشاد, Tshad), cuyo nombre oficial es República de Chad, es un país sin salida al mar ubicado en África central. Limita con Libia al norte, con Sudán al este, con la República Centroafricana al sur, Camerún y Nigeria al suroeste y con Níger al oeste.



viernes, 16 de enero de 2015

El problema del Islam no es tanto el extremismo como el silencio cómplice de la mayoría, @carlosvilchezn



Por Carlos Vilchez Navamuel, 14/01/2015

El título de este comentario no es mío, es de un amigo con el que de vez en cuando compartimos y comentamos sobre el acontecer mundial, la frase salió de una corta conversación que mantuvimos acerca de un video que recibí y luego le envié donde se veía a un ciudadano musulmán que vive en Europa molesto por los hechos ocurridos en Paris, Francia la semana pasada, en el mismo despotrica contra estos musulmanes violentos. https://www.youtube.com/watch?list=UUJgaZdTGZBeNT25Sw4dYlCQ&v=k6zRxSp7t20#t=45

Y es que mi amigo lleva razón, muy poco o nada se oye acerca de la opinión de esa mayoría de musulmanes (buenos), también extraña que apenas se escuchen algunas voces de los líderes del Islam en el mundo árabe contra de estos actos terroristas, ¿error de los periodistas de las grandes cadenas que no los entrevistaron? tal vez?, pero sí los líderes del Islam hubieran querido manifestarse con fuerza, sus mensajes, estamos seguros, hubiesen sido transmitidos y publicados en las grandes cadenas de televisión del mundo.

Tampoco comprendemos como estos líderes del Islam no alzan la voz más fuerte de manera pública y se pronuncian abiertamente en contra de estos hechos y en contra de todo hecho violento contra inocentes como los que se llevan a cabo en Irak u otros países, estos líderes deberían convencer al resto del mundo que el Islam no es una religión violenta, que el Islam no está representado en ninguno de aquellos grupos fundamentalistas yihadistas o terroristas como Al Qaeda, Isis o Hamás y deberían alzar la voz y censurar a todos aquellos muchachos que militan en estos grupos orientados a producir actos terroristas, pues lo único que producen es una mala imagen para el Islam en general.

El periódico El Mundo de noviembre pasado publicó una nota periodística que cae como anillo al dedo con respecto a lo que estamos comentando pues nos dice que “El Papa Francisco ha hablado de ‘islamofobia’ y ha subrayado que aunque no todos los musulmanes son terroristas en ocasiones cargan injustamente con ese prejuicio. Ha calificado al Corán de “libro profético de paz”, al tiempo que ha hecho un llamamiento a los líderes musulmanes a repudiar clara e inequívocamente el terrorismo yihadista por el bien de su propio pueblo. “La mayoría de los musulmanes agradecería que los líderes políticos, académicos y religiosos islámicos condenaran el terrorismo fundamentalista”. http://www.elmundo.es/internacional/2014/11/30/547b7273ca4741453f8b4579.html

En España encontramos un buen ejemplo de lo que podría hacerse, una información que apareció publicada en católicos on line org el pasado 9 de enero que “Imanes de toda España han condenado en su sermón de este viernes el «brutal» atentado terrorista en París contra el semanario satírico ‘Charlie Hebdo’ y han pedido a los «despiadados» terroristas que «dicen pertenecer al Islam» que paren estas «barbaries»

Nos parece que los musulmanes (buenos) tienen la responsabilidad de censurar y delatar a los extremistas, no solo por su propia conveniencia si no por humanidad.

Como dijo mi amigo al referirse al video que comentamos arriba “Definitivamente el Islam necesita más voces como esta. El problema del Islam no es tanto el extremismo como el silencio cómplice de la mayoría”.


Carlos Vilchez Navamuel
http://www.carlosvilcheznavamuel.com/
@carlosvilchezn

miércoles, 20 de agosto de 2014

ISIS destruye la tumba de Jonas en Irak, video



La tumba estaba en una Mesquita Sunni llamada la Mesquita del Profeta Jonas, militantes del Estado Islamico de Irak y Siria (ISIS) sembraron explosivos y los detonaron a distancia, esta Mesquita se encontraba cercana a la ciudad de Mosul en el norte de Irak, segunda ciudad de Irak, en manos de ISIS.


lunes, 14 de mayo de 2012

El Islam en el mundo

Por Carlos Vilchez Navamuel, 14/05/2012

Wikipedia nos define al Islam como “Una religión, monoteísta, abrahámica, cuyo dogma se basa en el libro delCorán, el cual establece como premisa fundamental para sus creyentes que «No hay más Dios que Alá y que Mahoma es el último mensajero de Alá»”

El Islam es la tercera de las religiones más importantes en el mundo y se originó en el año 610 dc en Arabia, después de que Mahoma recibiera una revelación de parte del Ángel Gabriel en el monte Hira.

Un artículo publicado el año pasado en el periódico ABC de España nos informaba entre otras cosas que el número de musulmanes crecía al doble que el resto de la población mundial, y que el  23.4% de la población mundial profesa la religión del Islam.

Se le dice Musulmán -de la palabra árabe muslim-  a aquella persona que profesa la religión del Islam, se calcula que  en el mundo hay cerca de 1200 millones de musulmanes apostados principalmente en los países árabes como Arabia Saudita, Egypto, Libia, Siria, Bareín así como también países que no son árabes como en Irán Irak, Azerbaiyán, Pakistán, Afganistán, algunos datos nos revelan que en Europa donde hay mas de 53 millones, que en los estados Unidos hay más de 10 millones y que curiosamente en nuestra región, específicamente en Brasil ya existen un millón de seguidores del Islam, la mayoría conversas y cuentan con 127 mezquitas.   http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=10093

Como todo sistema de creencia, una vez muerto el profeta en 632 dc, la discusión se centró en quien sería su sucesor o representante, en consecuencia esta religión terminó fracturándose  principalmente en dos partes los Sunitas y los Chiitas, aunque como se sabe existen otros movimientos diferentes como el jariyismo que es el tercer grupo más importante y el sufismo, en menor importancia.

La misma enciclopedia digital nos dice que “Los suníes representan el 85% por ciento de todos los musulmanes, y consideran que la sucesión de Mahoma corresponde a un árabe miembro de la tribu de Quraish, de la que procedía Mahoma. El nombre Suní vino desde Sunna, monte árabeAhl as-Sunnah ul-Muhammad wa’l-Jamā‘ah, o mejor dicho “pueblo del ejemplo de Mahoma y de la comunidad.”  Los suníes reciben su nombre debido a la importancia que dan a la Sunna, colección de dichos y hechos atribuidos a Mahoma y transmitidos en forma oral. O sea que no sólo se basan en el Corán sino también en la Sunna, lo cual permite adaptar el Corán a las exigencias de la época.”

También esta fuente nos dice que “Los chiíes, que suponen aproximadamente el 10% por ciento de los musulmanes, consideran que Alí fue el iniciador de la línea sucesoria de Mahoma. Etimológicamente, chií viene de Shiat 'Alī (partido de Ali).  Los chiíes consideran que los califas posteriores a la muerte de 'Alī han sido usurpadores. Los jariyíes pensaban que la dignidad califal emana de la comunidad, que debe elegir libremente al más digno "aunque sea un esclavo negro". http://es.wikipedia.org/wiki/Sunismo

La principal diferencia entre los sunnitas y los chiitas es que los primeros creen que el líder de los creyentes -el califa- debe ser investido como tal mediante la baya, o acto solemne de reconocimiento, en tanto que para los chiítas queda investido a perpetuidad en la línea de descendencia del profeta Mahoma.

Según algunos expertos, los Sunnitas son menos fanáticos y más educados que los Chiitas, sin embargo existen sectas extremistas como los Wahabi en Arabia Saudita que dicen seguir el Corán de forma literal, pero muchos reniegan de esto y aseguran que el Wahabismo no es el Islam.   http://www.islam.cl/2012/01/wahabismo-no-es-islam.html

Como se sabe, muchas personas desconocen que la mayoría de los musulmanes son fieles creyentes que viven en paz, sin embargo, el gran problema que enfrenta este sistema de creencia es que entre esta gran masa de creyentes, existen algunos grupos fundamentalistas, fanáticos, convertidos hoy día en terroristas que odian a los occidentales, podemos mencionar por ejemplo al  Ejército Islámico en Irak, Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, Grupo Islámico Combatiente Marroquí, Abu Sayyaf, Jaish e Mohamed, Movimiento Islámico de Uzbekistán, pero el más conocido es Al Qaeda o Al Qaida, una organización paramilitar, yihadista, que por mucho tiempo fue dirigida  por Osama bin Laden quien murió en el 2011, creen en la guerra santa, son radicales, violentos y emplean prácticas terroristas, este grupo se plantea como
un movimiento de resistencia islámica alrededor del mundo, y se responsabilizaron de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos de América.

Visita los Blogs de:
http://www.carlosvilcheznavamuel.com
http://porunaprensamashumanayobjetiva.blogspot.com/

miércoles, 13 de octubre de 2010

Mi nombre es Daniel Pearl


Texto de la conferencia de Pilar Rahola, en agradecimiento al premio Daniel Pearl otorgado por la Antidifamation League (ADL)

Sin duda, Él debe tener miedo. Mira a la cámara, pero ¿hacia dónde mira?, Quizás hacia su familia, su memoria ancestral, su identidad… O quizás mira más allá, hacia el futuro quebrado, el vientre de la mujer que ama, el hijo que nunca conocerá… Sus últimas palabras… “My name is Daniel Pearl. I am a Jewish American from Encino, California USA”. Hoy es 1 de febrero de 2002, tiene 38 años y está a punto de ser brutalmente asesinado. “My father's Jewish, my mother's Jewish, I'm Jewish…” El yemení que lo decapitará tardará casi dos minutos en cortarle la cabeza. Empezará muy despacio, bajo la oreja, para segar las cuerdas vocales e impedir el grito. “My family follows Judaism. We've made numerous family visits to Israel…”A partir de aquí, el relato brutal de un asesinato cuyos detalles, descritos magistralmente por Bernard Henry-Levy, horrorizarían al propio infierno de Dante. La víctima convertida en metáfora de la belleza de la vida. El asesino, símbolo puro del ser humano sin alma, de la humanidad derrotada. ¿Quién lo ha convertido en un monstruo? “Back in the town of Bnei Brak there is a street named after my great grandfather Chaim Pearl who is one of the founders of the town”. Y todo habrá acabado. Sus esperanzas, sus amores, sus sueños… “My name is Daniel Pearl…” Y el verdugo mostrará triunfalmente a la cámara su cabeza cortada, como un trofeo.

Ante todo gracias por este emotivo día, que me compromete más allá de la duda, de la debilidad y del miedo. Recibir el premio que lleva el nombre de Daniel Pearl es algo más que un extraordinario honor, es una responsabilidad. Me llamo Pilar Rahola, nací en la vieja Sepharad, en Cataluña, de familia católica, me siento de izquierda y soy periodista. Pero como luchadora de los derechos civiles, y como periodista que busca la verdad informativa, yo también me llamo Daniel Pearl, nací en Encino y soy judía. Todos los que amamos la civilización, todos aquellos que concebimos el mundo bajo los valores de la modernidad, somos y seremos siempre Daniel Pearl. Porqué más allá de nuestras diferencias ideológicas, religiosas o culturales, formamos parte de una herencia cívica que nos compromete con la democracia. Y a esa herencia le han declarado la guerra.

Los asesinos de Daniel Pearl no solo decapitan víctimas indefensas, o asesinan a centenares de personas en los trenes del mundo, o matan a miles en los rascacielos de las ciudades. Sobretodo intentan decapitar los principios de la libertad. La muerte de Daniel Pearl, como la muerte de cada persona caída bajo la locura del fundamentalismo islámico, nos concierne a todos, y no solo por pura humanidad. Nos concierne porque es una bala que va dirigida a cada uno de nosotros, sea cual sea nuestro origen. Cada mujer que respira con sus propios pulmones y conquista su futuro, cada hombre que ama la cultura y el progreso, cada niño que se educa en la tolerancia y en la ley, cada dios que no odia, sino ama, cada uno de ellos tiene una bala con su nombre. Estamos ante un nuevo totalitarismo, heredero natural del estalinismo y el nazismo, tan horroroso como ambos, y quizás más letal. La pregunta hoy es, como siempre fue: ¿hacemos lo correcto para defendernos?

Solo soy una trabajadora de las ideas, y no me corresponde definir las estrategias de inteligencia que combaten a esta ideología. Pero mantengo mi espíritu crítico con muchas decisiones políticas y militares, y no siempre me gustan ni nuestros gobernantes, ni sus acciones. Sin embargo, también es cierto que la ideología islamofascista nos ha dejado desconcertados y asustados, y ha mostrado nuestras debilidades. Hoy, las sociedades libres son más avanzadas tecnológicamente, más fuertes militarmente, y están más intercomunicadas. Pero nuestro enemigo también es más fuerte que nunca. Es la yihad global, con el cerebro y el alma en el siglo XV, pero conectados vía satélite con la tecnología del siglo XXI. Miren Irán, como se ha reído del mundo y avanza, inexorable, hacia el temible dominio nuclear. Un Hitler islámico, con bomba nuclear ¿Quién puede o quiere pararlo? ¿Una ONU inútil, incapaz de reaccionar, más allá de la retórica y la burocracia? ¡Pobre Eleanor Roosevelt, si levantara la cabeza y viera en qué se ha convertido su sueño de la Liga de Naciones? ¿Puede pararlo Europa, atrapada entre sus ambiciones económicas, sus peleas internas y su incapacidad política? Si la ONU no sabe cuál es su papel en el mundo, Europa no sabe ni quién es ella misma. ¿Lo pararán países como China o Rusia, que más bien son aliados de esta locura? ¿Lo parará EEUU, cada día más perdido en su papel en la esfera internacional? Sinceramente, la única esperanza para el mundo parece ser Israel, que defendiéndose de un monstruo, nos defiende a todos. En ellos confiamos quienes creemos en un futuro libre. Un faro de luz en un tiempo de tinieblas.

Y más allá de Irán, también es evidente que no conseguimos frenar el fenómeno ideológico que sustenta el fundamentalismo islámico global. ¿Cuántos jóvenes, en este preciso momento, están leyendo textos yihadistas? ¿Cuántos miles están siendo educados en el odio a Occidente y en un renovado antisemitismo, y ello en las escuelas de países “amigos”? ¿Cuántos, en las mezquitas de nuestras ciudades, se alimentan del desprecio a la democracia? ¿Cuántos aprenden a amar a su Dios, odiando al prójimo? ¿Cuántos están, ahora mismo, utilizando el invento de un judío, Internet, para transmitir sus ideas de muerte? Observen el mundo. Millones de mujeres esclavas, sometidas a leyes medievales, ante la indiferencia internacional. ¿Quién impedirá su tragedia? Millones de niños que viven en dictaduras enormemente ricas, condenados a la pobreza y educados como fanáticos autómatas? En la propia Europa, el avance del fundamentalismo es enorme, y nuestras democracias se muestran incapaces de frenarlo. Y cabe recordar que el problema no es una religión, ni una cultura, ni un Dios. El problema es el uso totalitario de ese Dios. Sin duda, hay un Islam de vida y de convivencia. Pero hoy en el mundo, también existe un Islam que está muy enfermo y que, en su delirio del dominio planetario, arrastra a millones de personas a su propia perdición. No se trata, pues, de un choque de civilizaciones o religiones. Se trata de civilización contra barbarie. Y dentro de la civilización están todos aquellos musulmanes que son asesinados en autobuses, y trenes y colas del mercado; las mujeres que luchan por su libertad en las dictaduras del petrodólar; los estudiantes iraníes; los disidentes... En la barbarie están los Hamás y los Hezbollah y las Yihad, y los decapitadores de personas, y los imanes que alimentan el odio en las mezquitas del mundo… El problema no era Alemania, sino el nazismo. El problema no eran las utopías de izquierdas, sino el estalinismo. El problema no es la religión musulmana, sino la ideología totalitaria que grita “Viva la muerte” mientras reza a Alá. Una ideología que lleva, en su macabro recuento, miles de muertos.

Seamos conscientes de algo trágico. A pesar del espejismo de nuestra superioridad en todos los ámbitos –militar, político, moral-, sin perder la batalla, tampoco estamos ganándola. Como si estuviéramos a principios del siglo XX, cuando el comunismo parecía una ideología liberadora. O en los años 30, cuando Hitler solo parecía un payaso estúpido, y Chamberlain le hacía los honores. Antes, como ahora, y ante los inicios de una amenaza global, nuestra capacidad de reacción es pobre, es tímida y es errática. Y en algunos casos, directamente colaboracionista.

Permitan que les hable de mi planeta, el planeta de las ideas. Intelectuales, periodistas, escritores, gentes del pensamiento, ¿están a la altura del momento histórico que viven? ¿Lo están los movimientos de izquierda, tan ruidosos en la crítica a países democráticos, y tan silenciosos en la lucha contra grandes tiranías? No. Aprovecho el enorme prestigio de ustedes, la ADL, pioneros en la defensa de los derechos civiles, y aprovecho el extraordinario premio que me otorgan, para elevar un Yo acuso triste, pero frontal. Hoy la mayoría de intelectuales y periodistas se mantienen sordos, ciegos y mudos ante las amenazas más serias que sufre la libertad. Y algunas de sus proclamas estridentes, son la ayuda más eficaz que esta ideología totalitaria tiene en el mundo libre.

Acuso a periodistas e intelectuales de callar ante la opresión bárbara de millones de mujeres, condenadas a vivir bajo leyes medievales que las amputan como seres humanos. Ni manifestaciones, ni declaraciones de Obamas, ni boicot, nada. Estas víctimas no interesan, quizás porque no se puede culpar a israelíes o norteamericanos, de su desgracia. Y solo el antiamericanismo y el antiisraelismo moviliza su selectiva ira. Acuso a periodistas e intelectuales de callar ante la matanza permanente de centenares de musulmanes, víctimas de las bombas islamistas, cuya desgracia no interesa porque la culpa tampoco la tienen judíos o yankees. Acuso a periodistas e intelectuales de criminalizar a Israel hasta el delirio, y ayudar a crear un cuerpo intelectual comprensivo con el terrorismo palestino. Los acuso del nuevo antisemitismo que azota el mundo, y cuyo carácter de izquierdas, políticamente correcto, lo convierte en un fenómeno muy peligroso. Vengo de un estado, España, que ha sufrido el atentado terrorista más importante de Europa. ¿Creen que ello nos ha vacunado contra la imbecilidad intelectual, contra la estupidez ideológica, contra el dogmatismo ciego? Muy al contrario, España es hoy el país más obsesionado con Israel, uno de los más antiamericanos y el más antisemita del continente. Los ha habido, incluso, que han llegado a culpar a los israelíes del atentado de Atocha. Y es que, como escribí hace tiempo, mucha gente culta e inteligente, se vuelve imbécil cuando habla sobre Israel.

En mi ciudad, Barcelona, el odio a Israel se ha convertido en una seña de identidad de la izquierda, capaz de no querer conmemorar el día de la Shoá, por solidaridad con los palestinos. Yo misma he sido difamada y amenazada, e incluso han intentado inventar el delito de “negadora del holocausto palestino” para llevarme a los tribunales. La lista de delirios que la España actual genera respecto a Israel y al pueblo judío solo recuerda trágicamente la España medieval y sus edictos de expulsión. Hoy amamos las piedras judías de Toledo y Girona, pero despreciamos a los judíos vivos, criminalizamos a Israel y convertimos a los terroristas en héroes. Y sin embargo, si nuestro aliado ético, civil y político no es Israel, ¿qué país de medio Oriente puede serlo? ¿Las dictaduras religiosas, los opresores de mujeres, los fanáticos fundamentalistas? Los intelectuales españoles y con ellos una gran parte de la inteligencia mundial, miran al revés, piensan al revés y al revés establecen odios y alianzas. Los judíos medievales representaban la cultura, la medicina, el conocimiento, y eran ellos los perseguidos. Hoy Israel, más allá de sus criticables errores, representa la metáfora de todo lo que debemos preservar, la libertad, el derecho a existir, la tolerancia religiosa. Y sin embargo, es Israel el país más odiado. Y así, mientras el fundamentalismo islámico crece, violenta, secuestra y mata, la progresía mundial mira hacia otro lado, abandona a las víctimas y chilla sus consignas contra el único país del mundo amenazado con la destrucción. ¿Se han fijado que su única obsesión es atacar a las dos democracias más sólidas del planeta y las que han sufrido los peores ataques terroristas? ¡Qué izquierda loca!

Se llaman solidarios, libertadores, progresistas, y sin embargo son una izquierda lunática, dogmática y antihistórica, que abomina de sólidas democracias, mientras perdona a brutales tiranías. Son los nuevos Chamberlain, colaboradores inconscientes del totalitarismo que avanza en el mundo. Porque no olvidemos que la libertad no solo se gana en el campo de batalla político o militar. Se gana también en el campo de las ideas.

Por eso me llamo Daniel Pearl, y también Guilad Shalit y Ayan Hirsi Alli y Gordon, y Maria Rose y Andrew, y William y cada uno de los nombres de los asesinados en las Torres Gemelas, en los metros de Londres, en los trenes de Madrid, en los autobuses de Jerusalen. Me llamo Sakineh Mohammadi Ashtiani, la mujer condenada a morir por lapidación en Irán. Y todas las que ya han sido lapidadas. Si no somos ellos, ¿quiénes somos? Si no nos llamamos con sus nombres, ¿cómo nos llamamos? Si no defendemos sus valores, ¿qué monstruos defendemos? Aquí, ante la ADL, con el inmenso honor de recibir el Daniel Pearl Award, reafirmo mi compromiso ético, periodístico y humano. No dejaré de ser crítica con Israel, ni con Estados Unidos, ni con mi propio país, España. No dejaré de explicar la verdad, allí donde la vea. Pero siempre recordaré a qué lado de la balanza me sitúo. En el de la libertad frente a los tiranos; el de las mujeres, frente a su opresión; el de los judíos, frente al antisemitismo; el de la cultura, frente al fanatismo; el de Israel, frente a sus destructores; el del compromiso, frente a la indiferencia.

Dijo Elie Wiesel: “The opposite of love is not hate, it's indifference. The opposite of beauty is not ugliness, it's indifference. The opposite of faith is not heresy, it's indifference. And the opposite of life is not death, but indifference between life and death”.

La indiferencia es la antesala del mal. Y contra ese mal lucharé siempre.
Gracias.

Publicado por:
http://e-lecciones.net/opinion/?numero=740&p=d&show=1

sábado, 14 de agosto de 2010

Taqiyya en Venezuela


Por Adriana Vigilanza García

Las mujeres chavistas justifican que Venezuela no proteste, como Estado, ante las prácticas criminales y salvajes de Irán, en especial contra mujeres "pecadoras", porque "Chávez no puede hacer nada. Si pudiera, las perdonaría y pararía su lapidación" (así se expresa Carmen Zerpa, Concejal del Municipio Libertador por el PSUV. Ver tal Cual, página 4. 12-08-2010).

La pobre activista chavista no tiene ni conciencia de que no se trata de que un Rey lo "perdone" a uno, sino de que esas leyes son injustas y deben ser eliminadas, sin importar si el Rey las quiera o las puede parar o no. El chavismo se ha acostumbrado a "obedecer" y a que "lo perdonen".

Pero así, se engañan ante algo tan feo como sería tener que reconocer que Chávez no hace nada contra esas leyes porque, sencillamente, le importan muy poco.

Rompió relaciones con Colombia, sin respirar, porque según él, lo insultaron diciendo que aquí hay Guerrilla. Claro, era un ataque directo contra su ego, contra él. Pero si fuese un ser noble, por lo menos también amenazaría con cortar relaciones comerciales con Irán, por prácticas tan salvajes contra los Derechos Humanos fundamentales.


Si los compatriotas chavistas siguen apoyando a este régimen, algunos de nosotros vamos a terminar siendo lapidados...y ellos justificándolo. Posiblemente quienes estén inscritos en el PSUV se salven de la lapidación, estoy clara en eso, pero, ¡tremendo mundo feliz que van a ayudar a construir !

En el video: http://www.citizenwarrior.com/2010/07/three-things-about-islam-video.html verán lo que es “Taqiyya”

adrianavigilanzagarcia@gmail.com