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domingo, 27 de agosto de 2023

Segundo Balance de la Primaria, por @Ismael_Perez


Ismael Pérez Vigil 26 de agosto de 2023

@Ismael_Perez

 El 21 de agosto, en acto público, se presentó el Informe del Segundo Balance de Consultas y Actividades de la Comisión Nacional de Primaria (CNdP); se recordará que el primero se presentó el 12 de diciembre de 2022, en el cual se anunció que se solicitaría la asistencia técnica del CNE y que se votaría en el exterior, sin la asistencia de este organismo; pero, en estos ocho meses es mucho lo que se ha alcanzado.

No se dio, en el evento, una descripción pormenorizada de actividades, el énfasis fundamental estuvo en el resumen de información sobre la situación actual de los Centros de Votación −en Venezuela y en el mundo− pero sobre todo en el discurso de Jesús María Casal, Presidente de la Comisión, quien resaltó ideas y mensajes, que son los mismos que yo les quiero transmitir. No obstante, haré un pequeño recuento de estos ocho meses.

El recuento de ocho meses.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Experiencias Políticas de la Sociedad Civil, @Ismael_Perez





Por Ismael Pérez Vigil, 17/02/2017

He venido insistiendo en el papel que le toca jugar a la sociedad civil y sus “oeneges” en el proceso de construcción de paradigmas del nuevo país que todos los venezolanos como nación deseamos, merecemos y defenderemos, rescatando el valor de ciudadanía.

Entre muchas actividades y tareas, he señalado cuatro en las que nos debemos involucrar: (Ver “Resistencia Ciudadana.” Noticiero Digital, 10 de febrero de 2017): Ayudar a desenmascarar y denunciar la estrategia de intimidación del Gobierno en todos los ambientes en los que actuamos; participar activamente en apoyar a las organizaciones políticas en su proceso de validación ante el CNE; ayudar en el proceso de reorganización de la MUD y en la contraloría social de los partidos, para que surjan estructuras verdaderamente democráticas y se consolide la renovación de la dirigencia política; y participar activamente en las acciones de movilización de calle para el rescate y la defensa del voto, exigiendo la fijación de las fechas para elegir gobernadores y alcaldes.

jueves, 11 de agosto de 2016

La Reversión del Discurso, @Ismael_Perez



Ismael Pérez Vigil, 05/08/2016

Hay algo que evidenciamos día a día en nuestro país por parte del gobierno y sus voceros.

La oposición democrática al régimen chavista-madurista, a través de la MUD inició un proceso para convocar el referendo revocatorio del mandato de Nicolás Maduro, de acuerdo a los parámetros que establece la Constitución Nacional.

Después de esperar más de un mes por la planilla establecida por el CNE para recoger las firmas, la MUD recogió el día que fue entregada y durante varios días más de dos millones y medio de firmas de venezolanos que autorizamos a esta organización para que, en nuestro nombre, solicite que se recojan por lo menos el 20% de las firmas de los inscritos en el CNE para revocar el mandato del actual Presidente de la República. Es decir, la acción ciudadana espontánea se tradujo en la consignación de más de dos millones y medio de las firmas requeridas.

domingo, 3 de julio de 2016

Validación y OEA: Hechos Paralelos, @Ismael_Perez



Por Ismael Pérez Vigil, 01/07/2016

Comentaré dos hechos que se dieron en paralelo la semana pasada, el proceso de validación de huellas para dar inicio a un proceso revocatorio del mandato de Nicolás Maduro y dos jornadas o debates en la OEA sobre la situación de Venezuela.

Con respecto al tema de la OEA, no me dedico a la política internacional, ni pretendo incursionar en la materia. En realidad no haré ningún análisis de política exterior, solamente quiero reaccionar ante algo que vi, como lo haría cualquier mortal: una foto en la cual el Presidente Nicolás Maduro condecora a la Canciller Delcy Rodríguez. Al principio no sabía si era real o un montaje; y digo que me pareció un montaje, pues no alcanzo a comprender cuales fueron los meritos extraordinarios de la Canciller que ameritaran algún premio.

En la OEA se dieron dos jornadas en las cuales se vio involucrada Venezuela, una el día 21 de junio, en la cual un grupo de ex presidentes, propuestos por Venezuela y encabezados por Rodriguez Zapatero de España, presentaron un informe de sus gestiones en pro de un dialogo político en Venezuela. El análisis de fondo de esta circunstancia se lo dejo a otros, no es motivo de esta nota; yo solo rescato el hecho, sin entrar a valorarlo, de que algo ocurre en el país como para que tres ex presidentes le dediquen su “valioso” tiempo y presenten un informe, nada menos que ante la OEA, que es el foro más representativo del continente americano. La otra jornada fue el 23 de junio, con la reunión del Consejo Permanente de esa organización para considerar el informe de su Secretario General sobre nuestro país.

La condecoración exprés a la Canciller con la Orden Militar de Defensa Nacional, grado Comendador, si fue por haber solicitado la reunión del 21 de junio, es incomprensible. Independientemente de cualquier consideración, la sola convocatoria a una reunión en la que tres ex presidentes afirman estar haciendo gestiones de diálogo y paz en Venezuela, ya es de por sí un despropósito y un reconocimiento de nuestro Gobierno de que algo grave está ocurriendo que tiene que apelar al concurso de otros para resolverlo, y encima reúne a todo el continente para que se exponga y conozca cual es nuestra situación. ¿Es esto merecedor de una “condecoración”?.

Si fue por los discursos e intervenciones de la Canciller en estas reuniones de la OEA, me parece que eso le restó apoyo al Gobierno venezolano, antes que sumarle voluntades. Mucho menos que haya sido por el dislate que supuso someter a votación el orden del día del 23 de junio, pues fue otro error monumental. Digo que es un dislate, pues si no se hubiera sometido a votación ese tema, se hubiera dado la reunión de todas maneras y se hubiera producido el discurso de Almagro, que aunque demoledor, era solamente un discurso, que si bien abrió la discusión en el continente sobre Venezuela y la aplicación de la Carta Democrática a nuestro país, al discurso en sí, no lo siguió ninguna votación y nunca hubiéramos sabido que impacto o consenso tuvo; pero al someter a votación si se aceptaba el orden del día, ya sabemos que hay 20 países que apoyaron la moción, contra doce, incluida Venezuela, que se opusieron y 2 que se abstuvieron; es decir, ya sabemos con qué apoyo y con que no cuenta el actual Gobierno venezolano en ese foro en el que están, con la sola excepción de Cuba, todos los países del Continente.

Es decir, en esa llamada “arena” internacional, la más representativa del continente, aunque le pese a nuestro Gobierno, Venezuela solo cuenta con el apoyo de los gobiernos similares al nuestro en América Latina: Nicaragua, Bolivia y Ecuador y un puño de países caribeños, mas El Salvador, que son los que nuestro petróleo y la generosidad de nuestra petrochequera nos ha podido granjear en los últimos 17 años. Ese es el apoyo con el que cuenta el Gobierno de Nicolás Maduro. Ustedes dirán si valía una condecoración a la Canciller el habernos asegurado el conocimiento de esta circunstancia.

Mientras esto ocurría, en nuestro país desde el día 20 de junio y durante toda la semana se dio la extraordinaria jornada en la cual más de 400 mil venezolanos, contra todas las circunstancias, trampas, triquiñuelas, marramuncias, lograron validar su huella para impulsar el primer paso del referendo revocatorio que dará al traste con el Gobierno de Nicolás Maduro y el oprobioso régimen instaurado desde 1999 en nuestro país por Hugo Chávez Frías.

No hubo nada que no intentaran el Gobierno y sus satélites, empezando por el CNE, para impedirlo. Para comenzar, de más de 1300 maquinas que tenían que haber dispuesto para el proceso, de acuerdo con el número de personas a validar, apenas dispusieron 300. Pero la verdad es que si hubieran puesto más maquinas, hubiera validado hasta el gato. Y ellos lo saben, por eso pusieron pocas. Incluso para sabotear más fácil el proceso, pero sucedió que no tuvieron la fuerza, ni la gente, con que hacerlo.

En el pasado proceso, el “reafirmazo”, en el año 2003, antes del revocatorio del Presidente Hugo Chávez, el ultimo día de reafirmación de las firmas, casi no se pudo hacer nada, pues los  grupos bolivarianos, “rodilla en tierra”, estaban desplegados por todas partes, junto con los  motorizados, aterrorizando a todo el mundo. La semana pasada no lo pudieron hacer, sino de manera aislada, focal, eventual, en algunos y escasos sitios; simplemente no hubo respuesta popular a los llamados del Gobierno, ni siquiera a los llamados de Nicolás Maduro a manifestar en las plazas Bolívar el día 23 de junio, supuestamente en apoyo a la posición de Venezuela en la OEA, cuyo caso se debatía ese día.

Y es que la procesión va por dentro y cada vez son más los que afirman que los pedidos internos de “renuncia” al Presidente Maduro, para “salvar al Chavismo de una debacle política”, no son el invento de Juan Barreto ni la amargura de Diosdado Cabello tratando de negar el rumor, sino una cruda realidad. El problema es de fondo, porque mas allá de una escisión insalvable entre las tres o cuatro tendencias internas del chavismo, hay al menos dos de ellas que consideran que se juegan no solo la posibilidad de perder el poder, sino también la de perder su libertad y la vida como ahora la conocen. Una “salida honrosa”, cualquiera, para frenar una catástrofe política en el PSUV y en el chavismo, inevitablemente arrastrará a muchos de ellos hasta su casi desaparición. Y esa es una medicina muy amarga para tragar.

Al final, quedó en evidencia la semana pasada, que mientras Delcy Rodríguez vociferaba en la OEA y anunciaba manifestaciones en toda Venezuela en rechazo al Secretario General Almagro, aquí lo que había –tristemente para el Gobierno– era una ciudadanía activa haciendo cola para validar huellas o indignados venezolanos haciendo cola para comprar comida y medicinas.

miércoles, 29 de junio de 2016

Algunos Mitos Políticos del Venezolano, @Ismael_Perez



Por Ismael Pérez Vigil, 24/06/2016

La tentación de escribir sobre lo ocurrido con el proceso de validación es muy grande, pero sería difícil no caer en centrarse en las trapacerías, violaciones al reglamento y triquiñuelas del CNE y su esfuerzo por proteger al Gobierno de Nicolás Maduro, impidiendo y obstaculizando el ejercicio de los derechos políticos y electorales de los venezolanos, que es precisamente lo que ellos deben proteger y garantizar. Por tanto prefiero hablar de algunos temas de fondo que surgen de la épica civilista protagonizada por los ciudadanos, que hemos visto estos días, con el liderazgo de partidos y la actuación de la sociedad civil, aprovechando para desmitificar estas dos entidades.

Esta semana ha sido aleccionadora en cuanto a la posibilidad de cooperación entre partidos políticos y sociedad civil, para tareas específicas, en este caso la organización del proceso de la mal llamada validación de firmas para autorizar a la MUD a organizar una consulta popular que nos lleve a un referendo revocatorio del mandato de Nicolás Maduro.

Por eso creo que la forma en que se han organizado y puesto de acuerdo partidos y organizaciones de la sociedad civil para lograr ese objetivo, nos debe llevar a hacer algunas reflexiones sobre la relación entre partidos y las organizaciones de la llamada sociedad civil y como dije, para eso es necesario despejar algunos mitos, sobre ambos.

Uno de los axiomas políticos de la sociedad contemporánea, que ha llegado a erigirse en un verdadero mito en las sociedades democráticas, es que los partidos son indispensables para la democracia. Cierto. Pero cuando hay un principio valido pretendemos que se haga extensivo a otras cosas; por ejemplo, ese principio valido, se ha hecho extensivo a lo que los partidos son ahora, en el sentido de que no son los partidos los indispensables para la democracia, sino “estos partidos”, los que existen en el momento, con sus formas organizativas actuales y su forma de hacer política. Por eso ese silogismo no siempre es cierto. No necesariamente los que están ahora son los indispensables y sobre todo menos indispensable aun o más iluso pensar que los partidos tienen que organizarse como están organizados ahora, basados en el centralismo democrático que inventó Lenin para la Rusia de finales del siglo 19 y principios del siglo 20. Como si no hubiera corrido mucha agua bajo el puente.

Afortunadamente ese mito ya se puso seriamente en duda en Venezuela, en 1993, cuando Rafael Caldera llegó a la presidencia apoyado en una amalgama de partidos, totalmente desarticulados, organizados solo electoralmente, y basado en el prestigio del líder, en la desmoralización política del país y la búsqueda por parte del pueblo de una solución; búsqueda que no ha concluido. Ni que decir que ese mito lo siguió siquitrillando Hugo Chávez Frías, quien prácticamente prescindió por completo de los partidos para gobernar y para todo.

Pero si no comparto el mito de lo imprescindible de los partidos con sus formas de organización actual, tampoco comparto su opuesto, que debemos o podemos prescindir de los partidos, como se pretende al destacar como su alterno a la sociedad civil, tema al que paso a continuación.

En efecto, el mito de lo prescindible o imprescindible de los partidos, en los últimos años en Venezuela, va aparejado a otro, el de la fuerza telúrica, inmanente, de la sociedad civil. Ese mito de la sociedad civil, o mejor dicho el mito de que la sociedad civil es la que va a resolver los problemas políticos del país, comenzó a desmoronarse en el mismo momento en que comenzó a surgir, tan temprano como en 1999, aunque algunos no se han dado cuenta o no lo han aceptado.

Ya en 1999, cuando se abrió la primera oportunidad y se discriminó a los partidos políticos para definir una nueva Constitución, en la sociedad civil no solo no denunciamos esa estratagema de Chávez Frías que lo que pretendía era eliminar a los partidos, sino que además no fuimos capaces de ponernos de acuerdo, sino hasta última hora, cuando ya era demasiado tarde, para llevar una lista común para elegir candidatos a la Asamblea Nacional Constituyente. Sin embargo, a pesar de que se logró apoyar una lista final única, nuestro comportamiento durante las frustrantes negociaciones de esa lista no tuvo nada que “envidiarle” a las prácticas de los partidos que durante años criticamos; . No fuimos capaces de dejar de lado nuestras diferencias y apetencias personales, no fuimos capaces de posponer o al menos mostrar claramente nuestras agendas particulares. No teníamos el “dedo” del Secretario General para escoger a los candidatos, pero surtían y surten el mismo efecto otros dedos de algunas personalidades.

Y así, nuestras diferencias y disputas internas, que terminaron por fracturarnos, no se diferenciaron en nada de las que durante años presenciamos en los partidos. Allí aprendimos, o debimos aprender, que nuestras organizaciones de la sociedad civil, tan eficientes en áreas específicas, no están ni remotamente diseñadas para tomar el poder, sino apenas para proponer, influir, modelar y sembrar ideas en la mente de los demás ciudadanos.

Soy militante y defensor de la sociedad civil, pero forzoso es reconocer que estos “movimientos”, espontáneos, eficaces en movilizar, que hemos visto durante los últimos años, hasta cierto punto, son movimientos básicamente de ideas, no destinados a tomar el poder –el poder político, el poder del Estado– y de allí la frustración, el fracaso, esa incapacidad de producir una alternativa coherente, a pesar del cierto poder de movilización. Estos movimientos ciudadanos, aunque muy concientizados, producto de intensos y largos debates políticos, de una muy activa participación, de un fuerte gregarismo social y resistencia contra el poder del Estado, están muy claros en sus aspiraciones y en lo que rechazan, pero no pueden entrar en negociación porque no aceptan que alguien esté en capacidad de negociar en nombre de ellos.

El mito de la supremacía de la sociedad civil va asociado al de la política como algo éticamente despreciable y con una variante peligrosa en los últimos tiempos: prescindamos de los políticos, de los partidos; por ejemplo, somos independientes, no dejemos que saquen sus banderas y sus consignas en marchas y manifestaciones, no queremos contaminarnos ni volver al pasado, etc. Esa conclusión es tan equivocada como la de los partidos de creer que ellos por ser imprescindibles no deben cambiar, no deben democratizarse, no deben superar ciertas prácticas. Ambos extremos están errados y desconocen la urgencia y solicitud de cambio a que aspiran los ciudadanos.

Lo dicho otras veces, se impone entonces un nuevo pacto político entre ciudadanos y partidos, que parta de aceptar las especificidades, capacidades y aspiraciones de cada uno. Hemos venido posponiendo eso durante años y ya va siendo hora de que asumamos la tarea seriamente.

La experiencia, exitosa, de esta semana con el proceso de validación puede ser un inicio importante de esta nueva relación, donde ambos salimos fortalecidos, unidos, con logros compartidos y propósitos comunes.

Tomado de:


lunes, 2 de mayo de 2016

Rompiendo el cerco, @Ismael_Perez



Por Ismael Pérez Virgil, 29/04/2016

No cabe duda que el Gobierno actual es un régimen neo comunista o neo totalitario, pero en el sentido clásico del término, comunista, hay muchas cosas en las que rompen el “molde” y no siguen el “modelo”, comenzando porque serian el primer caso exitoso de llegar al poder mediante métodos constitucionales y electorales –luego de un fracasado y cruento golpe de estado– si consideramos que el de Allende fue un experimento fallido.

Sin embargo, en donde sí siguen el modelo y son expertos es en mantenerse en el poder una vez conseguido, a través del control de la conciencia de los ciudadanos mediante la propaganda[i], el amedrentamiento y la represión por el uso de la fuerza física.