Por Claudio Nazoa
“...Acabada la cena, tomó el
pan, dando gracias lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:
Tomad y comed todos de él, porque este es mi cuerpo...”.
El pan está ligado a cosas
hermosas, filosóficas y básicas del hombre: ganarse el pan, el pan de sus
hijos, ese hombre es un pan, se vende como pan caliente... el pan, encierra
todos los alimentos.
La vida es una cadena de
casualidades: si su padre y su madre no hubieran hecho el amor el día que lo
procrearon, seguramente otra persona, y no usted, estaría leyendo este
artículo. Nadie, ni siquiera usted, sabría de su existencia. Póngase a pensar:
¿le inquieta que una pareja no se conozca y que no hagan el amor para que nazca
un ser humano? Estoy seguro de que no. Pero a esa persona que no nació, sí,
aunque no pueda saberlo. ¿Y qué tiene que ver este lío seudofilosófico con el
pan? Nada, pero tenía ganas de decirlo. Sigamos.
Muchas personas le tienen
miedo a la masa y se sienten incapaces de hacer un pan. Cuando se logra
preparar uno y queda bueno, se siente satisfacción.
Es como si hubiéramos hecho
un hijo. Nos sentimos orgullosos. Lo enseñamos a todos y lo comemos con respeto
y amor. Cuando preparen pan, es un consejo, compren levadura fresca para que la
masa crezca.
El pan está hecho con seres
vivos. La levadura es un hongo maravilloso que vive y muere para usted. Hágalo
con amor. Sonría mientras amasa y verá los resultados.
Bese a la persona que está
cerca de usted, a esa que tiene al lado. Abrácela y a pesar de lo difícil que
es, dele gracias a Dios por vivir en Venezuela y no olvide, jamás deje de ser
optimista.
Como todos los años y a
verdadera petición del público, ahí les va otra vez mi receta del pan de jamón.
El propio.

