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sábado, 2 de noviembre de 2024

Una tragicomedia progre... / Jean Maninat @jeanmaninat

 


Íñigo Errejón, figura estelar de la izquierda alternativa española, ha sido señalado como agresor sexual. Precisamente, este año cuando se cumplió una década (17 de enero 2014-2024) de la presentación en sociedad del partido político español Podemos, del que Errejón fue cofundador. Era, entonces, una suerte de conglomerado de profesores universitarios (politólogos al mando), que reunía a progresistas de todos los ámbitos: los jóvenes desencantados que venían de convertir las plazas públicas en trincheras y los viejos izquierdistas irredentos (chaquetas de cuero incluidas) desencantados por décadas de gobiernos socialistas de traje y corbata. Todo era alegría, una cierta desfachatez de bribón urbano y -cómo no- salpimentado de Gramsci con sus toques de exotismo tropical-andino vía la tres divinas personas alternativas: Fidel, Chávez y Evo.

Pero lo que pudo ser una organización política de izquierda radical más, logró capitalizar parte de la fatiga de los españoles con los logros del “milagro español” y pronto adquirió notoriedad mediática y social. Unos meses después de su fundación, en las elecciones al Parlamento Europeo de mayo 2014, irrumpió con 1.253.837 de votos y 5 escaños de eurodiputados. Nada mal para unos recién llegados que más parecían okupas que políticos serios y responsables, de esos que visten y calzan como tales, a izquierda y derecha.

En la cúspide del movimiento relucía Pablo Iglesias, Secretario General, y a su lado Íñigo Errejón, una especie de Harry Potter intelectual, repitiendo añejas fórmulas socialdemócratas, como pociones de autoayuda progresistas contemporáneas. (El nuevo partido nació viejo, cuarteado por el narcisismo desbocado de Iglesias, y pronto los dos amigos chocaron de frente, descuadernaron el “proyecto” e iniciaron el camino de su perdición. Errejón sería derrotado en la Asamblea Ciudadana de Vistalegre II (Congreso del partido), y montaría tienda y reconcomio aparte.

El resto es historia conocida para los interesados. Luego de varios varapalos electorales, de la mano del mefistofélico presidente Pedro Sánchez, Podemos -con Iglesias a la cabeza- y otros retazos de la izquierda bravía, entraron al Gobierno, demostraron su absoluta incapacidad para gobernar, Iglesias salió huyendo hacia los plató de televisión, Yolanda Díaz realizó el tan ansiado sorpasso, pero con los pobres podemitas, los ninguneó y luego los marginó, y Sumar, que se pretendía “un espacio político” pronto se desinfló en las elecciones generales del 23J, 2023. Lo que se llama un fiasco a paso de vencedores. (Eso sí, siguen aferrados al Gobierno y la pinta de casta alternativa ya sienta cátedra en las pasarelas pijas de la moda).

La tragedia rocambolesca de Íñigo Errejón no tiene nada de Shakesperiana, si acaso de Chespirito. La carta donde renuncia a su escaño y “a la política”, así, expresado con prosopopeya, “a la política”, está trufada de guiños autoexculpatorios, de referencias al patriarcado culpable, de pesar por los pases de factura de la política a su salud “física y mental”, del desdoblamiento entre él y su personaje político. Y lo que seguramente pasará al estrellato de todos los descargos escuchados en los tribunales del universo: las contradicciones en que lo hizo caer “un modo de vida neoliberal”. Sí, tal como lee, “un modo de vida neoliberal”, lo desvió de la virtud progresista, y lo empujó a estar manoseando sin consentimiento a colegas y conocidas como si de un gamonal feudal se tratase. La épica revolucionaria convertida en tragicomedia. Ya lo había advertido el viejo Marx.

https://www.eluniversal.com/el-universal/194190/una-tragicomedia-progre

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sábado, 21 de septiembre de 2024

¡Ándale! ¡Ándale! / Jean Maninat @jeanmaninat

 


John Leguizamo, el actor y comediante americano de ascendencia colombiana, aprovechó la reciente entrega de los premios Emmy (2024) para lanzar un emotivo mensaje reconociendo una mayor –pero aun no suficiente- diversidad entre los nominados. No pudo evitar centrarse en los actores y actrices de origen latin o hispanic que como él las pasaron blancas para acceder a un mínimo espacio bajo los reflectores de Hollywood. Pasó revista a algunos de los actores no latinos que habían interpretado papeles de latinos, blanquiñosos haciéndose pasar por cobrizos, tiznados de maquillaje para hacer el paro: Marlon Brando haciendo de héroe revolucionario mexicano en Viva Zapata, Al Pacino de Toni Montana, un marielito cubano devenido en gangster en Scarface y Natalie Wood de la virginal puertorra, María, en West Side Story. Y recordó -con estupenda mala leche- al veloz ratón Speedy Gonzáles (no, nada que ver) cuyo parlamento distintivo era “!Ándale! ¡Ándale! ¡Arriba! ¡Arriba!, mientras corría intrépido con un sombrero charro rebotándole en la minúscula cabeza animada.

Se requiere de uno de esos congresos internacionales que se dedican a desentrañar desencuentros culturales y genéticos para entender qué se entiende por latino e hispánico (por separado o juntos) en pleno corazón del Imperio. Está claroscuro que por hispanic and latin se designa alguien con residuos de sangre española galopándole por las venas. Así, ni Martin Scorsese ni Robert De Niro, por ejemplo, pueden ser considerados latin a pesar del abolengo italiano que presumen tener. (La raza cósmica de Vasconcelos, cobriza y universal, debería reclamar su derecho exclusivo a representar a los suyos). Pero aquí se complica el asunto y los congresos internacionales justifican su existencia. ¿Por qué un actor americano de origen colombiano o mexicano, pero más gringo que un burrito Tex-Mex, sí tendría derecho a representar a personajes hispano parlantes de otras nacionalidades que no son la suya? ¿Alguien ha escuchado a Benicio del Toro hablando español? ¡Hizo del argentino Che!

Los latinos o hispánicos solo existen como categoría sociológica en los Estados Unidos de Norteamérica, más abajo del Río Grande solo hay países, fronteras e himnos nacionales fervorosamente resguardados cual reliquias. En EEUU son una fuerza económica de trabajadores que ya tiene varias décadas y generaciones aposentados y todavía son percibidos -y se perciben- como minorías a pesar de su dimensión demográfica e impacto de mercado. No son homogéneos, cada quien celebra su gentilicio en su rincón y no andan comiendo arepas con cochinita pibil y chimichurri. Son un conglomerado abstracto anclado en la realidad de sus barrios y urbanizaciones, los más afortunados.

Está rodando en las redes: el candidato Donald Trump da unos pasitos que se suponen de Salsa, mientras suena un mal remedo de Juliana, la gran minicrónica de la diáspora dominicana de Cuco Valoy: Kamala que mala eres, sustituye burlonamente al original, “Juliana que mala eres, que mala eres Juliana”. Y no es de extrañar que la vicepresidenta y candidata Kamala Harris se muestre en un video bailando la Macarena, because that´s what latins love. Dale a tu cuerpo alegría Macarena…

Es tiempo de votaciones, la veda de cacería se ha levantado, y los bad hombres hasta votan. ¡Ándale! ¡Ándale!

https://www.eluniversal.com/el-universal/191212/andale-andale

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lunes, 15 de enero de 2024

¡Revolucionarios! / Jean Maninat @JeanManinat

 


¿Cuál es la diferencia entre un revolucionario y un revoltoso? ¿Entre una fría máquina de matar guevarista y un diletante de iPad de hoy en día? ¿Entre un eficaz apparátchik leninista y un refinado fabiano inglés? Estar convencidos –¿poseídos?- de un proyecto transcendente, de una misión que cumplir impuesta por un deber histórico que cayó sobre sus hombros y que tiene que cumplir. Son briznas en el viento (yes, suena a bolero), llevadas por la fe en una ideología, una creencia religiosa o la confianza férrea en un partido y sus mitos fundacionales.

Nadie como Lenin forjó el paradigma del revolucionario profesional, despojado de sentimentalismos, de los fogonazos de la voluntad, de la vanidad pequeñoburguesa, del infantilismo de los apresurados. Un grupo de cuadros profesionales, dispuesto a todo, vale más que masas de hombres y mujeres ondeando banderas, levantando pancartas y tragando gases represivos. Ah, los pobres mencheviques, los socialrevolucionarios, luego los trotskistas, y más tarde la plana mayor bolchevique, sufrirían el asedio mortal de Koba el temible (cheers Martin Amis), el revolucionario profesional por excelencia, su modelo platónico allá en el topus uranus.

Pero, el fervor revolucionario por demolerlo todo no pertenece solo a la izquierda marxista-leninista, tanto el nacionalsocialismo alemán como el fascismo italiano eran movimientos revolucionarios, luego etiquetados con apuro como de ultraderecha, que competían en las calles con socialdemócratas y comunistas por el alma de los sectores populares a punta de cachiporra y plomo, y con apoyo de renombrados intelectuales deslumbrados por la violencia y los uniformes. Compartían una aversión por el establishment, por las clases dominantes y sus políticos traidores que habían entregado a sus países (la casta), por el capitalismo promiscuo y sus operadores financieros, los judíos.

(Vale la pena darse -o volver a darse, si ya lo hizo- un paseo por Hitler y Stalin: Dos dictadores y la segunda guerra mundial del historiador británico Laurence Rees, para despejar cualquier duda acerca del sombrío ADN político que los equipara en su afán ideológico por destrozar todo, para refundar todo).

En medio de la anemia democrática de la que habla el último informe de Latinobarómetro, han surgido toda suerte de híbridos autoritarios a los cuales es difícil -por no decir inútil- colocar en las casillas de izquierda y derecha tan cómodas para dejar durmiendo la capacidad de ver (perdón, visionar) críticamente los hechos políticos. ¿Es Bukele un desalmado ultraderechista o un vanidoso y hábil intérprete de los miedos más profundos de los salvadoreños? ¿Es Petro un redomado comunista comeniños, o un anestesiante declamador de naderías, incapaz de gerenciar su cotidianidad y la de sus colaboradores más cercanos?

sábado, 7 de octubre de 2023

Primarias / Jean Maninat @JeanManinat

 


Nadie con el suficiente talante democrático puede estar en contra de que una parcela de la sociedad realice elecciones internas para escoger sus representantes, o su máximo representante. Bien sea un grupo de vecinos interesados en la calidad de vida del lugar donde habitan, o un equipo de fútbol a la búsqueda de un líder que le haga subir en la tabla de posiciones o al menos no descender hasta los sótanos de las segundas. Hasta la poderosa Iglesia Católica elige en un cónclave del Colegio Cardenalicio a quien será nada menos que representante de Dios en la tierra. Y una organización juvenil de inspiración militar y actitud infantil como los Boys Scouts realiza elecciones para escoger sus líderes en los diversos consejos nacionales.

Lo que si le rechina los molares democráticos, es la pretensión de que las decisiones tomadas exclusivamente entre parceiros sean válidas y vinculantes para el resto del cuerpo social, so pena de ser acusado de anatema o alguna herejía substantiva. Las primarias organizadas por la CNP son de la estricta incumbencia de sus miembros y quienes la escogieron para organizarlas, y de más nadie. Pero, ahora bien, sus decisiones solo incumben y son vinculantes para quienes la organizaron y las llevaron a cabo. Así de simple.

Por fuera han quedado figuras de la oposición que no se reconocen en la CNP y han manifestado su deseo de postularse a la presidencia de la República. A pesar del folclórico número de candidatas y candidatos, -fuera y dentro de las primarias- y los por venir que aguaitan bajo las piedras, todos están en su derecho constitucional. Y por lo demás cada quien está en libertad de hacer el ridículo como le venga en gana.

(No deja de ser curioso que frente a lo que se describe como una férrea dictadura se presente como alternativa una comparsa dispersa en sus cometidos, cuyos miembros son más duchos en la descalificación mutua que en buscar un mínimo común que les permita enfrentar democráticamente un régimen que se muestra unido, o al menos es capaz de minimizar sus desavenencias internas o resolverlas mediante la defenestración por la vía expresa).

Lejos de mitigar las diferencias opositoras, las primarias las han amplificado y creado nuevas por falta de acuerdo en la ruta a seguir. Frente a la grieta mayor en la pared del templo, ¿qué hacer con las inhabilitaciones?, la respuesta ha sido navegar en modo de denial, negándoles existencia por ser inconstitucionales. Gane quien las gane, la inhabilitación seguirá allí, como el dinosaurio de Monterroso. Pero todo parece indicar que nadie quiere ponerle el cascabel en la cola y se hará como si no estuviese en el cuarto, hasta que la cruda realidad política lo materialice en toda su dimensión.

sábado, 24 de junio de 2023

Bukele / Jean Maninat @JeanManinat

 


El nombre es de por sí pegajoso. Podría ser el apodo artístico de un rapero, estampado en el pecho de una camiseta como un rayo Pop trazado por Warhol, o una especie de trompeta para emitir ruido en un Mundial de fútbol, o el nombre de uno de esos restaurantes que se reclaman “mediterráneos”, o el de un futbolista salido de algún banlieue francés con un contrato millonario en el fútbol europeo.

Pero… se trata del apellido del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien en escasos cuatro años de mandato se ha convertido en un referente de mano dura y sonrisa fácil. El “modelo Bukele” levanta entusiasmo en los confines centroamericanos y se expande como producto de exportación no tradicional hacia el resto de Latinoamérica, siempre a la búsqueda de una novedad con la cual debutar. En Ecuador y en Perú ya caracolean los Bukele nativos, y en Argentina argumentan que en realidad es argentino. ¿Qué será lo que tiene Bukele? Un 90% de aprobación, el sueño mojado de todo mandatario, en una región caracterizada por la frágil fidelidad de sus ciudadanos con sus amores políticos.

La gran vitrina de su gestión: los videos que muestran el traslado a una cárcel de máxima seguridad de cientos de sospechosos de pertenecer a las maras, las temibles pandillas que asolan la vida cotidiana de los salvadoreños. La imagen de filas de hombres uniformados solo con boxers blancos, los brazos, torsos y rostros tatuados, hincados con la cabeza gacha, esposados, es digna de una película distópica filmada por Ridley Scott o Luc Besson. Más no, no es ficción, es la realidad cruda, sucede en una prisión (la más grande de América) especialmente construida para “albergar” a más de 2.000 prisioneros acusados de pertenecer a las maras, tan solo una porción de los 60.000 ya apresados.

Como es de esperarse, una operación de esas dimensiones tiene que levantar suspicacias acerca de los métodos utilizados y las acusaciones de violación de garantías básicas y derechos humanos no se hicieron esperar. ¿A quién puede preocuparle tales abusos? Probablemente a muy poca gente (las familias de los apresados y los organismos de protección de derechos humanos), la gran mayoría celebra que por fin se le haya puesto coto a la violencia pandillera, así sea con violencia del Estado. Con esas delicatessen a otro bodegón.

Pero el “modelo Bukele” contiene una alta carga autoritaria, antidemocrática, personalista, cuyo mayor exponente llegó a irrumpir con militares armados en el Congreso mientras afuera miles de partidarios acarreados gritaban “insurrección”. (Yes, estamos pensando en lo mismo, pero este asalto fue en el 2020 y el otro en el 2021). Y también contiene un alto grado de improvisación, irresponsabilidad y audacia. Quiso llevar a cabo una revolución financiera adoptando el bitcóin como moneda de curso legal y salió con las criptomonedas en la cabeza y la economía trastabillando.

sábado, 8 de abril de 2023

Hasta que la candidatura nos separe / Jean Maninat @JeanManinat

 



La vicepresidenta, Yolanda Díaz, le ha movido el piso, el techo y las paredes a la política de izquierdas en España, y de paso ha puesto en alerta a eso que llaman genéricamente la derecha, con el lanzamiento de su candidatura futura a la presidencia. El más perturbado por la movida parece ser Podemos y su líder tras bambalinas, Pablo Iglesias. Lo han dejado totalmente descolocado luego de los ruegos para que la nueva líder les diera un espacio preferencial y determinante en la plataforma Sumar. Finalmente sus líderes no asistieron al acto de lanzamiento de Díaz y quedaron aislados viendo la coronación por la televisión comiéndose un bocadillo relleno de amargura. Vaya chasco.

Y es que el trasfondo se las trae. Cuando el líder de Podemos tocó fondo, luego de tantos dislates políticos y personales y renunció al Gobierno y a la Secretaria General de su partido, escogió a dedo a Yolanda Díaz como su “sucesora” -sin siquiera consultarla- con las ínfulas monárquicas de Pablo I que develan la mayor cantidad de arrogancia que cabe en un disfraz de proge desde que se inventaron los bluyínes. Tan magnánimo gesto no le sentó bien a la beneficiada, quien se sintió utilizada por el inefable embaucador. No necesitaba ella de esa palmadita condescendiente en el hombro, como después se vería.


La ahora candidata Díaz no es ninguna improvisada jugando a la política, tiene un largo recorrido como abogada laboralista, concejal, militante del PCE, e hija de un histórico dirigente sindical de Galicia. Vamos, como pedigrí progresista no está nada mal. Como vicepresidenta segunda y Ministra de Trabajo y Economía Social tuvo logros en una reforma laboral consensuada con la patronal (CEOE) que ha sido alabada por proletarios y burgueses (en la vieja y sabrosa jerga). Tiene fama de dura y negociadora (lo que eso quiera decir). En pocas palabras, es todo lo que no es un dirigente promedio de Podemos.

sábado, 18 de febrero de 2023

La vuelta al mundo en ochenta globos / Jean Maninat @jeanmaninat

 



Cuando ya creíamos que habíamos empezado a dejar atrás las pulsiones arcaicas que trajo la pandemia del Covid-19 (¡Es un castigo divino por disolutos!), o la creencia de que portar pieles de búfalo con cachos incluidos y las caras pintadas da derecho a invadir un parlamento y destruirlo, o que algún líder religioso tendría derecho sacrosanto a firmar una recompensa divina por la muerte de un escritor; resulta que al sur del continente americano un expresidente perdedor –ahora también reconocido como cobarde- llama a sus huestes a tomar las sedes de los poderes públicos y destruirlas, la Covid-19 mutada y benigna regresa para hacer de las suyas, y un enajenado religioso cumple treinta y cuatro años después con la terrible fatua y acuchilla, en Chautauqua, en el Estado de Nueva York, al escritor sentenciado. Está dicho, siempre estamos de regreso… bien sea vestidos de Macbeth o de Falstaff.

Como si no tuviéramos suficiente con tantas y extravagantes teorías conspirativas, o el denuedo por hincar el diente en la prosaica separación de una diva de la porcelana y un premio Nobel, (no, por favor, a Shakira y Piqué no los vamos a nombrar), o si en realidad Bolsonaro trabaja para Kentucky Fried Chicken allá en Orlando, FL, ahora tenemos que dar cuenta de la presencia de unos globos furtivos, que habrían sobrevolado cielos americanos capturando información vital antes de ser abatidos sin más identificación que la encontrada en uno de los pedazos de fuselaje esparcidos: Made in China.


Si la primera o segunda economía mundial (según el ranking particular de cada quién) tiene que recurrir a tan tecnológicamente vintage artilugio, un globo, en tiempos de drones y satélites, quiere decir que algo está pasando con las manecillas del reloj en el Gigante Asiático. (Original la denominación, no me dirán lo contrario). Sin embargo, a pesar del sonrojo, las autoridades chinas han reconocido la paternidad de los entrépitos esféricos y han comenzado lo que no tarda en ser denominado por algún ingenioso comunicador, La guerra de los globos. Ahora todos avistan globos en sus cielos.

Sí, lo sabemos, no podían faltar los extraterrestres, siempre merodeando la tierra, buscando lo que ya saben que van a encontrar y que no se les ha perdido, porque si algo está claro es que los ET no son dados al turismo de aventura: jamás los verá usted flotando, o volando vertiginosos sobre Somalia, Siria, Ucrania, Afganistán en tiempos de conflicto bélico cuando los cielos están repletos de objetos voladores plenamente identificados: misiles de toda clase y capacidad de destrucción.

sábado, 17 de diciembre de 2022

De ranas y escorpiones / Jean Maninat @jeanmaninat

 



La fábula es harto conocida: el escorpión le pide un traslado a una rana para cruzar un río, la rana, precavida, exige garantías de no ser picada mortalmente durante el viaje, a lo cual el arácnido ponzoñoso responde que de hacerlo él, que no sabe nadar, también moriría ahogado en la corriente. Complacida con la respuesta, la rana confiada lo sube a lomos y en medio de la jornada fluvial siente el alfiler de la ponzoña y pregunta cándidamente: ¿Por qué? Está en mi naturaleza, confiesa el escorpión.


Mire usted que el ventrículo izquierdo se nos había entusiasmado, digamos unos tic-tac-citos algo alegres, nostálgicos, gracias a las interpretaciones de analistas políticos que auguraban el surgimiento de una marejada rosa, de una “nueva izquierda”, deslastrada de las viejas prácticas autoritarias, provista de un populismo con corazón de malvavisco y piel de cereza, de un socialismo de paz y amor, ecológico e inclusivo, una gran fogata alrededor de la cual danzarían los latinoamericanos, liberados al fin del oprobio secular del capitalismo… pero en democracia y libertad. Let the sun shine in, let the sunshine in.

Bastó que un presidente electo democráticamente, de origen humilde, maestro de escuela rural para más señas, se le ocurriera dar un autogolpe anunciando su decisión de disolver el Congreso de la República, intervenir el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Junta Nacional de Justicia y el Tribunal Constitucional, es decir, barrer la institucionalidad democrática de un país, Perú, para que los representantes de la “nueva ola rosada”, se desprendieran a toda carrera y sin rubor alguno de sus votos de fe democrática, de sus promesas de abstinencia de todo autoritarismo, y salieran a respaldar a quien quieren convertir en víctima, y no en victimario.

El autogolpe del expresidente Castillo ha sido uno de los más exóticos -y de no ser por el drama que ya ha cobrado vidas, podríamos decir cómico- que ha vivido esta región donde ya nada asombra, salvo las gambetas de sus futbolistas. Probablemente Cursio Malaparte no lo hubiera incluido en su Técnicas del golpe de Estado, y es seguro que algún comediante estará acariciado la idea de comprar los derechos de autor para comercializarlos jugosamente.

sábado, 22 de febrero de 2020

Coletas, por @JeanManinat




JEAN MANINAT 21 de febrero de 2020
@JeanManinat

Todo en familia, como los Ceaucescu en Rumanía, los Milosevic en Serbia, y los Ortega en Nicaragua. Todo el poder a la pareja…perdón al pueblo

Coletas ha habido con menos y mayor prominencia. Viejos rockeros, inmutables surfistas encallados en la arena, Hells Angels de fin de semana, Soixante-huitards anclados en las barricadas parisinas, extravagantes modistos, todos dispuestos a llevar sus melenas atadas en una cola -toda una declaración de identidad- con la misma seguridad que el Príncipe de Salina llevaba sus frondosas patillas en escoja usted cuál Gatopardo le gusta más: si el de la novela de Lampedusa, o el de la película de Visconti. Nunca nos pondremos de acuerdo.

lunes, 27 de mayo de 2019

Que regresen…, por @jeanmaninat




JEAN MANINAT 25 de mayo de 2019
@jeanmaninat

Que regresen los partidos doctrinarios, los que sustentaban su acción en un hilo conductor histórico, en sus familias ideológicas, en sus disputas intelectuales, y sus terrenales combates electorales que tanto bien le hicieron a la democracia venezolana. Que se levanten de sus santuarios, que desempolven los años perdidos, y vuelvan a rezongar orgullosos su estirpe democrática, y su vinculación con las ideas que les animaron desde su fundación, cuando el país era un estropajo autoritario, como lo es ahora.

Porque, a pesar de los pesares -sobre todo para quienes le hundieron una puñalada artera resguardados en sus instituciones- este fue un país digno en el manejo de la democracia y sus riesgos, que incorporó el torrente de las grandes mayorías que anhelaban progresar en libertad. Gracias al chantaje oficialista se ha instalado la leyenda sombría de la llamada IV República, un oscuro agujero que condensaría todos nuestros males republicanos. Así, muchos de los ya adultos jóvenes dirigentes de la oposición democrática, hablan como si la historia del país hubiese comenzado con el líder fundador del socialismo del siglo XXI. Lo anterior parece contaminar.

lunes, 4 de febrero de 2019

El ADN de Guaidó, por @jeanmaninat




JEAN MANINAT 03 de febrero de 2019
@jeanmaninat

El ascenso del diputado Juan Guaidó a presidente interino de Venezuela parece no haber sorprendido a nadie: los genetistas de varias organizaciones políticas venezolanas, los opinantes, los maximalistas de ayer, y pareciera que hasta los mismísimos analistas de la CIA y el G2 (dos de los servicios de inteligencia mas sobrevalorados del planeta), todos reclaman haber inducido -o detectado en el caso de las agencias- de una manera u otra, al joven diputado en su camino a ser lo que hoy es. De nuestra parte estuvimos a punto de recurrir a la hoy trajinada teoría del Cisne Negro, pero nos dio urticaria la deformación a la que ha sido sometida y el temor a ser reos de lo políticamente incorrecto por lo de "black”. Lo cierto es, que ni el Papa, ni los rusos y los chinos, ni la Unión Europea, menos aún Raúl Castro, y qué decir de Maduro, tenían idea de lo que se avecinaba con el nombramiento de un joven político, tranquilo -que no le habla a las cámaras de la historia, ni anda amenazando insolente y prometiendo llamas redentoras- como presidente de una Asamblea Nacional (AN) entonces bajo asedio de fuego enemigo y amigo. La primera sorprendida fue la oposición democrática venezolana en su conjunto. ¿Por qué? Ya lo sabremos.

No hay quehacer más impredecible que la política -salvo, quizás, el flirteo entre dioses y humanos en la mitología griega- pero ciertamente las sorpresas que nos depara su ejercicio real no tienen parangón ni siquiera en el gran cronista de sus grandezas y miserias que fue Shakespeare. Y así, de nuevo -salvo a los que poseen información privilegiada-, nos sorprende que las cambiantes decisiones de la oposición y la impericia gubernamental fueran cuajando este momento en que todos andamos angustiados -salvo los fatuos- pues cualquier cosa es posible cuando un país deviene en alfil de un encontronazo geopolítico. ¿Basta con abrocharnos los cinturones de seguridad, cerrar los ojos, y encomendarnos al buen soldado Ryan? No pareciera recomendable.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Un sindicalista de apellido Urbieta, por @jeanmaninat




JEAN MANINAT 21 de septiembre de 2018
@jeanmaninat

Los amigos que partieron de esta vida, regresan a los lugares más insospechados. Digamos, se apersonan frente al carrusel que nos devuelve el equipaje, en medio de unos pasajeros desconocidos con quienes hemos compartido vuelo, mala comida, y la persecución freudiana previa al viaje. Todos con la mirada -de viajeros cansados, pero alegres de haber terminado la jornada- fija en el tiovivo interminable cargado de bultos, bultotes y bultitos.

Allí, entre el jolgorio interior de haber aterrizado sanos y salvos -triunfo de bípedos terrestres regidos por la ley de la gravedad- recuerdas las tantas veces que lo recibiste en el aeropuerto de Cointrin, allá en Ginebra, para asistir a las reuniones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Lo ves venir, en su entrañable humanidad, y recibes el saludo de su camaradería inteligente y burlona: Hola, cabeza…

sábado, 25 de agosto de 2018

¡No me defienda compadre!, por @JeanManinat




JEAN MANINAT 24 de agosto de 2018

No me defienda, compadre, es una alarma del sentido común ante el entusiasmo de las buenas almas, desprovistas de toda prudencia que les contenga de hacer el bien no mires a quien. Los desvalidos suelen ser carne de cañón de toda clase de profetas, adivinos, curanderos, gurús, ascetas, mendicantes, vendedores de pomadas mágicas, siempre dispuestos a arreglarles la vida a los demás con una sonrisa beatífica o un ceño enfurruñado, sin pedir permiso ni tocar la puerta.

Nadie pone en duda la buena voluntad del secretario general de la OEA, Luis Almagro, en sus múltiples iniciativas para contribuir con la recuperación democrática de Venezuela. No es que el secretario vea por la ventana de su oficina en el 1889 F Street, allá en el Big Belt, y se pregunte: “¿qué broma le echo ahora a los demócratas venezolanos?”. No, eso sería hasta más fácil de manejar, un enemigo descubierto puede ser menos letal que un francotirador. El problema es que se interroga -siempre viendo por la misma ventana- “¿cuál será mi buena acción del día para salvar a los venezolanos?”. Allí está el enredo.

jueves, 27 de octubre de 2016

Perú: Venezuela en la encrucijada, por @jeanmaninat



JEAN MANINAT 27 de octubre de 2016

Tras más de tres lustros en el poder, el experimento chavista ha sumido a Venezuela en la peor de las miserias, desvastado a un país rico en recursos naturales, diezmado una industria petrolera que alguna vez fue un paradigma mundial y convertido a sus ciudadanos en seres acorralados por la escasez, el hambre, la inseguridad y la ausencia de futuro. No satisfecha con tamaña obra de destrucción, la nomenclatura que gobierna ha decidido asfixiar la poca institucionalidad democrática que quedaba vigente.

La figura del referendo revocatorio (RR) fue incorporada en la actual Constitución por el difunto presidente Hugo Chávez. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) optó por poner en marcha el mecanismo revocatorio dando inicio a un largo calvario para cumplir los requisitos que el Consejo Nacional Electoral (CNE) iba diseñando sobre la marcha para retardar su convocatoria. Aun así, la MUD insistió y aceptó las fechas del 26, 27 y 28 de octubre propuestas por el propio CNE para recolectar el consentimiento del 20% de las personas inscritas en el padrón electoral en los estados.