Por Jesús González Briceño, 9/8/2107.
Ante la suspensión por la fuerza del poder
legislativo legítimo del hemiciclo del Palacio Federal y de la constitución de
Venezuela, ambos vigentes, surge un Estado Policial-Terrorista instalado el 4
de agosto, pasado, por parte la asamblea nacional constituyente, ANC, a la vez
que la disidencia política, más del 80% de los venezolanos, representada por la
MUD, los congresistas, alcaldes, gobernadores, líderes políticos opositores y la
sociedad civil organizada, está siendo aniquilada rápidamente mediante una parodia
de juicios y consecuentemente inhabilitados, encarcelados en penales públicas y
militares, sufriendo penurias, humillaciones y torturas.
Una vez perseguida y disuelta la oposición política antigubernamental y
aprobado el nuevo estatuto fundamental de la nación, antes que finalice el
periodo presidencial de Maduro, en 2019, se convocará a nuevas elecciones
presidenciales y del poder comunal (con un nuevo orden político –territorial,
comunal), la opción más probable es que se designado su sucesor dentro de la nomenclatura
revolucionaria por parte de la ANC, según las disposiciones respectivas estatuidas
en la nueva seudo constitución, aplicando el procedimiento actual cubano,
dejando fuera al presidente, Maduro reconociendo sus méritos personales y
políticos, como héroe por los servicios prestados a la Revolución Bolivariana,
e impidiendo la participación electoral de cualquier tipo de disidencia
política presente o futura, para la consolidación definitiva del régimen hegemónico
y unipartidista de carácter cívico
militar.



