Por Olga Ramos, 18/03/2017
Cuando tenía 3 años mi familia se
mudó a Villa de Cura, en aquel momento, la puerta del llano, pueblo fundado por
Juan de Bolívar y Martínez de Villegas -o Bolívar y Villegas para nosotros los
villacuranos, y abuelo del Libertador para los libros de historia.
(#BTW cada vez que releo algo de
la vida de Simón y su familia, -como hice ahora para recordar el nombre
completo de su abuelo-, no puedo evitar preguntarme si alguno de los que está o
ha estado en este des-gobierno, se ha leído o, al menos, tiene una vaga idea de
quién era y de dónde venía Bolívar)
Llegamos a La Villa, porque mi
padre quiso apoyar el emprendimiento de mi abuelo materno, Neptalí que decidió
meterse en ese pueblo para trabajar una panadería -fíjense que digo “para
trabajar una” y no “para trabajar en una”, porque se trataba de su
emprendimiento.
Con Neptalí estaba Machillo, -que
hoy pudiera haber sido llamado “Neptalí Segundo” o “Junior”- mi tío serenatero
y buena nota que, por su inmensa generosidad, tenía más ahijados que monedas en
el bolsillo, que cantaba, guitarra en mano, como los dioses y que hacía las
tortas y dulces más divinos de toda la región.





